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domingo, 27 de febrero de 2022

"Ondas de radio", de Raymond Carver

 



ONDAS DE RADIO

Para Antonio Machado

La lluvia ha cesado y ha aparecido la luna.
No entiendo nada de ondas de radio,
pero creo que viajan mejor justo después
de que llueva, cuando el aire está húmedo. En cualquier caso,
ahora podría sintonizar con Ottawa, si quisiera, o con Toronto.
Últimamente, por las noches se me ha despertado
un leve interés por la política canadiense
y sus asuntos internos. Es cierto. Pero lo que buscaba sobre todo
eran sus emisoras musicales. Podría quedarme aquí en la silla
y escuchar, sin tener que hacer nada o pensar.
No tengo televisión y había dejado de leer
la prensa. Por las noches, encendía la radio.

Cuando vine aquí pretendía escapar
de todo. Especialmente de la literatura.
Con lo que conlleva, y lo que sigue después.
Existe en el alma el deseo de no pensar.
De permanecer inmóvil. Junto a ello,
el deseo de ser estricto, sí, riguroso.
Pero el alma también es una zorra ladina,
no siempre de fiar. Y yo lo había olvidado.
Escuché cuando decía: Mejor cantar a lo que ha
desaparecido y no regresará que a aquello que sigue
con nosotros y seguirá mañana con nosotros. O no.
Y si no, bien también.
No tenía importancia, decía, que un hombre cantase.
Esa era la voz que yo escuchaba.
¿Se imaginan que alguien pensara de esa forma?
¿Que todo da igual?
¡Menuda tontería!
Pero yo pensaba esas bobadas por la noche
sentado en la silla mientras escuchaba mi radio.

¡Y entonces, Machado, tus poemas!

Fue casi como ver a un hombre de mediana edad
enamorarse de nuevo. Algo extraordinario,
y también embarazoso.
Tonterías como colgar una fotografía tuya.
Y me llevaba tu libro a la cama
y dormía con él a mano. Una noche un tren
me despertó al pasar por mis sueños.
Lo primero que pensé, con el corazón desbocado
allí en el dormitorio a oscuras, fue:
No pasa nada, Machado está aquí.
Luego pude volver a dormirme.

Hoy cogí tu libro cuando salí a dar
mi paseo. '¡Presta atención!' decías
siempre que alguien te preguntaba qué hacer con su vida.
Así que miré a mi alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté al sol con él, en mi sitio
junto al río donde divisaba las montañas.
Y cerré los ojos y escuché el ruido
del agua. Luego los abrí y comencé a leer
Últimas lamentaciones de Abel Martín.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Y espero, sabiendo incluso lo que sé acerca de la muerte,
que recibieras el mensaje que te dirigí.
Pero si no, no pasa nada. Duerme bien. Descansa.
Espero que tarde o temprano podamos encontrarnos.
Y entonces te contaré yo mismo estas cosas.

(En Todos nosotros, Bartleby, Madrid, 2007. Traducción
de Jaime Priede)

En 1985 el poeta estadounidense Raymond Carver publicó Donde el agua se une a otras aguas, libro en el que incluyó este poema dedicado a Antonio Machado (1875-1939).  En él dialoga con el poeta sevillano para contarle lo que supuso para él descubrir su poesía. Carver sufría una crisis creativa y se había retirado a una casa de campo en la que no tenía televisión y su única conexión con el mundo era la prensa y la radio, que le hacía compañía por las noches. Una de esas noches escuchó a un locutor recitar  unos versos de Machado, del que no había oído hablar hasta ese momento, y experimentó tan profunda impresión (lo compara con el enamoramiento de un hombre maduro), que siempre tenía en su mesita de noche un libro del autor español. Carver se presenta leyendo a Machado y expresa su deseo de encontrase con él en la otra vida.

El pasado 22 de febrero se cumplieron ochenta y tres años del fallecimiento de Antonio Machado.

