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domingo, 24 de marzo de 2019

"La camisa de José", de Ángel Petisme

Antonio Machado -a la izquierda-, con su hermano José, la esposa de este,
Matea Monedero, las tres hijas de ambos -Carmen, María y Eulalia- y la madre
de Machado, Ana Ruiz, hacia 1933 (Fotografía Alfonso)



               LA CAMISA DE JOSÉ


¿Llegamos pronto a Sevilla?,
oigo decir a madre, en brazos de Corpus Barga,
mientras descendemos desde la estación
bajo la lluvia y el frío inclementes de enero.
Perdidos en un sueño vagamos calle abajo.
No te oigo ahora, Juan de Mairena.

Ayer es todavía, la noche en un vagón de tren.
Una noche de angustia, madre desvaría, se ha escapado,
se pierde, la encontramos.

¡No se demoren, no se demoren!, nos instan al subir a la ambulancia.
¿Tienen ustedes prisa? Porque yo no, respondo.
Cuando uno se retira no va a ninguna parte,
el exilio es un país imaginario entre el cielo y la nada.
Sólo la tierra en que se muere es nuestra.

Matea me ha lavado la camisa, José me ha dejado la suya
y he podido bajar a cenar.

Las maletas perdidas en Cervià de Ter,
mi maletín con el manuscrito perdido entre Figueras y Cerbère,
todas esas palabras,
toda la poesía amarga y tierna de los hombres,
también se perderá bajo el viento y la lluvia,
tantos equipajes, tantas vidas segadas en las cunetas.
Nada nos pertenece, sin libros, sin papel siquiera para escribir.

José, vamos a ver el mar.
¡Quién pudiera vivir ahí tras una de esas ventanas!,
señalo con la mirada las casitas.

Sí, también oigo los gritos de ese Hitler
en la radio de Madame Quintana.
Tengo asma, me siento tan cansado.
Me hubiese quedado en Madrid a morir con vosotros,
¿qué necesidad tenía yo de huir y adónde
cuando se pierde todo por lo que has vivido?
¿Qué será de las rosas del jardín, mis sobrinas en Rusia?

Huir, sí, pero al tercer mundo con Guiomar
en esa hora nuestra, extirpada del tiempo.
O al cielo de Soria con Leonor,
colgado de las estrellas que la velan.

En coma profundo en la otra cama,
aún siento que me cuida en su delirio.
¡Adiós, madre, adiós madre!
Cerrado el horizonte a cualquier esperanza
presiento ya el final.
Impávido, resignado la espero.

Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.

 De La camisa de Machado (inédito)


Con La camisa de Machado, el bilbilitano Ángel Petisme ganó el Prix International de Littèrature Antonio Machado 2019, en el año en que se cumple el 80º aniversario de la muerte del poeta, acaecida en Collioure el 22 de febrero de 1939. Machado llevaba consigo una cajita con tierra de España que había recogido antes de cruzar la frontera y expresó su deseo de que si moría en Collioure lo enterrasen con ella.

El título del libro procede de una anécdota, a la que hace referencia también el poema seleccionado. En el camino al exilio, la familia Machado (el poeta, su hermano José, la esposa de este, Matea Monedero, y la madre de los Machado, Ana Ruiz) se vio obligada a abandonar su escaso equipaje, así como el maletín de Antonio, según cuenta su hermano José. Por tanto, llegaron a Collioure con lo puesto, de manera que, cuando Matea hacía colada y le lavaba la camisa a Antonio, los hermanos no podían bajar juntos al comedor de la pensión  Bougnol-Quintana donde se alojaban, porque Antonio no tenía camisa. Cuando José terminaba de comer, Antonio bajaba al comedor con la camisa de su hermano.

El yo poético, identificado con el poeta, recuerda, de forma desordenada, distintos momentos de su salida de España (la llegada a Collioure, el traslado en ambulancia, la pérdida del equipaje, la noche en un vagón de tren) y de su estancia en el pueblecito francés; expresa su inquietud por la situación en Europa y por la suerte de sus sobrinas, así como su anhelo por escapar a otro mundo donde reunirse con Guiomar o con Leonor, mientras aguarda la muerte en la misma habitación donde agoniza su madre.
Hotel Bougnol-Quintana (Revista Abel Martín)

4 comentarios:

  1. Muy hermoso el poema de Ángel Petisme del que tengo algún disco que pongo en momentos de melancolía.

    He estado tres veces en Collioure ante la tumba de Antonio y su madre y en las tres ocasiones, me he emocionado. Una vez fue con mis hijas que recitaron el final del Retrato, eran pequeñitas; otra con mis alumnos de tercero de ESO que leyeron poemas suyos en una atmósfera cargada de intensidad.

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    1. Efectivamente, un hermoso poema escrito por un poeta que quizá no goza de suficiente reconocimiento. Joselu, muchas gracias por compartir con nosotros unas vivencias tan emotivas. Su comentario también nos emociona, sobre todo al imaginar a sus hijas recitando aquellos versos premonitorios de Machado, y estoy segura de que para alumnos aquella visita fue una experiencia inolvidable.

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  2. Un poema y un post realmente emotivos. Me alegra que el premiado sea el aragonés Ángel Pestisme, de recia voz y fina sensibilidad. En estos versos sintetiza todo el espíritu de Machado, y le da un nuevo sentido a la tumba en Collioure. Petisme, como Machado, también llega a la ética por la estética.

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  3. Nada puedo añadir a tus certeras palabras, salvo agradecerte que hayas querido compartir tu opinión con los lectores. Un abrazo.

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