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domingo, 1 de marzo de 2015

"A don Francisco Giner de los Ríos", de Antonio Machado


Don Francisco Giner de los Ríos



A don Francisco Giner de los Ríos

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió? . . . Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
. . . Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama*.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas . . .
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España. 


                De Campos de Castilla, 1917

*Con frecuencia, la ILE organizaba excursiones a la sierra de 
Guadarrama.


El pasado 18 de febrero se cumplieron cien años de la muerte de don Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filósofo y fundador  de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), nacido en Ronda, Málaga, en 1839. 
   En la década de los sesenta, tras estudiar Filosofía y Derecho, y mientras preparaba el doctorado en Madrid, conoció a Julián Sanz del Río y a Fernando de Castro, introductores de la filosofía krausista en la universidad española, de los que  aprendió la tolerancia religiosa, el culto a la razón y a la ciencia, la integridad moral y el liberalismo político auténtico. 
Giner de los Ríos, impartiendo clase en la ILE
   En 1867 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional de la Universidad Central, pero la abandonó a los pocos meses en protesta por las sanciones impuestas por el gobierno a los profesores krausistas Sanz del Río, Fernando de Castro y Nicolás Salmerón. Regresó tras el triunfo de la Revolución de 1868; sin embargo,  fue separado de nuevo (junto a otros profesores de universidad y de instituto) en 1875,  por no aceptar la circular del marqués de Oravio que atentaba contra la libertad de cátedra. Ese mismo año fue encarcelado en la prisión militar del Castillo de Santa Catalina, en Cádiz, donde comenzó a pergeñar su proyecto de crear "una pequeña institución de enseñanza superior libre". 
    En 1876, junto a Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, funda la ILE, concebida en principio como una universidad privada y laica, al modo de la Universidad Libre de Bruselas, proyecto que no cuajó, por lo que decidieron dedicarse a la enseñanza primaria y secundaria. Convencido de que los cambios los producen las personas, se propuso regenerar el país formando personas íntegras, capaces y   útiles a la sociedad. El modelo educativo de la ILE se basaba en un ideario moderno, laico y progresista, cuyas líneas principales eran "coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; racionalismo, libertad de cátedra y de investigación, libertad de textos y supresión de exámenes memorísticos".
   
En una manifestación en Barcelona/ Archivo ABC
 Giner de los Ríos falleció en Madrid en 1915. Sus restos, envueltos en un sudario blanco y rodeados de romero, cantueso y mejorana, recibieron sepultura en el antiguo cementerio civil de la Necrópolis del Este.

     Entre 1986 y 1989, Antonio Machado estudió en la ILE, donde  tuvo como maestro a Giner, que lo marcó profundamente, y  en enero de 1911 marchó  a París, becado por la Junta de Ampliación de Estudios, uno de los organismos creados por la ILE, junto con la Residencia de Estudiantes y el Instituto-Escuela. El poema dedicado a su maestro está fechado en Baeza (adonde se trasladó Machado tras la muerte de Leonor en agosto de 1912), el 21 de febrero de 1915, tres días después del fallecimiento de Giner de los Ríos. Forma parte de los poemas añadidos  a Campos de Castilla en la edición de 1917.  Como ha señalado Vicente Tusón, el poeta "evita la tristeza, en un acto de fidelidad al espíritu del maestro, cuyo mensaje queda recogido, en los versos 7-14, con expresiones lapidarias".

Entrada relacionada:

Giner (a la izquierda, con barba blanca y sombrero), junto a  Pérez Galdós y Ortega y Gasset, en una merienda ciudadana
en el Puente de los Franceses de Madrid, en 1910./Archivo ABC

Encontrarás más información sobre la ILE en este vídeo (director: Antonio Lobo, locutor: Carlos Álvarez Novoa).

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