[Imagen: isostockphoto]

domingo, 24 de marzo de 2019

"La camisa de José", de Ángel Petisme

Antonio Machado -a la izquierda-, con su hermano José, la esposa de este,
Matea Monedero, las tres hijas de ambos -Carmen, María y Eulalia- y la madre
de Machado, Ana Ruiz, hacia 1933 (Fotografía Alfonso)



               LA CAMISA DE JOSÉ


¿Llegamos pronto a Sevilla?,
oigo decir a madre, en brazos de Corpus Barga,
mientras descendemos desde la estación
bajo la lluvia y el frío inclementes de enero.
Perdidos en un sueño vagamos calle abajo.
No te oigo ahora, Juan de Mairena.

Ayer es todavía, la noche en un vagón de tren.
Una noche de angustia, madre desvaría, se ha escapado,
se pierde, la encontramos.

¡No se demoren, no se demoren!, nos instan al subir a la ambulancia.
¿Tienen ustedes prisa? Porque yo no, respondo.
Cuando uno se retira no va a ninguna parte,
el exilio es un país imaginario entre el cielo y la nada.
Sólo la tierra en que se muere es nuestra.

Matea me ha lavado la camisa, José me ha dejado la suya
y he podido bajar a cenar.

Las maletas perdidas en Cervià de Ter,
mi maletín con el manuscrito perdido entre Figueras y Cerbère,
todas esas palabras,
toda la poesía amarga y tierna de los hombres,
también se perderá bajo el viento y la lluvia,
tantos equipajes, tantas vidas segadas en las cunetas.
Nada nos pertenece, sin libros, sin papel siquiera para escribir.

José, vamos a ver el mar.
¡Quién pudiera vivir ahí tras una de esas ventanas!,
señalo con la mirada las casitas.

Sí, también oigo los gritos de ese Hitler
en la radio de Madame Quintana.
Tengo asma, me siento tan cansado.
Me hubiese quedado en Madrid a morir con vosotros,
¿qué necesidad tenía yo de huir y adónde
cuando se pierde todo por lo que has vivido?
¿Qué será de las rosas del jardín, mis sobrinas en Rusia?

Huir, sí, pero al tercer mundo con Guiomar
en esa hora nuestra, extirpada del tiempo.
O al cielo de Soria con Leonor,
colgado de las estrellas que la velan.

En coma profundo en la otra cama,
aún siento que me cuida en su delirio.
¡Adiós, madre, adiós madre!
Cerrado el horizonte a cualquier esperanza
presiento ya el final.
Impávido, resignado la espero.

Definitivamente, duerme un sueño tranquilo y verdadero.

 De La camisa de Machado (inédito)


Con La camisa de Machado, el bilbilitano Ángel Petisme ganó el Prix International de Littèrature Antonio Machado 2019, en el año en que se cumple el 80º aniversario de la muerte del poeta, acaecida en Collioure el 22 de febrero de 1939. Machado llevaba consigo una cajita con tierra de España que había recogido antes de cruzar la frontera y expresó su deseo de que si moría en Collioure lo enterrasen con ella.

El título del libro procede de una anécdota, a la que hace referencia también el poema seleccionado. En el camino al exilio, la familia Machado (el poeta, su hermano José, la esposa de este, Matea Monedero, y la madre de los Machado, Ana Ruiz) se vio obligada a abandonar su escaso equipaje, así como el maletín de Antonio, según cuenta su hermano José. Por tanto, llegaron a Collioure con lo puesto, de manera que, cuando Matea hacía colada y le lavaba la camisa a Antonio, los hermanos no podían bajar juntos al comedor de la pensión  Bougnol-Quintana donde se alojaban, porque Antonio no tenía camisa. Cuando José terminaba de comer, Antonio bajaba al comedor con la camisa de su hermano.

