EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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domingo, 20 de septiembre de 2015

"Negra sombra", de Rosalía de Castro


© Fan Ho


Negra sombra


Cuando pienso que te huyes,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
tornas haciéndome mofa.

Si imagino que te has ido,
en el mismo sol te asomas,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.

Si cantan,  tú eres quien cantas,
si lloran,  tú eres quien llora,
y eres  murmullo del río
y eres la noche y  la aurora.

En todo estás y  eres todo,
para mí  en mí misma moras,
nunca me abandonarás,
sombra que siempre me asombras.


      Versión al castellano de Juan Ramón Jiménez



VERSIÓN ORIGINAL EN GALLEGO:

Cando penso que te fuches,
negra sombra que me asombras,
ó pé dos meus cabezales
tornas facéndome mofa.

Cando maxino que es ida,
no mesmo sol te me amostras,
i eres a estrela que brila,
i eres o vento que zoa.

Si cantan, es ti que cantas,
si choran, es ti que choras,
i es o marmurio do río
i es a noite i es a aurora.

En todo estás e ti es todo,
pra min i en min mesma moras,
nin me abandonarás nunca,
sombra que sempre me asombras.


             Rosalía de Castro, de  Follas novas, 1880

El poema  elegido aparece sin título en Follas novas, segundo poemario en lengua gallega publicado por Rosalía de Castro (ver entrada relacionada: http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2013/04/cuan-tristes-pasan-los-dias-de-rosalia.html).
    La sombra, un motivo constante en la poesía de Rosalía de Castro, ha sido objeto de muy diversas interpretaciones. Marina Mayoral, especialista en  Rosalía de Castro, distingue tres tipos de sombras en su obra: las sombras como elementos retóricos heredados del romanticismo, las sombras simbólicas y las sombras personales ("mis sombras"), las de los seres que han abandonado el mundo de los vivos y que en ultratumba esperan a sus seres queridos.  
    Según Marina Mayoral, en Follas novas  la noche, la oscuridad y las sombras se convierten en símbolos de la existencia dolorida de la autora "por un proceso muy simple y que se da en la psicología popular: la nota común a los tres elementos es el color negro, y este color representa en nuestra cultura occidental el luto y el dolor". Añade Mayoral que, al tratarse de un símbolo,  resulta inútil preguntarse por el significado exacto de la "negra sombra"  ya que "en la naturaleza misma del símbolo está el aludir de forma vaga e indeterminada a la realidad a la cual se refiere".
   Respecto al contenido del poema, Marina Mayoral lo explica así:
   En el poema de la «Negra Sombra» se expresa de manera concentradísima la trayectoria espiritual de Rosalía ante el descubrimiento del dolor.   El verso inicial «Cando penso que te fuches» sugiere una prehistoria, una etapa de tiempo anterior al momento en que se empieza a hablar. Para pensar en algo que se fue, es necesario que antes estuviera presente. Pero esta presencia no es constante (todavía). La negra sombra desaparece realmente durante cierto tiempo; se llega a pensar que se ha ido. Precisamente en ese momento en que el pensamiento de su partida comienza a abrirse camino en el espíritu de la poeta, entonces vuelve, y esta vuelta, en ese preciso momento, se siente como una mofa. [...]
   Las estrofas segunda y tercera marcan la transición de la vivencia de la desgracia a la del dolor. La negra sombra ya no torna, sino que se muestra en el mismo sol; es la estrella y el viento y el murmullo del río. La desgracia (lo accidental y esporádico) se va haciendo dolor: algo que existe, que está ahí y que se nos aparece en cuanto uno pierde «la celeste venda de la fe bienhechora», y todas las otras ilusiones (amor, esperanza...) que ayudan al hombre a sobrevivir.
   El dolor está también en los demás; lo expresan por igual la canción y el llanto. La sombra es ya la noche y la aurora. No hay ya contraste doloroso entre «la noche de las penas» y la aurora. [...]
   La sombra es ya «la noche que nunca se acaba»; es dolor. La estrofa final expresa la toma de conciencia ante esa realidad omnipresente: «En todo estás e ti es todo».   Con un solo verso -¡qué tremenda concisión!- resume las dos estrofas anteriores, que a su vez resumían un largo proceso espiritual. Y sin transición yuxtapone otra afirmación que resume un proceso no menos importante y dilatado: el Dolor, que es universal, se hace personal, individual en ella, se hace su dolor, se integra en su ser de forma indisoluble:


                                                       pra min i en min mesma moras
                (Marina Mayoral, La poesía de Rosalía de Castro, en www.cervantesvirtual.com)

El poema, musicado por Xoan Montes Capón (Lugo, 1840-1899), se convirtió en una de las canciones más emblemáticas de la música gallega. Montes unió los versos de Rosalía con un alalá (composición propia del folclores gallego) recogido en  O Incio, población de la provincia de Lugo. Se presentó por primera vez en el Gran Teatro de La Habana en 1892.

Puedes escucharla en la voz de Luz Casal, quizá la versión más conocida, incluida en la película Mar adentro (A. Amenábar, 2004):

 También, interpretada por Amancio Prada:


O por Najla Shami:

domingo, 13 de septiembre de 2015

Dos poemas de William Ospina

Foto: Camilla Akrans



                           TELÉFONO

A medianoche, en Nueva York,
ella, emergiendo de los mares del sueño,
escucha esa palabra cargada de agua azul
como otro sueño: Adriático,
y sobre un ajedrez de hierro y luna
acaso ve las naves.


                             GATO

Lejos del verbo y lejos de la idea,
fatal en los designios de su especie,
sin nada en él que ame o que desprecie
por el mundo de Euclides se pasea
el gato, lenta, sigilosamente,
simulando pensar; o salta a un lado,
por súbitos impulsos acosado,
a mi dicha o mi pena indiferente.
¿Cómo verá este trágico teatro
que es para mí temor, ventura, enojos,
él, que ni sabe que son dos sus ojos,
dos sus colores y sus patas cuatro?
                  Bajo resurrecciones y agonías,
                  él es la eternidad, yo soy los días.


             En Una sonrisa en la oscuridad, 2007


El escritor colombiano William Ospina nació en Padua, Tolima, en 1954. Hijo del cantante de folclore colombiano Luis Ospina, tras una infancia itinerante por diversas poblaciones de la cordillera, cursó estudios de derecho  y ciencias políticas en la Universidad Santiago de Cali, ciudad en la que trabajó como periodista y publicista antes de hacerlo en Bogotá. Vivió en Europa de 1979 a 1981, y viajó por Alemania, Bélgica, Italia, Grecia y España. Fue redactor del diario 'La Prensa' de Bogotá (1988-1989), colaborador en 'El Espectador',  es socio fundador de la revista literaria 'Número', y columnista de la revista 'Cromos'.  
   Poeta, novelista, ensayista y traductor, su trabajo ha sido reconocido con importantes galardones, y está considerado uno de los escritores colombianos más notables de las últimas generaciones. Ha escrito ensayos sobre Lord Byron, E. Allan Poe, Tolstoi, Dickens, Emily Dickinson o Las mil y una noches, entre otros. Como novelista, ha publicado una trilogía sobre la conquista de América formada por Ursúa (2005), El país de la canela (2008, Premio Rómulo Gallegos 2009) y La serpiente sin ojos (2012), además de la novela El año del verano que nunca llegó (2015), sobre el nacimiento de los mitos de Frankenstein y el vampiro.
   Su producción poética se recoge en Hilo  de arena (1986), La luna del dragón (1992), El país del viento (1992, Premio Nacional de Poesía), ¿Con quién habla Virginia caminando hacia el agua? (1995), las antologías En la gótica noche de Praga (2001) y Una sonrisa en la oscuridad (2007), y la recopilación  Poesía 1974-2004 (2007).

Otros poemas del autor en este blog: 

domingo, 6 de septiembre de 2015

"A mi poeta", de Joaquín Sánchez Vallés

Joan Brossa, Paleta-poeta (poema-objeto), 1989


                    A mi poeta

¿Quién eres tú, que mi constancia exiges,
que cada tarde, ante la luz espesa 
del ocaso, me empujas a mi mesa,
usurpas mi lugar, mi mano riges?

Quiero vivir: No vengas. No me aguijes.
Cuánto duele esta urgencia que no cesa,
este universo a solas. Cuánto pesa 
la nocturna pasión con que me afliges.

¿Surges de mí o acudes a mi ausencia?
¿Anima mi interior tu alma enemiga
o eres sueño que urdió mi sueño largo?

No me atormentes, ángel de impotencia.
Búscate otro que en tu nombre diga
la breve vida frente al arte amargo.

