EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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domingo, 15 de mayo de 2016

Dos poemas de Eloy Sánchez Rosillo

Bosques de Halle. www.enviajes.com



             UN GRAN SILENCIO

HAY después del poema un gran silencio,
pero no de final, de algo que acaba,
sino un silencio vivo, como de bosque o templo.


                NO HACER NADA

PERDER así este día de luz íntima,
de oro que al corazón me traen los ojos,
perderlo, estarse quieto,
dejar que el tiempo fluya
y que la vida pase.
Decir: pasa la vida, el tiempo fluye,
mientras voy poco a poco
entrando en la mañana,
en su limpia mañana transparente.
Sentir que cuanto existe no es en vano:
nada hay suelto, ni aislado, ni pequeño.
Sobre el mar que dormita,
el sol de mayo labra minucioso
el escudo de Aquiles.

            De Quién lo diría, Tusquets, 2015

Entradas relacionadas:

jueves, 12 de mayo de 2016

"La salvación", de Adolfo Bioy Casares


Foto: Enrico Ruggeri

    

La salvación

Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines de palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo -sin duda estaba pensando el tirano- es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?" Entonces un pájaro que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor descubrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean -dijo indicando al pájaro-, hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros." 
                Adolfo Bioy Casares, en  La invención y la trama, Tusquets, 1991


Bioy Casares y Silvina Ocampo, h. 1942
Adolfo Bioy Casares (Buenos Aires, 1914-1999) fue un escritor argentino considerado el maestro del cuento y de la literatura fantástica.

Nació en una familia acomodada que le proporcionó una exquisita educación y estimuló su temprana vocación literaria. En la biblioteca familiar pudo leer a los principales escritores argentinos y a los grandes de la literatura universal, algunos en su lengua original, inglés o francés. La posición de su familia le permitió también viajar al extranjero en numerosas ocasiones; así, en 1928, cuando tenía 14 años, realizó un viaje por Egipto y Oriente Próximo.

Desde muy temprano estuvo vinculado al círculo de intelectuales de la revista Sur, fundada por la escritora Victoria Ocampo, en cuya casa conoció en 1932 a Jorge Luis Borges* y a Silvina Ocampo, pintora y escritora con quien Bioy contraerá matrimonio en 1940. Su amistad con Borges fue decisiva en la vida de Bioy, que alentado por aquel abandona la universidad para dedicarse a escribir. En 1941 publica su novela La invención de Morel,  su obra más famosa y un clásico de la literatura contemporánea, galardonada con el Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. 

Su narrativa se caracteriza por la impecable construcción de los relatos y la claridad del lenguaje. Entre sus libros de cuentos más conocidos se encuentran El perjurio de la nieve (1944), Un modelo para la muerte (1948), La trama celeste (1948), Historia prodigiosa (1956), El lado de la sombra (1962), El héroe de las mujeres (1978), Historias desaforadas (1986), Una muñeca rusa (1991) y las antologías Historias fantásticas e Historias de amor, ambas de 1972. De sus novelas, cabe destacar Plan de evasión (1945), El sueño de los héroes (1954), Diario de la guerra del cerdo (1969), Dormir al sol (1973) y La aventura de un fotógrafo en La Plata (1985).

En colaboración con Borges y bajo distintos seudónimos (el más conocido, H. Bustos Domecq), escribió varios libros de relatos policíacos, dos antologías de relatos policíacos y otras obras. De la colaboración entre ambos  y Silvina Ocampo, surgen las famosas Antología de la literatura fantástica (1940) y Antología poética argentina (1941). Con su esposa escribió la novela Los que aman, odian (1946).

Sus obras han sido traducidas a varias lenguas y algunas llevadas al cine. Ha recibido, entre otros, los siguientes premios y distinciones: Gran Premio de Honor de la SADE en 1975, la Legión de Honor francesa en 1981, el Premio Cervantes y el Premio Internacional Alfonso Reyes en 1990 y el Konex de Brillante en 1994.