El yo poético, identificado con el poeta, recuerda, de forma desordenada, distintos momentos de su salida de España (la llegada a Collioure, el traslado en ambulancia, la pérdida del equipaje, la noche en un vagón de tren) y de su estancia en el pueblecito francés; expresa su inquietud por la situación en Europa y por la suerte de sus sobrinas, así como su anhelo por escapar a otro mundo donde reunirse con Guiomar o con Leonor, mientras aguarda la muerte en la misma habitación donde agoniza su madre.
Hotel Bougnol-Quintana (Revista Abel Martín)

domingo, 28 de febrero de 2016

"Fabuloso camino de tristezas divinas" (Camí fabulós de tristeses divines), de Joan Margarit


Refugiados españoles (1939)


FABULOSO CAMINO DE TRISTEZAS DIVINAS


                                 (“Era secreto el camino, fabuloso de tristezas divinas

                                                                CARLES RIBA: “Elegías de Bierville”)



Hacia los verdes campos —verdes y de derechas—
de Francia, el treinta y nueve, se iba arrastrando el lento,
negro gusano de los refugiados.
Machado tiene un pozo en la mirada.
Riba lo reconoce y va en su ayuda
cuando ve en un café que va a pagar
con el reloj: ya no le espera más
que la fonda barata de la muerte.
Miserable camino conocido
de la tristeza humana, que transcurre
lejos de Queronea y Salamina.
Y era poco elegíaco un reloj
compensando un negocio sucio y lóbrego
donde no basta ya, para pagar, la vida.

                           De Los motivos del lobo. Versión del autor


VERSIÓN EN CATALÁN:


CAMÍ FABULÓS DE TRISTESES DIVINES


                              (“Era secret el camí, fabulós de tristeses divines”
                                           
                                                  CARLES RIBA: “Elegies de Bierville”)


Cap als —verds i de dretes— camps de França,
l’any trenta-nou, s’anava arrossegant
el llarg cuc negre dels refugiats.
Machado duia un pou a la mirada.
Riba el va reconèixer i ajudar
quan a un cafè va veure que pagava
amb el rellotge : l’esperava ja
la fonda de la mort, la més barata.
El camí conegut i miserable
de tristeses humanes transcorria
molt lluny de Queronea i Salamina.
I era poc elegíac un rellotge
fent de torna a un negoci brut i llòbrec
on no bastava, per pagar, la vida.

                                                   De Els motius del llop,1993. En El primer frío
Poesía (1975-1995). Visor, 2004, pp. 36o-361

Joan Margarit es poeta español en catalán y castellano, arquitecto y catedrático jubilado de Cálculo de Estructuras de la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. 

Hijo de maestra y arquitecto, nació en mayo de 1938 en Sanaüja, Lleida, en casa de su abuela paterna, donde sus padres (que se habían casado en Barcelona en julio de 1936) buscaron refugio durante la Guerra Civil (1936-1939). Acabada la guerra y hasta 1948, la familia cambió con frecuencia de domicilio debido al trabajo del padre: Barcelona, Rubí, Figueres, Girona. De vuelta a Barcelona, Margarit cursó el bachillerato en el instituto Ausiàs March,  en la calle Muntaner.

En 1954 se trasladaron a Tenerife, entonces una isla poco poblada y sin turismo que se convertirá para el adolescente Joan Margarit en el reducto de los sueños, en la "isla del tesoro" a la que hace referencia en su poesía. En estos años es cuando empieza su relación con la poesía, y será a partir de 1956, al comenzar  la carrera de Arquitectura en Barcelona, cuando comience a escribir,  durante las largas travesías (cuatro o cinco, incluso diez días)  en el barco que lo llevaba de Tenerife a Barcelona y viceversa.  A partir de 1961 se queda a vivir en Barcelona.

En 1962 conoce a Mariona Ribalta (Raquel, en sus poemas), con quien contrae matrimonio al año siguiente y con  quien tendrá tres hijas (Mònica; Anna, muerta a temprana edad, y Joana, que, afectada por el síndrome de Rubinstein-Taybi, falleció a los treinta años) y un hijo, Carles. En 1968 gana la cátedra de la Escuela de Arquitectura, y en 1975 la familia se instala en Sant Just Desvern, población donde se encuentra el estudio de arquitectura en el que es socio de Carles Buxadé. Juntos realizan obras como la cúpula del Pabellón Araba, en Vitoria, (Premio Europeo de Estructuras Metálicas) y la rehabilitación de la fábrica Aymerich de Terrassa como sede del Museo de la Ciencia y la Técnica de Cataluña. Han intervenido, asimismo, en el proyecto y construcción del Estadio Olímpico de los JJOO de 1992 y en el templo de la Sagrada Familia.

