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domingo, 15 de marzo de 2020

"Oración por Marilyn Monroe", de Ernesto Cardenal



ORACIÓN POR MARILYN MONROE


Señor
recibe a esta muchacha conocida en toda la Tierra con el nombre de Marilyn Monroe,
aunque ése no era su verdadero nombre
(pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años
y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar)
y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje
sin su Agente de Prensa
sin fotógrafos y sin firmar autógrafos
sola como un astronauta frente a la noche espacial.
Ella soñó cuando niña que estaba desnuda en una iglesia (según cuenta el Times)
ante una multitud postrada, con las cabezas en el suelo
y tenía que caminar en puntillas para no pisar las cabezas.
Tú conoces nuestros sueños mejor que los psiquiatras.
Iglesia, casa, cueva, son la seguridad del seno materno
pero también algo más que eso...

Las cabezas son los admiradores, es claro
(la masa de cabezas en la oscuridad bajo el chorro de luz).
Pero el templo no son los estudios de la 20th Century-Fox.
El templo —de mármol y oro— es el templo de su cuerpo
en el que está el hijo de Hombre con un látigo en la mano
expulsando a los mercaderes de la 20th Century-Fox
que hicieron de Tu casa de oración una cueva de ladrones.
Señor
en este mundo contaminado de pecados y de radiactividad,
Tú no culparás tan sólo a una empleadita de tienda
que como toda empleadita de tienda soñó con ser estrella de cine.
Y su sueño fue realidad (pero como la realidad del tecnicolor).
Ella no hizo sino actuar según el script que le dimos,
el de nuestras propias vidas, y era un script absurdo.
Perdónala, Señor, y perdónanos a nosotros
por nuestra 20th Century
por esa Colosal Super-Producción en la que todos hemos trabajado.
Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes.
Para la tristeza de no ser santos
                                                        se le recomendó el Psicoanálisis.
Recuerda Señor su creciente pavor a la cámara
y el odio al maquillaje insistiendo en maquillarse en cada escena
y cómo se fue haciendo mayor el horror
y mayor la impuntualidad a los estudios.

Como toda empleadita de tienda
soñó ser estrella de cine.
Y su vida fue irreal como un sueño que un psiquiatra interpreta y archiva.

Sus romances fueron un beso con los ojos cerrados
que cuando se abren los ojos
se descubre que fue bajo reflectores
                                                              ¡y se apagan los reflectores!
Y desmontan las dos paredes del aposento (era un set cinematográfico)
mientras el Director se aleja con su libreta
          porque la escena ya fue tomada.
O como un viaje en yate, un beso en Singapur, un baile en Río
          la recepción en la mansión del Duque y la Duquesa de Windsor
vistos en la salita del apartamento miserable.
La película terminó sin el beso final.
La hallaron muerta en su cama con la mano en el teléfono.
Y los detectives no supieron a quién iba a llamar.
Fue
como alguien que ha marcado el número de la única voz amiga
y oye tan solo la voz de un disco que le dice: WRONG NUMBER
O como alguien que herido por los gangsters
alarga la mano a un teléfono desconectado.

Señor:
quienquiera que haya sido el que ella iba a llamar
y no llamó (y tal vez no era nadie
o era Alguien cuyo número no está en el Directorio de los Ángeles)
            ¡contesta Tú al teléfono!




De Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, 1965

Ernesto Cardenal falleció en Managua el 1 de marzo de 2020.

Entrada relacionada:


Ernesto Cardenal  durante el homenaje por sus noventa años en el Palacio
de las Bellas Artes (elcultural.com)


domingo, 13 de mayo de 2012

"Todas las tardes paseaba..." y otro poema de Ernesto Cardenal


Ernesto Cardenal


Todas las tardes paseaba con su madre por la Landstrasse 
y en la esquina de la Schmiedtor, todas las tardes, 
estaba Hitler esperándola, para verla pasar. 
Los taxis y los ómnibus iban llenos de besos 
y los novios alquilaban botes en el Danubio. 
Pero él no sabía bailar. Nunca se atrevió a hablarle. 
Después pasaba sin su madre, con un cadete. 
Y después no volvió a pasar. 
De ahí más tarde la Gestapo, la anexión de Austria, 
la Guerra Mundial. 


                        (De Epigramas, 1961)



Como latas de cerveza

Como latas de cerveza vacías y colillas
de cigarrillos apagados, han sido mis días.
Como figuras que pasan por una pantalla de televisión
y desaparecen, así ha pasado mi vida.
Como automóviles que pasan rápidos por las carreteras
con risas de muchachas y músicas de radios...
Y la belleza pasó rápida, como el modelo de los autos
y las canciones de los radios que pasaron de moda.
Y no ha quedado nada de aquellos días, nada,
más que latas vacías y colillas apagadas,
risas en fotos marchitas, boletos rotos,
y el aserrín con que al amanecer barrieron los bares.

     (En Antología, Laia, Barcelona, 1979)



Ernesto Cardenal (Granada, Nicaragua, 1925), poeta, escultor, sacerdote y teólogo defensor de la teología de la liberación. Nacido en una influyente familia, estudió literatura en México y Estados Unidos. De regreso a Nicaragua en 1950, participó activamente en la vida cultural del país y en la lucha contra la dictadura del general Somoza. Tras el fracaso de la Revolución de Abril de 1954 (un complot para asesinar a Somoza), se retiró a un monasterio estadounidense, posteriormente  estudió teología y se ordenó sacerdote en Managua en 1965. En una de las islas del archipiélago de Solentiname fundó una comunidad cristiana de vida ascética, experiencia que recogió en su libro El Evangelio de Solentiname.
Juan Pablo II amonestando a Cardenal
durante la ceremonia de bienvenida en el
aeropuerto de Managua, el 4 de marzo de
1983. (AP Foto/Barricada, archivo)
Colaboró con el Frente Sandinista de Liberación Nacional en su lucha contra Somoza y, tras el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, fue nombrado ministro de cultura, cargo que ocupó hasta 1987. En 1983, la imagen de Cardenal, arrodillado ante Juan Pablo II (de visita oficial) y amonestado severamente por el Pontífice ante las cámaras de televisión por sus ideas religiosas y su actividad política, dio la vuelta al mundo. En 1994 abandona el Frente Sandinista por discrepancias con la política de su dirigente, Daniel Ortega, para apoyar más tarde al Movimiento de Renovación Sandinista. En 2009 obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en 2010 fue elegido miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua, y en 2012 su obra fue reconocida con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.


Su poesía, atenta siempre los problemas sociales, sitúa al ser humano en su centro sin dejar de atender a las fuerzas de la naturaleza. Entre sus obras, se encuentran Epigramas (1961), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966) y Homenaje a los indios americanos (1969), con claras influencias de la generación Beat americana. Sus últimos libros editados han sido Telescopio en la noche oscura (1983), Quetzatcóatl (1985), Cántico Cósmico (1989), una de las obras más trascendentes de la poesía hispánica, en la línea del Canto General de Neruda, y Vida perdida (1999).

Actualización:
Ernesto Cardenal falleció en Managua el 1 de marzo de 2020 a los 95 años.