EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL IES "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 18 de agosto de 2019

"Cuarto de baño", de Gerardo Diego

Balthus, La salida del baño (1957)



         CUARTO DE BAÑO

                           A Eusebio Oliver.

    Qué claridad de playa al mediodía,
qué olor de mar, qué tumbos, cerca, lejos,
si, entre espumas y platas y azulejos,
Venus renace  a la mitología.

    Concha de porcelana, el baño fía
su parto al largo amor de los espejos,
que deslumbrados, ciegos de reflejos,
se empañan de un rubor de niebla fría.

    He aquí, olorosa, la diosa desnuda.
Nimbo de suavidad su piel exuda
y en el aire se absuelve y se demora.

    Venus, esquiva en su rebozo, huye.
Su alma por los espejos se diluye,
y solo -olvido- un grifo llora y llora.

                         De Alondra de verdad, 1941


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jueves, 15 de agosto de 2019

"El viaje", un microrrelato de Cristina Fernández Cubas

© Elliot Erwitt, 1949

    El viaje


Un día la madre de una amiga me contó una curiosa anécdota. Estábamos en su casa, en el barrio antiguo de Palma de Mallorca, y desde el balcón interior, que daba a un pequeño jardín, se alcanzaba a ver la fachada del vecino convento de clausura. La madre de mi amiga solía visitar a la abadesa; le llevaba helados para la comunidad y conversaban durante horas a través de la celosía. Estábamos ya en una época en que las reglas de clausura eran menos estrictas de lo que fueron antaño, y nada impedía a la abadesa, si así lo hubiera deseado, que interrumpiera en más de una ocasión su encierro y saliera al mundo. Pero ella se negaba en redondo. Llevaba casi treinta años entre aquellas cuatro paredes y las llamadas del exterior no le interesaban lo más mínimo. Por eso la señora de la casa creyó que estaba soñando cuando una mañana sonó el timbre y una silueta oscura se dibujó al trasluz en el marco de la puerta. "Si no le importa", dijo la abadesa tras los saludos de rigor, "me gustaría ver el convento desde fuera". Y después, en el mismo balcón en que fue narrada la historia, se quedó unos minutos en silencio. "Es muy bonito", concluyó. Y, con la misma alegría con la que había llamado a la puerta, se despidió y regresó al convento. Creo que no ha vuelto a salir, pero eso ahora no importa. El viaje de la abadesa me sigue pareciendo, como entonces, uno de los viajes más largos de todos los viajes largos de los que tengo noticias.

                Cristina Fernández Cubas, en Dos veces cuento. Antología de microrrelatos. Edición de José Luis González, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 1988

Cristina Fernández Cubas, 2016. (Àlex García)

Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, Barcelona, 1945) es periodista y escritora. Sus cuentos, en los que mezcla con maestría lo fantástico y lo cotidiano,  se han convertido en  referentes  del actual relato breve en castellano. Su trabajo como periodista, que abandonó para dedicarse en exclusiva a la creación literaria, la llevó a residir en El Cairo, Lima, Buenos Aires, París y Berlín.  Ha publicado libros de relatos -Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990),  Con Ágatha en Estambul (1994), Parientes pobres del diablo (2006), Todos los cuentos (2009, por el que recibió los premios Ciudad de Barcelona, Salambó, Qwerty y Tormenta) y La habitación de Nona (2015, Premio de la Crítica 2015 y Premio Nacional de Narrativa 2016)-, novelas -El año de gracia (1985) y El columpio (1995)-, una obra de teatro -Hermanos de sangre (1998)-, el libro de memorias narradas Cosas que ya no existen (2001), Premio NH de relato, y el ensayo Emilia Pardo Bazán (2001). Bajo el seudónimo  de Fernanda Kubbs publicó la novela La puerta entreabierta (2013). Su obra ha sido traducida a diez idiomas.

domingo, 11 de agosto de 2019

"La abandonada", de Olga Orozco



Foto: Saul Leiter, c. 1948


                                     LA ABANDONADA

Aún no hace mucho tiempo,
cuando el mundo era un vidrio del color de la dicha, no un
          puñado de arena,
te mirabas en alguien igual que en un espejo que te
          embellecía.
Era como asomarte a las veloces aguas de las ilimitadas
          indulgencias
donde se corregían con un nuevo bautismo los errores,
se llenaban los huecos con una lluvia de oro, se bruñían las
          faltas,
y alcanzabas la espléndida radiación que adquieren hasta en
          la noche los milagros.
Imantabas las piedras con pisarlas.
Hubieras apagado con tu desnudez el plumaje de un ángel.
Y algo rompió el reflejo.
Se rebelaron desde dentro las imágenes.
¿Quién enturbió el azogue?, ¿quién deshizo el embrujo de
          la transparencia?
Ahora estás a solas frente a unos ojos de tribunal helado
          que trizan los cristales,
y es como si en un día la intemperie te hubiera desteñido
y el cuchillo del viento hecho jirones y la sombra del sol
          desheredado.
No puedes ocultar tu pelambre maltrecha, tu mirada de
          animal en derrota,
ni esas deformaciones que producen las luces violentas en
          las amantes repudiadas.
Estás ahí, de pie, sin indulto posible, bajo el azote de la 
          fatalidad,
prisionera del mismo desenlace igual que una heroína en el
          carro del mito.
Otro cielo sin dioses, otro mundo al que nadie más vendrá
sumergen en las aguas implacables tu imperfección y tu
          vergüenza. 

                 De En el revés del cielo, 1987


Olga Orozco
Olga Nilda Gugliotta Orozco, conocida como Olga Orozco, fue una poeta argentina nacida en Toay, La Pampa, en 1920. Hija de un siciliano y una pampeña, cuando contaba ocho años su familia se trasladó a Bahía Blanca y, ocho años después, a Buenos Aires. Se graduó como maestra, profesión que nunca ejerció, y más tarde se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires. Muy joven, formó parte del grupo literario surrealista Tercera Vanguardia, al que pertenecía Oliverio Girondo. Más tarde colaboró en la revista 'Canto', que aglutinó a la llamada Generación del 40, y en otras como 'Sur', 'Cabalgata' y 'Anales' de Buenos Aires. Trabajó como periodista y, con frecuencia, firmaba sus trabajos con distintos seudónimos, pues escribió biografías,  páginas de consultas sentimentales y, de 1968 a 1974, redactó los horóscopos del diario 'Clarín'. Fue actriz de radio-teatro y secretaria general del 'Teatro de la Luna'.  Realizó estudios en Europa becada por el Fondo Nacional de Las Artes (1961) y por el Gobierno italiano (1976). Falleció en Buenos Aires en 1999.

Su obra poética, de gran intensidad y coherencia, ha sido definida por Graciela Maturo como una poesía metafísica "tocada por la ansiedad de lo eterno", cuyos grandes motivos líricos enumera Edelweis Serra en "Exploración de la realidad y estrategia textual en la poesía de Olga Orozco":
El motivo del tiempo con su devenir continuo y su fugacidad; el motivo de la nostalgia de un pasado viviente en la actualidad adulta; el motivo de la vida y el motivo de la muerte como dos caras del destino en busca de una realidad incontingente que apenas se vislumbra.
Publicó los poemarios Desde lejos (1946), Las muertes (1952), Los juegos peligrosos (1962), Museo salvaje (1974), Cantos a Berenice (1977), Mutaciones de la realidad (1979), La noche a la deriva (1984), En el revés del cielo (1987) y Con esta boca, en este mundo (1994), además de dos libros de relatos y una obra de teatro. Su obra poética ha sido traducida a varios idiomas y galardonada con prestigiosos premios como el Primer Premio Nacional de Poesía (1988), el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (1989), el Konex de Platino (1994) y el Premio Juan Rulfo  de Literatura Iberoamericana y del Caribe en 1998. 

domingo, 4 de agosto de 2019

"Ella es luna, sol, tallo que nace..", de Abbada al-Qazzaz


Pintura de Sir Lawrence Alma-Tadema



Ella es luna, sol, tallo que nace
y perfume de almizcle.
Perfecta, brillante, floreciente
y aroma enamorado.
Quien la mira se prenda de ella
pero es coto cerrado.



Abbada al-Qazzaz, considerado uno de los mejores autores de moaxajas, nació en Málaga en 1060 y vivió en la corte de Al Mutasim Ibn Sumadih, señor de Almería, en la época de los reinos de Taifas.

jueves, 1 de agosto de 2019

"Mi jockey", un relato de Lucia Berlin



                                                       Mi jockey

     Me gusta trabajar en Urgencias, por lo menos ahí se conocen hombres. Hombres de verdad, héroes. Bomberos y jockeys. Siempre vienen a las salas de urgencias. Las radiografías de los jinetes son alucinantes. Se rompen huesos constantemente, pero se vendan y corren la siguiente carrera. Sus esqueletos parecen árboles, parecen brontosaurios reconstruidos. Radiografías de San Sebastián.
       Suelo atenderlos yo, porque hablo español y la mayoría son mexicanos. Mi primer jockey fue Muñoz. Dios. Me paso el día desvistiendo a la gente y no es para tanto, apenas tardo unos segundos. Muñoz estaba allí tumbado, inconsciente, un dios azteca en miniatura, pero con aquella ropa tan complicada fue como ejecutar un elaborado ritual. Exasperante, porque no se acababa nunca, como cuando Mishima tarda tres páginas en quitarle el kimono a la dama. La camisa de raso morada tenía muchos botones a lo largo del hombro y en los puños que rodeaban sus finas muñecas; los pantalones estaban sujetos con intrincados lazos, nudos precolombinos. Sus botas olían a estiércol y sudor, pero eran tan blandas y delicadas como las de Cenicienta. Entretanto él dormía, un príncipe encantado.
       Empezó a llamar a su madre incluso antes de despertarse. No solo me agarró de la mano como algunos pacientes hacen, sino que se colgó de mi cuello, sollozanzo "¡Mamacita, mamacita!"*. La única forma de que consintiera  que el doctor Johnson lo examinara fue acunándolo en mis brazos como a un bebé. Era pequeño como un niño, pero fuerte, musculoso. Un hombre en mi regazo. ¿Un hombre de ensueño? ¿Un bebé de ensueño?
       El doctor Johnson me pasaba una toalla húmeda por la frente mientras yo traducía. La clavícula estaba fracturada, había al menos tres costillas rotas, probablemente una conmoción cerebral. No, dijo Muñoz. Debía correr en las carreras del día siguiente. Llévelo a Rayos X, dijo el doctor Johnson. Puesto que no quiso tumbarse en la camilla, lo llevé en brazos por el pasillo, estilo King Kong. Muñoz sollozaba, aterrorizado; sus lágrimas me mojaban el pecho.
       Esperamos en la sala oscura al técnico de Rayos X. Lo tranquilicé igual que habría hecho con un caballo. "Cálmate, lindo, cálmate. Despacio... despacio." Se aquietó en mis brazos, resoplaba y roncaba suavemente. Acaricié su espalda tersa. Se estremeció, lustrosa como el lomo de un potro soberbio. Fue maravilloso.

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* Se mantiene la cursiva original de las expresiones y de los diálogos en español, rasgo característico de los relatos de Lucia Berlin. (N. de la T.)

(De Manual para mujeres de la limpieza. Traducción del inglés de Eugenia Vázquez Nacarino, Alfaguara, 9ª edición, 2016, pp. 63-64)
Pintura de Edgar Degas

Lucia Berlin. © Buddy Berlin
Lucia Brown Berlin, conocida como Lucia Berlin, fue una escritora estadounidense cuyo estilo ha sido comparado con el de Raymond Carver o Charles Bukowski.  Hija de un ingeniero de minas, nació en Juneau, Alaska, el 12 de noviembre de 1936. Publicó sus primeros relatos a los veinticuatro años en 'The Atlantic Monthly' y en la revista 'The Noble Savage'.  Siguió escribendo esporádicamente hasta los años ochenta y, tras la insistencia del poeta Ed Dorn, decidió publicar su primer volumen de relatos, Angels Laundromat

Sus historias se inspiran en sus propios recuerdos: su infancia en distintas poblaciones mineras de Idaho, Kentucky y Montana, su adolescencia entre la alta sociedad de Santiago de Chile, sus estancias en El Paso, Nueva York, México o California, sus tres matrimonios fallidos, su alcoholismo, o los distintos trabajos que desempeñó para mantener a sus cuatro hijos: enfermera, telefonista, limpiadora, profesora de escritura en distintas universidades y en una cárcel. 

Publicó seis libros de cuentos, pero casi toda su obra se puede encontrar en Homesick: New and Selected Stories (1990, galardonado con el American Book Award), So Long: Stories 1987-1992 (1993) y Where I Live Now: Stories 1993-1998 (1999). Falleció en 2004 en Marina del Rey, California, el día de su cumpleaños. Manual para mujeres de la limpieza, con prólogo de Lydia Davis e introducción de Stephen Emerson, es una exhaustiva selección de sus mejores relatos, editados por primera vez en español. En 2018 Alfaguara publicó una nueva selección titulada Una noche en el paraíso. El relato de cinco párrafos "Mi jockey" ganó el Jack London Short Prize de 1985.

[Imagen principal: Pinterest]

domingo, 28 de julio de 2019

"Yo soy un hombre sincero...", de José Martí





Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, montes soy.

Yo sé los nombres extraños
de las yerbas y las flores,
y de mortales engaños
y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
llover sobre mi cabeza
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros
de las mujeres hermosas:
y salir de los escombros
volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
con el puñal al costado,
sin decir jamás el nombre
de aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
dos veces vi el alma, dos:
cuando murió el pobre viejo,
cuando ella me dijo a diós.

Temblé una vez, en la reja,
a la entrada de la viña,
cuando la bárbara abeja
picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez, de tal suerte
que gocé cual nunca: —cuando
la sentencia de mi muerte
leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través
de las tierras y la mar,
y no es un suspiro,  —es
que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
tome la joya mejor,
tomo a un amigo sincero
y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
volar al azul sereno,
y morir en su guarida
la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
cede, lívido, al descanso,
sobre el silencio profundo
murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
de horror y júbilo yerta,
sobre la estrella apagada
que cayó sobre mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere:
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla y muere.

Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón,
y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
con gran lujo y con gran llanto,  
y que no hay fruta en la tierra
como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
la pompa del rimador:
cuelgo de un árbol marchito
mi muceta de doctor.

 De Versos sencillos, 1891

José Martí [contactohoy.com.mx]
José Martí  fue un escritor y político cubano, considerado uno de los escritores más originales y brillantes de la lengua española y héroe nacional de Cuba. Hijo de valenciano y canaria, nació en La Habana en 1853, cuando Cuba era todavía una colonia española. En 1868 comienza en Cuba la Guerra de los Diez Años entre los independentistas cubanos y el gobierno español. Con este motivo publica  en 'El Diablo Cojuelo' su primer artículo revolucionario en colaboración con su amigo Fermín Valdés y  funda su propio periódico, 'Patria Libre'. A los dieciséis años fue condenado a seis años de prisión, pena conmutada después por destierro en la isla de Pinos,  acusado de traición a España por una carta escrita, con Valdés, a un compañero de colegio en la que lo tachaban de "apóstata" por haberse alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas cubanos. Ingresa en la cárcel Nacional el 21 de octubre de 1869 y un año después llega a la isla de Pinos. Pero, finalmente, por gestiones realizadas por sus padres, fue deportado a España, y desembarcó en Cádiz el 15 de enero de 1871.

Dos placas en el nº 13 de la calle Manifestación  de Zaragoza
recuerdan la estancia de Martí en nuestra ciudad.(Zaragoza Guia.com)
Se estableció en Madrid donde, como alumno de enseñanza libre, comenzó estudios de Derecho en la Universidad Central, publicó "El presidio político en Cuba", donde denunciaba la represión del gobierno colonial español, y se enfrentó al periódico madrileño 'La Prensa' por denunciar el fusilamiento de ocho estudiantes de Medicina en La Habana.  En diciembre de 1872 viajó a Zaragoza con Fermín Valdés para asistir a la graduación de Eusebio Valdés-Domínguez. El ambiente de la capital aragonesa les pareció más favorable, motivo por el cual  en mayo de 1873 solicitó el traslado de expediente a la Universidad de  Zaragoza, ciudad donde vivió entre finales de mayo de 1873 y noviembre de 1874.

Se alojó primero en la fonda de Félix Sanz, situada en la calle Manifestación, 13 (entonces calle Platerías), y más tarde, en la calle del Olmo, principal 3ª. Continuó como alumno libre los estudios de Derecho iniciados en Madrid. Por otra parte solicitó al Director del Instituto de Zaragoza (actual Instituto Goya) que se le permitiera examinarse, sin asistir al curso regular,  de las asignaturas de bachillerato que había dejado sin concluir por su detención en La Habana. El 25 y 27 de junio de 1874 aprobó los dos ejercicios del grado de bachiller en Artes, lo que le permitió realizar el examen de licenciatura y obtener el grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico. El 31 de agosto de ese mismo año se matriculó por libre de todas las asignatura de la carrera de Filosofía y Letras, de las que se examinó en octubre, obteniendo, como en Derecho, la calificación de sobresaliente. Sin embargo, al no disponer de dinero para abonar las tasas, no pudo recoger ninguno de sus títulos.

Durante su estancia en nuestra ciudad, colaboró en el 'Diario de Avisos' del republicano Calixto Ariño, escribió y publicó su libro La República española ante la revolución cubana (1873), y terminó  dos obras dramáticas: La adúltera (1874) y Amor con amor se paga (1875). Participó en diferentes actos sociales en los que conoció a Blanca Montalvo, de la que se enamoró, y asistió a los enfrentamientos del 4 de enero de 1874 en favor de la I República, que le inspiraron sus conocidos versos: "Estimo a quien de un revés / echa por tierra un tirano: / lo estimo, si es un cubano. / Lo estimo, si aragonés", pertenecientes a un poema incluido en Versos sencillos que es una declaración de amor a Aragón.

Después de viajar durante tres años por Europa y América, se instaló en México, donde en 1877 contrajo matrimonio con la cubana Carmen Zayas Bazán. De allí marcha a Guatemala, donde es nombrado catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía en la Escuela Normal Central y vicepresidente de la sociedad literaria "Patria y Libertad". Tras la paz de Zanjón, que puso fin a la Guerra de los Diez Años, pudo regresar a La Habana en 1878 y trabajar como abogado. El 22 de noviembre de ese mismo año nació su hijo, a quien dedicó el poema Ismaelillo (1882). En abril de 1879 es detenido de nuevo a causa de sus discursos en el Liceo de Guanabacoa, y deportado a España. De España marcha a Nueva York en 1881. Allí ejerció el periodismo y fundó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en 1892 y la revista 'Patria', con la finalidad de organizar la lucha por la independencia de su país. En sus escritos advirtió del peligro de la expansión política y económica de Estados Unidos a costa del desarrollo de los países iberoamericanos. Concebía una gran patria hispanoamericana independiente de todo imperialismo. En 1895 redactó el "Manifiesto de Monte Christi", programa para la revolución cubana que firmó junto con el general Máximo Gómez. Iniciada la Guerra de Independencia (1895-1898), regresó a Cuba al frente de un pequeño contingente. El 19 de mayo de 1895 fue abatido por las tropas españolas cerca de un lugar llamado Dos Ríos. Tenía cuarenta y dos años.

La ciudad de Zaragoza honró su memoria con la colocación, el 10 de abril de 1984, de sendas placas en el número 13 de la calle Manifestación y en la Universidad de Zaragoza. En 1995, centenario de su muerte, se hizo entrega al Ministerio de Cultura de Cuba de los títulos de Licenciado en Derecho y en Filosofía y Letras que el escritor no pudo recoger, y se colocó un busto de bronce en la entrada  del Paraninfo. La Universidad  de Zaragoza ha trabajado en los últimos años en la reactivación de su memoria con la publicación de libros,  la creación en 1996 de la primera Cátedra José Martí en Europa, orientada a la colaboración con la Universidad de La Habana, y la concesión en 2017 de su máxima distinción, la Medalla de Oro, a título póstumo.  Actualmente, una biblioteca pública y un edificio de un centro cívico llevan el nombre del autor cubano, y en 2016, la Feria del Libro presentó la Ruta literaria José Martí en Zaragoza.
Fachada de la antigua Universidad de Zaragoza, en la plaza
de la Magdalena, 1930

Su poesía se aleja de la estética romántica y de los modelos artísticos españoles, pues durante sus viajes por Europa y América se impregnó de las  nuevas corrientes literarias,  en busca de una expresión personal alejada de convencionalismos y tradiciones. Se convirtió así en uno de los iniciadores del Modernismo. Sin embargo, lejos de optar por  el exotismo y la evasión, compone una poesía comprometida con su país y con los problemas de su tiempo pues considera que la poesía debe  tener la raíz en la tierra, conmover la conciencia de los seres humanos y estar al servicio de la libertad. Su modelo fue el escritor norteamericano Walt Whitman, el cantor simbolista de la naturaleza y de la democracia norteamericana.  En la obra de Martí se observa cierta evolución: Ismaelillo (1882), poemas del destierro dedicados al hijo ausente, en los que la unión entre padre e hijo se proclama por medio de imágenes oníricas; Versos libres (1882, publicado póstumamente), con versos de métrica libre y el mismo tipo de imágenes en los que expresa su creciente pesimismo; Versos sencillos, su libro más representativo,  vuelve a la expresión tradicional para reflexionar sobre el mundo y el ser humano. Es autor, además, de  Amistad funesta (1885), una novela premodernista firmada con seudónimo, y de seis cuentos para niños publicados en la revista mensual 'La Edad de Oro'. La letra más conocida de la popular canción cubana "Guantanamera", adaptada por Julián Orbón, está basada en algunas estrofas de Versos sencillos.


[Imagen inicial: canalcaribe.icrt.cu]

domingo, 21 de julio de 2019

"Canción de la tristeza" y otro poema de Mariluz Escribano

© Peter Ilsted


CANCIÓN DE LA TRISTEZA

Aquí está la tristeza. 
No hay mar para abarcarla con latidos
de barcos por sus olas,
no hay albas más inciertas por sus bordes,
ni sueños que respiren
paisajes humanísimos y ocasos.

Porque está aquí y es sólo la tristeza
de saberse mujer como manzana
asomada a la lluvia del espejo,
a una historia desnuda de relatos
y a un pasado sin nombre y consecuente
y justamente azul, como debiera,
como debe erigirse en la memoria.

Ahora tengo una mano de marfil
y otra de ausencia
y ejerzo de tristeza y de noviembre.

De Canciones de la tarde, 1995


ESCRIBIRÉ UNA CARTA PARA CINCO

Cuando surja la luz de primavera,
y las rosas dibujen sonrisas de colores,
escribiré una carta para cinco muchachos,
contándoles lo mucho que gané con la vida.

Escribiré desde una nube blanca,
con una tinta azul que no la borre el tiempo,
porque no volveré a pisar las arcillas,
ni la dura tristeza del asfalto.

Contaré que mi vida
fue una historia muy larga,
con mapas y lecciones
en un palacio antiguo,
del fragor de los trenes
hacia el país del trigo,
la lluvia sobre el mar
y las arenas suaves.
El Cantábrico allí,
tan lejos de Granada.

Después vinieron ellos,
esos cinco muchachos,
y los días pasaron
con nanas y con besos,
con los ojos dormidos
en cuna almidonada.

Mi corazón estuvo
siempre en guardia con ellos.
Y ahora que ya han crecido
y conocen los mundos de las hierbas,
los nombres de los pájaros,
la música del mundo,
los placeres del libro,
creo que ya he cumplido
mi misión en la tierra.

Escribiré una carta para cinco
cuando la primavera arribe
y me inunde la casa de amarillos.

De El corazón de la gacela, 2015


Mariluz Escribano Pueo, ejemplo de conciencia ética, falleció ayer, 20 de julio de 2019,  en Granada, a los ochenta y tres años. Vinculada a colectivos como Mujeres Universitarias o Mujeres por Granada, que fundó y lideró durante algunos años, dio voz a las mujeres. La poeta crio sola a sus cinco hijos -a quienes dedicó el poema "Escribiré una carta para cinco"- después de que su esposo, catedrático de universidad, falleciera tempranamente en accidente de tráfico.