*Entrada relacionada: 

domingo, 8 de mayo de 2016

"El amor y las ciudades", de José Gutiérrez




                 EL AMOR Y LAS CIUDADES

Muchas veces soñaba tu ciudad,
y hasta llegué a perderme por sus calles
una noche de invierno
cuando supe de tanta soledad
y decidí buscarte
por encima de todo y contra todos.
En vano recorrí calles, plazas sin luz,
los viejos cines mudos
y los bares a punto de cerrar.
No te encontré.
                                Contra lejanas rocas
rompía el mar su oscura cabellera,
gritándome tu nombre.

Hoy tú eres mi ciudad.
Bajo la lluvia ciega más tu luz
y en los cabellos ponen su punto de maldad
las gotas por los rizos.
                                             De regreso,
inciertos como el alba,
mientras el agua borra los contornos
de otro tiempo perdido,
voy pensando tu cuerpo como un río
-el río que me arrastra de tu mano-,
tus brazos como dársena
en donde anclar herido.


     De la renuncia, 1989. En Poemas (1976-1996)
Huerga y Fierro, 1997


José Gutiérrez  (Nigüelas, Granada, 1955) es poeta español cuya obra suele ser adscrita a la corriente denominada "poesía de la experiencia". Miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada, ha codirigido las colecciones de poesía "Silene" y "Ánade", y ha sido director de la revista cultural El Fingidor, editada por la Universidad de Granada, institución en la que trabaja desde 1976 en tareas editoriales, culturales y periodísticas.

Es autor de una poesía intimista recogida en unos pocos libros, espaciados a veces por largos periodos de silencio. En sus primeros títulos (Ofrenda en la memoria, 1976; Espejo y laberinto, 1978, y El cerco de la luz, 1978), de estilo sensual, cultista y neobarroco,  se aprecia  la influencia del culturalismo, pero -como observa Juan Cano Ballesta- "no se trata de un culturalismo ostentoso, sino que, con frecuencia, se convierte en simple pretexto para reflexionar sobre la vida y la belleza". Después tiende a una expresión más sobria y transparente, pero cuidada, armoniosa y en constante diálogo con la tradición, en libros como La armadura de sal (1980), De la renuncia (1989) y La tempestad serena (2006). El paso del tiempo, la infancia, la naturaleza como paraíso perdido y el amor en un mundo urbano son los temas fundamentales de su poesía, con frecuencia de tono elegíaco. Ha publicado, además, Poemas 1976-1996 (1997) y la antología Islas de claridad (2015). Sus poemas figuran en varias antologías de poesía española y ha sido traducido al griego, francés e italiano.

jueves, 5 de mayo de 2016

400 AÑOS DE LA MUERTE DEL PRÍNCIPE DE LOS INGENIOS



El 22 de abril* de hace cuatrocientos años fallecía el más universal de los escritores españoles: don Miguel de Cervantes Saavedra. 

Una fecha tan señalada merecía ser conmemorada por nuestros estudiantes y, para ello, alumnos de 1º y 3º de ESO han elaborado murales cuyo contenido ilustra sobre distintos aspectos de la azarosa vida del escritor (paje del cardenal Acquaviva, soldado, cautivo en Argel, recaudador de impuestos, proveedor de alimentos para la Armada Invencible, espía, poeta, dramaturgo y novelista) y sobre su obra, haciendo una mención especial, como no podía ser de otro modo, a las dos partes de su genial novela: El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, que vio la luz en 1605, y El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, publicada diez años más tarde, en 1615, por un Cervantes ya maduro, solo un año antes de su muerte. 


Las mujeres en El Quijote y otros personajes, las principales aventuras del caballero y su escudero Sancho Panza, el soneto entre Rocinante y Babieca o la pervivencia de estos personajes en las artes plásticas y en la música han sido algunos de los temas sobre los que los alumnos han investigado para desarrollar sus trabajos.    




