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domingo, 6 de noviembre de 2016

"Oda a los perros de Atenas", de Blanca Andreu


[vippet.es]


                          ODA A LOS PERROS DE ATENAS


Montes en luz, Atenas, hija de la belleza primera
la descubrí en mis recuerdos aunque nunca había estado allí
desde lejos, con amour de loin[1], había saboreado su nombre
hija de la primera belleza que tiene el grado de justicia.

Descubrí los caballos de piedra en los templos deteriorados
descubrí una taberna de oro dentro de una calle de plata
descubrí los perros de mármol que se han bajado de los frisos
y se reúnen por la noche en cónclave
y muestran su estirpe socrática filosofando en las esquinas.

Los he visto citarse en semáforos
quedar en las encrucijadas
parecen gente civilizada que acude al ágora[2] y se atiene
a lo que dictan los tribunales
aunque vayan a cuatro patas.

Una vieja leyenda sostiene que son ellos los dioses antiguos
que se negaron a partir de Grecia
cuando fueron vencidos antaño
que el luminoso Zeus Olímpico y la justa Atenea alada
prefirieron ser perros atenienses
antes que dioses bárbaros
bebedores de sangre.

Esta vieja leyenda se cuenta mezclada con ouzo[3] y con luna
así que cuando me alejaba por Kiri Dimitrios y vi
entre las callejuelas de Plaka en aquella noche estrellada
acercarse aquel perro blanco esbelto como una gacela
y majestuoso como la Acrópolis
me atreví a tocar su cabeza y a susurrarle por si acaso[4]:
—Salve, Señor del Canto, tú que llegas semejante a la noche.
Sólo una cosa te pido:
Que sea alado mi poema
y no volátil[5].

                                                                  De Los archivos griegos*, 2010



[1] amour de loin, ‘amor de lejos o amor lejano’, es el que despierta alguien o 
algo que no se ha visto nunca, por lo que se dice de él. Este concepto aparece 
en las composiciones del trovador Jaufré Rudel (s. XII), que se enamoró de la 
condesa de Trípoli por su fama, por lo que los peregrinos contaban de ella.
[2] ágora, en las antiguas ciudades griegas, plaza pública.
[3] ouzo, licor anisado de origen griego.
[4] Por si el perro es una encarnación de Apolo, el dios de la poesía, de quien 
se dice en  Ilíada, Canto I, que “avanzaba semejante a la noche”  cuando 
desciende del Olimpo para castigar a los aqueos por el ultraje que Agamenón 
ha infligido a su sacerdote al negarse a devolverle a su hija.
[5] En Ilíada y Odisea, “aladas palabras”, palabras con alas, capaces de 
transmitir emoción al discurso y transportar a quienes lo escuchan, son 
las pronunciadas por los dioses, los héroes, los sabios  e,  incluso, por  
las personas prudentes. “Alado” se contrapone aquí a “volátil”, jugando 
con un doble significado: ‘que puede volar’, pero también ‘mudable, inconstante’.

Blanca Andreu (La Coruña, 1959) es una escritora española. Pasó su infancia y adolescencia en Orihuela (Alicante), donde residía y reside su familia. Inició estudios de Filología en la Universidad de Murcia, pero a los veinte años se trasladó a Madrid para terminar la carrera. Allí conoció al escritor Francisco Umbral, que la introdujo en los círculos literarios madrileños. En 1980 obtuvo el Premio Adonais de Poesía por De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, obra de lenguaje surrealista considerada el punto de partida de la generación posnovísima. En 1985 contrajo matrimonio con el escritor Juan Benet, a quien conoció en 1982. Tras la muerte de este en 1993 regresa a su ciudad natal, donde vive apartada de toda actividad pública, y pasa largas temporadas en Orihuela. 
    Su obra ha evolucionado hacia una poesía más profunda -el amor, la infancia y el paso del tiempo son sus temas principales- y más sencilla en el aspecto formal, anticipando lo que será característico de un grupo de poetas -entre ellas, Luisa Castro, Almudena Guzmán** o Ana Merino**- ajenas a familias literarias: cuidado formal, ausencia de referencias sociales y disparidad de influencias. A su primer poemario siguieron: Báculo de Babel (1982, Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo), Capitán Elphistone (1988), El sueño oscuro (1994, recopilación de su poesía escrita hasta 1989), La tierra transparente (2002, Premio Laureá Melá de Poesía) y Los archivos griegos (2010). Su producción literaria ha sido reconocida también con el Premio de Cuentos Gabriel Miró (1981) y el Premio Ícaro de Poesía (1982).

*Las notas son nuestras.

**Entradas relacionadas:

-Almudena Guzmán:
-Ana Merino:

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