EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 21 de agosto de 2016

"Luciérnaga", de Justo Navarro



© David Hockney



                                LUCIÉRNAGA

¿Te acuerdas de las últimas luciérnagas? Latía
su fulgor movedizo sobre la fronda ilesa.
Ahora que, caprichoso el verano, se enfría
y un aire de inclinada caligrafía inglesa
hace vibrar los cables y se instala en los setos,
las he visto otra vez. Me has cerrado los ojos
muy apretadamente: una trama de objetos
menudos, de neón, bulle como despojos
de luz. El agua es una seda estrujada
en la piscina: un viento fugaz nos acurruca.
¿No brilla una luciérnaga en tu córnea, parada,
cuando tocas mi carne y me besas la nuca
y acatamos felices la noche de verano?
Vivir es esta dulce disolución en vano.

    Justo Navarro, Un aviador prevé su muerte, 1986

Justo Navarro (Granada, 1953) es escritor, traductor y periodista español. Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Granada, colabora ocasionalmente en publicaciones periódicas y es traductor de Paul Auster, T. S. Eliot, F. Scott Fitzgerald, Pere Gimferrer o Virginia Woolf. Desde 2003 es miembro de la Academia de las Buenas Letras de Granada.
   Ha publicado las novelas El doble del doble (1988), Hermana muerte (1990), Accidentes íntimos (1990, Premio Herralde de Novela), La casa del padre (1994, Premio Andalucía de la Crítica), El alma del controlador aéreo (2000), Finalmusik (2007), El espía (2011) y Gran Granada (2016, Premio Andalucía de la Crítica).
    Su poesía,  intimista, melancólica y con cierta inclinación hacia las formas clásicas, se encuentra próxima a "la otra sentimentalidad". Cierto culturalismo, las imágenes sorprendentes y las notas humorísticas son otras de las características de su breve producción poética, recogida en Los nadadores (1985), Un aviador prevé su muerte (1986) y La visión (plaquette), 1987. 

domingo, 14 de agosto de 2016

Oh mi amado...





Oh mi amado
qué dulce es
descender
a bañarme en el lago
delante de tus ojos
dejando que veas cómo
mi mojado vestido de lino
se casa
con la belleza de mi cuerpo.
Vamos, mírame.


El poema, inscripto en una estatua egipcia (1500 a. C.), está incluido en el libro Páginas de la herida,  de John Berger*.

*Entrada relacionada: 

domingo, 7 de agosto de 2016

Dos poemas de Eugenio Montale

 


                                        
                     Corno inglés

El viento que esta tarde pulsa atento
-recuerda un  fuerte sacudir de láminas-
los instrumentos de los árboles tupidos
y barre el cobre de la lejanía
donde se alargan franjas luminosas
como cometas en el cielo que retumba
(¡Nubes viajeras, claros
reinos de allá arriba! ¡De altos Eldorados
mal cerradas puertas!)
y el mar que, escama a escama,
lívido, cambia de color,
arroja al litoral
una tromba de espumas retorcidas;
el viento que nace y muere
en la hora que lenta se oscurece,
¡pudiera ahora que anochece
a ti también tañerte,
destemplado instrumento,
corazón!

                 De Huesos de sepia, 1925


                         Siria

Opinaban los antiguos que la poesía 
es escala hacia Dios. Tal vez no es así
si tú me lees. El día, sin embargo,
que recobré por ti la voz lo supe,
ligero en un rebaño de nubes y de cabras
que sobre un risco en equilibrio mordisqueaban
rebabas de espinos y de zarzas. Los rostros
del sol y de la luna, demacrados, se fundían,
el coche estaba averiado y una flecha
de sangre en una piedra señalaba
el camino hacia Alepo.

        De La tormenta y algo más, 1956

VERSIÓN ORIGINAL EN ITALIANO:
Corno Inglese // Il vento que stasera suona attento / -ricorda un forte scotere di lame- / gli strumenti dei fitti alberi e spazza / l' orizzonte di rame / dove strisce di luce si protendono / come aquiloni al cielo che rimbomba / (Nubole in viaggio, chiari / reami di lassù! D' alti Eldoradi / malchiuse porte!) / e il mare che scaglia, / livido, muta colore / lancia a terra una tromba / di schiume intorte; il vento che nasce e muore / nell' ora che lenta s' annera / suonasse te pure stasera / scordato strumento, / cuore.

Siria // Dicevano gli antichi che la poesia /è scala a Dio. Forse non è così / se mi leggi. Ma il giorno io lo seppi / che ritrovai per te la voce, sciolto / in un gregge di nuvoli e di capre / dirompenti da un greppo a brucar bave / di pruno e di falasco, e i volti scarni / della luna e del sole si fondevano, / il motore era guasto ed una freccia / di sangue su un maligno segnalava / la via di Aleppo.

                          En Poesía completa. Edición bilingüe de Fabio Morábito. 
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2006



Eugenio Montale en su casa de Milán
El poeta italiano Eugenio Montale nació en Génova en 1896 en una familia acomodada. Fue un niño tímido y enfermizo, interesado  por la cultura desde temprana edad. Su primera pasión fue el bel canto, cuyo estudio abandonó debido a la muerte de su maestro y al estallido de la Primera Guerra Mundial, en la que tomó parte. Pero su afición por la música se reflejará en su poesía, caracterizada "por una peculiar conjunción de encantamiento musical y pesimismo filosófico". Para Montale, la poesía es "música hecha con palabras y hasta con ideas".  
    Su familia poseía una casa de veraneo en la localidad de Monterosso, en la Liguria, donde Montale descubre el mar, que, según Fabio Morábito,  "con su incesante rehacerse y deshacerse, no sólo provee a Montale de una amplia metáfora existencial, sino que lo alecciona estilísticamente, inspirándole una economía  de recursos y un rigor expresivo que [...] será el sello distintivo de su poesía", mientras que el paisaje escabroso de la zona y la vegetación "aferrada a la roca se constituyen en emblema de una radical dificultad de vivir".
    En 1925, cuando el poeta tenía veintinueve años, apareció su primer libro, Huesos de sepia, y ese mismo año firmó el manifiesto antifascista redactado por el filósofo Benedetto Croce. Dos años después se instaló en Florencia donde frecuentaba la tertulia del célebre café Le Giubbe Rosse, lugar de encuentro de escritores e intelectuales antifascistas, y formó parte del grupo "Solaria", una revista opuesta a la tradición y abierta a Europa. En la ciudad toscana dirigió entre 1929 y 1938 una de las bibliotecas más importantes de la ciudad, el Gabinetto Viesseux. Más tarde, cuando perdió su trabajo a causa de sus ideas, se dedicó a traducir a autores ingleses y estadounidenses, así como a Cervantes y Bécquer, entre otros. Al estallar la   Segunda Guerra Mundial de nuevo fue llamado a filas, con 44 años, pero el médico militar que debía hacerle el  reconocimiento lo dio de baja, pues acababa de leer Huesos de sepia. Durante la contienda acogió en su casa a escritores perseguidos. En Florencia conoció a dos mujeres fundamentales en su vida: Drusilla Tanzi, con quien se casó en 1962, y la norteamericana especialista en Dante Irma Brandeis, con quien mantuvo una difícil relación  que inspiró en gran parte Las ocasiones y La tormenta y algo más.
       En 1948, contratado como crítico literario y musical  por Corriere della Sera, se trasladó a Milán, sede del periódico. A partir de entonces, desarrolló una intensa actividad periodística, que compatibilizó con la creación literaria. En 1966 se le concedió el título de Senador vitalicio y en 1975 consiguió el Premio Nobel de Literatura. Falleció en Milán en septiembre de 1981.
Foto de grupo en Le Giubbe Rosse tomada a finales de los años treinta.
Montale aparece en el centro, de perfil y con un cigarrillo en la mano
A su poesía, asociada con la de Ungaretti y Quasimodo, se le adjudicó desde muy temprano el calificativo de hermética, clasificación con la que Fabio Morábito está en desacuerdo, ya que, en su opinión, la poesía de Montale, "de una concentración y precisión ejemplares", no es nunca incomprensible. 
     Su producción poética suele agruparse en dos etapas. La primera, formada por Huesos de sepia, Las ocasiones (1939) y La tormenta y algo más (1956), es la más importante (en opinión de Fabio Morábito) "por intensidad y por innovaciones y a la que está ligada más perdurablemente la fama de nuestro poeta". En ella, el hondo pesimismo del periodo de entreguerras, el male di vivere de Montale, concede a su poesía un tono introspectivo y desolado. La segunda está formada por cuatro libros: Satura (1971), Diario del '71 y del '72 (1973), Cuaderno de cuatro años (1977) y Otros versos (1980), más un Diario póstumo (1996), en los  que el pesimismo metafísico se transforma en crítica mordaz. En esta etapa, el ejercicio periodístico deja su impronta en su poesía, que se hace más llana y coloquial.