Diálogo entre Babieca y Rocinante

B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
B. Andad, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Quereislo ver? Miradlo enamorado.
B. ¿Es necedad amar? R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis. R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?

Este soneto cierra los versos preliminares de la primera parte del Quijote. Aparece entre los poemas agrupados bajo el título Al libro de don Quijote de la Mancha en los que un grupo de míticos héroes caballerescos elogian el libro y ensalzan a sus protagonistas, cada cual en un estilo adecuado a su personalidad: Amadís, Belianís, Orlando Furioso, Oriana o Gandalín. Todos ellos son una burla literaria que satiriza los libros de caballerías al ensalzar las disparatadas hazañas del loco DQ. Solo Rocinante parece darse cuenta de los desvaríos de amo y escudero.


Marta Lapuente y Mª Luisa Mateo
*Sobre la conmemoración del aniversario de su muerte el día 23 de abril, léase el artículo publicado recientemente en nuestro blog:

domingo, 1 de mayo de 2016

"Los fusilamientos de la Moncloa", de Manuel Machado

Francisco de Goya, Los fusilamientos del 3 de mayo, 1814
Museo del Prado, Madrid



LOS FUSILAMIENTOS DE LA MONCLOA


Él lo vio...Noche negra, luz de infierno...
Hedor de sangre y pólvora, gemidos...
Unos brazos abiertos, extendidos
en ese gesto del dolor eterno.

Una farola en tierra, casi alumbra,
con un halo amarillo que horripila,
de los fusiles la uniforme fila
monótona y brutal en la penumbra.

Maldiciones, quejidos... Un instante
primero que la voz de mando suene;
un fraile muestra el implacable cielo.

Y en convulso montón agonizante,
a medio rematar, por tandas viene
la eterna carne de cañón al suelo.

           De Apolo. Teatro pictórico, 1911


El escritor Manuel Machado es quizá el poeta más representativo del Modernismo en España. Hijo del folclorista Antonio Machado Álvarez y hermano mayor de Antonio Machado*, nació en Sevilla en 1874, pero se trasladó con su familia a Madrid cuando tenía nueve años. Estudió en la Institución Libre de Enseñanza* y en la facultad de Filosofía y Letras de Sevilla finalizó su formación universitaria. Desde muy joven frecuentó las tertulias literarias.
    En 1899  realizó un primer viaje  a París, al que seguirán otros. En la capital francesa trabajó como traductor  en la editorial Garnier, conoció la  bohemia, se relacionó con Gómez Carrillo, Rubén Darío* (por el que sentía una profunda admiración), Amado Nervo* y Oscar Wilde;  entró en contacto con la poesía simbolista y parnasiana, y escribió sus primeros poemas. En 1900 publicó  su primer poemario, Alma. Tras un tiempo en Barcelona, regresó a Sevilla, donde en 1910 contrajo matrimonio con su prima Eulalia Cáceres, mujer de profundas convicciones religiosas que, al quedar viuda, ingresó en una congregación religiosa. 
     De nuevo en Madrid, desempeñó el cargo de archivero en las bibliotecas Nacional y Municipal de Madrid, de la que llegó a ser director. Al acabar la Primera Guerra Mundial, fue corresponsal en Bélgica y París del periódico El Liberal
     El estallido de la Guerra Civil Española (1936) sorprendió al matrimonio en Burgos, después capital de la España franquista, donde el poeta fue detenido el 29 de septiembre y puesto en libertad el 1 de octubre, gracias a la intercesión de varias personas. La guerra supuso una separación de su familia, no solo física sino también ideológica, pues en Manuel (que había sido republicano)  se produjo un cambio  y un acercamiento al bando franquista. Durante la contienda participó en proyectos como Los versos del combatiente o Corona de sonetos en honor de José Antonio Primo de Rivera, además de componer el poema "Al sable del caudillo" (de lo que más tarde se arrepentiría), después de la toma de Madrid en 1939. En 1938, en plena guerra, fue elegido miembro de la Real Academia Española, por unanimidad.  Falleció en Madrid en 1947.

