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jueves, 21 de noviembre de 2013

Leer juntos "El hombre del salto", de Don DeLillo

      El Grupo II celebró el pasado 18 de noviembre  la segunda tertulia literaria del curso, para comentar la novela El hombre del salto. Una de las integrantes de la tertulia, la exprofesora del centro Inocencia Torres, ha resumido  para todos nosotros algunas de las muchas reflexiones que provoca esta interesante y compleja narración sobre unos hechos que conmocionaron al mundo  y que sin duda abrieron una nueva etapa en la historia personal de los protagonistas y, quizá también, una nueva era en la historia de la Humanidad, tal como parecen  intuir los personajes, quienes pasan a contar los días y los años a partir "de los aviones." 


      El hombre del salto es una novela escrita por el neoyorkino Don DeLillo. Se desarrolla en la ciudad de Nueva York tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas el "11 S". Arranca con una descripción de lo que tantas veces hemos visto asombrados en la televisión y, a partir de ahí, va narrando las experiencias-vivencias de los personajes centrales, algunos supervivientes de la caída de las torres (Keith, Florence y algunos amigos) y de otros que los acompañan. Se centra sobre todo en la pareja Keith-Lianne  con su hijo Justin. Los otros personajes son la madre de Lianne y el amante de esta (Nina y Martin).
       Es una visión de la destrucción y el posterior intento de reconstrucción de las vidas de unas personas que fueron fuertemente afectadas física y emocionalmente en la tragedia del "11 S".
        Se trata de un texto intenso y complejo por la profundidad de los análisis de los personajes, que a su vez son también de una constitución psicológica compleja. De ahí parece derivarse la relación entre la forma y el fondo del texto. Forma aparentemente caótica, desordenada, en clara semejanza con el caos de las circunstancias y, por tanto, de las vivencias en las que se desarrollan las existencias de los personajes a lo largo de, más o menos, los  tres años posteriores al derrumbe de las Torres, en los que intentan el reencuentro consigo mismos  y con los demás, de alguna manera un nuevo camino para sus vidas noqueadas.
        No es una novela sobre el terrorismo y los terroristas, a los que dedica un par de capítulos y alguna que otra reflexión. La presencia de los "aviones" es constante en la novela.
      La lectura es difícil por la discontinuidad del discurso. Es un texto circular, la trama se inicia en el momento del atentado y se cierra unos instantes antes del ataque a las Torres.
        El texto tiene tres partes en las que se distribuyen sus catorce capítulos, más los antes citados relatos dedicados específicamente a los terroristas. Cada uno de los capítulos está configurado por una sucesión de párrafos-retazos descriptivos de los personajes, con gran riqueza narrativa, profunda poesía, comparaciones extrañas y metáforas insólitas. Una especie de texto coral en el que los retazos que se suceden parecen dialogar entre sí, una veces a dúo, otras a trío y en algún momento a cuatro. Es en estos diálogos donde se manifiestan las diferencias de los personajes, sobre todo las de género.
         Podría decirse que toda la novela es una reflexión en forma de puzle  sobre el sentido de la vida y de la muerte en sus diferentes manifestaciones: de la vida de los "jugadores" , de los "terapeutas", de los "marchantes", de los "esteta-intelectuales"; de la muerte en el "suicidio", en el "martirio-terrorismo" o en la "natural degradación."
         Esta interpretación está sugerida, reflejada posiblemente en el título "El hombre del salto", en clara referencia a los hombres que saltaron de las Torres y que están representados en la novela por un personaje central, un actor-comediante-cómico que recorre la ciudad de Nueva York poniendo en escena una "performance", a la vista de los transeúntes,  que consiste en saltar sujeto por un arnés, "de cabeza, en caída libre", desde puentes o edificios; trayendo a la vista de todos, la imagen del "ángel caído", que hace pensar en los seres humanos como seres perdidos en busca de sentido, como "ángeles caídos" que tratan de levantarse.

          La reunión para comentar la lectura del libro fue viva y muy interesante. Opinión compartida fue la dificultad de su lectura. Atrajo más la atención el contenido de la novela. La fragmentación de la forma no gustó, como tampoco lo que se interpretó como frialdad y lejanía de los personajes. Varios asistentes coincidieron en que empezaron y dejaron varias veces la lectura de la novela. Alguien sugirió que valoraba mucho el que quedase muy abierta a interpretaciones diversas y alguien echó en falta que hablase más de los terroristas.

                                                                                                   Inocencia Torres
        

1 comentario:

  1. Un lúcido análisis que anima a leer la novela. Gracias, Ino, por tus aportaciones personales, siempre tan brillantes y valiosas.

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