EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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jueves, 29 de diciembre de 2022

Los mejores libros de 2022: narrativa

Sin duda entraña enormes dificultades la selección de una lista con los mejores libros del año en un país donde se publica tanto y donde existen pocas coincidencias entre la crítica especializada. Quizá no estén en la nuestra todos los que son ni sean todos los que están, pero a la hora de elegir los títulos de nuestra selección, hemos tenido en cuenta el  consenso de la prensa especializada y la recomendación de expertos cuya opinión valoramos, junto a otras consideraciones que no parece necesario hacer explícitas aquí. 

ORIGINAL  EN CASTELLANO:


1) La familia, de Sara Mesa. Anagrama, 232 págs.

Premio Cálamo 'Extraordinario 2022'

Formada por dos niñas, dos niños, una madre y un padre, esta familia en apariencia normal, de clase trabajadora y llena de buenas intenciones, es la protagonista de una novela coral que abarca varias décadas y en cuya historia laten el deseo de libertad y la crítica a los pilares que tradicionalmente han sostenido, y todavía sostienen en gran medida, la institución familiar: autoritarismo y obediencia, vergüenza y silencio.


2) Ceniza en la boca, de Brenda Navarro. Sexto Piso, 196 págs.

Premio Cálamo 'Libro del año 2022'

Esta novela narra el viaje emocional de una joven que intuye las razones del suicidio de su hermano y protagoniza su propio síndrome de Ulises, en el que ni la ida ni la vuelta son realmente destino. Una historia de separaciones y abandonos, de pérdida e iniciación a la vida, en la que la mexicana Brenda Navarro aborda con enorme valentía cuestiones esquivas como la desigualdad, la xenofobia o el desarraigo, y que la confirma como una de las narradoras más potentes y audaces de nuestra literatura. 

3) Justo antes del final, de Emiliano Monge. Literatura Random House, 432 págs.

Una novela sobre la memoria familiar y la construcción de los recuerdos en torno a la figura de la madre, una mujer que se enfrentó a su tiempo y a su mundo, pero es también la historia de ese tiempo y de ese mundo: la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del siglo en el que estamos. La vida de la protagonista, marcada por la invisibilidad, la locura y las violencias, pero también por la resiliencia, la voluntad, los afectos y el cuidado de sí y de los otros, entra en tensión con alguno de los grandes acontecimientos de la vida pública.


4) Tostonazo, de Santiago Lorenzo. Blackie Books, 192 págs.

El protagonista es un tipo sin oficio no beneficio que se ve, de repente, trabajando como becario en el centro de las cosas: una película en Madrid. Un rodaje mangoneado por un ignorante cínico que manda sobre todos. Para olvidarse de la capital se ve obligado a aceptar un trabajo en un lugar aparentemente peor: una ciudad de provincias, de esas de las que se dice que están muertas y en las que parece que nunca pasa nada. Sin embargo, allí es donde él descubre la amistad, la alegría de ser y la vida vivible.

5) Lo demás es aire, de Juan Gómez Bárcena. Seix Barral, 544 págs.

La biografía sentimental de todo un país a través de un pequeño pueblo. Toñanes es la pequeña aldea de Cantabria donde Emilio y Mercedes acaban de comprar una segunda residencia. Tienen ahorros, dos niñas y un bebé en camino, y una casita cerca del mar parece una buena idea. Aún no saben que la gestación se complicará tanto que tendrán que decidir si quieren seguir adelante con el embarazo. Es primavera de 1984 y quedan seis meses para salir de cuentas. Pero también es invierno de 1633 y Juan y Juliana acaban de perder a su tercer bebé, y es 1946 y Juan y Teresa están bailando en la romería, y es 1753 y Francisca está aprendiendo a escribir en secreto, y es 1937 y todo el pueblo está escondido en la misma cueva, y es el Cretácico y un ammonite tiene que morir para que en 1995 un niño pueda encontrarlo. Todo sucede en el mismo lugar y al mismo tiempo en esa aldea que solo tiene treinta y cuatro casas, una iglesia y ningún bar.

6) Montevideo, de Enrique Vila-Matas. Seix Barral, 304 págs.

En pleno periodo de transformación personal y literaria, el narrador de esta novela empieza a observar señales en puertas y cuartos contiguos, símbolos que comunican París con Cascais, Montevideo, Reikiavik, San Gallen y Bogotá, y que le van devolviendo sigilosamente a la escritura, al deseo de transformar en láminas de vida ciertas experiencias que, como mínimo, piden a gritos ser narradas. Montevideo es un tratado sobre la ambigüedad del mundo como rasgo característico de nuestro tiempo.

7) Salvo mi corazón todo está bien, de Héctor Abad Faciolince. Alfaguara, 360 págs.

El sacerdote Luis Córdoba está a la espera de un trasplante de corazón. Es un cura amable, alto, gordo, pero su mismo tamaño hace que no sea fácil encontrar un donante. Como los médicos le aconsejan reposo y su residencia tiene muchas escaleras, recibe hospedaje en una casa donde viven dos mujeres, una de ellas recién separada, y tres niños. Córdoba, que es bueno y culto, goza compartiendo lo que sabe con las mujeres sin esposo y los niños sin padre. Pronto se ve envuelto y fascinado por la vida familiar y, sin pretenderlo, empieza a desempeñar el papel de paterfamilias y a replantearse sus opciones de vida.

8) La ciudad, de Lara Moreno. Lumen, 328 págs.

En un edificio del barrio de La Latina, en el centro de Madrid, confluyen las vidas de tres mujeres. El pequeño piso interior de la cuarta planta es la casa de Oliva. Está atrapada en una peligrosa relación que ha transformado la pasión del inicio en una jaula. En el tercer piso, luminoso y exterior, pasa Damaris los días cuidando a los hijos de sus patrones. Cada noche regresa a su casa cruzando el río que divide social y económicamente la ciudad. Vino a España buscando un futuro mejor cuando un terremoto en Colombia truncó su vida. El mismo futuro que buscaba Horía, la mujer marroquí que llegó a Huelva para trabajar como temporera en los campos de fresas y ahora vive en la minúscula casa de la portería y limpia, en la sombra, las escaleras y el patio.

9) Cauterio, de Lucía Litjmaer. Anagrama, 222 págs.

Es el verano de 2014. Una mujer joven que acaba de ser abandonada por su pareja huye de Barcelona a Madrid con un secreto y la convicción de que el apocalipsis se acerca. Cuatro siglos antes, otra mujer, Deborah Moody -quien pasó a la historia como "la mujer más peligrosa del mundo"-, se ve obligada a emigrar a las colonias de América del Norte cargando, a su vez, con un secreto muy distinto. Sus voces desgranan dos historias cruzadas sobre violencia e hipocresía, brujas y curanderas. Sobre Salem como posibilidad de un mundo nuevo en el que algo pueda fructificar, lejos de quien juzga y condena. Sobre Barcelona como un espacio hackeado, desalmado y roto por la gentrificación, al borde del colapso, en el que el enamoramiento es una enfermedad y nada puede salvarse. Una novela sobre la huida del dolor como forma de supervivencia y la rebelión ante los roles de género contemporáneos.

10) La estación del pantano, de Yuri Herrera. Periférica, 192 págs.

Este libro imagina una hipótesis: ¿qué sucedió durante el año y medio en que Benito Juárez, que acabaría siendo el primer presidente indígena de México, vivió desterrado en Nueva Orleans? Juárez desembarca en 1853 en esa ciudad hedionda que, situada a orillas de un pantano, lo absorbe como una esponja. Allí se rinde al lodo, a las flores de jazmín, a la música, a la extrañeza del idioma y al insoportable verano, pero, sobre todo, se da de bruces con la descarnada  realidad del comercio de seres humanos. Descubrirá que la ciudad es una colmena de identidades heterogéneas donde se venden mujeres apresadas por las calles y donde el capitalismo muestra su pulsión primitiva, la más esperpéntica.

11) Personas decentes, de Leonardo Padura. Tusquets, 448 págs.

La Habana, 2016. Un acontecimiento histórico sacude Cuba: la visita de Barak Obama en lo que se ha llamado el "Deshielo cubano", acompañada de eventos como un concierto de los Rolling Stones y un desfile de Chanel, ponen patas arriba el ritmo de la isla. Por eso, cuando un exdirigente del Gobierno cubano aparece asesinado en su apartamento, la policía, desbordada por la visita presidencial, recurre al detective privado Mario Conde para que eche una mano en la investigación. A esta trama se suma una historia que escribe el protagonista situada un siglo antes, cuando La Habana era la Niza del Caribe. Esta trama tendrá una conexión con el presente, de una forma que ni el propio Conde sospecha.

12) Nos queda lo mejor, de Isabel González. Páginas de Espuma, 144 págs. 

Nos queda lo mejor es un conjunto de relatos con un mensaje de optimismo. Aunque un tanto particular. No es un mensaje de optimismo, por ejemplo, para quienes luchan por sus sueños y  los consiguen, sino para quienes luchan por sus sueños y no los consiguen. Para quien intenta hacerlo bien y le sale mal. Para quien toma una decisión y se echa atrás de inmediato. Para los payasos y las estríperes, y las payasas y los estríperes. Para quien trata de seducir a alguien con un moco pegado en la nariz. Para quien cobra la mitad. Para los viejos que se hacen los jóvenes y los jóvenes que se hacen los sabios. Para quien recoge gatos.


TRADUCIDOS AL CASTELLANO

13) Los armarios vacíos, de Annie Ernaux. Trad. de Lydia Vázquez Jiménez. Cabaret Voltaire, 218 págs.

Publicada en 1974, Los armarios vacíos es la primera novela de Annie Ernaux y un texto indispensable para iniciarse en la obra de la autora francesa, galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2022. Esta es la historia de una ruptura social, de una hija atrapada entre dos mundos: el de sus padres, proletarios, poco instruidos, que se ganan la vida con el sudor de su frente, y el de los burgueses, educados, con acceso a la cultura, que se ganan la vida sin arrugarse el traje. Existe una brecha entre lo que estos padres se merecen por los sacrificios hechos para criar a su hija  y lo que esta niña es capaz de darles. Este desfase conlleva una gran culpa, de la que deriva una gran ira.

14) El pasajero y Stella Maris, de Cormac McCarthy. Trad. de Luis Murillo Fort. Random House, 624 págs.

El pasajero es una sobrecogedora novela sobre la moralidad y la ciencia, el legado del pecado y la locura que se aloja en la conciencia humana.

Narrada a través de las transcripciones de las sesiones psiquiátricas, Stella Maris es un inquisitivo e intelectualmente desafiante complemento a El pasajero, así como una investigación filosófica que cuestiona nuestras nociones de Dios, la verdad y la existencia.

15) La promesa, de Damon Galgut. Trad. de Celia Filipetto. Libros del Asteroide, 336 págs.

Premio Booker 2021

Los Swart son una familia blanca que vive desde hace generaciones en una granja  a las afueras de Pretoria, en Sudáfrica. Tras la muerte de la madre, se reúnen todos para el funeral en la casa familiar. Amor y Anton, dos de sus hijos, rechazan lo que la familia representa y no olvidan la promesa que su padre hizo a su madre poco antes de morir: que Salome, la mujer negra que lleva toda la vida trabajando para ellos y que cuidó a la madre en sus últimos días, podría quedarse con la pequeña casa en la que siempre ha vivido. Pero el tiempo va pasando y la promesa no se cumple.

16) Abejas grises, de Andrei Kurkov. Trad. de Esther Cruz Santaella. Alfaguara, 416 págs.

En un pequeño pueblo de la zona gris de Ucrania, la tierra de nadie disputada en 2014 por las fuerzas ucranianas y los separatistas rusos, solo quedan dos residentes: Serguei Sergueich, inspector de seguridad retirado convertido en apicultor, y Pashka Jmelenko, amigo y rival desde sus días de escuela. Sin electricidad, con poca comida y con la constante amenaza de los bombardeos, el único placer que le queda a Sergueich son sus abejas, adormiladas por el invierno. Con la llegada de la primavera tendrá que alejarlas de la zona gris para que puedan recolectar polen en paz, una misión que lo llevará a conocer a combatientes y civiles de ambos lados de la línea de batalla. Su bondad y su impecable brújula moral irán desarmando a cuantos se crucen en su camino, convirtiendo la salvación de sus abejas en una metáfora sobre la vida en tiempos de guerra.

17) La particular memoria de Rosa Mansur, Vladimir Vertlib. Trad. de Richard Gross. Impedimenta, 440 págs.

Premio Adelbert Von Chamisso, Premio Anton Wildgans

La particular memoria de Rosa Mansur es un monumental fresco que describe un siglo de alma rusa, desde la época de los zares a la era del terror político y la lucha de clases. Una novela sobre una familia judía y sobre una mujer que se ve sometida a un destino increíble. Ella es Rosa Mansur, una mujer que a los noventa años llega desde Rusia a un pueblo alemán, donde rememora su historia. En el fondo sigue siendo la misma chica oriunda de un pueblo en la frontera entre Rusia y Polonia, célebre por sus progromos; la misma mujer emancipada que creció en el Leningrado de los años veinte, que se convirtió en obrera de una fábrica textil y luego en traductora de alemán, y que sufrió el interminable asedio de la ciudad mientras criaba a sus dos hijos.