La influencia modernista se observa en sus primeros libros, Alma  (en el que encontramos paisajes exóticos,  erotismo, voluntad de evasión, dolor por el mundo y amor por lo hispánico) y Caprichos (1905). Dicha influencia se va atenuando a partir de Alma. Museo. Los cantares (1907), dando paso a una voz cada vez más personal. En  El mal poema (1909) introduce la poesía urbana, influido por Baudelaire y Verlaine*, y en Cante hondo (1912)  cultiva la canción popular andaluza. A partir de Ars moriendi (1921), libro en el que predomina un tono triste, reflexivo y resignado, se produce un nuevo giro en su poesía.
      En colaboración con su hermano Antonio escribió varias obras dramáticas, entre las que se cuentan: Juan de Mañara (1927), Las adelfas (1928), La Lola se va a los puertos (1929), La duquesa de Benamejí (1930), todas ellas en verso, y El hombre que murió en la guerra, en prosa, que terminó sin la participación de su hermano y estrenó en 1941, cuando este ya había muerto en el exilio.
Antonio y Manuel Machado

El poema elegido forma parte de los veinticinco sonetos sobre cuadros famosos que conforman su poemario Apolo, y es el tercero de los dedicados a Goya. En ellos recupera la tradición retórica de la écfrasis,  la descripción literaria de una obra de arte. En el caso que nos ocupa, describe la pintura de Goya que muestra la dura represión sufrida por el pueblo madrileño tras su levantamiento contra las tropas napoleónicas el 2 de mayo de 1808.
     El poeta se enfrenta a la descripción con total libertad, pues como ha señalado Miguel d'Ors en Estudios sobre Manuel Machado, imaginando la escena real que reproduce el cuadro, añade elementos sonoros (gemidos, maldiciones, quejidos, la voz de mando) y olfativos (hedor de sangre y pólvora), lo que constituye un enriquecimiento del cuadro. Respecto a los aspectos visuales, D'Ors destaca que todos los elementos del poema figuran en el cuadro, salvo el fraile señalando el cielo, el cual pudo tomar Machado, "consciente o inconscientemente, de la   tradición iconográfica del tema del ajusticiamiento pero puede proceder también del propio Goya, de uno de Los desastres de la guerra, concretamente el titulado Duro es el paso (que, casualmente, representa también una ejecución)". Contradiciendo la opinión de Miguel d'Ors, Yolanda Coronado Carrillo (El ékfrasis en la poesía de Manuel Machado) constata la presencia en el cuadro de un fraile (la figura con hábito  y tonsura), pero -añadimos nosotros- no en la actitud que indica Machado.
    Llama la atención Coronado Carrillo sobre la escasez de verbos  en el poema y la abundancia de sustantivos, que lo convierten, según López  Estrada, en "una sucesión entrecortada de sintagmas nominales", y, por el flujo de imágenes, lo aproxima a la poesía impresionista.

Otros poemas del autor en este blog:

*Entradas relacionadas:

-Antonio Machado: 
http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2010/02/a-jose-maria-palacio-de-antonio-machado.html
-Institución Libre de Enseñanza:
-Amado Nervo:

miércoles, 27 de abril de 2016

Del árbol del corazón 7: cuadernos de poemas

El número 19 de los "Cuadernos de biblioteca" reúne una selección de poemas escritos por los alumnos de ESO y 1º de Bachillerato, bajo la dirección de los profesores Marta Lapuente, Marisa Mateo, Inmaculada Navarro y Javier Aznar, como parte de la actividad "Del árbol del corazón", celebrada del 8 al 22 de febrero de 2016. La ilustración de la portada es una obra diseñada por la alumna Paula Díaz Rincón, de 2º B de ESO, y, como viene siendo habitual, el diseño y la maquetación del cuaderno se deben a la profesora Pilar López.

En el siguiente enlace encontraréis información sobre dicha actividad: