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domingo, 10 de diciembre de 2017

"Defensa de Violeta Parra", de Nicanor Parra

Violeta Parra



DEFENSA DE VIOLETA PARRA


Dulce vecina de la verde selva
Huésped eterna del abril florido
Grande enemiga de la zarzamora
Violeta Parra

Jardinera
                  locera
                              costurera
Bailarina del agua transparente
Árbol lleno de pájaros cantores
Violeta Parra

Has recorrido toda la comarca
Desenterrando cántaros de greda
Y liberando pájaros cautivos
Entre las ramas

Preocupada siempre de los otros
Cuando no del sobrino
                                          de la tía
Cuándo vas a acordarte de ti misma
Viola piadosa

Tu dolor es un círculo infinito
Que no comienza ni termina nunca
Pero tú te sobrepones a todo
Viola admirable

Cuando se trata de bailar la cueca
De tu guitarra no se libra nadie
Hasta los muertos salen a bailar
Cueca valseada

Cueca de la Batalla de Maipú
Cueca del Hundimiento del Angamos
Cueca del Terremoto de Chillán
Todas las cosas

Ni bandurria
                        ni tenca
                                       ni zorzal
Ni codorniza libre ni cautiva
Tú 
solamente tú
                        tres veces tú
                                              Ave del paraíso terrenal

Charagüilla gaviota de agua dulce
Todos los adjetivos se hacen pocos
Todos los sustantivos se hacen pocos
Para nombrarte

Poesía
            pintura
                         agricultura
Todo lo haces a las mil maravillas
Sin el menor esfuerzo
Como quien se bebe una copa de vino

Pero los secretarios no te quieren
Y te cierran la puerta de tu casa
Y te declaran la guerra a muerte
Viola doliente

Porque tú no te vistes de payaso
Porque tú no te compras ni te vendes
Porque hablas la lengua de la tierra
Viola chilensis

¡Porque tú los aclaras en el acto!

Cómo van a quererte
                                       me pregunto
Cuando son unos tristes funcionarios
Grises como las piedras del desierto
¿No te parece?

En cambio tú
                         Violeta de los Andes
Flor de la cordillera de la costa
Eres un manantial inagotable
De vida humana

Tu corazón se abre cuando quiere
Tu voluntad se cierra cuando quiere
Y tu salud navega cuando quiere
Aguas arriba!

Basta que tú los llames por sus nombres
Para que los colores y las formas
Se levanten y anden como Lázaro
En cuerpo y alma

¡Nadie puede quejarse cuando tú
Cantas a media voz o cuando gritas
Como si te estuvieran degollando
Viola volcánica!

Lo que tiene que hacer el auditor
Es guardar un silencio religioso
Porque tu canto sabe adónde va
Perfectamente

Rayos son los que salen de tu voz
Hacia los cuatro puntos cardinales
Vendimiadora ardiente de ojos negros
Violeta Parra

Se te acusa de esto y de lo otro
Yo te conozco y digo quién eres
¡Oh corderillo disfrazado de lobo!
Violeta Parra

Yo te conozco bien
                                  hermana vieja
Norte y sur del país atormentado
Valparaíso hundido para arriba
¡Isla de Pascua!

Sacristana cuyaca de Andacollo
Tejedora a palillo y a bolillo
Arregladora vieja de angelitos
Violeta Parra

Los veteranos del setenta y nueve
Lloran cuando te oyen sollozar
En el abismo de la noche oscura
¡Lámpara a sangre!

Cocinera
                niñera
                            lavandera
Niña de mano
                           todos los oficios
Todos los arreboles del crepúsculo
Viola funebris

Yo no sé qué decir en esta hora
La cabeza me da vueltas y vueltas
Como si hubiera bebido cicuta
Hermana mía

Dónde voy a encontrar otra Violeta
Aunque recorra campos y ciudades
O me quede sentado en el jardín
Como un inválido

Tu delantal estampado de maqui
¡Río Cautín!
                      ¡Lautaro!
                                       ¡Villa Alegre!
¡Año mil novecientos veintisiete
Violeta Parra!

Pero yo no confío en las palabras
¿Por qué no te levantas de la tumba
A cantar
               a bailar
                             a navegar
En tu guitarra?

Cántame una canción inolvidable
Una canción que no termine nunca
Una canción no más
                                     una canción
Es lo que pido

Qué te cuesta mujer árbol florido
Álzate en cuerpo y alma del sepulcro
Y haz estallar las piedras con tu voz
Violeta Parra

Esto es lo que quería decirte
Continúa tejiendo tus alambres
Tus ponchos araucanos
Tus cantaritos de Quinchamalí
Continúa puliendo noche y  día 
Tus toromiros de madera sagrada
Sin aflicción
                       sin lágrimas inútiles
O si quieres con lágrimas ardientes
Y recuerda que eres
Un corderillo disfrazado de lobo

       De Obra gruesa, 1969



El pasado 4 de octubre se cumplieron cien años del nacimiento de Violeta Parra (1917-1967), cantautora, pintora, escultora y ceramista chilena, considerada una de las más importantes folcloristas de América del Sur y gran divulgadora de la música popular de su país. Por esta razón, no podíamos terminar el año sin recordar su figura y rendirle nuestro pequeño homenaje  mediante  la selección del poema "Defensa de Violeta Parra",  escrito por su hermano mayor, el antipoeta Nicanor Parra*.


Violeta y Nicanor Parra, en la carpa La Reina (1966)

La versión de "Defensa de Violeta Parra" incluida en Obra gruesa es la segunda  del poema de Nicolás Parra. Con el poema original, formado por dieciséis estrofas e incluido en el volumen recopilatorio titulado La cueca larga (1958), el poeta pretendía, como indica su título, hacer una defensa de su hermana Violeta, pues consideraba que no había recibido el reconocimiento ni la ayuda que merecía en su afán de descubrir y difundir las expresiones más auténticas de la cultura chilena.  La segunda versión, mucho más extensa (31 estrofas),  se transforma en una elegía tras la muerte de su hermana el 5 de febrero de 1967.

Elvira Santana Dubreuil ("Entre la tradición y la antiposesía: Defensa de Violeta Parra"), para quien el poema es una "elegía antipoética",  descubre identidades textuales  entre los dos primeros versos del poema y el comienzo de la oda "Al céfiro" del poeta español Esteban Manuel de Villegas (1589-1669), en cuyos versos iniciales leemos: "Dulce vecino de la verde selva, /huésped eterno del abril florido". Observa, además, la asimilación del modelo estrófico de la citada oda (la estrofa sáfica), con algunas modificaciones. 

La estrofa sáfica o sáfico adánica  (cuyo origen se remonta al siglo VI a. C. en la isla griega de Lesbos, donde vivió Safo, quien le dio nombre)  consta, según Navarro Tomás, de cuatro versos sueltos, los tres primeros endecasílabos sáficos (con acentos en 4ª, 6ª u 8ª y 10ª) y el cuarto pentasílabo dactílico, llamado generalmente "adónico". Como observa Elvira Santana, la estructura tradicional de la estrofa sáfica se encuentra "desplazada, fragmentada y diseminada" en algunas de las  estrofas del poema de Nicanor Parra.  Al esquema métrico tradicional se adscriben 18 de las 31 estrofas, pero la puntuación se ha suprimido totalmente y en 13 estrofas los endecasílabos sáficos "se han fragmentado y diseminado en diferentes tipos de líneas versales, predominantemente escalonados". Y, en cuanto a la estrofa final, cuenta con once líneas poéticas de versos de diferentes medidas, con predominio de los endecasílabos sáficos, uno de los cuales se encuentra fragmentado en dos líneas. 

El poema se adscribe a la antipoesía ya que cuenta con algunos de los rasgos propios de esta estética, según ha señalado Elvira Santana:
En síntesis, las estructuras formales de "Defensa de Violeta Parra" se ciñen a la estética de la antipoesía, si bien no están presentes el humor y la ironía, debido al tema que la motiva, pero es posible encontrar las otras formas antipoéticas como: mezcla del lenguaje lírico con el cotidiano, distanciamiento, limitado por el tema que involucra emocionalmente al hablante; narración o testimonio del ser de Violeta; prosaísmo manifiesto en algunos casos con giros del habla coloquial o lugares comunes; léxico que apunta a realidades ontológicas y, finalmente, imágenes escuetas como representaciones plásticas o hechos puntuales de la realidad carentes de complejidad semántica.
No obstante, en opinión de Santana, la mayor innovación  reside en su métrica, un nuevo elemento antipoético: la antimétrica, resultante de la descomposición de un modelo consagrado por la tradición, originando una nueva estructura versal. El "gran desendecasilabador" que es Nicanor Parra (así se proclama en uno de sus Artefactos) ha desestructurado los endecasílabos sáficos, creando una nueva estrofa de raíz sáfica.

*Entrada relacionada:





2 comentarios:

  1. Gracias por su post, me respondió varias dudas que tenía sobre la "Defensa de Violeta Parra".
    Abrazo desde México.
    Aura

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    Respuestas
    1. Estupendo, Aura. Me alegro.
      Saludos desde España.

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