EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL IES "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 27 de agosto de 2017

Tres poemas de Ana Pérez Cañamares





           Las piedras

Durante las vacaciones
recogemos las piedras
que el mar nos regala.

Son las piedras con las que luego,
en el invierno, reconstruimos
las ruinas de nuestras guerras.

No sólo les pedimos
que resistan.
También que nos recuerden
que el mar existe.

       De Alfabeto de cicatrices
Baile del Sol, 2010


*            *         *         *

Soy lista como un ángel
los segundos previos
a escribir un poema.

En el poema soy prudente:
cada verso es un tablón
para cruzar el abismo.

Lejos del poema soy torpe
y los recuerdos no traen sabiduría
sino imágenes talladas en granito.

No vuelo, ni ando, ni me hundo.
Escribo palabras como barandillas.

Me asomo desde ellas y no me caigo.



*          *          *         *

Cuando el sol ya sólo se adivina
en su reflejo sobre los pájaros
que vuelan fuera de tu alcance

es la hora de cerrar los oídos
a los gritos que te apremian
y escuchar los ecos que vienen
de lejos para susurrarte:

defiende tus alas.

   De Las sumas y los restos
Devenir, 2013


Ana Pérez Cañamares (Santa Cruz de Tenerife, 1968) es poeta y narradora española residente en Madrid. Licenciada en Filología Hispánica, trabaja como administrativa para la Universidad Nacional de Educación a Distancia. En 2003 publicó su libro de relatos En días idénticos a nubes (reeditado en 2009). Su carrera poética comienza con La alambrada de mi boca (2007, 2009), libro al que siguen los poemarios Alfabeto de cicatrices (2010), Entre paréntesis. Casi cien haikus (2012), Las sumas y los restos (2013, V Premio de Poesía Blas de Otero-Villa de Bilbao 2012), Economía de guerra (2014), De regreso a nosotros (2016) y el libro de aforismos La conservación del momento (2016).
     Algunos de sus relatos han aparecido en antologías como Por favor sea breve (Páginas de Espuma), Mujeres cuentistas (Baile del Sol), Beatitud. Visiones de la Beat Generation (Baladí) o Al otro lado del espejo. Narrando contracorriente (Escalera). Poemas suyos han sido incluidos en las antologías Resaca /Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowki (Random House Mondadori), 23 Pandoras. Poesía alternativa española (Baile del Sol), La manera de recogerse el pelo. Generación Bloguer (Bartleby), Mujeres en su tinta. Poetas españolas del siglo XXI (UNAM+Atemporia), Por donde pasa la poesía (Baile del sol), PoeTrastos (LVR), Nocturnos (Origami) y El Último Jueves (Calima), entre otras, así como en diversas publicaciones impresas y digitales. Desde el año 2005 administra el blog El alma disponible, dedicado a la poesía.

jueves, 24 de agosto de 2017

"Ínfulas de pájaro", un microrrelato de Antonio Serrano Cueto



ÍNFULAS DE PÁJARO   

En  la plaza madrileña de Santa Ana un volatinero limeño hace cabriolas. Se ha ganado la fama de ser el mejor artista ingrávido del mundo. Su cuerpo menudo traza giros y volutas que enjaulan el aire y perduran hasta el final del número. En las tardes en que la plaza relumbra con pájaros y niños, el público suele preguntarle por sus secretos de saltimbanqui, y él se sienta sobre un  bucle del aire a firmar autógrafos.  Hoy ha venido un niño regordete con mirada de cóndor y un enorme tirachinas en la mano. Asustado, el volatinero ha iniciado una pirueta suprema, pero, cuando se había elevado una docena de metros por encima del suelo, ha sentido el peso de la gravedad y se ha precipitado velozmente, cascándose como un huevo.
De Fuera pijamas. Incluido en Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español. Edición de Fernando Valls. Menoscuarto, Palencia, 2012

Antonio Serrano Cueto (Cádiz, 1965) es poeta y narrador español. Ejerce como profesor de Filología Latina en la Universidad de Cádiz. Ha publicado numerosos trabajos académicos sobre literatura latina de los siglos XV y XVI. Entre sus libros destacan los poemarios No quieras ver el páramo (2010),  Son caminos (2012) y Aún trémulo el ramaje (2016); los libros de relatos y microrrelatos Fuera pijamas (2010), Zona de incertidumbre (2011), Papeles secundarios (2013) y París en corto (2015), además de estar presente en las antologías Los microrrelatos de La nave de los locos (2010), Antología del microrrelato español 1906-2011 (2012), Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español (2012) y El cuarto género narrativo (2012). 

[La imagen inicial está tomada de lalapida.blogspot.com]

domingo, 20 de agosto de 2017

"¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor...", de Oliverio Girondo





¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.
Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos. Amor analizable, analizado. Amor ultramarino. Amor ecuestre.
Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos; lleno de cortocircuitos, de cortapisas.
Amor con una gran M, con una M mayúscula, chorreado de merengue,
cubierto de flores blancas...
Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso...
Amor con sus accesorios, con sus repuestos; con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas.
Amor que incendia el corazón de los orangutanes, de los bomberos. Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines, que se alimenta de encelo y de ensalada.
 Amor impostergable y amor impuesto. Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor amor que es, simplemente, amor. Amor y amor... ¡y nada más que amor!

                                                                          De Espantapájaros (al alcance de todos), 1932                                                   


Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1881-1967) es un poeta argentino que, junto a Borges* y Raúl González Tuñón, renovó la poesía de su país en los años veinte y treinta. 
    La situación acomodada de su familia le permitió viajar tempranamente a Europa y estudiar en el colegio Epsom de Londres y, más tarde, en la Escuela "Albert le Grand" de Arcueil, cerca de París. De vuelta a Argentina, aceptó estudiar Derecho (carrera que no ejercerá) con la condición de que, durante las vacaciones, su familia le permitiera viajar a Europa, donde pudo entrar en contacto con los círculos literarios de las nuevas corrientes estéticas: participó en las veladas surrealistas en París, y en Madrid, Ramón Gómez de la Serna lo recibió en su tertulia del café Pombo. En esta época colaboró en revistas literarias como Plus Ultra, suplemento mensual del semanario Caras y caretas.  
    Su primer libro, Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), fue publicado en Francia e ilustrado por el autor bajo la influencia de Apollinaire. En 1924, junto a Evar Méndez y otros,  fundó en Buenos Aires la revista Martín Fierro, que propugnaba una cultura americana autónoma y sirvió de escaparate a las vanguardias. En 1943 contrajo matrimonio con la escritora Norah Lange, después de un largo periodo de convivencia. En 1961 fue atropellado por un automóvil y quedó inválido. Todavía en 1965 realizó con Norah un último viaje a Europa, en el que se produjo el reencuentro en Roma con Rafael Alberti y María Teresa León, a quienes habían conocido durante su exilio en Argentina. Falleció en Buenos Aires el 24 de enero de 1967 y fue inhumado en el cementerio de Recoletas.
   Entre sus obras figuran Calcomanías (1925), Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946), En la masmédula (1956), en la que la audacia experimental llega al límite, sin por ello abandonar su peculiar humor, y Topatumba (1958).

domingo, 13 de agosto de 2017

"Es un lugar al sur..." y "Herencia", de Eugénio de Andrade



Es un lugar al sur, un lugar donde
la cal
amotinada desafía la mirada.
Donde viviste. Donde a veces en sueños

vives aún. El nombre empapado de agua
te escurre de la boca.
Por caminos de cabras bajabas
a la playa, batía el mar

en aquellas piedras, en estas sílabas.
Los ojos se perdían ahogados 
en el fulgor
del último o del primer día.

Era la perfección.

                  
                                                      De Blanco en lo blanco


                            Herencia

Ésta es mi herencia: la sonrisa,
el azul de una piedra blanca.
Puedo sumarle, al azar de la memoria,
una rama de madreselva inclinada
hacia las abejas que metódicamente hacen
del otoño el lugar preferido del verano,
un mirlo que abandonó el parque
para anidar en un poema mío,
un barco llamado Cavlinho na Chuva
que espera ser reparado en el muelle de Foz.
Debe de haber algo más,
no puedo ser tan pobre, cometemos siempre
la injusticia de no incluir, por pudor,
cosas más íntimas: un verso de Safo
traducido por Quasimodo, la mano
que por un momento se nos posó en la rodilla
y enseguida voló hacia muy lejos,
los latidos del corazón
obstinado en repetir que no ha envejecido

                         De Los surcos de la sed

               En Materia solar y otros libros. Obra selecta (1980-2002).
Ed. bilingüe de Ángel Campos Pámpano. 
Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2004

VERSIÓN ORIGINAL EN PORTUGUÉS


É um lugar ao sul, um lugar onde/a cal/amotinada desafia o olhar.//Onde viveste. Onde às vezes no sono/vives ainda. O nome prenhe de água/escorre-te da boca.//Por caminhos de cabras descias/à praia, o mar batia/naquelas pedras, naquelas sílabas.//Os olhos perdiam-se afogados/no clarão/do último ou do primeiro dia.//Era a perfeição.