18) Los Effinger. Una saga berlinesa, de Gabriele Tergit. Trad. de Carlos Fortea. Libros del Asteroide, 901 págs.

A finales del siglo XIX, Karl y Paul Effinger, hijos de un modesto relojero judío de Baviera, llegan a Berlín en busca de fortuna. Con el tiempo, su pequeña fábrica prosperará hasta convertirse en una de las pioneras en la producción de automóviles. Gracias también a su matrimonio con las hermanas Klara y Annette Oppner, herederas de una importante familia de banqueros berlineses, se convertirán en una de las familias más respetadas de la ciudad. Esta saga recorre la vida de cuatro generaciones, desde la radiante Alemania de Bismarck a los oscuros años de la Segunda Guerra Mundial, y registra los drásticos cambios sociales y políticos de la Europa de la época, así como su enorme impacto en la esfera íntima y familiar. Un clásico de la literatura alemana recuperado.


19) Aniquilación, de Michel Houellebecq. Trad. de Jaime Zulaika. Anagrama, 608 págs.

Año 2027. Francia se prepara para unas elecciones presidenciales que es muy posible que gane una estrella de la televisión. El hombre fuerte detrás de esa candidatura es el actual ministro de Economía y Finanzas, Bruno Juge, para quien trabaja como asesor Paul Raison, el protagonista de la novela, un hombre taciturno y descreído. De pronto, en internet empiezan a aparecer extraños vídeos amenazantes con unos enigmáticos símbolos geométricos. Y la violencia pasa del mundo virtual al real.

20) La más recóndita memoria de los hombres, de Mohamed Mbougar Sarr. Trad de Rubén Martín Giráldez. Anagrama, 448 págs.

Premio Goncourt 2021

1938: el escritor africano T. C. Elimane, al que llamaban "el Rimbaud negro", publica una novela titulada El laberinto de lo inhumano. Se le acusa de plagio, el autor desaparece y su obra se convierte en un libro maldito. 2018: el joven escritor africano residente en París Diegane Latyr Faye descubre la novela perdida y decide indagar sobre el autor desaparecido. Con la ayuda de una enigmática mujer y de un grupo de jóvenes escritores africanos, el protagonista se embarca en un viaje en busca de un mito y acaso también de sí mismo.

21) Los reyes de la casa, de Delphine de Vigan. Trad. de Pablo Martín Sánchez. Anagrama, 344 págs.

Mélanie Claux y Clara Roussel. Dos mujeres conectadas a través de una niña. Mélanie ha participado en un reality show televisivo y es seguidora de sus sucesivas ediciones. Cuando se convierte en madre de un niño y una niña, empieza a grabar su día a día y cuelga los vídeos en YouTube. Crecen en visitas y seguidores, llegan los patrocinadores, Mélanie crea su propio canal y el dinero fluye. Hasta que un día la niña, de corta edad,  desaparece. Alguien la ha secuestrado y empieza a enviar extrañas peticiones. Es entonces cuando el destino de Melanie se cruza con el de Clara, policía solitaria sin apenas vida personal, que se hará cargo del caso. Una novela sobre los peligros de la sobreexposición en redes, la explotación infantil y la falsa felicidad.

22) Riccardino, de Andrea Camilleri. Trad. de Carlos Mayor Ortega. Salamandra, 256 págs.

El libro póstumo de Andrea Camilleri que finaliza la serie sobre el comisario Salvo Montalbano. 

Esbozado entre 2004 y 2005, retomado en 2016 y publicado en Italia póstumamente en 2020, Riccardino ha adquirido el valor de testamento literario, un broche magnífico a una historia de casi treinta años en el que Andrea Camilleri demuestra su genialidad al mezclar realidad y ficción, en un sorprendente guiño del escritor siciliano para despedirse de Salvo Montalbano, su inseparable compañero de aventuras.

23) Cuentos escogidos, de Virginia Woolf. Trad. de Amelia Pérez de Villar. Firmamento, 264 págs.

Virginia Woolf  solía emplear sus cuentos para experimentar con temas y modelos narrativos que incorporaba más tarde a sus novelas. Esta selección, elaborada y prologada por Menchu Gutiérrez, reúne veintitrés piezas escogidas de entre el medio centenar que la autora concibió entre 1906 y 1941. Comoquiera que Woolf puso a prueba los límites de la literatura en su ficción breve, desarrollando un nuevo lenguaje de sensaciones, emociones y pensamientos y recreando en palabras "el enjambre y confusión de la vida", el presente volumen -con cuentos que abarcan desde el estilo narrativo más tradicional de "Objetos materiales" hasta la exploración abstracta de la conciencia de "Una marca en la pared", pasando por el frágil impresionismo de "Kew Gardens"- constituye una excelente oportunidad para ahondar en la obra de la que fue sin duda la escritora más decisiva del siglo pasado. 

24) Cuentos completos, de Dylan Thomas. Trad. de Miguel Martínez-Lage. Nórdica, 560 págs.

Esta recopilación de todas las historias de Dylan Thomas, que van cronológicamente desde los relatos oscuros y casi surrealistas de la juventud de Thomas hasta celebraciones de la vida tan ruidosamente gloriosas como "La Navidad de un niño en Gales" y "Aventuras en el comercio de pieles", traza el progreso del "Rimbaud de Cwmdonkin Drive" hacia su dominio del lenguaje cómico. Aquí también hay historias escritas originalmente para la radio y la televisión y, en un breve apéndice, las piezas escolares publicadas por primera vez en Swansea Grammar School. Un punto culminante de la colección es el "Retrato del artista cachorro", un vívido collage de recuerdos de su infancia que combina el lirismo de su poesía con el brillo y el humor astuto.

A la relación anterior, podríamos añadir otros muchos títulos de gran interés. Entre las obras escritas en castellano, destacan en primer lugar las novelas publicadas por tres autores galardonados con el Premio Nacional de las Letras Españolas: Una historia ridícula (Tusquets), de Luis Landero; La novela posible (Alfaguara), de José María Merino, y Mis delitos como animal de compañía (Galaxia Gutenberg), de Luis Mateo Díez. A estas habría que sumar De bestias y aves (Galaxia Gutenberg), de Pilar Adón, Premio Cálamo 'Otra Mirada 2022' y Premio Francisco Umbral; Yo maté a un perro en Rumanía  (Almadía), de la peruana Claudia Ulloa Donoso; La encomienda (Anagrama), de la colombiana Margarita García Robayo; Obra maestra (Anagrama), de Juan Tallón; Un hijo cualquiera (Libros del Asteroide), del guatemalteco Eduardo Halfon; El cuarto mundo (Periférica), de la chilena Diamela Eltit, autora galardonada con el Premio FIL de Literatura 2021; Vengo de ese miedo (Tusquets), de Miguel Ángel Oeste; Mira a esa chica (Tusquets), de Cristina Araújo Gámir; Carcoma (Amor de Madre), de Layla Martínez; Sacramento (Galaxia Gutenberg), de Antonio Soler; Los hijos del volcán (Alfaguara), del mexicano Jordi Soler; Nosotros los Caserta (Tusquets), de la argentina Aurora Venturini; Las vitalidades (La Uña Rota), de Ángela Segovia; Las herederas (Alfaguara), de Aixa de la Cruz; Retrato de una mujer moderna (Alfaguara), la novela sobre Concha Piquer escrita por Manuel Vicent, y la novela póstuma de Almudena Grandes, Todo va a mejorar (Tusquets).

Entre las obras traducidas, merecen atención Canina (Blackie Books), de Rachel Yoder; La autopista Lincoln (Salamandra), de Amor Towles; La columna (Tusquets), de Adrien Bosc; Amor y morriña (Galaxia Gutenberg), de Theodor Kallifatides; A orillas del mar (Salamandra), del Premio Nobel 2021 Abdulrazak Gurnah; El perfume de las flores de noche (Cabaret Voltaire), de Leila Slimani; La isla del árbol perdido (Lumen), de la escritora de origen turco Elif Shafak; Los alegres funerales de Alik (Lumen), de la rusa Liudmila Ulítskaya, Premio Formentor de las Letras 2022; La cometa dorada (Xordica), del húngaro Deso Kosztolayi; Mi vida querida (Lumen), colección de cuentos de Alice Munro, Premio Nobel de Literatura 2013; Cuentos completos I (1907-1913) (Páginas de Espuma), de D. H. Lawrence,  así como cualquiera de los títulos de la Premio Nobel 2022 Annie Ernaux, y El ala derecha (Impedimenta), la tercera entrega de la trilogía Cegador, del rumano Mircea Cartarescu.

[Si no se indica lo contrario, la información sobre los libros procede de las páginas webs de las respectivas editoriales.]

Los mejores libros de 2022: no ficción

 El hacedor de sueños ofrece una selección de 15 títulos, de temática variada, la mayoría de los cuales han sido recomendados por diferentes publicaciones españolas.

1) La fragilidad del mundo, de Juan Carlos Mèlich. Tusquets, 256 págs.

Premio Nacional de Ensayo 2022

Una filosofía literaria para reaprender a ver el mundo y responder a las encrucijadas del presente. Mèlich propone una apertura resuelta a la complejidad y ambivalencia del mundo, también a sus aspectos sombríos y dolorosos. Porque urge rescatar un sentido, frágil y precario, ante el desvalimiento de nuestra naturaleza y la hostilidad del tiempo presente.

2) Retratarte, de Carlos del Amor. Espasa, 272 págs.

Carlos del Amor va un paso más allá en el viaje a través de los cuadros que emprendió con Emocionarte. Esta vez se centra en el retrato, un género que le permite recrear las vidas de los retratados y de los artistas, cómo estos últimos también se retratan en su forma de pintar. La elección de sus modelos o los retratos de encargo, la fidelidad realista al retratado o la percepción de este por parte del artista, el autorretrato que tantos practican, quiénes eran los modelos y qué vidas llevaban, las dificultades de acogida de la obra por parte de quien la encarga o por el público, forman parte de la historia íntima de estas obras que iremos descubriendo en el libro.


3) 14 de abril, de Paco Cerdá. Libros del Asteroide, 256 págs.

II Premio de No Ficción Libros del Asteroide

Una crónica épica de la proclamación de la República a partir de la mirada de los olvidados de la Historia. Madrid, 1931. Un solo día en el que caben, como en una tragedia shakespeariana, todos los sentimientos: la ilusión de las masas, el miedo de la familia real, la ansiedad de los presos, la ambición por el poder, la lealtad a unas ideas, la esperanza colectiva y el dolor de las víctimas. Las minúsculas vidas olvidadas por la Historia.


4) Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine. Trad. de Jordi Bayod Brau. El Acantilado, 296 págs.

Partiendo de la célebre meditación de John Donne, Nuccio Ordine amplía su "biblioteca ideal" invitándonos a leer -y a releer- más páginas escogidas de la literatura universal. Convencido de que una cita brillante puede despertar la curiosidad del lector y animarlo a leer la obra de la que procede, Ordine continúa su defensa de los clásicos, demostrando que la literatura es fundamental para fomentar el entendimiento y la compasión entre las personas. 


5) Vivir con nuestros muertos, de Delphine Horvilleur. Trad. de Regina López Muñoz. Libros del Asteroide, 200 págs.

Este libro aborda un aspecto esencial de la experiencia humana: nuestra relación con nuestros muertos. Su autora, una de las primeras mujeres en ejercer como rabina en Francia, relata con delicadeza y sabiduría sus experiencias consolando a quienes han perdido a un ser querido. En su opinión, su cometido fundamental es transformar la muerte en una lección de vida para los que se quedan, es decir, "acompañar a mujeres y hombres que en un momento crucial de sus vidas necesitan narraciones".

6) Edificio España. El peligro de la desigualdad, de Javier Ruiz. Espasa, 344 págs.

Premio Espasa Ensayo 2022

Edificio España es el retrato y la denuncia de una desigualdad creciente en nuestro país. Esa desigualdad se retroalimenta y está averiando los tradicionales ascensores sociales: los impuestos dejan de gravar más a los que más tienen y la educación y las pensiones dejan de garantizar el ascenso o la protección social. El resultado es un edificio en el que los más ricos ganan más y los más pobres cada vez tienen menos, diferencias que se van enraizando en nuestra comunidad, de manera que quienes nacen pobres no pueden ascender y quienes nacen ricos nunca dejan de serlo. 

7) Esclavos del Tercer Reich. Los españoles en el campo de Mauthausen, de Gutmaro Gómez y Diego Martínez. Cátedra, 408 págs.

Tras compilar y estudiar un importante volumen de documentación custodiada en más de nueve archivos e instituciones nacionales e internacionales, la mayoría poco tratada o inédita hasta el momento, los autores de este libro relatan unos acontecimientos en gran medida desconocidos para la sociedad española. Se trata de un recorrido por la Europa dominada por el Tercer Reich y la inserción de los españoles en la macabra red de terror que acabaría con su deportación entre los muros de aquellos recintos destinados al trabajo esclavo en el corazón del Danubio austriaco.

8) Palabras del Egeo. El mar, la lengua griega y los albores de la civilización, de Pedro Olalla. El Acantilado, 400 págs.

