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domingo, 11 de octubre de 2020

"Eros" y otro poema de Louise Glück


Foto: Saul Leiter


EROS

Había acercado la silla a la ventana del hotel, para mirar la lluvia.

Estaba en una suerte de sueño o trance...
enamorada, y sin embargo
nada quería.

Tocarte parecía innecesario, volver a verte.
Sólo quería esto:
la habitación, la silla, el sonido de la lluvia al caer,
hora tras hora, en la tibieza de la noche de primavera.

No necesitaba nada más; estaba completamente saciada.
Mi corazón se había vuelto pequeño, se colmaba con muy poco.
Miré la lluvia que caía en una densa cortina sobre la ciudad oscurecida...

Nada de esto te concernía: podía dejarte vivir
tal como necesitaras vivir.

Al amanecer cesó la lluvia. Hice las cosas
que se hacen de día, me puse en movimiento,
pero como una sonámbula.

Había bastado y ya no era cosa tuya.
Unos pocos días en una ciudad desconocida.

Una conversación, el roce de una mano.
Y después, me quité mi alianza de matrimonio.

Eso era lo que quería: estar desnuda.

De Las siete edades. Trad. Mirta Rosenberg, Pre-Textos, 2011


EL TRIUNFO DE AQUILES

En la historia de Patroclo,
no sobrevive nadie, ni siquiera Aquiles,
que era casi un dios.
Patroclo se parecía a él; usaron
la misma armadura.

En estas amistades,
siempre hay uno que atiende al otro,
la jerarquía
se nota todo el tiempo, aunque no se pueda
confiar en las leyendas:
su fuente es el que sobrevive,
el abandonado.

¿Qué eran las naves griegas incendiadas
en comparación con esa pérdida?

En su carpa, Aquiles
lo lloró con todo su ser,
y los dioses vieron

que ya era un hombre muerto, víctima
de la parte que amaba,
de la parte mortal.

De La victoria de Aquiles. Trad. de Ezequiel Zaindenwerg,
en zaidenwerg.com


Louise Glück. (diariogente.com)

Louise Glück es una escritora estadounidense, ganadora del  Premio Nobel de Literatura 2020 por "su inconfundible voz poética que a través de una belleza austera hace universal la vida individual".

Nacida en Nueva York en 1943, sus abuelos paternos eran judíos húngaros que emigraron a Estados Unidos. Creció en Long Island y en su juventud sufrió anorexia nerviosa. Se graduó en 1961 por la George W. Hewlett High School de Nueva York y posteriormente asistió al Sarah Lawrence College y a la Universidad de Columbia. Ha impartido clases de poesía en varias universidades y se ha divorciado dos veces. En 1980 un incendio destruyó su casa de Vermont con todas sus pertenencias. Actualmente vive en Cambridge, Massachusett y es profesora de inglés en la Universidad de Yale.

El Premio Nobel es el colofón a una carrera literaria jalonada de importantes galardones, que incluye doce volúmenes de poesía. Hizo su debut en 1968 con Firstborn  (Primogénito), Premio de  la Academia Americana de Poetas, y pronto fue aclamada como una de las poetas más destacadas de la literatura estadounidense contemporánea. Entre sus poemarios se cuentan títulos tan notables como The Triumph of Achilles (El triunfo de Aquiles 1985), National Book Critics Circle Award; Ararat (1990), Premio Nacional de poesía Rebekah Johnson Bobbit; The Wild Iris (Iris salvaje, 1992), Premio Pulitzer de poesía y Premio William Carlos Williams; Meadowlands (Praderas, 1996); Vita Nova (1999), que le valió en 2001 el prestigioso Premio de poesía Bolligen de la Universidad de Yale; The Seven Ages (Las siete edades, 2001); Averno (2006) y A Village Life (Una vida de pueblo, 2009). En 2003 fue nombrada 12º Poeta Laureado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en 2015 recibió la Medalla Nacional de Humanidades y en 2020 el Premio Tranströmer.  Su obra poética se caracteriza por una gran sensibilidad, la precisión técnica y la utilización de un lenguaje engañosamente sencillo para reflexionar sobre la soledad, las relaciones familiares, el divorcio y la muerte, temas en los que busca lo universal, para lo que se inspira en los mitos clásicos, presentes en casi todas sus obras. En 1994 reunió sus ensayos sobre poética bajo el título Proofs and Theories, reconocido con el premio PEN / Martha Albrand de no ficción.

Louise Glück , al recibir la Medalla Nacional de Humanidades 2015. AP (latimes.com)

2 comentarios:

  1. Grandes poemas! Las figuras griegas ayudan a profundizar en los sentimientos trascendentes.
    Una buenísima elección, Josefina.

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  2. Cierto, Carmen, los clásicos nos ayudan a comprender comportamientos y sentimientos propios y ajenos. Y Louise Glück también trata de nosotros cuando nos habla de estos personajes que la literatura ha convertido en inmortales. Gracias por tu comentario, amiga.

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