En 2011 donó su archivo personal (formado por cartas, fotografías, cuadernos manuscritos, agendas, artículos de prensa...) a la Biblioteca Nacional de España.


El poeta Joan Margarit

En la década de los sesenta publica sus primeros libros, escritos en castellano. Con ellos comienza una primera etapa que el autor define como "larga, irregular y complicada"  a causa, principalmente, de su bilingüismo, pues "desde mi infancia coexistían para mí el catalán en familia, pero con poca carga literaria y política, y el aprendizaje cultural escolar en castellano". Tras un paréntesis de diez años, publica Crónica (1975), el primer poemario con el que se siente cómodo.

A partir de 1980 comienza a escribir en catalán, y publica diez libros en cinco años. De toda esta producción rescatará solo tres poemas pertenecientes a Crónica y unos treinta de los libros escritos entre 1980 y 1986. Todos estos poemas fueron agrupados bajo el título Restes d'aquell naufragi (Restos de aquel naufragio). "Un naufragio poético de más de veinticinco años", en opinión del poeta.

La aparición de Llum de pluja (Luz de lluvia) en 1987 representa una ruptura con gran parte de su poesía anterior. A partir de entonces aparecen Edat roja (Edad roja), 1990; Els motius del llop (Los motivos del lobo), 1993, y Aiguaforts (Aguafuertes), 1995. Cuatro poemarios que forman un conjunto.  Un ciclo distinto conforman los siguientes: Estació de França (Estación de Francia),1999; Joana (2002), en memoria de su hija muerta, y Càlcul d'estructures (Cálculo de estructuras), 2005.   Con Casa de Misericordia (2007) consigue el Premio Nacional de Poesía, el Rosalía de Castro y el de Poesía de Catalunya. Le siguen Misteriosamente feliz (2008), Se pierde la señal (2012), Amar es dónde (2015) y Todos los poemas (2015). 

Los viajes, los amores, las hijas perdidas, el mar,  los mitos, las ciudades de su vida, la guerra, el jazz, el sufrimiento humano, la arquitectura, la vejez y la muerte son algunos de los temas de una poesía que busca captar lo trascendente que hay en lo cotidiano, que se plantea los grandes interrogantes de la existencia. Sobre él ha escrito Luis Antonio de Villena que es "un poeta culto, es un nítido artífice de una sencillez meditada, pero primero es un corazón herido y lúcido y una emoción caudal, temblorosa y cercana".

Gran parte de su obra en catalán se ha traducido el castellano (con traducciones del propio autor, en muchos casos), al alemán, inglés, euskera, hebreo, portugués y ruso. A partir de 1999 sus poemas aparecen en ediciones bilingües catalán-castellano en las que el poeta es autor de ambas versiones.


DOS POETAS HACIA EL EXILIO

El poema elegido parte, como otros muchos del autor, de una anécdota real; en este caso, el encuentro en el camino hacia el exilio francés de dos poetas españoles, el andaluz Antonio Machado* y el catalán Carles Riba* (1893-1959).

Una de las últimas imágenes de Machado, descubierta en 2023 por el investigador
Aku Estebarauz en el archivo del Centro Documental de Memoria Histórica de 
Salamanca. En la foto, realizada por 'Finezas', aparece Machado en la terraza
de Villa Amparo, el chalet valenciano de Rocafort donde se refugió durante la guerra,
en conversación con el periodista valenciano José Luis (de 'La Fragua social').
A su lado, está su madre, doña Ana Ruiz. A la izquierda de la imagen, su hermano 
José con su esposa, Matea Monedero, hablando con una de sus hijas. (ElPlural.com)


Machado, muy deteriorado físicamente a causa de su bronquitis crónica y sus problemas cardíacos, había partido de Barcelona el 22 de enero de 1939, a las 3 de la madrugada. Iba acompañado por su hermano José, la mujer de este, Matea Monedero;  la madre del poeta, doña Ana Ruiz, de 84 años, y las familias de los hermanos Xirau Palau.

