EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL IES "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 9 de agosto de 2020

"Mi corazón nació desnudo", de John Berger

Pintura de Eduardo Úrculo


Mi corazón nació desnudo
y fue envuelto en canciones de cuna.
Más tarde, ya solo llevó 
poemas por ropa.
A modo de camisa
cubrían mi espalda
los poemas que había leído.

Así viví durante medio siglo
hasta que nos encontramos y no hubo necesidad de palabras.

Por la camisa colgada en el respaldo de la silla
sé esta noche
cuántos años
de aprender de memoria
te he esperado.

(En Páginas de la herida, Visor, 2003. Versión de Pilar Vázquez)
 

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domingo, 2 de agosto de 2020

Un poema de Derek Walcott

Pigeon Island, Santa Lucía



Por el crepitar y el silbo de la palabra "agosto", 
como una hoguera en la playa, por el balancearse
de blancos mástiles del puerto deportivo el miércoles
después del trabajo, regresaría y olvidaría las constantes
quejas de qué le falta a la isla, cómo no tiene
las certezas de la urbe: por un pescador que vuelve
a su pueblo con su caña cimbreña y buena pesca
que refulge como arcoíris cuando te la muestra,
por el ascua que de pronto se apaga cual cerilla
cuando el día y todo aquello que éste trajo termina,
por las luces en los muelles, por la primera estrella
que ha hecho que mi amor por la isla nunca haya menguado
mas, donde tú estés, siempre arderá cuando me haya ido,
y por la silueta leonina de Pigeon Island
y tu gato, que de una esfinge asume la postura,
por las extensas, vacías arenas de tu ausencia,
por la palabra "agosto", como un gemir de paloma.

Versión original en inglés: 

For the crackle and hiss of the word "August", 
like a low bonfire on a beach, for the wriggling
of white masts in the marina on a Wednesday
after work, I would come back and forget the niggling
complaints of what the island lacks, how it is without
the certainties of cities: for a fisherman walking back
to this village with his jigging rod and a good catch
that blazes like rainbows when he shows it to you,
for the ember that goes out suddenly like a match
when the day and all that it brought is finished,
for the lights on the piers and for the first star
for whom my love of the island has never diminished
but will burn steadily when I am gone, wherever you are,
and for the lion's silhouette of Pigeon Island,
and your cat that presumes the posture of
a sphinx and for the long, empty sand
of your absence, for the word "August", like a moaning dove.

De Garcetas blancas. Edición bilingüe. Introducción y prólogo de
Luis Ingelmo, Bartleby, 2010


Escribe Luis Ingelmo que en Garcetas blancas (White Egrets) están presentes las constantes en la poesía de Derek Walcott: la influencia de la pintura en la lírica, las constantes referencias a la naturaleza, al pasado colonial de Santa Lucía y a la condición insular de esta, así como al multilingüismo antillano; también, el nomadismo del poeta por distintos países europeos y americanos y su preocupación por la conversión del perdido paraíso caribeño en un parque temático o en un lugar de vacaciones. Y está el mar. Pero es, sobre todo, el testamento del escritor:
Pero Garcetas Blancas es, acaso más que nada, el testamento con el que el premio Nobel antillano da fe de la sospecha de que ha topado, por fin, con algo que se asemeja bastante a las respuestas que llevaba buscando a sus constantes inquietudes, ahora que se acerca el ocaso de su vida.

viernes, 31 de julio de 2020

Un paseo por Zaragoza con Inmaculada Martín Catalán

Inmaculada Martín Catalán (Teruel, 1949), profesora, escultora, dibujante y pintora, comenzó su preparación inicial en Zaragoza con el pintor Alejandro Cañada. Estudió Bellas Artes en Barcelona y Madrid, donde se licenció en la especialidad de Escultura.
     Además de su reconocida carrera artística, es una experta en carteles y trabaja con varios grupos de dibujo: Urban Sketchers, Flickr, Group Portraits in your art, Group with Experience.*
     Muy vinculada al IES Goya, donde fue profesora hasta su jubilación, forma parte  desde sus inicios de nuestra tertulia literaria y colabora en el blog "El hacedor de sueños". 
    Hoy queremos compartir con los lectores algunas de sus creaciones. Se trata de "instantáneas" de la vida en nuestra ciudad plasmadas en su cuaderno, gracias a las cuales podemos realizar un artístico paseo virtual por  Zaragoza.

*La información procede del blog 'Letras desde Mocade'.
Detalle de la plaza de las Catedrales, con la fuente de la Hispanidad y, al fondo, San Juan de los Panetes



Vista desde la margen izquierda del Ebro

El paseo de Ranillas y el Pilar, al fondo
El Pilar visto desde Echegaray y Caballero
Puente de Piedra y, al fondo, el Pilar
Desde Puerta Cinegia, el Coso bajo la lluvia
La plaza del Pilar, después de la ofrenda 
Torre de la Seo y detalle de la Lonja
Escalinata del parque José Antonio Labordeta

jueves, 30 de julio de 2020

"El espiritista de O Grove", un relato de Domingo Villar


Cementerio de Rubiáns. GONZALO SALGADO (diariodearousa.com)


El espiritista de O Grove[1]

Augusto Sueiro apareció un domingo de marzo en la puerta del cementerio de San Martiño asegurando que podía hablar con los muertos y ofreciéndose como espiritista a los que quisieran conversar con sus difuntos. Vestía ropas harapientas y llevaba una pipa humeando en la boca y un letrero con la tarifa colgado en el pecho.
     Nadie en O Grove lo conocía y su aspecto generó desconfianza al principio, pero con el paso de los días, cuando se fueron acostumbrando a su presencia, fue creciendo en ellos el prurito de la curiosidad.
     La primera cliente de Augusto Sueiro fue Consuelo, una viuda que todos los días pasaba un rato junto a la tumba de su hombre. Augusto le cobró por adelantado y la siguió por el cementerio hasta el nicho. "¿Qué le quiere decir a Balbino?", inquirió el espiritista, leyendo el nombre en el mármol. "Que cómo está", respondió ella con rubor. Entonces Augusto colocó las manos alrededor de la boca para hacer retumbar la voz, se acercó al nicho y chilló: "¡Balbino, pregunta Consuelo que cómo estás!". Después pegó la oreja al mármol para escuchar la respuesta y se la trasmitió a la mujer: por lo visto, Balbino había perdido un poco de peso, pero en general se encontraba bien.
    Aquella fue la primera de las muchas ocasiones en que Augusto medió entre los vivos y los muertos de O Grove aquella primavera en que la gente no dejó de hablar del hombre de la pipa. Unos pensaban que era un charlatán. Otros, que había escapado de un frenopático[2]. También había quien mantenía que era un aparecido, un muerto que se había quedado encerrado en este lado tras una excursión nocturna con otros difuntos, y que de ahí le venía la intimidad que tenía con ellos.
     Un mes y pico después, uno de sus clientes se interesó por si, además de la facultad de hablar con los muertos, no tendría poderes adivinatorios. Augusto confesó con cierta modestia que, como los augures de la antigua Roma, era capaz de ver el futuro en las cosas sencillas de la naturaleza, como el vino o la empanada[3], siempre que no fuera de chocos[4], porque la tinta emborronaba las predicciones. Tampoco podía visualizar el porvenir más de dos veces cada día por el esfuerzo inmenso que comportaba el presagiar. Cuando en la villa se supo que Augusto Sueiro podía revelar el futuro, hasta los vecinos más descreídos fueron venciendo sus prejuicios. De a dos, algunos de los que renegaban pasaron por el cementerio llevando lambonadas[5] al médium.
     Una tarde Augusto recibió la visita de Tacho el Moscón, un contrabandista célebre de Vilagarcía[6] atraído como los otros hasta el oráculo por la posibilidad de conocer el futuro. El rufián se interesó por los signos de la quiniela y Augusto Sueiro trató de quitárselo de encima con el pretexto de que era capaz de ver el futuro pero no podía influir en él. En cuanto el Moscón sacó la pistola, el espiritista, muerto de miedo, le dio los catorce signos al tuntún[7]. La tercera semana que acertó, el Moscón fue detenido  acusado de lavar dinero negro y juró vengarse de Augusto que, asustado y perplejo, escapó.
     Un taquillero del puerto de Vigo[8] contó que un hombre de aspecto alocado con una pipa en los labios se había acercado a la estación marítima con la intención de comprar un pasaje para América. Acabaron por venderle un billete de ida y vuelta para las Cíes[9] y el hombre partió entre los turistas. Nunca lo volvieron a ver.

(Domingo Villar, Dos gotas en el mar. Cuentos, Siruela 2019, edición no venal*)



[1] O Grove (El Grove): municipio gallego situado en la provincia de Pontevedra, a la entrada de la ría de Arousa (Arosa).
[2] frenopático: coloq. Hospital o clínica donde se trata a los enfermos mentales (rae).
[3] empanada: masa de pan rellena de carne, pescado, verdura, etc., cocida en el horno (rae).
[4] choco: sepia (rae).
[5] lambonada: cosa de comer, generalmente dulce, que se toma más por gusto que para alimentarse (Dicionario Real Academia Galega).
[6] Vilagarcía de Arousa (Villagarcía de Arosa): localidad de la provincia de Pontevedra.
[7] al tuntún: sin cálculo ni reflexión o sin conocimiento del asunto (rae).
[8] Vigo: ciudad  situada junto a la ría del mismo nombre,  en la costa noroeste de España, provincia de Pontevedra.
[9] Cíes: archipiélago formado por tres islas situado en la boca de la ría de Vigo.

*Las notas son nuestras.

El escritor Domingo Villar (elcorreogallego.es)
Domingo Villar (Vigo, 1971) es un escritor español de novela negra que escribe en lengua gallega. Con Ojos de agua (2006), su primera novela, inaugura la exitosa serie protagonizada por el inspector Leo Caldas. Su segundo título, La playa de los ahogados (2009), que obtuvo excelentes críticas y fue llevada al cine por Gerardo Herrero, supuso su consagración internacional. El último barco (2019) es la última entrega de  una serie que ha sido traducida a más de quince idiomas y cosechado numerosos premios, entre los que cabe destacar el Novelpol en dos ocasiones, el Antón Losada Diéguez, el Premio Sintagma, el Premio Brigada 21, el Frei Martín Sarmiento y Libro del Año de la Federación de Libreros de Galicia. También ha sido finalista de los Crime Thriller Awards y Dagger International en el Reino Unido, del premio Le Point du Polar Européen en Francia y del premio de la Academia Sueca de Novela Negra.

domingo, 26 de julio de 2020

"Del regreso imposible" y otro poema de William Ospina

Fotografía: Ferdinando Sccianna, Sicilia, 1987


Del regreso imposible 

Años de soledad, años de prisa.
La pirámide, el ala y el desgaste,
después de aquellos años regresaste,
iguales la belleza y la sonrisa.

Algo sentí, no sé por qué, desierto,
y era por eso, al fin, que había llorado.
Algo en tu corazón había cambiado,
imperceptible casi, pero cierto.

Algo dejaba aquella dicha trunca: 
tu amor, el que se fue, no volvió nunca,
por él tiembla la boca que te besa.

Alguien llegó con cosas del pasado,
alguien que habla de ayer ha regresado,
pero aquel que se fue jamás regresa.

El amor de los hijos del águila

En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro.
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.
En torno del hocico del venado ya tiemblan, invisibles, las ondas del estanque.
En mis labios ya están, invisibles, tus labios.

(En William Ospina, Una sonrisa en la oscuridad, Poesía 28, Colección 
Un libro por centavos,Universidad Externado de Colombia, Facultad de 
Comunicación Social-Periodismo, 2007)


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domingo, 19 de julio de 2020

"Albada" y otro poema de Abraham Gragera





Albada

Somos como los siglos
antes de separarse.
Espera un poco más, amor,
que el mar está lloviéndose aún,
que no llegamos tarde.

Que ya no teme la semilla
caer sobre la roca,
y el silencio y la oscuridad se besan,
y mi mano te busca,
y hay otros en nosotros que se tocan

sus pieles encendidas.
Estar desnudos es venir de lejos
y siempre estar llegando.
Espera un poco más, amor,
que nada es poco para los que esperan tanto.

Que el aire se hará llama,
como la voz aliento,
como ahora es de noche
y el ojo mira las estrellas, 
y las estrellas miran hacia dentro.

De El tiempo menos solo, Pre-Textos, 2012


El tercer día

Junto al pozo
como un árbol talado
donde se hunden
los ojos contra el cielo
de espaldas
noche a noche
para ver los anillos
deshacerse en la orilla
como estrellas fugaces

hay un árbol 
talado como un pozo
donde se oyen
los caballos sin dueño
de la lluvia
salir a todas partes
y el temblor de las hojas
recién nacidas

ninguna soledad
se nos parece

De O Futuro, Pre-Textos, 2017

Abraham Gragera (elespanol.com)
Abraham Gragera (Madrid, 1973) es un poeta, profesor, crítico literario y traductor español. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca. Ha publicado los libros de poemas Desviaciones y demoras (1999), Adiós a la época de los grandes caracteres (2005), El tiempo menos solo (2012), por el que recibió el Premio Ojo Crítico 2013, y O Futuro (2017), Premio Mejor Libro del Año 2017 concedido por el gremio de libreros de Madrid, y Premio de la Crítica de Madrid 2017. Ha sido incluido en varias antologías de jóvenes poetas españoles.  Ha dirigido, junto a Juan Carlos Reche,  la revista de poesía Años diez. Y junto a Luz Arcas, dirige la compañía de danza contemporánea La Phármaco. Ha traducido, individualmente y en colaboración a Louise Glück, W. S. Merwin, Pascal Quignard, S. J. Lec, Lloyds Jones, Thomas Weber y Emily Dickinson.

[Imageninicial: Xtrafondos]

jueves, 16 de julio de 2020

"La Gioconda", un microrrelato de César Fernández Moreno

Leonardo da Vinci, La Gioconda, 1503-1519
Museo del Louvre, París


La Gioconda

Supo que había un cuadro maravilloso llamado la Gioconda. Pero quería descubrirlo por sí solo. Se dedicó, desde muy joven, a ignorar la historia y la geografía. Un día partió a recorrer mundo en busca del fabuloso cuadro.
Recorrió tiempos y ciudades, entró en palacios y mesones, agotó galerías agobiadas de cuadros magníficos. Pero ninguno era la Gioconda.
Muchas veces estuvo por abordar a los guías y preguntarles de una vez dónde hallar el famoso cuadro. ¡Era tan sencillo que lo tomaran de la mano y lo condujeran hasta dejarlo frente a ese mar!
Pero siguió buscando por sí solo. Amó a varias mujeres cuyos ojos le parecían los de la Gioconda. Luchó con hombres en cuyos labios presentía la sonrisa de la Gioconda.
Llegó un momento en que el mundo ya no tenía secretos para él. Pero nada sabía aún de la Gioconda. A la sazón, había llegado a Florencia a principios del siglo XVI.
Entonces, desesperado, pintó la Gioconda.
(En Cuentos hispano-americanos en La Sorbona, antología de Olver Gilberto de León, Barcelona, Ediciones Mascarón, 1983, pág. 127)


César Fernández Moreno
César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919-París, 1985) fue un poeta y ensayista argentino,  hijo del también poeta Baldomero Fernández Moreno. Pertenecía por edad a la Generación del 40, pero se sintió más identificado con las generaciones posteriores. Durante su infancia alternó la residencia en Chascomús y Huanguelén, antes de trasladarse a Buenos Aires, en cuya universidad estudió Derecho. Ejerció la carrera diplomática trabajando en la Unesco, en París y La Habana, y como agregado cultural en París durante el gobierno de Alfonsín, cargo que ejerció hasta su muerte.  Se casó dos veces y tuvo tres hijas. Fundó y dirigió la colección poética Fontefrida y las revistas literarias Contrapunto, Correspondencia y Zona. Fue crítico de cine en la revista Nosotros y colaborador del diario La Nación y de la revista Sur. En 1972, como director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina, editó, prologó y reunió los ensayos del libro América Latina en su literatura, una visión crítica de la literatura hispanoamericana. 

Su primer poemario, Gallo ciego (1940), lo vincula  a la corriente neorromántica propia de los autores de su generación. Con El alegre ciprés (1941) y La palma de la mano (1942) forma su "etapa de juventud".  Con Veinte años después (1953) inicia un nuevo ciclo, que él denominó de "poesía existencial", menos preocupada por la belleza formal y de tono conversacional, vinculada ya a las tendencias propias de la generación argentina de los sesenta. Le siguen Sentimientos (1961) y Aeropuertos (1968). Con Argentino hasta la muerte (1963), un libro de enorme influencia en los jóvenes de su país, alcanza su cumbre expresiva. En Sentimientos completos (1982) reunió la totalidad de su obra poética hasta esa fecha. Su relatos están recogidos en El joven Franz Moreno (1966) y La vuelta de Franz Moreno (1975). Es autor, asimismo, de los ensayos Vida de la mujer de Martín Fierro (1944), Pelayo y los románticos (1946), Esquema de Borges (1957), Introducción a la poesía (1962) y La realidad y los papeles (1968), y de dos libros de aforismos: Ambages (1972) y Con ambages (1976). 

El microrrelato "La Gioconda" es para Adriana Berchenko* un cuento perfecto que, con una gran economía de medios, nos cuenta una historia completa:
"La Gioconda" es, tanto el relato de una búsqueda y su realización, como el de una conciencia y una voluntad. Elípticamente, en él se cuenta no sólo la génesis de la obra de arte, sino además la evolución del proceso creador del artista. Esta circunstancia lo define como un relato de iniciación y aprendizaje, el del creador y su creación hasta llegar a la consecución del ideal buscado, el de la obra maestra.

*"Proposiciones para una estética del cuento brevísimo ¿Un género híbrido?", en Formes brèves de l'expression culturelle en Amèrique Latine de 1850 a nous jours: Conte, nouvelle. Vol. 1. Amèrica. Cahiers du CRICCAL, Nº 18, 1997.


Miembros del jurado del Premio Casa de las Américas 1967, en la peña de Sirique,
en La Habana. De izquierda a derecha, de pie, Germán Rozenmacher, César Fernández
Moreno y Juan Marsé. Foto: Ernesto Fernández. (cubanartnews.org)