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domingo, 15 de mayo de 2011

"Más verdad", de Jorge Guillén


                 MÁS VERDAD

                 I
Sí, más verdad,
Objeto de mi gana.

Jamás, jamás engaños escogidos.

¿Yo escojo? Yo recojo
La verdad impaciente,
Esa verdad que espera a mi palabra.

¿Cumbre? Sí, cumbre
Dulcemente continua hasta los valles:
Un rugoso relieve entre relieves.
Todo me asombra junto.

Y la verdad
Hacia mí se abalanza, me atropella.

Más sol,
Venga ese mundo soleado,
Superior al deseo
Del fuerte,
Venga más sol feroz.

¡Más, más verdad!

            II
Intacta bajo el sol de tantos hombres,
Esencial realidad,
Te sueño frente a frente,
De día,
Fuera de burladeros.
Eres tú quien alumbra
Mi predisposición de enamorado,
Mis tesoros de imágenes,
Esta mi claridad
O júbilo
De ser en la cadena de los seres,
De estar aquí.

El santo suelo piso.
Así, pisando, gozo
De ser mejor,
De sentir que voy siendo en plenitud,
A plomo gravitando humildemente
Sobre las realidades poseídas,
Soñadas por mis ojos y mis manos,
Por mi piel y mi sangre,
Entre mi amor y el horizonte cierto.

Son prodigios de tierra.

(Jorge Guillén, de Cántico)

[Selección de la profesora Manuela Mainer]

Jorge Guillén (Valladolid, 1893 – Málaga, 1984), poeta y crítico español, miembro de la generación del 27. Fue, junto con Pedro Salinas, uno de los más ilustres poetas profesores. Enseñó literatura española en las universidades de Murcia y Sevilla, así como en Estados Unidos, donde se exilió en 1938. Ya jubilado, residió en Italia y, en 1977, regresó a España. Guillén entendió su poesía como Obra total, por lo que tituló a toda ella como Aire nuestro, dividida en tres grandes ciclos y un epílogo: Cántico, Clamor, Homenaje y Otros poemas. Considerado como el más fiel representante de su grupo de la poesía pura, sus composiciones se caracterizan por su exigencia estética, el rigor en la composición y el elaborado lenguaje. En su poesía puede observarse una lenta pero significativa evolución. De la exaltación vital de Cántico (“el mundo está bien hecho”), pasa en Clamor al grito ante los elementos negativos de la historia, pero conservando su fe en la vida; mientras que Homenaje es más concreto y accesible que el primero y menos amargo que el segundo; finalmente, en Otros poemas contempla el mundo con escepticismo irónico. Compuso, asimismo, excelentes ensayos breves sobre las figuras más representativas de la literatura española. En 1976 recibió el Premio Cervantes. Desde 1978 fue académico de honor de la Real Academia Española.

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