Irma Brandeis
En Huesos de sepia encontramos el paisaje marino de Liguria, en especial la parte situada entre Génova y Cinque Terre, y el interlocutor secreto, el  al que se dirige el poeta, así como la renuncia del poeta a encontrar una vía de salvación. Sobre este libro ha escrito la investigadora Annunziata Rossi ("Eugenio Montale en dos tiempos. De Huesos de sepia a Las ocasiones"):
Los  "huesos de sepia", metáfora de la humanidad que naufraga, son los inútiles escombros", los desechos que el mar -imagen arcaica de la vida- arroja de sus abismos y que el sol reseca y corroe sobre la playa [...], materia muerta de algo que fue vida.
En "Corno inglés" compara el sonido de este instrumento musical de viento con el de la tormenta que agita la naturaleza. Los elementos del paisaje ligur se convierten en caja de resonancia del  estado anímico del yo poético.
   En La tormenta y algo más trata de aclarar el papel de la poesía en el mundo contemporáneo. Así, en "Siria", uno de los poemas inspirados por Clizia (Irma Brandeis), retoma el motivo de la poesía como escalera hacia Dios, una concepción procedente de Dante, y sitúa a Clizia, su interlocutora, en el centro de la revelación, convertida en una nueva versión de la Beatriz de Dante.


domingo, 31 de julio de 2016

"Desnudo de mujer", de Amalia Bautista

Pintura de Janne Ewwet de Glehn



            DESNUDO DE MUJER

Para ti nunca fui más que un pedazo
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.
Jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldeabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.
Hoy estoy en un parque, donde sufro
los rigores del frío en el invierno,
y en verano me abraso de tal modo
que ni siquiera los gorriones vienen
a posarse en mis manos porque queman.
Pero, de todo, lo que más me duele
es bajar la cabeza y ver la placa:
«Desnudo de mujer», como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste
.

                     De Cárcel de amor, Renacimiento,
1988, página 34 

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domingo, 24 de julio de 2016

"Ti voglio bene", de José Antonio Mesa Toré

Florencia. Ponte Vecchio (www.daniel.prado.name)



                    TI VOGLIO BENE

Me envías una escueta postal de tu viaje
con unas cuantas faltas leves de ortografía
-aunque eso no me importa, ya sabes mi manía
de perseguir tus líricas traiciones al lenguaje.
Hablas de la ciudad, del mediocre hospedaje
en pleno centro de Florencia y todavía
hacia el final te tiembla la azul caligrafía
cuando dices que sientes mi sombra en el paisaje.
¿Quién puede comprenderte, mi lejana turista?
Hoy me mandas suspiros, promesas, algún beso,
y ayer mismo huías con un hasta la vista.
No temas: estaré aguardando el regreso
en el sitio fijado y a la hora prevista,
para ver como un tonto las fotos del suceso.

                De El amigo imaginario, 1991


El poeta español José Antonio Mesa Toré (Málaga, 1963) es Licenciado  en Filología Hispánica por la Universidad de Málaga. En 1999 se incorporó al Centro Cultural de la Generación del 27, donde desarrolló funciones de coordinador de actividades culturales y publicaciones antes de pasar a ocupar la dirección en 2011. Es asesor literario de la Revista Litoral desde 1987, codirector de la colección poética La lámpara verde, ha sido director de la revista Puente de Plata, y actualmente lo es de El Maquinista de la Generación.