Estas palabras escritas por un hombre que espera a su hijo en un rincón perdido del Egeo, son el testimonio vívido y consciente de un escritor con sensibilidad humanística y gran conocimiento de Grecia: una insólita reflexión sobre la singularidad y la magia de la lengua griega como exégesis del mundo; un libro heterodoxo y profundo; un relato poético y vibrante que, sin duda, cambiará en el lector su visión del lenguaje, de la historia de los griegos e, incluso, de la historia de la civilización.

9) El fin de la novela de amor, de Vivian Gornick. Trad. de Julia Osuna Aguilar. Sexto Piso, 120 págs.

En este libro, Gornick aborda uno de sus asuntos favoritos, el amor romántico simbolizado por el matrimonio, y lo analiza como uno de los temas clave en la literatura del siglo XX. En un recorrido por la vida y la obra de algunos de los autores que más admira, la autora defiende que nuestro mundo ha cambiado y que el amor y el matrimonio han dejado de ser, en nuestra época, metáforas que representen adecuadamente la felicidad y la realización personal.

10) La historia de Rusia, de Orlando Figes. Trad. de María Serrano Giménez. Taurus, 480 págs.

Orlando Figes, el gran especialista en Rusia, ofrece una nueva historia que da sentido al presente. La historia de Rusia se ha visto marcada como pocas por el empleo de mitos con fines políticos. Ningún otro país ha reinventado su propio relato con tanta frecuencia, en un esfuerzo perpetuo por adaptarse a los cambios de las ideologías dominantes, y esa tendencia es precisamente un aspecto vital de su cultura. Para comprender lo que depara el futuro del país -y lo que significa el régimen de Putin para Rusia y para el resto del mundo-, debemos desentrañar las ideas y los significados de esta historia.


11) El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero. Seix Barral, 360 págs.

Rosa Montero nos ofrece un estudio apasionante sobre los vínculos entre la creatividad y la inestabilidad mental. Y lo hace compartiendo con el lector numerosas curiosidades asombrosas sobre cómo funciona nuestro cerebro al crear, desmenuzando todos los aspectos que influyen en la creatividad, y montándolos ante los ojos del lector mientras escribe, como un detective dispuesto a resolver las piezas dispersas de una investigación.


12) Gran guía visual del cosmos, de Toshifumi Futamase. Blackie Books, 306 págs.

Más de doscientos conceptos clave del cosmos explicados con imágenes comprensibles e innovadoras que, de un modo accesible, ilustran el origen y la evolución del universo, las leyes físicas que lo rigen  y los descubrimientos más importantes. Un libro original y visionario para descubrir la astrofísica. El universo, por fin, al alcance de todos con el apoyo visual y gráfico de esta guía.

13) Ordesa, álbum ilustrado, de Luis Miguel Bajén y Chema Agustín. Prames, 237 págs.

Este libro es el resultado de la pasión por un territorio y su gente, pues Ordesa es el fruto de miles de años de interacción entre la naturaleza y el hombre. Quién, si no, puso nombre a cada montaña, río, valle; quién hizo los caminos por los que transitamos, quién organizó campos y prados, levantó paredes, aprovechó y seleccionó bosques y plantas, construyó pueblos, ermitas y puentes, cultivó alimentos, cazó y domesticó animales. Hoy vemos con sorpresa que, a pesar de la fama del Parque Nacional, muchos de los habitantes de la zona desaparecen, despoblando estas montañas y haciendo cada vez más palpable la posibilidad de un paisaje sin gente.

14) La patria en la cartera. Pasado y presente de la corrupción en España, de Joaquim Boch, Ariel, 464 págs.

Análisis multidisciplinar de la corrupción en España. La patria en la cartera es una reflexión argumentada que bucea en las singularidades del fenómeno de la corrupción en nuestro país. Para ello, Joaquim Boch aborda estos problemas desde una perspectiva novedosa, a través de una visión transversal que engloba disciplinas como la historia, el derecho, la política criminal, la ética o la sociología. Un estudio dinámico del problema más lacerante de la política española.

15) Cervantes, de Santiago Muñoz Machado. Crítica, 1040 págs.

La vida de Cervantes, escrita por el director de la RAE, está contada en este libro partiendo de los fragmentos de autobiografía que el escritor dejó en sus obras. Él es el primer narrador, por tanto. Pero la biografía aquí relatada ha sido completada añadiendo investigaciones y hallazgos de muchos autores, desarrollados durante más de un siglo y medio. El mismo método se aplica a la historia de la publicación de su obra. Más de la mitad del libro está dedicada a indagar sobre las fuentes de nuestro escritor más universal. En definitiva, este libro convoca y cruza, de un modo enriquecedor y novedoso, la biografía, la crítica literaria, el contexto histórico y el análisis de los conjuntos temáticos que más atrajeron a Cervantes.

[Si no se indica lo contrario, la información sobre los libros seleccionados procede de las páginas webs de las respectivas editoriales.]

domingo, 25 de diciembre de 2022

Dos poemas de Amalia Bautista




EL PESAJE DEL CORAZÓN

Que nadie por tu culpa haya pasado hambre,
haya sentido miedo o frío.
Que nadie haya dejado de vivir por tu culpa,
ni temido la muerte, ni deseado morir.
Que ninguno haya dicho tu nombre con espanto
o mirado tu rostro con desprecio.
Que los demás te lloren cuando partas.
Así tu corazón no habrá albergado el plomo
que lastra las mudanzas.
Así tu corazón será más leve
que la más leve pluma.


SURSUM CORDA

A veces es muy fuerte la tentación, las ganas
de abandonarlo todo, de dejarse,
que ya no son edades, ya no es tiempo,
que ya está todo hecho, muy mal hecho.
Es fácil la pereza y es difícil
embarcarse de nuevo en la tarea
de rescatar las ilusiones.
Pero tú, corazón, sigue latiendo
mientras te deje el mundo.
Hoy es el día, hoy es el primer día,
y ya nunca seremos más jóvenes que ahora.

              (De Azul el agua, La Bella Varsovia, 2022)

Nueve años han pasado desde que Amalia Bautista, una poeta que se confiesa de producción lenta, publicara su anterior poemario, Falsa pimienta (2013). Azul el agua, su último libro, es en palabras de la autora "un recorrido por las tres heridas de las que habló Miguel Hernández, las que nos conforman como seres humanos y nos acompañan durante toda nuestra existencia. La muerte, la vida, el amor, por este orden, son las ideas que vertebran las tres partes de este libro en el que he querido ir de lo oscuro a lo claro, de la tristeza a la esperanza, del llanto a la luz".

"En estos poemas caben la tristeza y la escasa alegría, las certezas inestables y las dudas punzantes, la familia, el paso del tiempo, la soledad, el amor que hace daño y el amor vencedor de las tinieblas, sin hacer concesiones a lo fácil desde su sencillez. Aquí todo es conciso como un dardo", leemos en la contraportada.

jueves, 22 de diciembre de 2022

"El regalo de los Reyes Magos", un cuento de O. Henry


© Gertrude Käsebier


El regalo de los Reyes Magos


Un dólar y ochenta y siete centavos. Eso era todo. Y de los ochenta y siete centavos, sesenta estaban en peniques. Peniques ahorrados de uno en uno o de dos en dos intimidando al tendero, al frutero y al carnicero hasta que la silenciosa acusación de avaricia que suponía aquel regateo hacía que les ardieran las mejillas. Della lo contó tres veces. Un dólar y ochenta y siete centavos. Y el día siguiente era Navidad.

Estaba claro que poco podía hacer, aparte de dejarse caer en el roído sofá y lamentarse. Y eso hizo Della. Lo que lleva a la reflexión moral  de que la vida consiste en llantos, sollozos y sonrisas, aunque mayormente en sollozos.

Mientras la mujer se calma un poco, echemos un vistazo a la casa. Un piso amueblado por el que pagan ocho dólares por semana. No era exactamente la imagen de la pobreza, pero sin duda así lo habría descrito la patrulla antimendigos de la policía.

Abajo, en la entrada, había un buzón al que no llegaba ninguna carta, y un timbre al que ningún dedo humano se decidía a llamar. Junto al timbre, había una tarjeta en la que ponía: "Sr. James Dillingham Young".

El "Dillingham" había llegado allí transportado por la brisa de un anterior período de prosperidad, cuando el susodicho cobraba treinta dólares semanales. Aunque ahora que sus ingresos se habían reducido a veinte, pensaban seriamente en sustituirlo por por una humilde y discreta "D". Pero cada vez que el señor James Dillingham Young llegaba al edificio y subía a su casa, la señora de James Dillingham Young, a la que ya hemos presentado como Della, lo llamaba "Jim" y le daba un fuerte abrazo. Y todo eso está muy bien.

Della dejó de llorar y se empolvó las mejillas. Se acercó a la ventana  y observó sombríamente un gato gris que caminaba por la verja gris de un patio gris. El día siguiente era Navidad, y solo tenía un dólar con ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a Jim. Llevaba meses ahorrando todos los peniques que podía, y este era el resultado. Veinte dólares semanales no dan para mucho. Había tenido más gastos de los previstos. Como siempre. Solo un dólar y ochenta y siete centavos para comprarle un regalo a Jim. A su Jim. Había pasado muchas horas felices pensando en algo bonito para él. Algo elegante, excepcional y valioso, algo que mereciera mínimamente el honor de ser propiedad de Jim.

Entre las ventanas había un gran espejo en un piso de ocho dólares. Una persona muy delgada y ágil que observara su reflejo rápidamente, de arriba abajo, se haría una idea bastante exacta de su aspecto. Como Della era esbelta, dominaba el arte de mirarse en aquel espejo.

De repente se apartó de la ventana y se colocó delante del espejo. Le brillaban los ojos, pero al cabo de veinte segundos su rostro perdió el color. Se soltó rápidamente el pelo y lo dejó caer en toda su longitud.

Los Dillingham tenían dos cosas de las que estaban muy orgullosos. Una era el reloj de oro de Jim, que había sido de su padre y de su abuelo. La otra era el pelo de Della. Si la reina de Saba hubiera vivido en el piso de enfrente, algún día Della habría puesto a secar su pelo colgándolo de la ventana solo para mostrar su desprecio por las joyas y los dones de Su Majestad. Si el rey Salomón hubiera sido el portero, con todos sus tesoros amontonados en el sótano, Jim habría sacado su reloj cada vez que pasara solo para verlo arrancándose la barba de envidia.

Y ahora la hermosa melena de Della caía sobre sus hombros ondeando como una cascada de aguas castañas. Le llegaba por debajo de la rodilla y casi la cubría como una prenda de ropa. Luego se la volvió a recoger rápidamente, muy nerviosa. Dudó un minuto y se quedó inmóvil. Un par de lágrimas cayeron sobre la raída alfombra roja.

Se puso su vieja chaqueta marrón y su viejo sombrero marrón. Su falda formó un torbellino al dirigirse a la puerta y, con los ojos aún brillantes, bajó las escaleras y salió a la calle.

Se detuvo ante un cartel que decía: "Madame Sofronie. Todo tipo de artículos para el cabello". Della subió rápidamente. Una vez arriba, jadeando, intentó calmarse. La mujer, alta, demasiado blanca y distante, no parecía "Madame Sofronie".

—¿Le interesa comprar mi pelo? —le preguntó Della.

—Compro pelo —le contestó la mujer—. Quítese el sombrero para que lo vea. Della soltó la cascada de color castaño.

—Veinte dólares —le dijo la mujer levantando la melena con mano experta.

—Démelos inmediatamente —le dijo Della.

Oh, y las siguientes dos horas volaron con alas rosadas. No me tengáis en cuenta la trillada metáfora. Della revolvió una tienda tras otra en busca de un regalo para Jim.

Por fin lo encontró. Sin duda estaba hecho para Jim, y para nadie más. No había visto nada igual en ninguna de las tiendas anteriores, y eso que las había revuelto de arriba abajo. Era una cadena de reloj de platino, sencilla y clásica, que proclamaba su valor por el material en sí, no mediante adornos ostentosos, como suele suceder con los objetos de valor. Era digna del reloj. En cuanto la vio supo que debía ser de Jim. Era como él. De los dos podía decirse que eran discretos y valiosos. Le pidieron veintiún dólares por ella, y Della volvió corriendo a casa con los ochenta y siete centavos restantes. Con aquella cadena en el reloj, Jim no podría dejar de mirar la hora, estuviera con quien estuviese. Porque, aunque el reloj era excelente, a veces lo miraba a escondidas porque en lugar de cadena utilizaba un viejo cordón de cuero.

Cuando Della llegó a casa, su entusiasmo pasó a cierta prudencia y sensatez. Cogió el rizador de pelo, lo encendió y empezó a reparar los estragos causados por la generosidad y el amor. Y esa siempre es una labor tremenda, amigos míos, una labor gigantesca.

Cuarenta minutos después su cabeza estaba cubierta de diminutos rizos que la hacían parecer un colegial holgazán. Observó su reflejo en el espejo con mirada atenta y crítica.

"Si Jim no me mata —se dijo—, nada más verme dirá que parezco una corista de Coney Island. Pero ¿qué podía hacer? Oh, ¿qué podía hacer con un dólar y ochenta y siete centavos?"

