EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


domingo, 24 de enero de 2016

"Musée des Beaux-Arts", de W. H. Auden

Pieter Brueghel el Viejo, Paisaje con la caída de Ícaro (h. 1558)

Musée des Beaux-Arts


Acerca del dolor jamás se equivocaron
Los Antiguos Maestros. Y qué bien entendieron
Su función en el mundo. Cómo llega
Mientras alguno cena o abre la ventana
O nada más camina sin objeto.
Cómo, mientras los viejos aguardan reverentes
El milagroso Nacimiento, habrá siempre
Niños sin mayor interés en lo que ocurre,
Patinando
En el estanque helado a la orilla del bosque.
No olvidaron jamás
Que el eterno martirio ha de seguir su curso,
Irremediablemente, en sórdidos rincones,
Donde viven los perros su perra vida
Y la yegua del verdugo se rasca
Las inocentes grupas contra un árbol.
Por ejemplo, en el Ícaro de Brueghel:
Con qué serenidad
Todo parece lejos del desastre.
El labrador oyó seguramente
El rumor de las aguas y el grito inconsolable.
Pero el fracaso no lo conmovió:
Brillaba el sol como brilló en el cuerpo blanco
Al hundirse en las aguas verdes.
Y la elegante y delicada nave
Debió haber visto lo inaudito:
La caída de un niño que volaba.
Pero el barco tenía un destino
Y siguió navegando en calma.
W. H. Auden, 1940. Versión de José Emilio Pacheco

VERSIÓN ORIGINAL EN INGLÉS:

Musée des Beaux-Arts//About suffering they were never wrong,/The old Masters: how well they understood/Its human position: how it takes place/While someone else is eating or opening a window or just walking dully along;/How, when the aged are reverently, passionately waiting/For the miraculous birth, there always must be/Children who did not specially want it to happen, skating/On a pond at the edge of the wood:/They never forgot/That even the dreadful martyrdom must run its course/Anyhow in a corner, some untidy spot/Where the dogs go on with their doggy life and the torturer's horse/Scratches its innocent behind on a tree.//In Breughel's Icarus, for instance: how everything turns away/Quite leisurely from the disaster; the ploughman may/Have heard the splash, the forsaken cry,/But for him it was not an important failure; the sun shone/As it had to on the white legs disappearing into the green/Water, and the expensivedelicate ship that must have seen/Something amazing, a boy falling out of the sky,/Had somewhere to get to and sailed calmly on.


Hug Wystan Auden (York, 1907-Viena, 1973) fue ensayista, dramaturgo y poeta británico nacionalizado estadounidense en 1946. Está considerado como uno de los más grandes poetas del siglo XX y equiparado con Yeats y T.S. Eliot*.  
   Su infancia transcurrió en Birminghan, en cuya escuela de medicina enseñaba su padre. Se interesó muy pronto por la poesía y empezó a verse reconocido cuando en 1928, año de su graduación, apareció una edición privada de sus poemas preparada por uno de sus compañeros de estudios en el Christ Church College de Oxford. Ejerció como  maestro de escuela en Escocia e Inglaterra durante ocho años y, en la década de los  30, formó parte en Londres de un grupo de jóvenes poetas de izquierdas. Las obras de este periodo, en que se percibe la influencia de Marx y del psicoanálisis,  expresan su convencimiento de que la fuerza de la palabra y la acción política pueden cambiar el curso de la historia. 
   Vivió una temporada en el Berlín de la república de Weimar, donde asistió al auge del nazismo. En 1935 contrajo matrimonio con Erika Mann, hija del escritor alemán Thomas Mann, con el fin de que ella consiguiera la nacionalidad británica y pudiera salir de la Alemania nazi. En 1937 (el mismo año en que recibió la medalla de Oro del Rey a la poesía, el máximo galardón en su país) colaboró con los republicanos españoles durante siete meses. Posteriormente viaja a Islandia y a China. Fruto de estas experiencias son  Carta desde Islandia (1937) y Viaje a una guerra (1939). La derrota de la causa republicana en España y el avance del fascismo en Europa le hacen replantearse su concepción del arte, que lejos de influir en el curso de la historia, es un producto de la misma.
   En 1939 se trasladó a Estados Unidos y fijó su residencia en Nueva York. En este país conocerá al joven poeta Chester Kallman, con quien compartirá su vida y en cuya colaboración escribió algunos libretos de ópera. De 1954 a 1973 fue director ejecutivo de la Academia Americana de Poetas. Desde 1948 a 1972 pasó los inviernos en Estados Unidos y los veranos en Europa. Entre 1956 y 1961 fue profesor de poesía en Oxford durante tres meses al año. En 1963 fue candidato al Premio Nobel de Literatura, que finalmente le fue concedido a Seferis*. En 1972 regresó al Christ Church como escritor residente y desde entonces repartirá su tiempo entre Oxford y Austria, donde había adquirido una casa en 1958, y donde falleció. 
   Su producción de los años 40 -Hombre doble, 1941, y Por la hora presente, 1944- refleja una creciente preocupación religiosa. La edad de la ansiedad: égloga barroca (1947) obtuvo en 1948  el Premio Pulitzer. Poemas completos (1945), El escudo de Aquiles (1955) y Poemas extensos completos (1969) figuran entre sus principales obras.
   Auden es recordado también por sus estudios sobre Shakespeare*, Goethe, Virginia Woolf, Paul Valéry o Cavafis*.


Detalle:  las piernas de Ícaro
El título del poema elegido hace referencia al Museo de Bellas Artes de Bruselas, que Auden visitó en 1938, tras su estancia en España. Allí pudo contemplar el cuadro titulado "Paisaje con la caída de Ícaro", atribuido a Brueghel el Viejo -si bien actualmente se duda de su atribución-, además de otros cuadros del mismo autor, a los que se refiere en la primera parte. El poema trata sobre la indiferencia de los humanos ante el sufrimiento individual. Como sucede en el cuadro de Brueghel, la vida cotidiana no se ve alterada por la tragedia: la caída de Ícaro no conmueve al campesino, que continúa con su trabajo, ni a la tripulación del barco, que sigue navegando tranquilamente. 

Ícaro es un personaje mitológico, hijo del arquitecto Dédalo, constructor del Laberinto de Creta, en el que Minos encerró al Minotauro. Deseoso de escapar de la isla de Creta, donde Minos los tenía retenidos, Dédalo fabricó alas para ambos con plumas sujetas con hilos y cera.  Cuando estuvieron acabadas, advirtió a su hijo de que no volase muy alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni tampoco demasiado bajo ya que la espuma del mar mojaría las alas. Pero Ícaro, orgulloso de volar, olvida la advertencia de su padre y vuela tan alto que el sol derrite la cera que sujetaba parte de las plumas. El joven cae al mar y muere ahogado. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario