EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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miércoles, 12 de febrero de 2020

"La noche de tus ojos", de Sandra Andrés Belenguer


 -       Autora: Sandra Andrés Belenguer
-         Editorial: Planeta
-         Lugar y año de edición: Barcelona, 2017
-         Número de páginas: 317.
Es un texto literario que pertenece al subgénero de la novela. Es un libro realista de misterio y suspense, recomendado para todas esas personas a las que les gustan los finales inesperados y con algo de drama durante la lectura.
LA AUTORA: SANDRA ANDRÉS BELENGUER


Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, carrera que escogió dada su pasión por la lectura.
Es autora de libros “juvenil-adulto”, entre los que se encuentran El violín negro, El Despertar del Mal, La Hija de los Sueños y Ex Libris, cuyas historias han enamorado a miles de lectores.
Reseñista y articulista literaria, ha impartido conferencias, talleres y charlas sobre sus novelas a nivel nacional e internacional, llegando a estar presente en Universidades como la de Jules Verne en Amiens, colaborar con la Guildhard School of Drama en Londres, y ser autora Referente en Massive Open Online Courses de diversos países.


PROTAGONISTAS DE LA HISTORIA

-         Ciara: Es una chica de 18 años con un buen físico y personalidad. Su cabello es rojizo, más bien rizado y abundante; su piel es clara y sus ojos, siempre muy sinceros. Ha sufrido mucho desde la muerte de su padre, cuando ella era todavía una niña.

-         Aidan: Es un pediatra más bien alto, con ojos oscuros y pelo del mismo color. Tiene una piel lisa y suave, de color ni muy claro ni muy oscuro. Tiene unos 20 años y su infancia nunca fue fácil. 

-         Inspector Gallagher: Es un jefe de policía de la ciudad de Dublín, donde sucede todo esto. Es de aspecto robusto y su barriga denota su escaso cuidado. Es un apasionado de su trabajo, aunque, ya pasados los 50, en el fondo quiere jubilarse.

ARGUMENTO

            Todo ocurre en Dublín, la capital de Irlanda. Esta ciudad se ve inmersa en diferentes asesinatos sin aparente similitud. Sin embargo, el inspector Gallagher se da cuenta de que todos los asesinados eran hombres con un expediente no muy limpio que digamos. El primero fue acusado por violación y el segundo por pederastia. Y ambos de la misma manera: envenenados. Pero no parece ser el último caso.
            Mientras tanto Ciara, tras la muerte de su padre, sufre de un ambiente problemático en su casa. Su padrastro maltrata a su madre y a ella misma por culpa del alcohol. Pero de repente, tras una discusión, la madre muere aparentemente por ahorcamiento. Cuando el asesino se entera de todo esto, decide envenenar al padrastro. Sin que nadie se dé cuenta, pero desviándose de su magnífico plan.
Al llegar Ciara a casa y ver esta situación, tiene que ser intervenida médicamente por una pérdida temporal de visión total. Al darse de alta y no tener casa, un psicólogo se ofrece a cuidarla y devolverle la visión. Y al acceder ella a la propuesta, se da cuenta de que su médico no es quien ella pensaba…
Y ya no puedo contaros más.

Mi opinión es que es un libro de 10, recomendable para cualquier tipo de público al que le guste el suspense con drama durante la lectura.


Mónica Pueyo Sánchez, 2º ESO - B




domingo, 9 de febrero de 2020

Rima XXIX de Gustavo Adolfo Bécquer


Anselm Feuerbach, Paolo y Francesca (1864)


                      XXIX

                       (53)


[la bocca mi baciò tutto tremante]

[Dante, Commedia, Inf., V., 136.]


Sobre la falda tenía
          el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
          sus rizos negros;
no veíamos las letras 
          ninguno creo;
y sin embargo guardábamos
          hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
          pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
          más que el aliento,
que apresurado escapaba
          del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
          los dos a un tiempo,
y nuestros ojos se hallaron
          ¡y sonó un beso!

                       *

Creación de Dante era el libro;
          era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos,
          yo dije trémulo:
—¿Comprendes ya que un poema
          cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
          —¡Ya lo comprendo!

(Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas y leyendas.
Ed.: Francisco López Estrada y Mª Teresa
López García-Berdoy, Espasa, Col. Austral, 
nº 403, Barcelona, 2010)
          

Esta rima cierra el apartado del amor gozoso. Aparece encabezada por una cita de Dante que no figuraba en la primera edición de las Rimas (1871), preparada por los amigos del autor, pero sí en el Libro de los gorriones, manuscrito en el que Gustavo Adolfo Bécquer reescribió sus versos, una vez desaparecido el ejemplar enviado al ministro González Bravo, perdido durante los disturbios revolucionarios de 1868. Parece pertinente la inclusión de la cita, según Francisco Torrecilla del Olmo, pues se alude a ella en el poema: "Creación de Dante era el libro; / era su Infierno." Por tanto, el punto de partida de la composición es obra de Dante, uno de los escritores medievales preferidos por los románticos, y en especial el episodio del Infierno en el que Dante, conducido por Virgilio, se encuentra con Paolo Malatesta y Francesca de Rímini. Esta le cuenta que fueron sorprendidos por el esposo de Francesca y hermano de Paolo cuando, leyendo la historia de Lanzarote del Lago, se daban su primer beso, lo que les costó la vida además del castigo eterno. El artículo  de Bécquer "Los campos Elíseos", publicado en El Contemporáneo el 7 de agosto de 1864, deja constancia de la relectura por parte del poeta de los "inmortales poemas" de Dante y de Virgilio, hacia 1864, durante su estancia en Veruela (Zaragoza), como constata María del Pilar Palomo.

Francisco Torrecilla del Olmo comenta en su edición de las Rimas (Akal, 2002) que esta "es muy diferente de la mayoría porque no tiene paralelismo estructural sino que desarrolla linealmente una  auténtica escena de amor llena de ternura, con diálogo final incluido". Y añade:
Además supone un interesante caso de intertextualidad según el cual el yo poético besa a su amada temblorosa, como Paolo Malatesta besa a Francesca en la obra medieval que están leyendo, los cuales a su vez leen el pasaje de Lanzarote del Lago en el que este besa a su amada Ginebra, de tal manera que la experiencia del verso citado se repite a través de los siglos y los libros, dando al amor y a la poesía, al mismo tiempo, carácter eterno.
Se trata, pues, de una rima-espejo, en que la lectura del pasaje de Paolo y Francesca conduce al yo poético y a la mujer que lo acompaña a un beso, como ocurre en el texto leído, que "vuelve a ser interpretado en un presente real", como indican López Estrada y López García-Berdoy. Estos, al referirse a la pregunta a la amada -con la que, según Torrecilla del Olmo, "el poeta expresa su ideal de reducir la lírica a lo esencial"-, observan:
Pero hubo algo más; el poeta aprovechó la ocasión para exponer una lección filológica: según él, un poema cabe en un verso (v. 24). ¿Verso? ¿No hubiese sido mejor escribir beso, palabra que tiene el mismo número de sílabas y también vale como asonante  de la composición? ¿No es esta la tentación que Bécquer deja en el aire?
(El número romano indica el orden de la composición en la edición de las Rimas de 1871. La cifra árabe, la posición en el manuscrito del Libro de los gorriones.)

EL 22 DE DICIEMBRE DE 2020 SE CUMPLE EL 150 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER.
Anton Koch, Paolo y Francesca sorprendidos por Gianciotto (1805-10 circa)

domingo, 2 de febrero de 2020

"Elegía y recuerdo de la canción francesa", de Jaime Gil de Biedma

Foto: Brassaï


     Elegía y recuerdo de la canción francesa

 C'est une chanson
qui nous ressemble.

KOSMA Y PRÉVERT, Les feuilles mortes


            Os acordáis: Europa estaba en ruinas.
            Todo un mundo de imágenes me queda de aquel tiempo
            descoloridas, hiriéndome los ojos
            con los escombros de los bombardeos.
5          En España la gente se apretaba en los cines
y no existía la calefacción.

