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domingo, 18 de mayo de 2014

"Gracias al sol florecen los perales y duraznos...", de Li Bai



Gracias al sol florecen los perales y duraznos,
¡qué lujo y seducción esparcen sus bellas flores!
El viento del Este acaricia todas las cosas,
y árboles, y hierbas parecen querer hablar.
Las ramas desnudas se visten de follaje
y la fuente seca reemprende su curso.
La fuerza suprema hace girar el cielo y la tierra,
el tiempo jamás deja su látigo en reposo…
Hasta el oro y la piedra se convertirán en polvo,
nada se perpetúa bajo el viento y la helada.
En el temor de morir, después que el sol y la luna se pongan,
propongámonos estar contentos, bebamos y cantemos.
El hielo del otoño atacará de pronto sin piedad los débiles sauces y las cañas.

   
                                                                                     (Li Bai)

Li Bai (también conocido como Li Bo o Li Po)  es uno de los poetas más sobresalientes de la dinastía Tang, época dorada de la poesía china. Hijo de un rico comerciante, nació en 701 en algún lugar de Asia central (la leyenda quiere que en la actual Tayikistán, en la Ruta de la Seda), pero a los cinco años su familia se trasladó a la provincia de Sichuan, en el oeste de China, donde continuó su formación en la filosofía taoísta y en las artes marciales tradicionales. Al parecer, sería su madre (de ascendencia turca) quien le inculcó el amor por las palabras.
    La fortuna de su familia le permitió viajar desde los veinticuatro años por las regiones oriental y central del país, en busca de inspiración. Tras uno de sus periodos de vagabundeo, contrajo matrimonio y vivió con la familia de su esposa en la actual provincia de Hubei. En esta época ya había empezado a escribir poesía y, después de un nuevo periodo viajero, en 742 llega a Chang'an, capital de la dinastía Tang, sin duda con la vana esperanza de alcanzar un puesto en la corte. Obtiene, no obstante, el reconocimiento del emperador y es aceptado en el grupo de poetas cortesanos, pero más tarde será desterrado debido a alguna indiscreción,  y en el otoño de 744 vuelve a la vida nómada. En esta época conoce al gran poeta Du Fu*, con quien se reencontrará al año siguiente y estrechará lazos de amistad, como se evidencia en algunos de sus poemas.
    En 755, al producirse la rebelión An Lushan, huyó hacia el sur, y en 756 se convirtió en poeta oficial de la expedición del príncipe Lin, decimosexto hijo del emperador. Cuando el príncipe es acusado de traición y ejecutado, Li Bai es encarcelado y condenado al destierro en el verano de 758, aunque no llegó a cumplir la pena porque se benefició de una amnistía general. Regresó al este de China, donde murió en casa de un familiar en 762. La imaginación popular ha creado en torno a su muerte la leyenda de que falleció ahogado cuando, sentado en una barca y en estado ebrio,  intentó abrazar el reflejo de la luna en el río. El mexicano José Juan Tablada imaginó así la muerte del poeta:
Creyendo que el reflejo de la luna
                       Era una
Taza de blanco jade y áureo vino
                       Por cogerla
                      Y beberla

   Una noche bogando por el río
                       Se ahogó
                       Li-Po…
               
    Li Bai fue un romántico en su concepción de la vida(caracterizada por la libertad y el desafío de las convenciones) y en su poesía. En sus versos celebra la alegría de beber, además de la amistad y la belleza de la naturaleza, pero también escribe sobre la soledad y el paso del tiempo. Su poesía, de conciso lenguaje, ha ejercido una notable influencia en los poetas chinos posteriores.

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