En  Can  Santamaria,  Machado  (sentado y con  bastón) camino
del exilio, con  su hermano José  (de pie, a la derecha),  el doctor
José María Sacristán, el catedrático de ciencias naturales Enrique
Rioja y el filósofo Juan Roura Parella. La  fotografía  fue tomada
por el científico valenciano José Royo Gómez entre el 23 y el 26
de enero de 1939./La Vanguardia
En la masía Cam Santamaria, en Raset, donde permanecen tres días (del 26 al 29) a causa de los bombardeos, se les unen otros refugiados, entre los que se cuentan el lingüista Tomás Navarro Tomás y el periodista Corpus Barga. Desde allí, unas ambulancias de Sanidad Militar los trasladan a Can Faixat, una masía a dos kilómetros de la anterior, en las afueras de Viladasens, donde pasan su última noche en territorio español y se les unen más refugiados. Uno de ellos es el poeta  Carles Riba acompañado de su familia. Este entrega a Machado unos versos (“Tristes banderes/del crepuscle! Contra elles/sóc porpra viva./Seré un cor dins la fosca;/porpra de nou amb l’alba.”**) que posteriormente formarán parte del epigrama introductorio de sus Elegías de Bierville.  Los versos van acompañados de una afectuosa dedicatoria: “Con admiración y afecto, en la común esperanza que aún nos alienta, a don Antonio Machado, de su fiel amigo Carles Riba”.

Última fotografía de Antonio Machado (h. el 27 de enero de
1939), obtenida, al parecer, por Corpus Barga durante el paso
por la frontera de Portbou. [www.abelmartin.com]
Al anochecer del día 27 llegan al puesto fronterizo de Cerbère. La carretera se encuentra colapsada por la caravana de refugiados, pero los gendarmes franceses, viendo el estado del poeta y de su madre, los trasladan en coche a la estación de ferrocarril, donde pasan la noche en un vagón estacionado en vía muerta, sin luz ni calefacción. Machado llegó a preguntarle a Riba si sabía dónde podía empeñar un reloj para conseguir moneda francesa.

A la mañana siguiente, el grupo de intelectuales del que formaba parte Machado, bajo la protección del gobierno de la República, toma el tren para dirigirse a  Perpiñán o a París. Sin embargo, Machado, agotado por el esfuerzo, prefirió quedarse en  Collioure.  A las cinco y media de la tarde del 28 de enero, bajo la lluvia, se apea el poeta acompañado de su familia y de Corpus Barga. Este llevó en brazos a doña Ana, que no se tenía en pie y le preguntaba: “¿Cuándo llegamos a Sevilla?”. Fueron acogidos en el hotelito Bougnol-Quintana, donde Machado murió el 22 de febrero de 1939  y su madre, tres días después. Ambos fueron enterrados  en el cementerio viejo de la localidad.
Entierro de Antonio Machado, el 23 de febrero de 1939

La cita introductoria del poema es el inicio de las Elegías, obra dividida en doce partes, escrita por Carles Riba entre 1939 y 1942, durante su exilio en Francia. El título hace referencia al molino del castillo de Bierville, primer alojamiento de la familia Riba en Francia. En esta obra el poeta parte de “esa tristeza, que de tan pura, roza la divinidad”, según Marta López Vilar, de la desposesión del exiliado para emprender un camino interior, un viaje iniciático que lo salve de la devastación del exilio. Grecia es la patria común hacia la que el poeta se vuelve, cuando ha sido privado de la suya,  en busca de la salvación. De ahí la referencia a Queronea y Salamina en el poema de Margarit.

Actualización (08/05/2019):
Joan Margarit ha sido galardonado con el XXVIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que reconoce el conjunto de una obra de un autor vivo, cuyo valor literario suponga una aportación relevante al patrimonio cultural común de Iberoamérica y España. En 2017 recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda.

Actualización (14/11/2019):
Cuando faltan unos días para que recoja el Premio Reina Sofía, el poeta ha sido reconocido con el más prestigioso galardón de las letras en español, el Premio Cervantes, en su edición de 2019. El jurado ha destacado que "la honda trascendencia y lúcido lenguaje siempre innovador ha enriquecido tanto la lengua castellana como la catalana, y representa la pluralidad de la cultura peninsular en una dimensión universal de gran maestría".

Actualización (17/02/2021):
Joan Margarit falleció ayer, 16 de febrero, a los 82 años.  En los últimos meses trabajó en un libro, todavía inédito, que se publicará próximamente con el título de Animal de bosque.

*Entradas relacionadas:


** “¡Tristes banderas/del crepúsculo! Contra ellas/soy púrpura viva./Seré un corazón en la oscuridad;/púrpura de nuevo con el alba.”

Otros poemas del autor en este blog:

domingo, 1 de marzo de 2015

"A don Francisco Giner de los Ríos", de Antonio Machado


Don Francisco Giner de los Ríos



A don Francisco Giner de los Ríos

Como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió? . . . Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: Hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Y hacia otra luz más pura
partió el hermano de la luz del alba,
del sol de los talleres,
el viejo alegre de la vida santa.
. . . Oh, sí, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama*.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas . . .
Allí el maestro un día
soñaba un nuevo florecer de España. 


                De Campos de Castilla, 1917

*Con frecuencia, la ILE organizaba excursiones a la sierra de 
Guadarrama.


El pasado 18 de febrero se cumplieron cien años de la muerte de don Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filósofo y fundador  de la Institución Libre de Enseñanza (ILE), nacido en Ronda, Málaga, en 1839. 

En la década de los sesenta, tras estudiar Filosofía y Derecho, y mientras preparaba el doctorado en Madrid, conoció a Julián Sanz del Río y a Fernando de Castro, introductores de la filosofía krausista en la universidad española, de los que  aprendió la tolerancia religiosa, el culto a la razón y a la ciencia, la integridad moral y el liberalismo político auténtico. 
Giner de los Ríos, impartiendo clase en la ILE
En 1867 obtuvo por oposición la cátedra de Filosofía del Derecho y Derecho Internacional de la Universidad Central, pero la abandonó a los pocos meses en protesta por las sanciones impuestas por el gobierno a los profesores krausistas Sanz del Río, Fernando de Castro y Nicolás Salmerón. Regresó tras el triunfo de la Revolución de 1868; sin embargo,  fue separado de nuevo (junto a otros profesores de universidad y de instituto) en 1875,  por no aceptar la circular del marqués de Oravio que atentaba contra la libertad de cátedra. Ese mismo año fue encarcelado en la prisión militar del Castillo de Santa Catalina, en Cádiz, donde comenzó a pergeñar su proyecto de crear "una pequeña institución de enseñanza superior libre".

En 1876, junto a Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón, funda la ILE, concebida en principio como una universidad privada y laica, al modo de la Universidad Libre de Bruselas, proyecto que no cuajó, por lo que decidieron dedicarse a la enseñanza primaria y secundaria. Convencido de que los cambios los producen las personas, se propuso regenerar el país formando personas íntegras, capaces y   útiles a la sociedad. El modelo educativo de la ILE se basaba en un ideario moderno, laico y progresista, cuyas líneas principales eran "coeducación y reconocimiento explícito de la mujer en pie de igualdad con el hombre; racionalismo, libertad de cátedra y de investigación, libertad de textos y supresión de exámenes memorísticos".

En una manifestación en Barcelona/ Archivo A
Giner de los Ríos falleció en Madrid en 1915. Sus restos, envueltos en un sudario blanco y rodeados de romero, cantueso y mejorana, recibieron sepultura en el antiguo cementerio civil de la Necrópolis del Este.
     

Entre 1883 y 1889, Antonio Machado estudió en la ILE, donde  tuvo como maestro a Giner, que lo marcó profundamente, y  en enero de 1911 marchó  a París, becado por la Junta de Ampliación de Estudios, uno de los organismos creados por la ILE, junto con la Residencia de Estudiantes y el Instituto-Escuela. El poema dedicado a su maestro está fechado en Baeza (adonde se trasladó Machado tras la muerte de Leonor en agosto de 1912), el 21 de febrero de 1915, tres días después del fallecimiento de Giner de los Ríos. Forma parte de los poemas añadidos  a Campos de Castilla en la edición de 1917.  Como ha señalado Vicente Tusón, el poeta "evita la tristeza, en un acto de fidelidad al espíritu del maestro, cuyo mensaje queda recogido, en los versos 7-14, con expresiones lapidarias".

Entrada relacionada:

Giner (a la izquierda, con barba blanca y sombrero), junto a  Pérez Galdós y Ortega y Gasset, en una merienda ciudadana
en el Puente de los Franceses de Madrid, en 1910./Archivo ABC


Para saber más sobre Giner de los Ríos y la ILE, te recomendamos ver el programa de RTVE " La aventura del saber" dedicado a la exposición de la Fundación Giner de los Ríos sobre la filosofía, la metodología y el legado de la Institución Libre de Enseñanza: AQUÍ

domingo, 4 de mayo de 2014

"Pegasos, lindos pegasos", de Antonio Machado

Apunte de Inmaculada Martín

                                             
                                           

                                      Tournez, tournez, chevaux de bois.
                                                               
                                                                                  VERLAINE

Pegasos, lindos pegasos, 
caballitos de madera.

.....................................
Yo conocí siendo niño, 
la alegría de dar vueltas 
sobre un corcel colorado, 
en una noche de fiesta. 

En el aire polvoriento 
chispeaban las candelas, 
y la noche azul ardía 
toda sembrada de estrellas. 

¡Alegrías infantiles 
que cuestan una moneda 
de cobre, lindos pegasos, 

caballitos de madera!


                       Antonio Machado, de Soledades. Galerías. Otros poemas (1899-1907)
Entradas relacionadas:



domingo, 17 de marzo de 2013

"Las moscas", de Antonio Machado

Foto: Joachin Froese

Las moscas

Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.

¡Oh viejas moscas voraces
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!

¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!

Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
—que todo es volar—, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
 sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.

Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.


 (Antonio Machado, de Soledades, 1903)

[Selección de Carmen Gonzalo, presidenta del APA ]

Puedes escuchar el poema cantado por Joan Manuel Serrat, con música de Alberto Cortez: AQUÍ.





domingo, 16 de enero de 2011

"Dicen que el ave divina", de Antonio Machado


                XXXIX

Dicen que el ave divina,

trocada en pobre gallina,

por obra de las tijeras

de aquel sabio profesor

(fue Kant un esquilador

de las aves altaneras;

toda su filosofía,

un sport de cetrería),

dicen que quiere saltar

las tapias del corralón,

y volar

otra vez, hacia Platón.

¡Hurra! ¡Sea!

¡Feliz será quien lo vea!


(Antonio Machado, de “Proverbios y cantares”, 
Campos de Castilla)

[Selección del profesor  José María Pellitero]


En esta composición, Machado, con su habitual ironía, critica a Kant que, con su sistematismo, “desplumó” a la filosofía. Como consecuencia de ello, la filosofía había caído a finales del siglo XIX en el positivismo. El poeta expresa su esperanza de que remonte el vuelo para volver a pensar en lo esencial.

domingo, 6 de junio de 2010

"Yo voy soñando caminos", de Antonio Machado



                                      Foto: Josefina López




                       XI

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero,
a lo largo del sendero...        
—La tarde cayendo está—.
En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día;
ya no siento el corazón.
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.

(Antonio Machado, Soledades. Galerías. Otros Poemas)

[Selección de Carmen Gonzalo, presidenta del APA]