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domingo, 5 de noviembre de 2023

"Llevó tras sí los pámpanos octubre...", de Lupercio Leonardo de Argensola

 

Juan Bautista Martínez del Mazo, Vista de Zaragoza en 1647.
Museo Nacional del Prado


Llevó tras sí los pámpanos octubre,
y con las grandes lluvias, insolente,
no sufre Ibero márgenes ni puente,
mas antes los vecinos campos cubre.

Moncayo, como suele, ya descubre
coronada de nieve la alta frente,
y el sol apenas vemos en Oriente
cuando la opaca tierra nos lo encubre.

Sienten el mar y selvas ya la saña
del aquilón, y encierra su bramido
gente en el puerto y gente en la cabaña.

Y Fabio, en el umbral de Tais tendido,
con vergonzosas lágrimas lo baña,
debiéndolas al tiempo que ha perdido.

(a. 1594)

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-Ibero: el río Ebro.
-aquilón: viento del norte, muy fuerte y frío.
-Fabio...Tais: nombres pertenecientes a la convención
poética, romano el uno, griego el otro.

Cuando en 1620 Lope de Vega escribe su Introducción a la Justa poética en honor de san Isidro, pone cinco ejemplos de sonetos perfectos y uno de ellos es este, compuesto por el aragonés Lupercio Leonardo de Argensola (1559-1613). Reproducimos la versión del texto recogida en las Rimas de Lupercio y Bartolomé L. de Argensola (Zaragoza, 1634, pág. 72), la más autorizada en opinión de José Manuel Blecua.  El poema lo publicó ya en 1605 Pedro Espinosa en la antología Flores de poetas ilustres, entre las 19 composiciones atribuidas a Lupercio. En respuesta a las dudas surgidas sobre su autoría (Eduardo Juliá lo atribuyó al canónigo valenciano Tárrega), José Manuel Blecua defiende la autoría de Lupercio, aduciendo entre otras razones que se atribuyó siempre a Lupercio en vida del autor y de su hermano, lo que los Argensola, que se resistieron a que se publicaran sus poemas, no hubiesen admitido de no ser cierto. Y añade Blecua en su argumentación lo siguiente:

Para mí no ofrece duda que el soneto fué escrito por alguien que había vivido en Zaragoza lo suficiente, por lo menos, para saber que aun antes de que aparezca el otoño, el Moncayo, "como suele", lanza vientos helados capaces de arrancar chimeneas [...] y para saber que el Moncayo se ve muy bien desde Zaragoza en días claros "coronada de nieve su alta frente". La asociación del Ebro —con sus riadas— al frío y ventoso Moncayo encaja perfectamente en la estructura de los cuartetos. La localización es precisa y exacta.
[...]
(Se me argüirá que tampoco hay mar en Zaragoza, y sí en Valencia, pero leyendo despacio el soneto, se advertirá muy bien cómo los dos últimos versos del segundo cuarteto abandonan la localización, para generalizar todo y preparar la entrada del terceto cuya universalidad es indudable.) 
 Francisco Rico, por su parte, escribe sobre el poema:
El tiempo desapacible que caracteriza la llegada del invierno se corresponde con la tristeza del hombre que lamenta haber desperdiciado su juventud, vergonzosamente, en el amor (Tais era el prototipo de cortesana). 
Destaca la feliz disposición de los motivos (la caída de las hojas, las lluvias, las nevadas, el día breve, el viento del norte), aderezada con imágenes de sabor local: las crecidas del Ebro o las nieves del Moncayo. Por lo demás "la conclusión es excelente", según dijo ya Lope de Vega. 

REFERENCIAS:

-José Manuel Blecua, El soneto "Llevó tras sí los pámpanos octubre", RFE, XXXVIII, 1954, págs. 272-278. Consultado en: https://xn--revistadefilologiaespaola-uoc.revistas.csic.es/index.php/rfe/article/view/1092/1382

 -Francisco Rico, Mil años de poesía española, Planeta, 3ª ed., 1997

-Del mismo autor puedes leer el soneto "Si quiere amor que siga sus antojos...": AQUÍ.
-Y de su hermano Bartolomé, "A una dama que se afeitaba y estaba hermosa": AQUÍ.

domingo, 7 de abril de 2013

"Si quiere Amor que siga sus antojos...", de Lupercio Leonardo de Argensola



Si quiere Amor que siga sus antojos
y a sus hierros de nuevo rinda el cuello;
que por ídolo adore un rostro bello
y que vistan su templo mis despojos,

la flaca luz renueve de mis ojos,
restituya a mi frente su cabello,
a mis labios la rosa y primer vello,
que ya pendiente y yerto es dos manojos.

Y entonces, como sierpe renovada,
a la puerta de Filis inclemente
resistiré a la lluvia y a los vientos.

Mas si no ha de volver la edad pasada,
y todo con la edad es diferente,
¿por qué no lo han de ser mis pensamientos?

                         Lupercio Leonardo de Argensola

[Selección de la profesora Marisa Mateo]



Lupercio Leonardo de Argensola (Barbastro, Huesca, 1559-Nápoles, 1613) fue poeta, historiador  y dramaturgo español, miembro junto con su hermano Bartolomé* de la escuela aragonesa, caracterizada por su clasicismo antigongorino; esto les  valió a los hermanos el conocido elogio de Lope de Vega: "Parece que vinieron de Aragón a reformar en nuestros poetas la lengua castellana".

Tras estudiar humanidades en Huesca y Zaragoza, se trasladó a Madrid, donde frecuentó academias poéticas y fue secretario del quinto duque de Villahermosa y, a la muerte de este, de la emperatriz María de Austria. Fue nombrado cronista mayor del reino  de Aragón en 1599. Muerta la emperatriz en 1603, traslada su residencia a su quinta de Monzalbarba (localidad próxima a la ciudad de Zaragoza). En 1610, al ser nombrado virrey de Nápoles el conde de Lemos, lo acompaña en calidad de secretario de Estado y de Guerra. Allí contribuyó a la fundación de la Academia de los Ociosos (que reunía a los más notables poetas napolitanos y españoles) y residió hasta su muerte, provocada por una repentina enfermedad. 

Lupercio, como su hermano, se había educado en la tradición clásica, especialmente en Horacio, Marcial y Juvenal, de los que adquirió el gusto por la sobriedad y la propensión al didactismo filosófico, moral y religioso, la nota más característica de su poesía. Sin embargo, nunca consideró el cultivo de la poesía como una ocupación fundamental, sino como una forma de ejercitar el ingenio; por ello no permitió que sus versos fueran impresos  y al final de su vida quemó cuantos manuscritos poéticos tuvo a mano. Con los que habían quedado en España y los difundidos en copias manuscritas, su hijo Gabriel (que le sucedió en el cargo de secretario del conde) preparó la edición de las Rimas  (1634), donde recoge las composiciones de ambos hermanos. Su poesía se caracteriza por la elegancia y la perfección del verso, pero es fría y carente de emoción. Destacó  en el cultivo del soneto, la mayor parte de tema amoroso, si bien no parece expresar sentimientos íntimos del poeta. Otro tema recurrente en su poesía es su preocupación por el paso del tiempo y la decadencia, de lo que es una excelente muestra el soneto seleccionado. Compuso también versos satíricos, entre los que destacan los tercetos contra la buscona Marquesilla, y religiosos. Fue autor, asimismo, de la crónica Información de los sucesos de Aragón y de tres tragedias compuestas entre 1580  y 1581  (Filis,  Isabela y Alejandra), de carácter moralizador y con claras influencias de la escuela dramática valenciana de finales del siglo XVI; con ellas busca, en opinión de Aurora Egido, mostrar que el mal gobierno de los reyes conduce " a su propia desgracia y a la de todos sus súbditos". 

-Del mismo autor, puedes leer el soneto "Llevó tras sí los pámpanos octubre": AQUÍ.

-Y de su hermano Bartolomé, "A una dama que se afeitaba y estaba hermosa: AQUÍ.