Poeta de producción lenta, ha publicado los poemarios En viento y en agua huidiza (1985), El amigo imaginario (1991, Premio Juan Carlos I de Poesía), La primavera nórdica (1998, becado por el Ministerio de Cultura), y la antología La alegre militancia (Antología 1986-1996). Su último libro, Exceso de buen tiempo, permanece todavía inédito. Sus poemas figuran en importantes antologías y han sido traducidos al inglés, francés, portugués, alemán, italiano, sueco y árabe. Su poesía evoluciona desde el neo-barroquismo culturalista de su primer libro hacia una poesía de la  experiencia en la que predomina la rememoración melancólica de episodios del pasado. Junto al delicado intimismo y el tono elegíaco, la crítica ha destacado el dominio de las formas métricas, especialmente del endecasílabo y el soneto.

Sobre el poema elegido, ha escrito Tiffany Gagliardi ("Ese libro de estampas que es la vida: La poesía reciente de José Antonio Mesa Toré): 


En su poema “Ti voglio bene”, Mesa Toré se concentra en un objeto pequeño, una tarjeta postal, y la elabora en una demostración de cómo “la vida es poca cosa”. Desde Florencia una “escueta postal de viaje” llega con “unas cuantas faltas leves de ortografía” (1-2). En un soneto polimétrico, el poeta narra la breve historia de una relación amorosa. [...] Los cuartetos constan de detalles sobre la tarjeta misma enfocando en el temblor de “la azul caligrafía” que indica el estado nervioso de la mujer.(7) Los tercetos están dirigidos directamente a la “lejana turista” (9) y plantean la confusión emocional que existe entre la pareja. El poeta pregunta:
¿Quién puede comprenderte mi lejana turista?
Hoy me mandas suspiros, promesas, algún beso,
y ayer mismo huías con un hasta la vista. (9-12)

[...] El último terceto demuestra que el peso del poder en la relación favorece a la mujer. El yo narrativo promete reunirse “a la hora prevista” para ver las fotos del viaje “como un tonto” (13-14) El poema demuestra que la esencia vital del pasado existe no tanto en las memorias sino en los objetos triviales que representan el pasado.


domingo, 17 de julio de 2016

"Sensación" (Sensation) de Arthur Rimbaud




____________SENSACIÓN

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:
pero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica,
por los campos, tan lejos como el gitano vaga.


                                       Versión de Andrés Holguín


VERSIÓN ORIGINAL EN FRANCÉS:

                       SENSATION

Par les soirs bleus d'été, j'irai dans les sentiers,
Picoté par les blés, fouler l'herbe menue:
Rêveur, j'en sentirai la fraîcheur à mes pieds.
Je laisserai le vent baigner ma tête nue.

Je ne parlerai pas, je ne penserai rien:
Mais l'amour infini me montera dans l'âme,
Et j'irai loin, bien loin, comme un bohémien,
Par la Nature, - heureux comme avec une femme.

__________________Arthur Rimbaud
"Sensación", compuesto en marzo de 1870, es el segundo de los poemas de "Cahiers de Douai". 
En este enlace puedes leer, en francés,  un comentario del poema:


Entrada relacionada:


domingo, 10 de julio de 2016

Tres poemas de Yves Bonnefoy




           La lluvia de verano

                I
El más querido y no por eso
Menos cruel
De todos nuestros recuerdos, la lluvia de verano
Repentina, breve.
Salíamos, y era estar
En otro mundo
Nuestras bocas se embriagaban
Del olor de la hierba
Tierra
El manto de la lluvia se extendía sobre ti.
Aquello era como el seno
Que hubiese soñado un pintor.

                II
Y de pronto en el cielo
Percibíamos
Ese oro que la alquimia
Había buscado tanto.
Lo tocábamos, brillante
Sobre las ramas bajas,
De aquello amábamos el gusto
Del agua, sobre nuestros labios.
Y cuando recogíamos
Ramas y hojas secas
Ese humo al final de la tarde, brusco, ese fuego,
Era también el oro.

            De La lluvia de verano (1999). Versión de William Guaregua

               

     La rapidez de las nubes

La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.

En mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.

¡Oh amiga mía,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer.

           De Ce qui fut sans lumière (1987). Versión de Carlos Cámara 
y Miguel Ángel Frontán. En EOM, nº 17, dic. 2002


                  
Lo inacabado
Cuando él tuvo veinte años, alzó la mirada, vio el cielo, vio nuevamente la tierra
con   suma atención.  ¡Era  cierto  entonces!  Dios  no había hecho  más  que  un 
bosquejo del mundo. No dejó nada sino ruinas.
Ruinas  este  roble,  aun  siendo  tan  bello.  Ruinas  el  agua  que  viene  a  romper 
suavemente  en  la  orilla.  Ruinas  el  sol  mismo. Ruinas  todos estos  signos  de la 
belleza, como bien lo prueban las nubes, aun más bellas.
Sólo  la  luz  poseyó  vida  plena,  se  dijo. Y  por eso pareciera simple  e increada. 
Desde entonces, los bosquejos es lo único que le gusta de la obra de los pintores. 
El trazo que se cierra sobre sí le parece que traiciona la causa de este dios que ha 
preferido la angustia de la búsqueda a la alegría de la obra concluida.

           De Las uvas de Zeusis. Versión de Adalberto García López 
(circulodepoesia.com)

     

Yves Bonnefoy 
Yves Bonnefoy, además de reconocido ensayista, crítico y traductor, está considerado el poeta francés más importante desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad. 
  Hijo de un obrero ferroviario y una maestra, nació en Tours en 1923. Durante su infancia pasaba los veranos en el pueblo de Toirac (Lot), en casa de su abuelo materno, quien ejerció una notable influencia sobre el autor, pues escribió algunos libros que él mismo encuadernaba y poseía una modesta biblioteca con obras de autores clásicos. En 1932 murió su abuelo y cuatro años después, cuando el escritor tenía trece años, falleció su padre, lo que -según ha confesado- puso fin a su infancia. Al cumplir diecisiete años, una de sus tías le regaló una antología de poemas en la que, de forma premonitoria, escribió como dedicatoria: "para mi ahijado, futuro poeta". Después de estudiar matemáticas y filosofía en Tours y en la universidad de Poitiers, en 1943 abandonó los estudios de matemáticas para dedicarse, una vez instalado en París, al estudio de la historia de la filosofía y de la ciencia, en la Sorbona. Consagrado finalmente a la poesía, la literatura y la historia del arte, realizó numerosos viajes por Italia, Países Bajos  y Estados Unidos. En 1968 contrajo matrimonio con la pintora estadounidense Lucy Vines, con quien tuvo una hija, Mathilde. Desde 1960 ha sido profesor  en diversas universidades nacionales y extranjeras. En 1981, tras la muerte de Roland Barthes, ocupó la cátedra de Estudios comparados de la función poética en el Collège de France, donde desarrolló su brillante labor hasta 1993. Murió en París el 1 de julio de 2016, a los 93 años.

En los inicios de su carrera literaria se adhirió al surrealismo, pero lo abandonó en 1947, pues su poesía se inspiraba en el mundo sensible, mientras que el surrealismo renunciaba a la realidad por un mundo de símbolos herméticos. No obstante, las imágenes surrealistas dejaron una profunda huella en su obra, a la que se sumó  la influencia de poetas tan innovadores como Gérard de Nerval, Charles Baudelaire, A. Rimbaud y Stèphane Mallarmé.      En su poesía, de la que se ha dicho que consigue  profundidad metafísica a partir de una enorme simplicidad estilística, reflexiona sobre el arte, el ser  y el propio acto de creación poética. A través  de toda  su trayectoria poética, destacan dos certezas: la muerte y la imperfección. Desde la publicación de Del movimiento y la inmovilidad de Douve (1953), libro a contracorriente de la época, caracterizado por la sobriedad formal y la búsqueda interior, obtuvo el reconocimiento de la crítica y de los lectores.  Entre sus obras traducidas al castellano destacan Principio y fin de la nieve (1991), La lluvia de verano (1999), Las tablas curvas (2001) y la antología Tarea de esperanza (2007).
   Reputado traductor de Shakespeare, sobresale también como historiador del arte y es autor de ensayos sobre Goya, Picasso, Mondrian, Giacometti, De Chirico, Balthus, Miró o Cartier-Bresson. Es autor, asimismo, de estudios sobre Rimbaud, Baudelaire, Leopardi o André Bretón.
    Eterno candidato al Nobel de Literatura, obtuvo galardones tan prestigiosos como el Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa (1981), el Goncourt de Poesía (1987), el Cino del Duca (1995) y el premio de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (México) en Lenguas Romances (2013).