A las siete en punto de la tarde el café estaba preparado, y la sartén estaba al fondo de la cocina, caliente y preparada para freír las chuletas.

Jim nunca llegaba tarde. Della apretó en la mano la cadena del reloj y se sentó junto a la esquina de la mesa más cercana a la puerta por la que siempre entraba su marido. Oyó sus pasos en la escalera y por un momento empalideció. Solía rezar mentalmente breves oraciones por las cosas más cotidianas y ahora susurró: "Dios mío, que crea que sigo siendo hermosa".

La puerta se abrió, y Jim entró y la cerró. Parecía débil y muy serio. Pobre hombre. Con solo veintidós años tenía que cargar con el peso de una familia. Necesitaba un abrigo nuevo y no tenía guantes.

Jim se detuvo y se quedó inmóvil como un setter que acaba de olfatear una codorniz. Sus ojos se clavaron en su mujer con una expresión que Della no supo interpretar y que la aterrorizó. No era enfado, ni sorpresa, ni desaprobación, ni horror, ni ninguno de los sentimientos para los que se había preparado. Se limitó a mirarla fijamente con aquella extraña expresión en su rostro.

Della se levantó de la mesa y se dirigió hacia él.

—Jim, cariño —le dijo—, no me mires así. Me he cortado el pelo y lo he vendido porque no habría soportado que te quedaras sin regalo de Navidad. Volverá a crecer. No te importa, ¿verdad? He tenido que hacerlo. El pelo me crece muy rápido. Jim, dime "¡Feliz Navidad!" y seamos felices. No te imaginas el regalo tan bonito... tan hermoso que te he comprado.

—¿Te has cortado el pelo? —le preguntó Jim con dificultad, como si no pudiera entender algo tan evidente ni haciendo un gran esfuerzo mental.

—Me lo he cortado y lo he vendido —le contestó Della—. Pero te gusto igual, ¿verdad? Sin mi pelo sigo siendo la misma, ¿no?

Jim observó la sala con curiosidad.

—¿Dices que tu pelo ha desaparecido? —le preguntó con expresión casi idiota.

—No lo busques —le dijo Della—. Te he dicho que lo he vendido. Lo he vendido, y sí, ha desaparecido. Es Nochebuena. Sé bueno conmigo, porque lo he hecho por ti. Quizá los pelos de mi cabeza podían contarse —siguió diciendo con repentina dulzura—, pero nadie podría contar lo mucho que te quiero. ¿Frío las chuletas, Jim?

Jim pareció despertar rápidamente de su trance. Abrazó a su Della. Seamos discretos, giremos la mirada y observemos durante diez segundos cualquier objeto intrascendente. Ocho dólares por semana o un millón al año... ¿cuál es la diferencia? Un matemático o un hombre sensato os daría una respuesta errónea. Los Reyes Magos llevaron  regalos valiosos, pero este no estaba entre ellos. Esta oscura afirmación se aclarará más adelante. 

Jim sacó un paquete del bolsillo de su abrigo y lo dejó en la mesa.

—No te equivoques conmigo, Dell —le dijo—. Me temo que ningún corte de pelo, afeitado o champú podría conseguir que mi chica me gustara menos. Pero si abres este paquete verás por qué al principio me costaba creerte.

Los blancos y ágiles dedos de Della rasgaron la cinta y el papel. Se oyó un grito de alegría. Y entonces, ay, el entusiasmo de la mujer dio paso a las lágrimas y a los lamentos histéricos, lo que exigió el inmediato despliegue de toda la capacidad de consuelo del hombre de la casa.

Porque ahí estaban las peinetas, el juego de peinetas, una al lado de la otra, que Della llevaba mucho tiempo admirando en un escaparate de Broadway. Unas peinetas muy bonitas, de carey, decoradas con piedras preciosas y en un tono que combinaba perfectamente con el hermoso pelo desaparecido. Como sabía que eran muy caras, se había limitado a suspirar por ellas y a desearlas sin la menor esperanza de poseerlas. Y ahora eran suyas, aunque los mechones que deberían haber adornado los tan ansiados ornamentos habían desaparecido.

Pero Della los estrechó contra su pecho, al final levantó la cabeza, con los ojos húmedos y una sonrisa, y dijo:

—¡Jim, el pelo me crece muy rápido! —Se levantó de un salto, como un gatito chamuscado, y gritó—: ¡Oh, oh!

Jim aún no había visto su bonito regalo. Della, nerviosa, abrió la palma de la mano y se lo tendió. El metal precioso, mate, pareció reflejar su alma, brillante y ardiente.

—¿Verdad que es preciosa, Jim? He buscado por toda la ciudad hasta encontrarla. Ahora tendrás que mirar la hora cien veces al día. Dame el reloj. Quiero ver cómo queda.

En lugar de obedecerla, Jim se dejó caer en el sofá, se llevó las manos a la nuca y sonrió.

—Dell —le dijo—, guardemos nuestros regalos de Navidad durante un tiempo. Son demasiado bonitos para utilizarlos ahora mismo. He vendido el reloj para comprarte las peinetas. Así que supongo que lo mejor será que frías ya las chuletas.

Como sabéis, los Reyes Magos fueron hombres sabios —hombres maravillosamente sabios— que llevaron regalos al Niño en el pesebre. Inventaron el arte de hacer regalos en Navidad. Como eran sabios, sin duda sus regalos también lo eran, y seguramente contaban con la ventaja de que podían cambiarse en caso de tenerlos repetidos. Y aquí os he contado con torpeza a sencilla historia de dos jóvenes atolondrados que insensatamente sacrificaron el uno por el otro los mayores tesoros de su casa. Pero, para terminar, digamos a los sabios de hoy en día que de todas las personas que hacen regalos, Della y Jim fueron las más sabias. De todos aquellos que hacen y reciben regalos, ellos son los más sabios. Los más sabios del mundo. Ellos son los Reyes Magos.

(VV. AA.: Cuentos de buenas noches para adultos estresados. Introducción de Lucy Mangan. Plaza & Janés, 2019)


El escritor O. Henry

O. Henry es el seudónimo más conocido de William Sidney Porter, escritor estadounidense que está considerado uno de los maestros del cuento corto. 

Nació en Greesboro, Carolina del Norte, en 1862, durante la Guerra Civil estadounidense. Cuando tenía tres años, murió su madre, razón por la que se mudó a casa de su abuela paterna. En 1879 comenzó a trabajar en la farmacia de su tío en Greensboro y en 1881 obtuvo la licencia como farmacéutico. En 1882, con James K. Hall,  viajó a Texas con la esperanza de que el clima le ayudara a aliviar la tos persistente que padecía. Se instaló en un rancho de ovejas propiedad del hijo de James, en el condado de La Salle. Allí trabajó como peón y pastor, el contacto con los trabajadores de la hacienda le permitió aprender algo de español y alemán. Tuvo tiempo también para la lectura de los clásicos. En 1884 se trasladó a Austin, Texas, donde trabajó como farmacéutico durante un breve periodo y luego pasó a trabajar  para una  tienda de cigarros, al tiempo que empezaba a escribir sus primeros cuentos y llevaba una vida social muy activa.

Se cree que el 2 de marzo de 1885 conoció a Athol Estes, de 17 años, hija de una familia adinerada, a la que empezó a cortejar. Debido a la oposición de la madre a la relación porque la joven padecía tuberculosis, en 1887 se fugaron y contrajeron matrimonio. En 1888 nació su primer hijo, que falleció a las pocas horas, y en 1889,  su hija, Margaret. En enero de 1887 había comenzado a trabajar como dibujante de mapas en la Oficina General de Tierras de Texas (GLO). Su puesto era un nombramiento político de Richard Hall, el ranchero para quien había trabajado en Texas, convertido en Comisionado de Tierras de Texas. Cuando este se postuló para gobernador y perdió las elecciones de 1890, Porter renunció a su puesto. En 1891 comenzó a trabajar en el First National Bank of Austin como cajero y tenedor de libros, pero en 1894 el banco lo acusó de malversación de fondos, por lo que perdió su trabajo, aunque no fue procesado en ese momento.

Luego pasó a trabajar a tiempo completo en el semanario humorístico The Rollins Stone, con el que ya venía colaborando desde hacía un tiempo publicando cuentos y bocetos. El semanario, inviable económicamente, dejó de editarse en abril de 1895, pero los trabajos de Porter habían llamado la atención del editor de Houston Post. Porter y su familia se mudaron a Houston donde comenzó a escribir para el Post. En esta época se llevó a cabo una auditoría en el First National Bank of Austin, tras la que fue arrestado bajo la acusación de malversación de fondos. Puesto en libertad bajo fianza que pagó su suegro, huyó a Nueva Orleans un día antes del juicio y después a Honduras, país con el que Estados Unidos no tenía tratado de extradición en ese momento, donde permaneció seis meses. En febrero de 1897 regresó a Austin al enterarse de que su mujer, que falleció de tuberculosis el 25 de junio de 1897, estaba gravemente enferma.

Declarado culpable, fue sentenciado a cinco años de prisión y encarcelado en la Penitenciaría de Ohio, en Columbus. Durante su estancia en prisión publicó cuentos bajo diferentes seudónimos, el más conocido de los cuales pasaría a ser O. Henry, que utilizó por primera vez en "Whistling Dick's Christmas Stocking", publicado en McClure's Magazine en diciembre de 1899. A los tres años fue puesto en libertad por buena conducta y se reunió con su hija.

En 1902, con su traslado a Nueva York para estar más cerca de sus editores, comenzó su etapa más prolífica. En 1907 contrajo matrimonio con su novia de la infancia, la también escritora Sarah Lindsey Coleman, quien lo abandonó en 1909. La salud del autor había sufrido un fuerte deterioro en los últimos años debido al abuso del alcohol, lo que afectó a su escritura. Falleció el 5 de junio de 1910 de cirrosis hepática.

Los cuentos de O. Henry están ambientados en su propia época. Muchos de ellos transcurren en la ciudad de Nueva York y  los personajes pertenecen a la clase trabajadora. Sus tramas, como ha escrito Juan Ignacio Alonso, se basan en el equívoco, con desenlaces sorprendentes.  Precisamente su tratamiento de los finales narrativos sorpresivos popularizó en los países anglosajones la expresión "un final a lo O. Henry". Entre los libros del autor publicados en  nuestro país y traducidos al castellano, se encuentran: Esto no es un cuento y otros cuentos (Barataria, 2008), Historias de Nueva York (Nórdica, 2012), Rolling Stones (Traspiés, 2015), El regalo de los Reyes Magos (Los cuatro azules 2, 2016), La hipótesis del fracaso y otros cuentos (KRK, 2017) y La voz de Nueva York (Traspiés, 2021). 

domingo, 18 de diciembre de 2022

"Receta para construir un nacimiento", de Luis López Anglada



Receta para construir un nacimiento

Tomad papel de plata: haced un río
y colocad encima de él un puente;
fabricad un portal; ponedle enfrente
de papel y cartón un caserío.

Simulad la blancura del rocío
con un poco de harina, y suavemente
hacedla que descienda lentamente
como la nieve cae, blanca de frío.

Colocad las figuras una a una,
la Virgen y José junto a la cuna
y en ella el Niño, en el pesebre echado.

Y si después que todo lo habéis hecho
sentís que hay una estrella en vuestro pecho,
es que está el Nacimiento terminado.

 

Luis López Anglada. (diariodeleon.es)

Luis López Anglada (Ceuta, 1919-Madrid, 2007) fue un escritor y militar español nacido en el seno de una familia de militares. En 1928 su familia se trasladó a Zaragoza y posteriormente a Valladolid, donde estudió bachillerato e inició su carrera literaria bajo la tutela del poeta Narciso Alonso Cortés. Con catorce años dirigía la revista Valor y Fe y publicó sus primeros versos en El Diario Español de Buenos Aires. En 1936, al estallar la guerra, se incorporó al frente como alférez provisional y resultó herido al final de la contienda. Inicia en Valladolid la carrera de Filosofía y Letras, que abandona para ingresar en la Academia de Transformaciones de la Infantería en Zaragoza y es promovido al empleo de teniente de infantería. Destinado en León, formó parte de la revista literaria Espadaña, editada por el poeta Victoriano Crémer, fundó la emisora de radio La voz de León y estrenó su comedia en verso A mis soledades voy. En 1941, en compañía de otros autores, fundó la revista y colección de libros Halcón. Posteriormente fundó y dirigió en Madrid las colecciones de libros de poesía Palabra y Tiempo y Arbolé. Fue secretario del Ateneo de Madrid (1969-1972). Se retiró con el empleo de coronel en 1985. Sus cenizas descansan en Fontiveros (Ávila), localidad natal de san Juan de la Cruz.

En 1961 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por Contemplación de España y en 1987 el Premio Jorge Manrique por El bosque y otros poemas. También poseía los premios Boscán, Ciudad de Barcelona de Poesía Castellana, Francisco de Quevedo del Ayuntamiento de Madrid (por Ciudadano del alba), Antonio Machado de Sevilla y Ausiàs March de Gandía (Valencia).

[Imagen inicial: okdiario.com]