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domingo, 14 de junio de 2015

Dos poemas de Aníbal Núñez





La belleza no está, es decir, no sólo
está en las alas de la mariposa
(carta de la ilusión inalcanzable);
habita, sobre todo,
en la delicadeza de los dedos
que cuidadosamente la dan suelta
sin que mota celeste de polvillo
quede en las yemas huérfana de vuelo

Alas de gasa, dedos que superan
su liviandad... Aún cabe más belleza:
manos que no pretenden que un anillo
se pose sobre ellas, y capaces
de no querer ser nada más que manos.

                                De Definición de savia


           J'AI DE MES ANCÊTRES

Tengo de mis ancestros los vacceos*
las ganas diluidas de un caballo sin nombre
-nada de compromisos- y horizontes abiertos
para tender galopes
                                        Como ellos
conozco los lugares donde se ve el ocaso
mejor. Como yo, ellos,
sucumbo ante la ley y la costumbre
venidas de metrópolis lejanas
y soy lo suficientemente débil
para no refugiarme en la intemperie

aunque sé -y ellos no-
escribir y leer. A buenas horas...
                 
                            De Taller del hechicero


Ambos poemas se han tomado de La luz en las palabras.
Antología poética. Edición de Vicente Vives Pérez. 
Cátedra, Letras Hispánicas, 2009
                                           
* Nota del editor

Esta identificación del poeta con los ancestros vacceos, pueblo celtíbero rebelde a Roma, implica una irónica identidad con lo salvaje y tribal, con lo no-domesticado por la civitas romana: es éste otro modo de afirmar su indómita personalidad. Situada al Oeste peninsular, la región Vaccea ocupaba un territorio muy extenso que abarcaba la casi totalidad de la actual Castilla-León, a excepción de Soria. Este pueblo nativo desarrollaba una actividad agrícola cerealista en sus campiñas y vegas, aunque sus núcleos de población estaban próximos a cerros y atalayas, lo que permitía vigilar el territorio y comunicarse con fortalezas semejantes mediante fogatas.




Aníbal Núñez San Francisco, poeta, pintor, grabador, escultor y traductor español, nació el 1 de noviembre de 1944 en Salamanca. Falleció prematuramente el 13 de marzo de 1987, antes de cumplir los 43 años, sin que su obra poética -"la más compleja e inquietante que cabe encontrar en el panorama de las letras españolas del siglo XX", en opinión de Fernando R. de la Flor- gozara del merecido reconocimiento. Pertenece por edad a la generación de los 70 (llamada también del 68), con cuyos miembros comparte, como indica Vicente Vives Pérez, "los presupuestos generacionales de una poética posmoderna que reprueba la dependencia de la poesía de los estereotipos creados en el lenguaje común, apuntando a su sagaz deconstrucción".

Hijo del reconocido fotógrafo, impresor y librero José Núñez Larraz y de Ángela San Francisco, el ambiente cultural familiar resultó decisivo para su temprana iniciación en las artes plásticas y en el cultivo de la poesía. Compaginó los estudios  en la universidad de su ciudad natal, por la que se licenció en Filología Moderna (Sección Francés), con los de Dibujo en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy, a cuyo Taller de Grabado permaneció vinculado hasta el final de su vida. Sus conocimientos de arte y su dedicación a la pintura dejarán una profunda huella en su poesía. 

Tras acabar sus estudios,  desde 1969 ejerció de profesor de bachillerato en varios institutos de enseñanza media hasta que en 1972 fue apartado por motivos ideológicos.  A partir de entonces y salvo un breve paréntesis en que regresa a la enseñanza, vivirá totalmente dedicado al arte: escribe poesía y crítica literaria, pinta, realiza ilustraciones para revistas y portadas de libros, además de traducir a clásicos latinos (Catulo y Propercio) y simbolistas franceses (Rimbaud). 

En los años sesenta comienza a desplegar una gran actividad en diversos ámbitos culturales salmantinos (programas radiofónicos, recitales poéticos, actividades teatrales, colaboración en la revista Álamo...) y edita 29 poemas (1967), en colaboración con el canario Ángel Sánchez. A comienzos de los 70 alcanzó cierta notoriedad en el panorama literario español por la publicación de dos cartas en la revista Triunfo (en ellas  defiende la poesía social y critica la imposición mediática de una nueva estética,  la del grupo de   novísimos auspiciada por Castellet con su antología  Nueve novísimos poetas españoles), y por la aparición de Fábulas domésticas (1972) en la prestigiosa editorial Ocnos (donde publicaron casi todos los novísimos), gracias al empeño de Manuel Vázquez Montalbán. Sin embargo, a partir de entonces publicó escasamente  o lo hizo al margen de los canales comerciales, pues su apuesta estética resultaba difícil de encasillar por no acomodarse  a los caprichos del mercado y quedó oscurecida por el éxito fulgurante del esteticismo de los novísimos. 

En 1976 regresa a la enseñanza por motivos económicos, pero en 1978 renuncia voluntariamente. Por estos años debió de producirse un cambio en su rumbo vital: un alejamiento de los ambientes culturales salmantinos y un progresivo acercamiento a los  de la marginalidad, así como su adicción a las drogas, causa de la enfermedad que provocó su muerte.

Vicente Vives distingue tres tramos en la producción poética de Aníbal Núñez. El primero, que denomina "poesía crítica", abarca el periodo comprendido entre 1961 y 1974. Incluye, además de sus poemas juveniles, los siguientes libros: 29 poemas, Fábulas domésticas -ya mencionados-, Naturaleza no recuperable (1972-1974, editado en 1991), Estampas de ultramar (1974, editado en 1986), Definición de savia (1974, editado en 1991) y Casa sin terminar (1974, editado en 1991). En ellos renueva la poesía social con una crítica mordaz a la dictadura, el consumismo y la cultura de los medios de comunicación de masas.

La siguiente etapa, la de la metapoesía, incluye las obras escritas  entre 1975 y 1979: Figura en un paisaje  (1974, se publica en 1993), Taller del hechicero (1974-1975, se edita en 1979), Alzado de la ruina (1974-1981, publicado en 1983) y Cuarzo (1974-1979, publicado en 1981 y 1988). En ellos reflexiona sobre la construcción del poema, la inutilidad de la poesía y la insuficiencia del lenguaje, de la palabra, para representar la realidad.

El último tramo, el de la poesía contemplativa (1980-1987), comprende Trino en el estanque (1981, publicado como plaquette), Clave de los tres reinos (1974-1985, se publica en 1986), Primavera soluble (1978-1985, publicado en 1992) y Cristal de Lorena (1987, editado póstumamente ese mismo año como plaquette). Poesía elegíaca que expresa la emocionada melancolía de quien, como ha escrito Vives, "ha sabido ver y comprender la belleza del mundo". 

Respecto al primer poema, perteneciente a una obra de transición entre la primera y la segunda etapa, Rosamna Pradellas Velay escribe  que en él la belleza "adquiere una dimensión estrictamente material que niega su sentido simbólico. La percepción material de la belleza implica un firme rechazo de cualquier otra finalidad (ser para algo) que no sea su entrega gratuita".

En el segundo, homenajea  mediante la cita del título a su admirado Rimbaud. Este  en Une saison en Enfir (Una temporada en el Infierno) incluye el poema "Mauvais sang", en el que el yo poético atribuye todos sus vicios a la herencia de los galos. Para Pradellas Velay, el poema es "una muestra de la deserción de los grandes mitos nacionalistas", pues la admiración expresada hacia los vacceos no se debe a sus grandes hazañas sino a sus ansias de libertad y a la emoción ante el paisaje. 
   Y añade que las dos partes del poema expresan una contradicción del propio sujeto. La primera presenta una característica positiva: el ansia de libertad y la apertura de las posibilidades estéticas. Dado que el yo poético se incluye en un contexto natural, es posible "identificar la búsqueda de esta Belleza con un intento de aprehender la sencillez del mundo natural. El conocimiento de la naturaleza excluye hasta ese momento la existencia del lenguaje, el cual exige compromisos convencionales que limitan al individuo. Este prescinde de todo convencionalismo y consigue llegar a la esencia, a la belleza, y, por ello, también al conocimiento de sí mismo". No obstante, como aspecto negativo, "el sujeto también claudica ante leyes y modos de vida extraños, alejados de ese mundo de lo bello, de la misma forma que lo hacían sus antepasados. [...] Sin embargo, el sujeto sabe que posee un instrumento, el lenguaje, que debería alejarlo de los formulismos sociales, pero que no le sirve sino para alejarse de lo natural, porque está siendo pervertido una y otra vez", de ahí el final irónico de la composición que sugiere que el lenguaje ya no sirve como medio de conocimiento ni la poesía como revelación, todo está perdido porque el lenguaje se ha embrutecido y ha perdido su función primigenia.

2 comentarios:

  1. conocí a Aníbal años 70 Publicó en nuestra La Mano en el Cajón Alguna vez hablamos/intercambiamos alguna poesía Años y años sin comunicarnos Quizás fué suficiente Estábamos de acuerdo en contra de la ingeniosidad estética Aquí va el de cuando murió Florentino escrito con la intención de que como una poesía digna sea para todos:
    .
    A Floren y todos los demás




    cuando muere un poeta
    los signos de su gracia siguen el camino
    trazado en el laberinto del cerebro terrestre
    hasta el inevitable encuentro:
    belleza pasión aventuras del devenir humano


    dicen que entonces la Poesía
    cercada de miedos o sonrisas escépticas
    besa sus labios como costumbre romántica
    momentos antes de ser destruida la vasija
    donde anidó como esperanza del arte venidero


    en su asombroso viaje
    del polvo galáctico a sonido ancestral
    anima a la especie la enaltece ferocidad dialéctica
    ni un día de desmayo proclamas trascendentes
    inteligencia al fuego poemas justificando al mundo


    después de las ceremonias
    (solemnidades de su aparente desaparición)
    otros miles se ungen con sus versos
    heredan y tensan el poder prodigioso del lenguaje
    perdurando contra la escritura podrida de la mentira
    inmunes a los textos que decretan terror y crimen


    resucita el poeta
    en sus amores y el de sus compañeros
    arrebatados desde siempre por el misterio poético
    donde se expresan invencibles las utopías del hombre
    el canto señero del enigma de su frágil existencia




    JUAN MANUEL
    ( Barcelona, tarde del 25 mayo 2005)
    para el libro Nosotros.

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  2. Muchas gracias, Juan Manuel, por tu comentario y por el regalo del poema.

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