Era la paz —después de tanta sangre—
que llegaba harapienta, como la conocimos
los españoles durante cinco años.
10        Y todo un continente empobrecido,
carcomido de historia y de mercado negro,
de repente nos fue más familiar.

¡Estampas de la Europa de postguerra
que parecen mojadas en lluvia silenciosa,
15        ciudades grises adonde llega un tren
sucio de refugiados: cuántas cosas
de nuestra historia próxima trajisteis, despertando
la esperanza en España, y el temor!

Hasta el aire de entonces parecía
20       que estuviera suspenso, como si preguntara,
y en las viejas tabernas de barrio
los vencidos hablaban en voz baja...
Nosotros, los más jóvenes, como siempre esperábamos
algo definitivo y general.

 25       Y fue en aquel momento, justamente
en aquellos momentos de miedo y esperanzas  
—tan irreales, ay— que apareciste,
oh rosa de lo sórdido, manchada
creación de los hombres, arisca, vil y bella
 30      canción francesa de mi juventud!

Eras lo no esperado que se impone
a la imaginación, porque es así la vida,
tú que cantabas la heroicidad canalla,
el estallido de las rebeldías
35        igual que llamaradas, y el miedo a dormir solo,
la intensidad que aflige al corazón.

Cuánto enseguida te quisimos todos!
En tu mundo de noches, con el chico y la chica
entrelazados, de pie en un quiosco oscuro,
 40      en la sordina de tus melodías,
un eco de nosotros resonaba exaltándonos
con la nostalgia de la rebelión.

Y todavía, en la alta noche, solo,
con el vaso en la mano, cuando pienso en mi vida,
45        otra vez más sans faire du bruit tus músicas
suenan en la memoria, como una despedida:
parece que fue ayer y algo ha cambiado.
Hoy no esperamos la revolución.

Desvencijada Europa de postguerra
50       con la luna asomando tras las ventanas rotas,
Europa anterior al milagro alemán,
imagen de mi vida, melancólica!
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos,
aunque a veces nos guste una canción.

                                     De Moralidades, 1966


El pasado 7 de enero se cumplieron treinta años del fallecimiento del poeta Jaime Gil de Biedma, uno de los miembros de la generación poética de los cincuenta que mayor influencia ha ejercido en la poesía española posterior, a pesar de contar con una obra poética muy breve.  Como recordaba recientemente Javier Rodríguez Marcos, Gil de Biedma  (1929-1990) culminó la tarea de introducir en la poesía española los modos narrativos y meditativos de la poesía anglosajona, que había iniciado Luis Cernuda, uno de sus maestros.

Klaus Dirscherl ("Poesía bajo Franco: Jaime Gil de Biedma entre compromiso y juego intertextual", en AIH. Actas X, 1989) señala que en su colección Compañeros de viaje (1959) -cuyo título procede de la expresión acuñada por Lenin para designar a los burgueses que apoyaban la Revolución-  Jaime Gil de Biedma -compañero de viaje a pesar de no haber sido admitido en el Partido Comunista por su condición de homosexual-  se muestra todavía próximo a la poesía social, si bien no comparte la confianza de algunos de sus compañeros de generación en cambiar la realidad por medio de la poesía, mientras que en Moralidades se aparta aún más de la poesía comprometida, aunque no abandona sus críticas al régimen franquista ni su consternación por el estado del país. 

Con Moralidades, publicado en México por problemas con la censura española, alcanza su madurez poética. Lo compuso, como observa  Dirscherl, en un momento en que "el compañerismo solidario de los primeros años de posguerra se había disuelto" y se había perdido la esperanza de una pronta caída del régimen franquista. Esa transformación, que conlleva la pérdida de la ilusión, se muestra de manera  evidente en el poema seleccionado, especialmente en el penúltimo verso: "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos". El poema expresa, pues,  la desilusión sobre la situación española en el presente  del yo poético (años 60 del siglo XX: "Hoy no esperamos la revolución", v. 48), que recuerda con melancolía los años de posguerra, cuando España y Europa se asemejaban en la miseria y algunos españoles confiaban en que los cambios que había traído el fin de la Segunda Guerra Mundial propiciaran la desaparición del régimen franquista. 

Para el poeta, explica Dirscherl,  el punto culminante de "ansia y nostalgia hacia Europa" es la canción francesa, esa "rosa de lo sórdido" que, al contrario que la canción española,  canta "lo no esperado" (v. 31), "la heroicidad canalla" (v. 33), "el estallido de las rebeldías" (v. 34) y despierta la nostalgia de rebelión y de transgresión entre los españoles aislados de Europa y sometidos a censura.  Al mostrar su entusiasmo por la canción francesa, el poeta critica implícitamente la literatura "oficial" de España.

La referencia intertextual a "Les feuilles mortes", una canción que canta el fin de un amor, para Dirscherl, es, en realidad: 
una mise en abisme de la desilusión de Jaime Gil de Biedma que ha transformado la euforia española por la canción francesa en un canto nostálgico a la solidaridad de los 50. Así como el amante en la canción de Prévert se aflige por su amor perdido "sans faire de bruit" (v. 45), así se aflige Gil de Biedma por los "compañeros de viaje" de su juventud que ya no son solidarios.  
Yves Montand y Edith Piaf, en la película Ètoile sans lumière (1946)

Otro poema del autor en este blog:
 https://elhacedordesuenos.blogspot.com/2014/11/no-volvere-ser-joven-de-jaime-gil-de.html

martes, 28 de enero de 2020

'La familia de papel', de Isabel Soria


Grupo de lectura "Leer juntos Hoy" del IES “Goya”
Sesión del 13 de enero de 2020
Obra comentada: La familia de papel, Zaragoza, Los libros del gato negro, 2020
Autor: Isabel Soria Irisarri
Ilustración de la cubierta: David Guirao








¿QUIÉN ES ISABEL SORIA IRISARRI?

Nacida en 1974 en Zaragoza, hija de un brillante publicista –Manuel Soria– y de una renombrada novelista –Ángeles de Irisarri–, estudió Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza y está doctorada en Comunicación Audiovisual y Técnicas Artísticas y Museográficas.

Su trayectoria en el ámbito cinematográfico se ha orientado a la producción de cortometrajes: La idea (2000); Sueño (2001); El cuento (2001); Pecados (2002); Conversaciones con inspiración (2002); A golpe de Magdalena (2003) y La orquesta de las mariposas (2011), que ha obtenido diez premios internacionales, entre otros:  Oso de bronce en el Festival of Nations (Austria), Mención especial del Jurado en el Festival of Local Televisions (Eslovaquia) y The Indie Gathering (USA) a Premio  a mejor Fotografía en el Videofestival City of Imperia (Italia). 

Fruto de su clara vocación por los documentales, son una casi treintena de ellos: La isla de Lastanosa (2007); Daroca, puerta férrea de Aragón (2007); Emisiones//Sergio Abraín, Galería Patagolla y Galería Caligrama (2008); ¡Olé! (sobre la figura de Manolete) (2007); Ebro, vuelo de 1928 (2008); La chica de la orquesta (2019) y Los cielos españoles (2019), entre otros.


Paralelamente, ha ido desarrollando una carrera de escritora:

Libros infantiles:
La ciudad de Mau (2009)
Manazas (2010)
Moscogonía de las estrellas (2011)

Novela:
La familia de papel (2019)








LA FAMILIA DE PAPEL
L
Una majestuosa letra capitular sobria, una L inicial, como si de un códice antiguo se tratara, inaugura La familia de papel, primera novela de Isabel Soria Irisarri. Cumple la finalidad que desde tiempo inmemorial tienen encomendada estas letras: señalar “la cabeza”, el comienzo de los libros antiguos, que solían constar de un texto macizo, en el que, con suerte, se distinguían los párrafos. En esta novela no hay signo antiguo de calderón (¶) para señalar parágrafos, pero sí un delicado dibujo de tres pequeñas ondas centradas para señalar las secuencias narrativas, porque el relato no se fracciona en capítulos. 

Su estructura narrativa en constantes flash-backs se ve reforzada por la presentación material de todo el texto con letra vertical para la voz del narrador y letra versalita para la voz de los libros, que ponen de relieve dos mundos coexistentes: las vidas de los protagonistas Ana y Abelardo, con su desarrollo temporal, frente a la existencia de la Biblioteca, ajena al tiempo. Pese a ser una primera novela, su autora mueve con maestría los hilos temporales del relato, que se sigue con toda facilidad. Las andanzas y desventuras de los desdichados personajes: Don Agapito, Ana, Esteban, Abelardo, Manolita y Petra más una lorita mejicana llamada Isabelitase revelan al lector en idas y vueltas en el tiempo de su existencia, sin que la lógica se resienta en ningún momento. 

El relato ofrece una notable sobriedad de recursos descriptivos tanto para estos personajes no sabemos qué aspecto tienen Ana o Abelardo como para los interiores. No obstante, el lector capta la atmósfera en la que todo se desenvuelve. Y es que la autora crea un ambiente aparentemente real, con abundantes referencias históricas, pero tan sombrío que no deja resquicio en él para los sentimientos esperados en dos protagonistas jóvenes: la alegría o el amor. En La familia de papel el entorno aparece esquematizado, desdibujado de la realidad de la época en la que se inserta, con la deliberada intención de asfixiar a los personajes, de modo que no encuentren más liberación que la lectura.

Y es que Isabel Soria crea dos mundos que conviven paralelos: la vida real y la vida de los libros. La vida de Ana y de su hijo Abelardo, protagonistas de este relato, es contada a través de un narrador omnisciente. Los libros, en cambio, personaje colectivo que coprotagoniza esta historia, hablan de sí propios, pues se les concede la capacidad de dialogar.

La Biblioteca es un mundo aparte y la autora utiliza para él la técnica del “realismo mágico”. Así, el diálogo, muy abundante en estas páginas, está reservado casi enteramente a los libros y en una escasa medida a Petra, la criada procedente de Maleján que introduce la oralidad rural aragonesa cuando habla con el cartero Ángel.

A lo largo de sus 251 páginas los libros hablan constantemente entre sí, discuten sobre ideas y temas relevantes para la historia, reflexionan y opinan sobre los personajes y sus acciones. Isabel Soria les concede, además, la capacidad de sentir y, por eso mismo, de tratar, con sus inaudibles voces, de ser escuchados por los personajes. Desean influir en la vida real de sus queridos Ana y Abelardo, porque se saben una reserva de ideas y experiencias, capaz de aportar valiosos puntos de vista sobre las situaciones que se viven. 

Los libros de esta biblioteca constituyen una sociedad gobernada con “auctoritas” por Ana, reconocida como su “librarca”. Ella rige su biblioteca con pasión lectora, con amor y es también amada y protegida por sus libros, por todos los libros, ya que la biblioteca es amplia y universal. En ella conviven todos los géneros literarios y todas las épocas de todas las naciones.  

Unos personajes fracasados en su experiencia familiar forman junto a los libros una familia, la única y auténtica familia de Ana y de su hijo Abelardo. Todos sus miembros están unidos por la inteligencia, por el respeto y por el afecto profundo que se profesan. 

Sorprendentemente, aunque nada hay en los acontecimientos que lo requiera, la autora impregna este relato de un fino humor aportado especialmente por la lorita mejicana, pero también por el narrador y por los propios libros.

El final es divertido, inesperado, sorprendente y esperanzador.

Isabel Soria Irisarri rinde en La familia de papel un homenaje rotundo a los libros, que sufren ante la perspectiva de su propio futuro, amenazado por los nuevos medios de transmitir las historias. La preocupación de la autora va más allá y se pregunta si aparecerán nuevas formas de contar condicionadas por los nuevos soportes, que parecen amenazar al libro que amamos y conocemos.


       



Francisca Soria Andreu