                                                                                                                De Branco no Branco, 1984

Herança.// É a minha herança: o sorriso,/ o azul de uma pedra branca./ Posso juntarlhe, ao acaso da memória,/ um ramo de madressilva inclinado/ para as abelhas que metodicamente fazem/ do outono o lugar preferido do verão/, um melro que deixou o jardim público/ para fazer ninho num poema meu,/ um barco chamado Cavalinho na Chuva/ à espera de reparação no molhe da Foz./ Deve haver mais alguma coisa,/ não serei tão pobre, cometemos sempre/ a injustiça de não referir, por pudor,/ coisas mais íntimas: um verso de Safo/ traduzido por Quasimodo, a mão/ que por instantes nos pousou no joelho/ e logo voou para muito longe,/ as cadências do coração/ teimoso em repetir que não envelheceu.

                                                                                    De  Os sulcos da sede, 2001


Entrada relacionada:

domingo, 6 de agosto de 2017

Dos poemas de Mario Luzi




                          Parca-Aldea

Junto al fuego se habló mucho de ti
tras atender los rezos vespertinos
en estas casas grises donde, frío,
el tiempo trae y se lleva rostros de hombres.

Fue a dar luego la charla en otros, sus riquezas,
y fueron bodas, muertes, nacimientos,
el triste rito de la vida.
Alguno, forastero, llegó hasta aquí y se fue.

Y yo, vieja mujer en esta vieja casa,
voy cosiendo el pasado con el presente, y tejo
tu infancia con la infancia de tu hijo
que atraviesa la plaza junto a las golondrinas.

                                                De La barca, 1935


Un poco soñolienta todavía
levanta la persiana
y he aquí que se colma
de oro y aire 
opalescente el vaso 
de la habitación. Oh mañana,
oh celeste arrogancia,
no me arrastres, no me agarres
a la fuerza, no estoy preparada aún-
piensa y al tiempo lo susurra
a su titubeante resistencia-
                                                 se te opone
lo arduo y la sombra
de mi opacidad
que no quemó la noche
ni alejó el despertar.
Te ruego, nuevo día,
ven, pero hazlo lentamente
entra lentamente en la sustancia,
enciéndeme lo mismo que una lámpara
así seré votiva
como debo y como quiero
a ti, a mis congéneres,
al ánima del mundo
que nos acoge, nos ofende
y no poco nos conforta, nosotros parte suya.

                           De Bajo forma humana, 1999


Versión original en italiano:

        Parca-Villaggio

A lungo si parlò di te attorno ai fuochi
dopo le devozioni della sera
in queste case grige ove impassibile
il tempo porta e scaccia volti d'uomini.

Dopo il discorso cadde su altri ed i suoi averi,
furono matrimoni, morti, nascite,
il mesto rituale della vita.
Qualcuno, forestiero, passò di qui e scomparve.

Io vecchia donna in questa vecchia casa,
cucio il passato col presente, intesso
la tua infanzia con quella di tuo figlio
che traversa la piazza con le rondini.

                                             Da La barca, 1935

Ancora un po' assonnata
lei alza la serranda
ed ecco le si empie
d'oro e d'aria
opalescente il vaso
della stanza. Oh mattino,
oh celeste tracotanza,
non travolgermi, non prendermi
di forza, non sono ancora pronta-
pensa e intanto lo sussurra
a la sua malsicura riluttanza-
                                                     ti si oppone
il greve e l'ombra
della mia opacità
che la notte non ha arso
e il risveglio non ha sperso.
Ti prego, giorno nuovo,
vieni, ma vieni lentamente,
entra lentamente nella sostanza,
accendimi come una lampada,
così sarò votiva
come devo e come voglio
per te, per i miei simili,
per l'anima del mondo
che ci ospita, ci offende
e non poco ci conforta, noi sua parte.


                          Da Sotto specie umana, 1999


En Vida fiel a la vida. Antología poética. Edición bilingüe
de Jesús Díaz Armas. Galaxia Gutenberg /Círculo de Lectores,
Barcelona, 2009



Mario Luzi (Castello, Florencia, 1914-Florencia, 2005) fue ensayista, dramaturgo, traductor y uno de los grandes poetas italianos del siglo XX, asociado al movimiento hermético italiano, en el que se encuadran figuras como Eugenio Montale*, Giuseppe Ungaretti o Salvatore Quasimodo*, y otros más jóvenes como Piero Bigongiari, Oreste Macrì, Giorgio Caproni, Vittorio Sereni o Attilio Bertolucci.
   Sus padres eran originarios de Samprugnano, en la zona de Monte Amiata, lugar donde Mario pasó las vacaciones hasta 1940 y que se convertirá para él en fuente de inspiración, asociada a la cultura agrícola y a la figura de su madre, que ejerció una gran influencia sobre él, especialmente en sus raíces cristianas: "Descubrí en mi madre todo aquel mundo de religión campesina, elemental pero reflexivo, pensado y vivido muy intensamente. Me fascinaba cómo transportaba todas las cosas a su interioridad", ha confesado el autor. En la década de los 20 comenzó su formación académica en la escuela de Castello, donde destacó por su inteligencia y su afición a la lectura. Inició los estudios de secundaria en  Florencia, pero  después (debido al trabajo del padre, empleado ferroviario)  se trasladó a Milán y a Siena, donde completó la secundaria. La época de Siena es de enorme importancia ya que coincide con su descubrimiento del amor y del arte, pues el arte de la ciudad dejó en él una huella imborrable. 
   Regresó a Florencia en 1929. En estos años  se despierta su interés por la filosofía (que le lleva a faltar a clase para leer  a los filósofos, especialmente a san Agustín) y nace  su admiración por autores como Joyce, Mann o Proust (los mejores "filósofos" que dice haber encontrado en sus años de formación, cuando dudaba entre la filosofía y la literatura). En esta  época entró en contacto con  el grupo de intelectuales antifascistas del café Le Giubbe Rosse, entre los que se encontraba Eugenio Montale,  participó en la vida cultural de la ciudad  y colaboró en revistas de vanguardia como Cubierta o Campo de Marte. En 1935 publicó su primer poemario, La barca, y en 1936 se graduó en literatura francesa con una tesis sobre François Mauriac.  En 1938 comenzó a enseñar en secundaria, primero en Parma y posteriormente en San Miniato y Roma, hasta 1943. Mientras tanto, se casó con Elena Monaci en 1942 y nació su único hijo, Gianni, en 1943. Antes de la guerra, colaboró en la revista Perspectivas, de Curzio Malaparte.
Mario Luzi, segundo por la izquierda, con un grupo de escritores.
En primer plano, Pier Paolo Pasolini. Años 50

   En 1945 regresó a Florencia y enseñó  en el centro de secundaria Leonardo da Vinci hasta que en 1955 pasó a impartir clases de literatura francesa en la Facultad de Ciencias Políticas Cesare Alfieri de Florencia.  Se retiró en 1989. A partir de la década de los sesenta viajó a distintos países (Rusia, Georgia, India, Hungría, Estados Unidos, etc.) donde su obra empezaba a ser conocida. Su candidatura fue propuesta, sin éxito,  en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura, pero recibió importantes reconocimientos como el premio Montale, el Carducci o la Legión de Honor Francesa (1997).  En 2004, con motivo de su noventa cumpleaños fue nombrado senador vitalicio. Para entonces, Mario Luzi, que vivió el fascismo, la guerra y la posguerra encerrado en la literatura, se había convertido en la voz de la conciencia democrática de su país, manifestando su rechazo a conflictos bélicos como la Guerra del Golfo o la de Serbia o su preocupación por las actuaciones de Berlusconi, de cuyo gobierno dijo que estaba "dañando algunos fundamentos de la democracia". Falleció en Florencia el 28 de febrero de 2005 y fue sepultado en el cementerio de Castello. En su memoria, se colocó una placa en la basílica florentina de Santa Croce, junto a los restos de Miguel A. Buonarroti, Galileo Galilei y el cenotafio de Dante.
Luzi, en la playa con su hijo
La poesía de Mario Luzi, como explica Coral García, está asociada al paisaje rural de su región natal, que se convierte en instrumento a través del cual accede al conocimiento de la existencia humana, es decir, que la descripción del mundo sensible y de sus gentes lo conduce a la reflexión sobre su estado interior y sobre la condición humana en su efímera participación en un universo en constante transformación. Para mostrar la multiplicidad del mundo, dialoga con otros seres y en sus diálogos muestra el caos reinante en el mundo, pero también su armonía. A estas características se suman, según Díaz Armas, su cristianismo esencial que se manifiesta en su confianza en Dios (quien, no obstante, permanece lejano), así como en la "caridad y comunión íntima con los demás y con el mundo, de signo casi panteísta"; la conexión entre poesía y pensamiento, que le ha llevado a definir su quehacer poético como pensiero poetante, de la que deriva su preferencia por la literatura reflexiva -de ahí su interés por poetas como Valéry, Rilke, Eliot, Montale, Antonio Machado, Apollinaire, Saba o Ungaretti- y las constantes referencias a los acontecimientos históricos recientes.

