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domingo, 31 de enero de 2016

"Memoria de los días" y otro poema de Eugénio de Andrade




              Memoria de los días

Vas y vienes  en la memoria de los días
donde el amor
rodeó la casa de luz matutina.
A veces sabíamos de ti por el aroma
de las glicinas deslizándose por el muro,
otras por el rumor del verano rozando
el oro viejo de los plátanos.
Vas y vienes. Y cuando regresas
tu perro es el primero en saberlo.
Al oírlo ladrar, sabíamos que contigo
también el amor había vuelto a casa.

                      De  Los surcos de la sed, 2001



Haz una llave, aunque sea pequeña,
entra en la casa.
Permite la dulzura, ten piedad
de la materia de los sueños y de las aves.

Invoca el fuego, la claridad, la música
de los flancos.
No digas piedra, di ventana.
No seas como la sombra.

Di hombre, di niño, di estrella.
Repite las sílabas
donde la luz es feliz y se demora.

Vuelve a decir: hombre, mujer, niño.
Donde la belleza es más nueva.

                   De Blanco en lo blanco, 1984

En Materia solar y otros libros. Obra selecta (1980-2002).
Ed. bilingüe de Ángel Campos Pámpano.
Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2004

VERSIÓN ORIGINAL EN PORTUGUÉS:


Memória dos Dias//Vais e vens na memoria dos dias/one o amor/cercou a casa de luz matutina./Às vezes sabíamos de ti pelo aroma/das glicínias escorrendo no muro,/outras pelo rumor do verão rente/ao oiro velho dos plátanos./Vais e vens. E quando regressas/É o teu cão o primeiro a sabê-lo./Ao ouvi-lo latir, sabíamos que contigo/também o amor chegara a casa.
                                                       De  Os sulcos da sede, 2001

Faz una chave, mesmo pequena,/entra na casa./Consente na doçura, tem dó/da matéria dos sonhos e das aves.//Invoca o fogo, a claridade, a música/dos flancos./Não digas pedra, diz janela./Não sejas como a sombra.//Diz homem, diz criança, diz estrela./Repete as sílabas/onde a luz é feliz e se demora.//Volta a dizer: homem, mulher, criança./Onde a beleza é mais nova.
                        De Branco no Branco, 1984

Eugénio de Andrade es el seudónimo de José Fontinhas,  una de las voces más relevantes de la poesía portuguesa del siglo XX y uno de los autores que consolidó la modernidad de la poesía lusa. 
   De familia campesina, que le enseñó a despreciar el lujo, nació en Póvoa de Atalaia, en la Beira Baixa portuguesa, próxima a la frontera con Cáceres. Creció entre dos idiomas, el portugués y el castellano, pues su abuela materna era natural de Valverde del Fresno. El entorno de su infancia, formado por grandes espacios abiertos llenos de sol y de agua, marcará siempre su poesía. Hijo no reconocido por su progenitor, la figura del padre estuvo siempre ausente en su vida.  
   En 1931 su madre lo lleva a Lisboa para continuar estudios secundarios. Allí dedicará gran parte de su tiempo a la lectura de los grandes novelistas rusos y de  escritores portugueses, entre ellos António Botto, que lo ayudará a publicar su primer poema. Más adelante leerá a Lorca, Rimbaud, Verlaine, a Whitman, la poesía medieval y al portugués Miguel Torga, a quien conoció cuando se trasladó  a Coimbra en 1943. 
  En 1947 ingresó en la administración pública, donde fue inspector administrativo de los servicios médico-sociales del Ministerio de Sanidad hasta 1982. Por este motivo, en 1950 se trasladó a Oporto, ciudad en la que fijó su residencia. En 1953 muere su madre, figura central en su obra literaria y en su vida,  a la que debe su temprano despertar a la poesía y a cuya muerte dedica su libro Corazón del día (1958). 
   Eugénio de Andrade fue una persona a quien no le interesaba el dinero ni la fama, que llevó una vida sencilla y apartada. No obstante, a partir de los años ochenta empieza a ser reconocido tanto en su país como fuera de él. En 1983 fue elegido miembro de la Académie Mallarmé  de París, en 1991 se creó en Oporto una fundación que lleva su nombre, y en 1995 fue nombrado miembro fundador de la Academia Internacional Mihai Eminescu de Rumania. En 2000 recibió el Premio Vida Literaria, de la Asociación Portuguesa de Escritores; en 2000 el I Premio a la Trayectoria Literaria, de la Junta de Extremadura, y en 2001, el Celso Emilio Ferreiro y el Camões, el más importante galardón que se concede a autores en lengua portuguesa. Falleció en Oporto el 13 de junio de 2005.
   
Es autor de una obra poética muy depurada, de aparente sencillez; una poesía de celebración del mundo  que canta las cosas más elementales  de la vida y busca la exactitud en el lenguaje. Traducida a más de veinte idiomas, suma un total de veintisiete libros, entre los que se cuentan Las manos y los frutos (1948), libro emblemático que supone la aceptación de su obra por parte de lectores y crítica; Los amantes sin dinero (1950), Las palabras prohibidas (1951), Mar de septiembre (1961), Oscuro dominio (1972), Materia solar (1980), El peso de la sombra (1982), Blanco en lo blanco (1984), El otro nombre de la tierra (1988), La sal de la lengua (1995), Pequeño formato (1997), Los lugares de la lumbre (1998) y Los surcos de la sed (2001).

[La imagen inicial procede de www.amigosdoparque.com]

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