              Joaquín Sánchez Vallés, de Preludio y fado, 1999


Entrada relacionada:

jueves, 3 de septiembre de 2015

Javier Rodríguez Marcos: sobre la continuación de 'Millenium'

Portadas de los tres libros de la serie Millenium escritos por Stieg Larsson

El pasado 27 de agosto se produjo el lanzamiento mundial de la cuarta entrega de la serie Millenium, cuyos tres primeros títulos son obra  del escritor y periodista sueco Stieg Larsson, fallecido repentinamente  a la edad de cincuenta años en noviembre de 2004, poco después de entregar a su editor el tercer volumen de la serie y meses antes de la publicación del primero de los tres volúmenes que le han dado fama mundial: Los hombres que no amaban a las mujeres (2005), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina (2006) y La reina en el palacio de las corrientes de aire (2007).

La trilogía, protagonizada por la hacker punki Lisbeth Salander y el periodista de investigación Mikael Blomkvist, publicada en cincuenta países y con más de ochenta millones de ejemplares vendidos, constituye uno de los mayores fenómenos editoriales de los últimos tiempos y, sin duda, un jugoso negocio cuyos derechos le disputaron el padre y el hermano del escritor  a la arquitecta Eva Gabrielsson, pareja de Larsson durante sus últimos treinta años. Según  Gabrielson, Larsson dejó escritas unas doscientas páginas del cuarto volumen y el plan de toda la obra que sumaría un total de diez entregas. Sin embargo, tras resolverse el conflicto legal  a favor del padre y el hermano debido a que Larsson -que no estaba casado con Eva- murió sin testar, los herederos  y la editorial  encargaron la continuación de la serie al periodista  David Lagercrantz, quien firma el nuevo volumen: Lo que no te mata te hace más fuerte (2015), protagonizado por los personajes creados por  Larsson.

El poeta y crítico literario Javier Rodríguez Marcos reflexiona en un reciente artículo publicado en El País sobre la legitimidad de un autor para continuar la obra de otro, y recuerda otros muchos casos similares en la creación literaria, para cuya valoración -opina- no  sirven los criterios aplicados en otras artes de creación más colectiva, como el cine o la arquitectura. Rodríguez Marcos se formula al respecto preguntas, que tal vez se hayan planteado también algunos de sus lectores, para las que no es fácil hallar una única  respuesta. Siendo evidente para el autor que, en el caso de Millenium, la motivación es fundamentalmente  económica y que se trata de la explotación de la marca creada por Larsson,  el lector-consumidor  debe exigir que el producto  se corresponda con lo indicado en la "etiqueta". Pero, en cualquier caso, y a pesar de que no todas las secuelas se rigen por criterios de calidad,  siempre existe  la posibilidad  y la esperanza de que la obra del continuador alcance una superior calidad literaria.

Lee el artículo de Javier Rodríguez Marcos ('Millenium', marca registrada) en este enlace:

Stieg Larsson, creador de Millenium

domingo, 30 de agosto de 2015

"Y entre la maravilla del viento y de la greda...", de Carmen Pallarés


Gredas de Bolnuevo, Mazarrón (Murcia)


Y ENTRE LA MARAVILLA DEL VIENTO Y DE LA GREDA...

Y entre la maravilla del viento y de la greda
tenemos que mirar lamer tocar
mandar a estos sentidos a recorrer el reino
dar casa a las palabras cueva mundus
crear así el ubi terra patrum ibi patria*
el hueco circular
la tierra convenida del origen
y la piedra pactada con el río del tiempo
contemplar el jardín de los antepasados 
como si el jardín fuera
y ocupar el espacio el lleno de sí mismo
entre la maravilla del viento y de la greda
perdidos en nosotros amados por aquello que tenemos
crear así la forma de este vuelo
hilo de plata en línea con la muerte
el cuerpo todo un sueño boreal
soñar así que un pródigo
ha dispuesto la copa del placer
la copa del dolor la copa de la melancolía
y un usurero ha decidido
qué hacer con la belleza cuando mata
a imagen de qué imagen que tira de mi vida
dolor fuera de mí
y luz
y sombra.

                                    De Abba, Libertarias, 1995

-greda, tipo de arcilla arenosa muy apreciada en alfarería.
*'Donde se halla la tierra de mis antepasados allí está mi patria'.


Carmen Pallarés, escritora, periodista y pintora española, nació en 1950 en Madrid, ciudad donde reside. Estudió Filosofía, Periodismo y Artes Plásticas para dedicarse profesionalmente al periodismo cultural y la crítica de arte, a la pintura y a la creación poética.
   En 1979 publicó su primer poemario, Del lado de la ausencia, al que han seguido Molino de agua, 1980; La llave de grafito, 1984 (accésit al premio Adonáis 1983); Caravanserei, 1987  (premio Esquío 1986), Antología (1979-1986), 1987; Luces de travesía, 1989; Abba, 1989; Esgrima, 2005; Cardiá (1969-2009), 2010; Camino de mi palacio, 2012, y Partitura adelante, 2013. Ha sido incluida en varias antologías. 
   Su producción poética, en la que se percibe la influencia de los clásicos conceptuales españoles (los poetas de cancionero, Garcilaso y Quevedo) junto a la de las poesías china y árabe, rechaza la grandilocuencia y tiende a la concentración expresiva. Se advierte, asimismo, una faceta culturalista pues en sus versos se dan cita motivos referidos a culturas, geografías, objetos, escritores, a menudo preferidos por su exoticidad y rareza. Sus temas esenciales son el misterio, la pintura, las artes en general, el mar, el aire, el tiempo y la infancia.
   En  Abba,  como señala Pablo Luque Pinilla, "revela la certidumbre de un misterio, como fuente y origen de todo", hasta el punto de que "sin este conocimiento hay que resignarse a lo incompleto, a lo engañoso, a lo insuficiente". El título, un término del arameo que significa 'padre' y una de las últimas palabras pronunciadas por Jesucristo antes de morir, hace referencia de alguna forma a la muerte del padre de la autora, acaecida en fechas próximas a la publicación del libro. Pero "el grito abba", en un libro que "responde a la llamada de la escritura como evidencia  del origen de un destino",  es también "el reclamo del conocimiento, la exploración de esa atmósfera onírica y desesperada que fundamenta la interrogación artística y personal", en opinión de José María Barreda, para quien "la imagen lírica del crucificado y su amargura se convierte en símbolo profano del proceso de creación, correlato de la lucha entre el esfuerzo y la pasión del artista y la realidad imposible, los límites del artista".

domingo, 23 de agosto de 2015

"Hace falta la noche para ver las estrellas", de Benjamín Prado

Mirador de Loiba, A Coruña./Foto: Dani Caxete



                       ECUADOR

Hace falta la noche para ver las estrellas.

Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón-
una verdad aún sin realidad,
busco en la tinta verde de todo lo que escribo
un planeta sin nombre o una jungla perdida. 

Y hace falta la noche.

Yo me siento en las sombras,
prendo un fósforo,
tallo mis esmeraldas,
construyo mis panales.
Todo es igual y todo es diferente.

La vida,
que fue un río,
es ahora un océano,
el pasado es la arena y el agua es el futuro.

Hace falta la noche.

Todo está en mí
lo mismo que un clavo en la madera:
cada paso en la nieve,
cada luz,
cada piel,
cada mañana.
Todo lo que ha ocurrido
por fuera es ya ceniza, pero dentro aún es fuego.

Hoy todo está tan claro.
Es hora de empezar
y yo busco las sombras.

Hace falta la noche para ver las estrellas.


                                           De Iceberg, 2002

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domingo, 16 de agosto de 2015

"Las doce en el reloj", de Jorge Guillén




LAS DOCE EN EL RELOJ

    Dije: ¡Todo ya pleno!
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
sonaron con amor.
Los verdes eran grises,
el amor era sol.
Entonces, mediodía,
un pájaro sumió
su cantar en el viento
con tal adoración
que se sintió cantada
bajo el viento la flor
crecida entre las mieses
más altas. Era yo,
centro en aquel instante
de tanto alrededor,
quien lo veía todo
completo para un dios.
Dije: Todo, completo.
¡Las doce en el reloj!

    De Cántico. Fe de vida, 1928 y 1950

Foto: Elsa Guillén

En Cántico, la poesía de Jorge Guillén  expresa el entusiasmo ante el mundo y ante la vida, como ocurre en este poema, en que el mediodía, la hora de máxima luz, es símbolo de plenitud para el poeta. Con una gran sobriedad formal, expresa la armonía y plenitud que revela la naturaleza en un mediodía radiante: la vibración de un álamo, la luz del sol, el canto de un pájaro, la flor de los trigales, todo -como indica Lázaro Carreter- queda envuelto en el fervor del poeta que, en el centro del paisaje, goza de la belleza y vive con exaltación ese maravilloso instante de perfección.


En esta página encontrarás comentados este y otros poemas de Jorge Guillén:

La fotografía superior está tomada de: www.jesusdelcruzblog.com