EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 4 de diciembre de 2016

"Mariposas imposibles", de Luis Ramiro

Honoré Daumier, Don Quixote and Sancho Panza
(Private Collection Christie's Images)



MARIPOSAS IMPOSIBLES

Mejor será creer en los dragones, 
en grandes superhéroes invencibles,
mejor seguir soñando con leones
que cazan mariposas imposibles.

Los Reyes Magos nunca son los padres,
no dejes que te engañe un torpe adulto,
prefieren que enmudezcas a que ladres,
la infancia que se alarga es un insulto.

Y yo sigo creyendo en Don Quijote, 
en locos como aquellos los de antes,
en Sanchos gobernantes de su islote.

Reniego de los cuerdos dominantes,
yo tengo un corazón que sigue a flote,
yo sé que los molinos son gigantes.

           Del libro Te odio como nunca  quise a nadie, 2015

[Seleccionado por la profesora Isabel Abanto]


Luis Ramiro, 2011

Luis Ramiro (Madrid, 1976), cantante y compositor, ha desarrollado una extensa carrera como cantautor. Ha recibido diversos premios (Certamen de Jóvenes Creadores, 2004; Mejor Cantautor en Talentos Dye, 2005; Premio Guille, 2012) y ha sido nominado en el 2008 a los Grammy Latinos. Ha trabajado con Pancho Varona, Joaquín Sabina e Icíar Bolliaín (con quien realizó un videoclip). Artista polifacético, también cultiva la fotografía y la publicidad. Su primer poemario es Te odio como nunca quise a nadie (Frida Ediciones, 2015). Posteriormente, ha publicado un nuevo libro de poemas, Rojo Chanel (poemas para infancias mal curadas), Ed. Aguilar, 2015.
   El poema seleccionado es un soneto del primer poemario, en cuyo prólogo, otro poeta, Marwan*, dice de él:
Es un hombre que quiere lo que no tiene y que a veces no quiere lo que tiene y viceversa. Es el eterno adolescente que sueña con amores incendiarios que duren una eternidad, el inconformista que da bandazos constantemente, que no se conforma con poco, que derriba con sonetos los cuarteles que instala la rutina y que extrae piedras preciosas en forma de poemas de cada uno de sus desencuentros.

Escucha el poema recitado por su autor:




También puedes escuchar un poema de su libro Rojo Chanel:
 https://youtu.be/uxieqNJjWuM

*Entrada relacionada: 


jueves, 1 de diciembre de 2016

Zaragoza en tiempos de La Celestina

La Celestina, de Pablo Picasso



     El viernes día 18 de noviembre los alumnos de 3º de ESO volvieron a recorrer algunas de las plazas y calles del casco viejo de Zaragoza para recrear en esta ocasión cómo pudo ser nuestra ciudad en tiempos de La Celestina. Durante el paseo de unas dos horas, con la ayuda de los monitores de Faetón, los protagonistas de esta obra cumbre de la literatura castellana (Calisto, Melibea, Celestina, Pármeno, Sempronio, Elicia, Areúsa, Lucrecia, Sosia…) nos acompañaron y cobraron vida. 

     La actividad comenzó en la plaza de San Felipe. El Torreón Fortea nos permitió imaginar cómo pudieron ser las viviendas de los grupos sociales privilegiados (nobleza y burguesía) de finales del siglo XV y principios del XVI: en palacios semejantes residirían Calisto y Melibea. Un reloj como el de la desaparecida Torre Nueva (que hoy nos recuerda un trampantojo)  permitiría al loco enamorado Calisto acudir puntualmente a sus citas nocturnas y prohibidas con Melibea. El tiempo comenzaba a medirse con precisión en las ciudades y la vida se empezaba a organizar siguiendo el movimiento de las agujas del reloj. 



     En el palacio de los Condes de Argillo (hoy Museo Pablo Gargallo), una escultura sobre el Amor dio pie para revisar el código medieval del amor cortés que Calisto trata de reproducir con sus palabras  mientras sus hechos lo contradicen. Este palacio, aunque construido en el XVII, también conserva muchos de los elementos arquitectónicos góticos y renacentistas de aquellas construcciones civiles. Si su magnífico alero informa de la riqueza de sus moradores, los relieves zodiacales del cuadrangular patio interior muestran el interés que la astrología ya despertaba en aquellos momentos. Los monstruos burlones de la fachada de la Iglesia de Santa Isabel nos recordaron el lado oscuro de la magia de contacto, practicada por la hechicera Celestina, sus vínculos satánicos y el mundo de lo maravilloso.



     Continuamos nuestro camino por la Calle Manifestación, cuyo nombre remite al  privilegio ejercido por El Justicia de Aragón que le permitía intervenir en los tribunales reales protegiendo a los acusados que alegaban injusticia o consideraban amenazada su integridad física. En la picota, situada junto al actual memorial de Juan de Lanuza (muy cerca del Mercado Central), fueron ajusticiados reos que habían pasado su última noche en la Iglesia de San Pablo. El recorrido que realizaban hasta allí con su coroza y sambenito, custodiados por el pregonero o el verdugo, nos permitió imaginar el momento en que Pármeno y Sempronio, criados de Calisto, fueron ajusticiados cerca del antiguo mercado, lugar público y bien transitado, para que su castigo fuese ejemplar.

A caza de dientes, Capricho 12 de Goya
No hubo remedio, Capricho 24 de Goya

Y así, paso a paso, de un modo ameno y bien hilvanado, todo el mundo social de La Celestina fue desfilando ante nosotros. Nos hablaron también de las mujeres que no disponían de dote: la triste vida de criadas como Lucrecia; y de las otras, las rameras, que señalaban su domicilio con una rama, vestían “picos pardos”, y residían en barrios bien localizados de la ciudad. Otro era el modelo que debían seguir las doncellas: santas y vírgenes. El retablo renacentista de Damián Forment muestra un modelo de mujer inalcanzable e ideal: María,  concebida sin mancha, madre y esposa. Y, junto a ella, en la Pasión, vemos otro modelo más próximo e imitable: María Magdalena, la pecadora arrepentida.

Retablo de Damián Forment, en El Pilar
Celestina o Las pupilas de Matilde, de I. Zuloaga


   
El paseo concluyó en el interior de otro palacio: el de  Montemuzo.  Allí se planteó a nuestros alumnos una reflexión sobre lo aprendido, sobre la inmutabilidad de las pasiones humanas, sobre la intención de Rojas al escribir la obra, sobre la pervivencia e interés que una buena obra despierta todavía tantos siglos más tarde en los lectores y, en suma,  sobre el valor universal de los clásicos literarios.

                                                                                    I. Abanto y M. Mateo (profesoras de 3º de ESO)


Estos son algunos de los comentarios de los alumnos:

Me ha parecido una visita muy interesante ya que he comprendido mucho mejor el argumento de La Celestina y la sociedad de su época.
                                                                                                                                              Maite Felipe

Me parece un modo muy divertido y ameno de conocer un poco más nuestra ciudad a la vez que aprendemos literatura, historia y arte. Lo único que no me ha gustado es la opinión que se tenía en la Edad Media sobre las mujeres. Me alegra saber que ahora a las mujeres se nos valora con otros parámetros.     
                                                                                                                                      Carlota Viamonte
                                                                                                                                            
Esta visita, como la anterior, me ha parecido muy entretenida e interesante. Se me ha pasado el tiempo muy deprisa. Me ha gustado que íbamos visitando los distintos monumentos al tiempo que leíamos fragmentos de la obra. También me ha gustado mucho ver cómo eran los palacios renacentistas y dónde vivían los distintos grupos sociales.
                                                                                                                                             Ione Sagardia

Me ha parecido muy interesante la visita. Sobre todo las historias amorosas de La Celestina y el parentesco de Zaragoza con el lugar en el pudo desarrollarse la acción de la obra.
                                                                                                                                       Diego Vela

 Además de contarnos la historia de La Celestina y de visitar los lugares donde podría haber sucedido, nuestra guía nos habló también sobre la situación de las mujeres en aquella época, lo que resultó especialmente interesante.  
                                                                                                                                        Ángela Lablanca
   
La excursión resultó entretenida, sobre todo porque la historia es muy interesante. Es un relato   muy trágico en el que los personajes mueren o lloran, por eso me gustó más que la de los Cantares de gesta.                                                                                                                   
                                                                                                                                        Adrián Miralles
  
Ha resultado interesante ya que nos han explicado muchas cosas de la historia de La Celestina y nos han mostrado sitios de Zaragoza que no conocía.
                                                                                                                                      Carmen Marqueta

La visita me pareció muy entretenida y descubrí cosas de distintos lugares de Zaragoza que no conocía. Lo que más me gustó fue el Museo Pablo Gargallo. Me alegro de hayamos podido tener la oportunidad de realizar excursiones como esta.
                                                                                                                                           Rebeca Suñén

 Me gustó mucho el modo en que el guía nos hablaba. Mis compañeros y yo nos los pasamos muy bien. Deberíamos repetir excursiones de este tipo más a menudo.
                                                                                                                                              Víctor Martí
Chitón, Capricho 28 de Goya

lunes, 28 de noviembre de 2016

Leer juntos Hoy: ‘Viaje a la aldea del crimen’, de Ramón J. Sender




Grupo de lectura "Leer juntos Hoy" del IES “Goya”
Sesión del 7 de noviembre de 2016
Autor: Ramón J. Sender
Obra comentada: Viaje a la aldea del crimen. Documental de Casas Viejas  (1934)
Reeditado por Libros del Asteroide en 2016, con prólogo de Antonio García Maldonado.


Sender y Casas Viejas
Los sucesos de Casas Viejas se desarrollaron entre el 10 y el 12 de enero de 1933. Sender llegó a la localidad tres días después de los hechos, como corresponsal del diario La Libertad, junto con Eduardo Guzmán del periódico La Tierra. Los periodistas del ABC de Sevilla y del Diario de Cádiz que habían acudido al lugar recogían en sus crónicas la versión oficial de los acontecimientos; Sender y Guzmán fueron los primeros en denunciar la actuación de las fuerzas del orden público y la responsabilidad del gobierno.


El libro, publicado en febrero de 1934, reestructura y pule las diez crónicas que Sender mandó diariamente a La Libertad  en enero de 1933  más los artículos que escribió en el mismo periódico en marzo de 1933 paralelamente al debate parlamentario que se produjo para delimitar responsabilidades. Además se completa con una serie de "episodios" donde los protagonistas de los hechos (familiares y víctimas de la represión posterior) toman la palabra; en la segunda parte del libro se repiten títulos como "Lo que dicen las madres de esos cuatro campesinos" (a partir de la página 111) en los que se incluyen testimonios literales de testigos de los hechos recogidos de las entrevistas realizadas por la comisión de investigación parlamentaria. El último episodio, a propósito del debate parlamentario, refleja la opinión muy crítica del autor con el gobierno y, por extensión, con la República. 
Antes de Viaje a la aldea del crimen, Sender ya había publicado, en 1933, una primera versión más reducida titulada Casas Viejas (en 2004 fue reeditada en la colección Larumbe de PUZ con prólogo de Ignacio Martínez de Pisón).
 

El carácter de reportaje periodístico marca en cierto modo el estilo y la estructura de la obra, que se ha relacionado con el "Nuevo Periodismo", caracterizado por técnicas narrativas de superposición de escenas al estilo de Truman Capote. Entre las modificaciones que introduce el libro respecto a los artículos publicados en enero y marzo de 1933 cabría destacar, además de los complementos de la última parte del texto, la estructura cerrada que se consigue recurriendo al diálogo del autor con María Mármol al principio ("episodio" 6, pág. 25) y al final ("episodio" 43, pág. 163). 

A la narración exhaustiva de los hechos hay que añadir las magníficas descripciones del paisaje, de las chozas o del hambre y miseria de los campesinos. El paisaje, más que escenario, se convierte en protagonista. Las primeras crónicas establecen una aproximación, a modo de zoom, al escenario de los sucesos; una vez salvadas en un tiempo récord, gracias al avión, las distancias entre Madrid y Andalucía, se juega con la escala (Sevilla- Medina Sidonia-Casas Viejas) para introducirnos en este mundo de pervivencias feudales donde los campesinos son distintos a los del resto de España, más pobres, hambrientos y miserables: 

Hambre negra, solitaria, en medio de una tierra feraz y de un clima suave (...) Estos hombres están condenados, como en ninguna otra región de España, a la hurañía, al aislamiento, a una triste soledad con su miseria (pág. 25). 

La narración se vivifica con abundantes diálogos de los que da fe el narrador-cronista. Los protagonistas se mueven y hablan como si estuvieran todavía vivos.

Llegan en parejas los hombres a la choza de Seisdedos, preguntando qué se hace. José Silva, su yerno, se adelanta a contestar:
—¿No está cortao el hilo del teléfono?
—Sí.
—Pues na. Al Sindicato.
Seisdedos los llama. Repite la pregunta de su yerno y los otros vuelven a afirmar. Entonces Seisdedos da una orden:
—Marchar ocho con picos a la carretera y abrir una sanja de lao a lao, que no puedan pasa los automóviles. Venís a desirlo cuando hayáis acabao. (pág. 62)
 
Las palabras de Antonio Muñoz Molina en la reseña que escribió con motivo de la reciente reedición del libro ilustran de forma excelente algunos de los recursos literarios utilizados por el autor: 

"Sender en ningún momento esconde que no asistió personalmente a una gran parte de lo que cuenta con una riqueza de detalles que solo puede conocer un testigo. Todo el libro está construido en torno a un artificio narrativo, lícito en una novela, pero no del todo aceptable en quien se presenta como cronista. 
Con espléndido brío literario, Sender empieza por contar el viaje en avión de Madrid a Sevilla tres o cuatro días después de los hechos. Esas páginas tienen un ritmo visual de cine, un nervio de narración vanguardista, arrebatada por la maravilla de la mecánica y la velocidad (...) la velocidad es tanta que imagina que va ganando tiempo al tiempo, y retrocede hasta unos días atrás, y así llegó al lugar de los hechos justo antes de que sucedieran, cronista no ya del presente sino del pasado inmediato, que se despliega ante él como una película. 
Todos están muertos cuando Sender llega a Casas Viejas, pero él reconstruye sus conversaciones y hasta sus pensamientos".

(Párrafos extraídos del artículo de Antonio Muñoz Molina: En la aldea del crimen. Babelia, El País,5 de marzo de 2016)

 Casas Viejas en el contexto de la Segunda República
La insurrección de Casas Viejas se encuadra en el contexto socio-político del campo andaluz del primer tercio del siglo XX, dominado por estructuras agrarias latifundistas con una mayoría de jornaleros sometidos a condiciones de vida miserables. En este marco de polarización social se produjo el acercamiento y la identificación de amplios sectores del campo andaluz a los ideales anarquistas.


España contaba a comienzos de la década de los 30 con 23,6 millones de habitantes, la mayoría de los cuales vivía en núcleos rurales.  Los procesos desamortizadores del siglo XIX no habían solucionado los problemas del campo español: escasamente mil propietarios poseían más de la mitad de la tierra cultivable. Había más de un millón de campesinos jornaleros, no propietarios y sometidos a un paro estacional gravísimo. 

La proclamación de la República en abril de 1931 provocó grandes esperanzas en buena parte de la población, pero la lenta aplicación de la legislación social y laboral republicana desencadenó la oposición de la CNT y de la FAI ya desde los primeros meses del gobierno provisional; sucesos como la huelga de la Telefónica en Madrid, en mayo de 1931, marcaron el inicio de esa ruptura. En el campo, antes de Casas Viejas ya se habían producido levantamientos campesinos en varias localidades como Arnedo o Castilblanco.

En los casi dos años de gobierno de la coalición republicano-socialista, entre diciembre de 1931 y noviembre de 1933, se puso en marcha un ambicioso programa de reformas políticas y sociales. Dice el historiador Julián Casanova que nunca en la historia de España se había asistido a un periodo tan intenso de cambio y conflicto, logros democráticos y cambios sociales. Este amplio programa trató de afrontar, con soluciones democráticas y constitucionales, los grandes problemas que España arrastraba desde el siglo XIX; entre ellos, frente al problema social del campesinado sin tierras, la puesta en marcha de una Ley de Reforma Agraria. La implantación de las reformas no fue un camino de rosas tanto por la reacción hostil de la derecha y los propietarios, como por las movilizaciones y huelgas de obreros y campesinos por la lenta aplicación de las reformas, que acabaron demasiadas veces bañadas en sangre por la intervención de las fuerzas del orden (Guardia Civil y Guardia de Asalto, cuerpo de policía creado en 1931). 

En este contexto de conflictividad social la CNT y la FAI convocaron una huelga general para enero de 1933. Desde el 1 de enero se fueron produciendo movimientos en distintos lugares (Barcelona, Madrid, Zaragoza, Murcia, Oviedo, Valencia). Pero los sucesos más trágicos y de mayores consecuencias para la República se produjeron en Casas Viejas.

Los sucesos y sus consecuencias para la República

El día 10 de enero de 1933 un grupo de militantes anarquistas de Casas Viejas  tomó el cuartel de la Guardia Civil por asalto y quedaron heridos dos guardias civiles, que fallecieron después. Proclamaron el comunismo libertario, izaron la bandera rojinegra e incautaron los productos de primera necesidad dando a los tenderos un vale que les sería canjeado una vez triunfase la revolución. Cuando comenzó la revuelta en Casas Viejas, ya había fracasado en el resto del país, pero nadie avisó a los líderes anarquistas de la localidad.

Efectivos de la Guardia Civil y de la Guardia de Asalto se desplazaron a Casas Viejas,  detuvieron a varios campesinos y cercaron la choza de Francisco Cruz Gutiérrez, 'Seisdedos', un viejo militante anarquista de 72 años de edad. Dentro de la choza había varios familiares de 'Seisdedos' que se atrincheraron y dispararon con escopetas a los guardias de asalto, produciéndose un muerto y un herido. El capitán Rojas, al frente de la Guardia de Asalto, mandó disparar y lanzar bolas de algodón empapadas en gasolina e incendiadas sobre el techo de la choza. Seis personas quedaron completamente calcinadas, sobreviviendo sólo María Silva, 'la Libertaria', que logró huir con un niño.  Manuela Lago y Francisco García también lo intentaron, pero no tuvieron suerte y murieron acribillados. 

Después, como escarmiento, fueron conducidos al lugar los detenidos en el pueblo y asesinados a sangre fría por las fuerzas del capitán Rojas, que previamente habían asesinado también a otro anciano, Antonio Barberán, de 74 años, que nada tuvo que ver con el asalto al cuartel de la Guardia Civil. 

El número de fallecidos varía según las fuentes: entre 21,  22, 23 civiles y tres guardias (dos Guardias civiles y uno de Asalto). En Viaje a la aldea del crimen Sender dice que  había veintidós muertos abandonados (pág.129) más dos mujeres que murieron posteriormente. 

Los sucesos de Casas Viejas tuvieron una gran repercusión. Rápidamente se desplazó una comisión parlamentaria al pueblo para redactar un informe. En el juicio celebrado un año más tarde, el capitán Rojas habla de una orden directa de Manuel Azaña ("ni heridos, ni prisioneros. Tiros a la barriga"). En los Cuadernos Robados, los diarios que Azaña escribió en 1932-1933,  se autoexculpa por desconocer el alcance de la masacre.

La imagen de Azaña y de la coalición republicano-socialista quedó muy dañada. El crimen de Casas Viejas significó un antes y un después para la República porque la gestión del suceso le costó a la izquierda el gobierno. El prólogo de A. G. Maldonado (en la edición de 2016) se titula, muy oportunamente, "Casas Viejas, la aldea donde la Segunda República perdió la inocencia". Este ambiente de tensión contribuyó al fracaso de la coalición republicano-socialista; las elecciones de noviembre de 1933 dieron el triunfo al Partido Radical de Lerroux y a la CEDA, liderada por Gil Robles.  En conjunto, la derecha pasó de sus 40 diputados en las Cortes de 1931, a 200 en las de 1933.


Casas Viejas durante el siglo XX
En 1933 Casas Viejas era una población perteneciente al municipio de Medina Sidonia (es municipio independiente desde 1991). El nombre de Casas Viejas se debía al buen número de chozas que servían de vivienda a los campesinos. Los pilares se hacían de ramas de olivos; la techumbre, de ciprés y caña; el suelo, de tierra o piedra. Vale la pena recordar una de las primeras descripciones de Sender al llegar a la aldea (pág 29-30): 

En Casas Viejas no hay casas viejas ni nuevas. Centenares de obreros—y el pueblo es muy pequeño—, cuando llegaron a la mayor edad y se separaron de sus padres, construyeron cerca de la de ellos su choza, con la mujer. (...) Un círculo o un cuadrado con tres metros de diámetro o de diagonal. Cavada la tierra, para ahorrar paredes porque cuesta dinero la piedra, y no digamos el ladrillo. Cuando el amplio hoyo alcanza la profundidad de un metro, termina la primera parte de la tarea y comienza la segunda, que consiste en amasar la tierra extraída con agua, y con el barro ligar un trenzado de ramas secas alrededor del hoyo. Las ramas se juntan por arriba y la casa está construida. No diremos que no las haya más complicadas. Hay quienes han construido sobre el suelo una cerca de piedra que a veces alcanza la altura de un metro. Como han socavado otro metro la habitación, tiene ya dos de altura. Sin contar con que las ramas secas, agrupadas en cono sobre la cerca, pueden alcanzar en su cúspide hasta un metro más.
El pueblo de Casas Viejas es eso. Tiene más de cuatrocientas viviendas —viejas o nuevas— que muchos animales, más exigentes, desdeñarían. 

Sender también nos proporciona una magnífica descripción de la choza de 'Seisdedos' (pág, 56-58): 

Por fuera tenía el techo un remiendo de lata y otro de hule, procedente, quizá, de la cuna de alguna casa y recogido de los vertederos. Son muchas las casas que hay aquí como la de Seisdedos. No se veía salida de humos. Luego vimos que no hacía falta. Dentro, la choza medía hasta cuatro metros de lado, y era cuadrada. Aunque parezca que no puede quedar espacio para dos habitaciones, lo cierto es que un pedazo de arpillera remendado con tela que un día pudo ser blanca y clavado en un larguero separaba un rincón donde había una cama de hierro (...)
La cama es el gran lujo del Seisdedos. El recinto estrecho donde aparece el túmulo de dos jergones de paja está comenzado a encalar. Hay paja también, amarilla y obscura a trozos, en el suelo. El viento hace crujir la techumbre y espolvorea de tierra la pequeña habitación.

Todavía en los años 60 las chozas seguían cumpliendo la función de vivienda, tal y como lo documenta el antropólogo norteamericano Jerome R. Mintz en sus fotografías tomadas durante sus repetidas visitas al lugar, a partir de la primera en 1965. Mintz es autor de una amplísima obra gráfica sobre Casas Viejas y en general sobre los jornaleros de esta zona de Andalucía (seis documentales y miles de fotos). Recogió la narración de los sucesos en el libro Los anarquistas de Casas Viejas, editado en Estados Unidos en 1982 (la primera edición española, bajo el patrocinio de la Diputación de Cádiz, data de 1994).

Durante varias décadas Casas Viejas cayó en el olvido y ni siquiera mantuvo el nombre, ya que durante el franquismo se eliminó 'Casas Viejas' del topónimo del lugar (Benalup-Casas Viejas). A partir del restablecimiento de la democracia se publicaron investigaciones sobre los sucesos y se recuperó 'Casas Viejas' en la denominación oficial del término municipal (desde 1999 se llama de nuevo Benalup-Casas Viejas). En 2009, fue declarado Bien de Interés Cultural. El sitio que ocupaba la choza de 'Seisdedos', junto con otros restos de los sucesos, actualmente es un "Lugar de Memoria".

Pilar Cancer Pomar


Tengo malas noticias de lo de Casas Viejas. Me temo lo peor. 
M. Azaña, Diarios 1932-1933. Los cuadernos robados. 
13 de febrero 1933
 
La sesión de lectura del pasado lunes 7 de noviembre sobre la novela de Ramón J. Sender, Viaje a la aldea del crimen, fue un largo e intenso debate que puso claramente de manifiesto las distintas perspectivas, intereses y opiniones con las que abordamos, por ejemplo, un libro.

La obra recoge las crónicas publicadas por Sender como periodista del diario La Libertad de Madrid de enero a marzo de 1933, recopiladas y publicadas ya en 1933 con el título de Casa Viejas, y en 1934, de forma novelada, con el título Viaje a la aldea del crimen. Casi olvidada, esta novela ha merecido varias reediciones en los últimos años.  La primera versión fue publicada en 2004 en la Colección Larumbe de Prensas Universitarias de Zaragoza. La novela se editó en el año 2000 en Ediciones VOSA con prólogo de José María SalgueroRodríguez y en 2016, en Libros del Asteroide con prólogo de Antonio G. Maldonado.

La lectura de Sender no dejó a nadie indiferente. 

Pilar Cancer Pomar ha hecho una estupenda disección del libro, sobre todo desde el punto de vista histórico, que comparto plenamente, así que aquí apuntaré tan solo los comentarios literarios de la sesión.

Viaje a la aldea del crimen es una obra “de juventud” de Sender, aunque ya había publicado, por ejemplo, Imán y Siete domingos rojos, obras también de importante carga política. Pionero en el “periodismo literario”, el autor construye la novela a partir de unos hechos reales, utilizando algunas ficciones (por ejemplo, en lo temporal: el veloz viaje en avión le permite recuperar, incluso, el tiempo y llegar al lugar de los hechos antes de que estos empezaran a suceder, para, como testigo, poder dar fiel cuenta de ellos). 

El estilo periodístico impone una gran velocidad a la narración, acentuada en el primer capítulo con la propia velocidad del vuelo, preciosa descripción de una novedad tecnológica del momento con elementos incluso autobiográficos (uno de los hermanos de Ramón J. Sender fue piloto).

La novela comienza con la descripción de la situación social en Andalucía, muy diferente a otros lugares de España. En cierto modo cierra el círculo de los bandoleros de Sierra Morena. Aquí es manifiesto el origen periodístico del relato, con evidente intención e interés político de esta prensa comprometida social o políticamente.
Pero el mayor valor literario de la obra está en la descripción, la descripción del hambre, de la dureza de la vida, la ley que obliga a las personas a ser miserables:

¿Que si hay hambre aquí?
De propagandas rojas o de delitos comunes hay hombres siempre en la cárcel. Hombres y mujeres, porque aquí, en el campo andaluz, si no hay igualdad de derechos, por lo menos las necesidades y apremios hace tiempo que es un hecho entre hombres y mujeres. Trabajan juntos, sudan sobre la tierra cuando pueden alcanzar esa oportunidad, que siempre o casi siempre les huye. Además ellas son gracia y juventud. Y compañía. Y maternidad. Si llega el caso, la mujer, como el hombre va a la cárcel. (pag. 26)


Podemos ver el color cetrino de los personajes, masticar el polvo de las chumberas, oír los ruidos en una tripa hambrienta. El texto evoca escenas goyescas, terribles. Es la representación del hambre, de la miseria, algo que no hace, no puede hacer, la historia pero sí la literatura.

En la caracterización de los personajes, Sender destaca el profundo estoicismo del campesino andaluz, de una “naif” cultura política revolucionaria, mientras a los funcionarios los caricaturiza en su decimonónica ineficacia.

Preciosas metáforas, muy hermoso el diálogo de los campesinos con la tierra (extraído de la literatura popular, desde el Romancero).

“La explicación histórica le quita a la novela de Sender en bruto y en potencia lo que va a venir”, una opinión. Para mí, la novela sin la historia sería una truculencia, no un gran libro. Seguramente por esto nos orientamos unas hacia la literatura, otras hacia la historia y otras/otros hacia otros derroteros, aunque todos nos incitan a seguir leyendo. 

Los Diarios de Azaña

A la vuelta de la sesión de lectura logré encontrar en mi biblioteca los diarios de Azaña, Memorias políticas y de guerra  y Los cuadernos robados (los había buscado antes pero no aparecieron; ya sabéis, los libros, a veces, se esconden). He pasado unos días entusiasmada en su lectura: lectura sin ficción, relato trepidante, corrección literaria. Me atrevo a recomendároslos, eso sí, a quienes tengan una afición por la historia y la política (absténganse soñadoras/es). El gobierno republicano-socialista pendía de un hilo; el episodio de Casa Viejas sólo fue una gota más que determinó su caída.
Concha Gaudó Gaudó



Nuestra contertulia habitual Inmaculada Martín nos obsequia en esta ocasión con un par de láminas tituladas "Recreo del Goya":