La crítica suele relacionar a Luzi con la corriente del hermetismo (especialmente con la generación de los neoherméticos), pero en opinión de Jesús Díaz Armas, esas etiquetas no son suficientes para encuadrar una obra que se desarrolla a lo largo de setenta años y se caracteriza por "una constante búsqueda poética" que permite distinguir varias etapas en su producción poética. 

Para el propio autor, su primera entrega, La barca, no es aún un libro que pueda adscribirse al hermetismo, sino que pertenecería a una  etapa previa que denomina "tentativa". En este libro aparecen ya, como señala Díaz Armas, muchos de los temas fundamentales de su poesía: el paisaje, la presencia de lo femenino, la caducidad de la belleza y la juventud, el paso del tiempo o un cristianismo esencial. Uno de los motivos fundamentales del libro es el viaje marítimo, convertido casi "en alegoría del tránsito por la vida". Por otra parte, inaugura "el tono elegíaco y melancólico" de gran parte de su poesía. 

En cambio sí puede aplicarse la etiqueta de herméticos a sus siguientes libros. Esta primera etapa comienza con Adviento nocturno (1940), cuyo poema "Avorio" suele presentarse como modelo de esta corriente. Se trata de un poemario poblado de símbolos oscuros y violenta adjetivación, en el que el yo poético irrumpe rotundamente junto con la segunda persona del interlocutor a quien se dirige (en ocasiones, él mismo desdoblado). Siguen Un brindis (1946), libro atormentado, influido por el existencialismo, que destaca por la dureza del tono elegíaco, relacionado con el contexto bélico en que se escribe. Cuaderno gótico (1947) es un cancionero amoroso con evidente base biográfica y estructura dialógica entre el yo del poeta y el tú de la amada. El anhelo de perfección formal se manifiesta en la elegancia rítmica y en la predilección por el endecasílabo.

Primicias del desierto (1952) inicia una segunda etapa, que poco tiene que ver con el hermetismo, en la que profundizó en la exploración de las líneas centrales de su poética. Para Coral García el libro es "una especie de peregrinación espiritual a través del desierto bíblico de la expiación y la anulación" hasta alcanzar "la verdad, la purificación, una posible respuesta al porqué  de la presencia y existencia del ser humano y del cosmos". Honor a la verdad (1957), último de los libros incluidos en su primera recolección de poemas (Lo justo de la vida, 1960), es una obra de transición que expresa la relación entre el poeta y el mundo. En la existencia de los otros encuentra el poeta motivo para seguir viviendo. Desde el fondo de los campos (1965) es el libro que abre la recopilación Nell'opera del mondo (1979). En él rinde tributo e su madre, muerta en 1959. Se trata de una obra ligada a la tierra, especialmente a la de sus padres, en la que las reflexiones sobre el mundo se convierten en interrogación sobre el sentido de la vida y de la muerte. Lejos de la tristeza de otros libros, el poeta muestra su deseo de formar parte del mundo.
Mario Luzi./Il Giornale
En el magma (1963) abre la tercera etapa de su poesía, que supone una ruptura clara con lo anterior. El verso y el poema se dilatan y adquieren un carácter casi prosístico, mientras que los textos, mediante la escenificación del encuentro del poeta con otras personas,  se vuelven más narrativos y dialógicos. El abandono del endecasílabo y del alejandrino acerca el discurso al "sermo merus", la simple charla, invocado en la cita de Horacio, al comienzo del libro. La descripción de los espacios (urbanos, incluso degradados) y los interlocutores (seres perdidos, enfermos...) roza, en ocasiones, lo sórdido. Sobre fundamentos invisibles (1971) profundiza en aspectos como la experiencia de la felicidad, el cambio como sustancia de la vida y la efímera condición humana. Las referencias políticas contemporáneas (guerra de Vietnam, invasión de Checoslovaquia) y autobiográficas salpican el poema, y el lenguaje se puebla de modismos. Al fuego de la controversia (1978) se compone de poemas fragmentarios que expresan la lucha entre el mundo del poeta y la confusa "obra del mundo", un mundo caótico e incomprensible al que Luzi contrapone la presencia de Cristo.  Para expresar esa confusión recurre al empleo de tecnicismos, extranjerismos y latinismos, así como al uso frecuente de la interrogación retórica. Los vaivenes de la historia (terrorismo, atentados de la mafia...) están presentes también en su siguiente libro, Para el bautismo de nuestros fragmentos (1985), en que presenta un mundo caracterizado por la falta de comunicación ("inarticulado dialecto", "dialecto abominable"), mientras que la mudez es el signo de Cristo. Introduce innovaciones formales, como la presencia de neologismos y de algunas rimas.  Frases e incisos de un canto saludable (1990) comparte muchos rasgos con el anterior: la longitud de los poemas, temas como la relación entre la humanidad y Cristo, los elementos autobiográficos, la presencia de la luz o las referencias a la femineidad. El léxico se puebla de neologismos, latinismos y términos del latín litúrgico, lo que será una constante en sus siguientes libros. Vida terrestre y celeste de Simone Martini (1994) se centra en el viaje imaginario del pintor sienés desde Aviñón a Siena, en compañía de familiares y de un estudiante de Teología, alter ego del poeta, que hará las veces de narrador. La biografía del pintor se mezcla con las reflexiones del estudiante o del pintor sobre los nombres de Dios, sobre la femineidad o sobre el arte. Bajo forma humana (1999) utiliza también un pretexto narrativo: la reconstrucción del diario de Lorenzo Malagugini, casi un heterónimo del poeta. El libro se centra en las obsesiones del autor: la conciencia de los límites y de la fragilidad humana, sentida no con dolor  sino "con la conciencia complacida de la coparticipación en el mundo y en sus mutaciones y continuidades". El último Luzi supera el tono elegíaco de gran parte de su poesía anterior porque ha  comprendido, según declaró,  que la historia es "también un factor de evolución, un hecho creativo que continúa y dentro del cual nos encontramos inmersos". En Doctrina del extremo principiante (2004) sobresale el tono meditativo, la reflexión profunda sobre diversos temas, a menudo con sentido religioso. La producción  poética Luzi se cierra con Déjame, no me retengas (2009), libro póstumo que recoge poemas compuestos entre finales de 2002 y febrero de 2005, en los que mantiene la exigencia característica de toda su obra.

Sobre el poema "Parca-Aldea", poema-pórtico de La barca, dice Jesús Díaz Armas que fue escrito a posteriori, en 1951, y por ello no figura en la edición original ni en antologías posteriores. Añade que el poema "está dirigido al poeta por la voz de la Parca custodia de la aldea de origen de los propios familiares (Samprugnano); el hijo es Gianni Luzi, hijo del poeta, entonces de ocho años". Alfredo Luzi, en "Iconos de lo femenino en la poesía de Mario Luzi", observa sobre este poema:
Se produce la identificación entre la madre custodia de los recuerdos familiares (autobiografía) y la Parca custodia del tiempo (mitología) a través de una figura femenina que, dirigiéndose al poeta, lo tranquiliza sobre su papel de continuador generacional.

*Entradas relacionadas:
-Eugenio Montale:
-Salvatore Quasimodo:

Bibliografía consultada:

Sobre la obra poética de Luzi: 
Prólogo a la edición de Jesús Díaz Armas de Vida fiel a la vida, fundamentalmente.
Sobre la biografía de Luzi: