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domingo, 7 de abril de 2013

"Si quiere Amor que siga sus antojos...", de Lupercio Leonardo de Argensola



Si quiere Amor que siga sus antojos
y a sus hierros de nuevo rinda el cuello;
que por ídolo adore un rostro bello
y que vistan su templo mis despojos,

la flaca luz renueve de mis ojos,
restituya a mi frente su cabello,
a mis labios la rosa y primer vello,
que ya pendiente y yerto es dos manojos.

Y entonces, como sierpe renovada,
a la puerta de Filis inclemente
resistiré a la lluvia y a los vientos.

Mas si no ha de volver la edad pasada,
y todo con la edad es diferente,
¿por qué no lo han de ser mis pensamientos?

                         Lupercio Leonardo de Argensola

[Selección de la profesora Marisa Mateo]



Lupercio Leonardo de Argensola (Barbastro, Huesca, 1559-Nápoles, 1613) fue poeta, historiador  y dramaturgo español, miembro junto con su hermano Bartolomé* de la escuela aragonesa, caracterizada por su clasicismo antigongorino; esto les  valió a los hermanos el conocido elogio de Lope de Vega: "Parece que vinieron de Aragón a reformar en nuestros poetas la lengua castellana".

Tras estudiar humanidades en Huesca y Zaragoza, se trasladó a Madrid, donde frecuentó academias poéticas y fue secretario del quinto duque de Villahermosa y, a la muerte de este, de la emperatriz María de Austria. Fue nombrado cronista mayor del reino  de Aragón en 1599. Muerta la emperatriz en 1603, traslada su residencia a su quinta de Monzalbarba (localidad próxima a la ciudad de Zaragoza). En 1610, al ser nombrado virrey de Nápoles el conde de Lemos, lo acompaña en calidad de secretario de Estado y de Guerra. Allí contribuyó a la fundación de la Academia de los Ociosos (que reunía a los más notables poetas napolitanos y españoles) y residió hasta su muerte, provocada por una repentina enfermedad. 

Lupercio, como su hermano, se había educado en la tradición clásica, especialmente en Horacio, Marcial y Juvenal, de los que adquirió el gusto por la sobriedad y la propensión al didactismo filosófico, moral y religioso, la nota más característica de su poesía. Sin embargo, nunca consideró el cultivo de la poesía como una ocupación fundamental, sino como una forma de ejercitar el ingenio; por ello no permitió que sus versos fueran impresos  y al final de su vida quemó cuantos manuscritos poéticos tuvo a mano. Con los que habían quedado en España y los difundidos en copias manuscritas, su hijo Gabriel (que le sucedió en el cargo de secretario del conde) preparó la edición de las Rimas  (1634), donde recoge las composiciones de ambos hermanos. Su poesía se caracteriza por la elegancia y la perfección del verso, pero es fría y carente de emoción. Destacó  en el cultivo del soneto, la mayor parte de tema amoroso, si bien no parece expresar sentimientos íntimos del poeta. Otro tema recurrente en su poesía es su preocupación por el paso del tiempo y la decadencia, de lo que es una excelente muestra el soneto seleccionado. Compuso también versos satíricos, entre los que destacan los tercetos contra la buscona Marquesilla, y religiosos. Fue autor, asimismo, de la crónica Información de los sucesos de Aragón y de tres tragedias compuestas entre 1580  y 1581  (Filis,  Isabela y Alejandra), de carácter moralizador y con claras influencias de la escuela dramática valenciana de finales del siglo XVI; con ellas busca, en opinión de Aurora Egido, mostrar que el mal gobierno de los reyes conduce " a su propia desgracia y a la de todos sus súbditos". 

* Puedes leer un poema de Bartolomé Leonardo de Argensola en este blog:


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