EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


Mostrando entradas con la etiqueta Fermín Herrero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fermín Herrero. Mostrar todas las entradas

domingo, 5 de julio de 2020

"Catastro", de Fermín Herrero




                   CATASTRO

Donde amapola, di ababol, y, si se puede, cardo. Y al vino,
vino. Donde collado, altozano o alcor, otero,
escribe llanamente cerro, alto o cuesta, loma. No digas
lo que nunca se dijo, lo que no se dice
en tu pueblo. Más vale mayo frío, la paja
poca y el trigo mucho. No impongas a la tarde
la añoranza si es falsa o aprendida, anota
simplemente el silbido del viento
en los linares. No recuerdes la muerte aunque
te tenga, piensa que de tanta mies se emboza
el peine cada día, que eres este momento. Y al vino,
vino, sólo la miga, el tuétano. Tampoco
hables más de la infancia para embaucar al olvido, precisa
simplemente la orfandad del muérdago
en el hayedo. Más vale mayo frío. Si tempero,
arraigas; si membrillo, aromas; si cierzo, tiritas. Di
berro, ortiga, di bálago, acebal. No niegues la palabra
amor, tampoco entrega, ni prodigio, ni tú. Ahora
bien, antes de escribirlas, hazlas.

                     De El tiempo de los usureros, Hiperión, 2003

En este poema, que el autor define como su poética y que se dirige a sí mismo para darse ánimos, Fermín Herrero defiende el uso de "las palabras viejas de Castilla" porque, como ha explicado el poeta, "decantadas durante siglos", encierran "el sabor de lo auténtico y lo verdadero". Esas palabras, añade, como la "sintaxis implícita y seca"  de los habitantes de esa tierra, procede "de una civilización campesina a punto de finiquitarse, la que conservaba un castellano natural propio de la hermosura de la prosa de santa Teresa de Jesús".

[Imagen: Meganicho]

domingo, 7 de octubre de 2018

Dos poemas de Fermín Herrero

Flor de saúco


Al aroma finísimo, un punto 
empalagoso, de la flor 
del saúco, la brisa de la tarde
orea el huertecillo. El agua viva
de la acequia regala su murmullo,
cuanto más simple, más hondura, como
querría uno transcurrir, casi
en silencio, con mucho cuidado.
Desde crío me ha tirado 
la tierra, removerla, sembrar,
vivir el crecimiento, la recogida.
Regresar, regresar a ella, oírla.

          De Sin ir más lejos, Hiperión, 2016


                  VER, OÍR, CALLAR


Cada instante es un don, cualquier palabra, cada
afecto, cada árbol, cada pájaro que oigo
o veo. Al empezar octubre es cuando más
lo siento, sin alivio posible estoy en cada
hoja, en cada latido, en cada desvelo que el tiempo
ha de archivar. Me dan cobijo. Estoy vivo, luego
estoy acompañado, su destino es mi voz
y es mi consuelo. Abandonados a su suerte
son la mía, pues lo que tiene raíz procura
fruto; lo que cariño, entrega. Y el que recibe, goza.

           De Endechas del consuelo, Junta de Castilla y León, 2006 


Entrada relacionada:

Imagen: Fotolia

domingo, 30 de abril de 2017

Dos poemas de Fermín Herrero

Rastrojera o rastrojo. © Javier Milla



Por más que el tiempo arrase palmo
a palmo lo que atraparan los días
de la infancia y sepa que ha de quitarme
todo, sin prisa o a traición, espero,
hasta que el cuerpo aguante, que nunca
me someta. Y aun entonces, si fuese factible,
abandonarme, no reconocerme en nada
de lo que me pertenezca. Ser por siempre,
al olor de la mies mojada, canto de alondra 
       en rastrojera, dejándose llevar.

De De la letra menuda, Cálamo, 2010



              Estado del bienestar

Con cerca de setenta años y una hernia 
       discal que nunca se operó, mi madre
está cavando el huerto. La recuerdo
siempre así, sin parar, desviviéndose
por nosotros, sus manos de penuria inquietud
día y noche, la abnegación echada al hombro hasta
dejarlo todo aviado y acabar molida: frota
que te frota ordeñando, acarreando, frota
que te frota barriendo, fregando, vareando
en la era la lana de los colchones, haciendo aulagas
para prender la lumbre y caldear la casa... Siempre
así, sudando como una descosida, sin dar abasto
y pese a todo -igual que el resto de las esclavas
de posguerra- no tiene derecho
a pensión. Cuando puede ver el parte se hace
cruces de lo bien que hablan los políticos.

                                          De Tierras altas, Hiperión, 2006



Fermín Herrero [www.diariodeleon.es]
Fermín Herrero (Ausejo de la Sierra, Soria, 1963) es un poeta español originario de la comarca soriana de Tierras altas, "el alto llano numantino y machadiano", "un lugar olvidado, sumido en la condena del abandono" -como denuncia el autor-, pero donde "la poesía está, anda suelta". Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, actualmente es profesor de lengua castellana y literatura en el instituto "Juan de Juni" de Valladolid. 

Fermín Herrero, quien concibe la poesía como "vía de conocimiento de lo inefable" cuyo fin último es "dar sentido a la existencia", ha creado una obra poética reconocida con numerosos y prestigiosos premios, que comprende los siguientes poemarios: Anagnórisis (1995, Premio Gerardo Diego), Echarse al monte (1997, Premio Hiperión), Un lugar habitable (2000), El tiempo de los usureros (2003), Endechas del consuelo (2006, Premio Fray Luis de León 2005), Tierras altas (2006), La lengua de las campanas (2006), De la letra menuda (2010), Tempero (2011, Premio Valencia "Alfons el Magnànim"), Furtivo de los días (2014), La gratitud (2014, Premio Jaime Gil de Biedma y Premio de la Crítica de Castilla y León ) y Sin ir más lejos (2016, Premio Jaén de Poesía y Premio de la Crítica de poesía en castellano 2016). En 2015 recibió el Premio Castilla y León de las Letras por el conjunto de su obra. Sus poemas han sido publicados en revistas literarias y antologías poéticas.

Las palabras del jurado del Premio de la Crítica, destacando del libro galardonado "su claridad de expresión y su estética limpia y sencilla, que aspira a convertirse en la conciencia de lo que es la vida, el tiempo y siempre enraizada con la tierra castellana", pueden aplicarse al conjunto de su obra, de la que ha escrito el también poeta Álvaro Valverde* (El Cultural, 17-2-2017):
El lenguaje, como el paisaje de su tierra: áspero y despoblado, seco, esencial, resistente. El tono, sentencioso. La expresión, austera: "Cuanto más simple, más hondura". Un lenguaje que juega con la sintaxis a favor del sentido. Que maneja con solvencia el encabalgamiento. Que logra el ritmo que exige su música callada, la de sus amados místicos, a los que cita explícitamente.
En sus poemas, las viejas palabras castellanas, las palabras de antaño, nombran un mundo de cuya desaparición el poeta es testigo, una civilización campesina a punto de extinguirse que tiene como fondo el paisaje y el campo sorianos, convertidos para el autor en "refugio contra el mundo".

Escucha los poemas "Catastro" y "Estado del bienestar", recitados por el autor:



Otros poemas del autor en este blog:
*Entrada relacionada: