La sesión celebrada el 16 de marzo tuvo un carácter excepcional por formar parte del programa del curso 180 años de Educación. Presente, pasado y futuro, en una jornada dedicada a la figura de María Moliner, y por contar con la participación de la doctora Martín Zorraquino, de la Universidad de Zaragoza. Previamente, los miembros de la tertulia habíamos asistido a la conferencia impartida por la doctora Martín Zorraquino en el salón de actos del IES Goya, para participar, a continuación, en el acto de denominar a la biblioteca histórica del centro con el nombre de "María Moliner" y presentar el retrato de la lexicógrafa aragonesa donado al centro por su autor, el profesor e ilustrador Chema Agustín.
![]() |
| La doctora Martín Zorraquino (dcha.), durante su conferencia, acompañada por Carmen Romeo Pemán (izqda.) y Francisca Soria Andreu (centro) Foto: Eva Rodríguez Legaz |
Conferencia de la doctora María Antonia Martín Zorraquino
La doctora Martín Zorraquino fue invitada a dar una conferencia sobre María Moliner Ruiz, antigua alumna del Instituto Goya, autora del Diccionario de uso del español.
María Antonia Martín Zorraquino es Licenciada y Doctora en Filología Románica por la Universidad de Zaragoza y desde 1981 catedrática de Lengua Española (primera mujer en España en lograrlo). Es académica correspondiente de la Real Academia de la Lengua de España y de las de Cuba, Panamá y Perú. No cabe aquí detallar su extraordinario currículo, baste subrayar que, desde hace décadas, es directora de la Cátedra María Moliner de la IFC de Zaragoza y que es reconocida autoridad en la lexicógrafa aragonesa.
Había, además, una segunda y especial razón para que su presencia fuese totalmente oportuna en ese acto del programa de la celebración del 180 aniversario del Instituto Goya y es que la doctora Martín Zorraquino quiso ligarse para siempre a su Departamento de Lengua española y Literatura.
Fue al amparo de una convocatoria del Ministerio de Educación y Ciencia que convocaba un concurso de “Proyectos de cooperación entre Departamentos universitarios y Departamentos de institutos de Enseñanza Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional”. Y cuando ella leyó dicha convocatoria no dudó en acudir al Instituto Goya y exponer su proyecto. Cuatro de los profesores se apuntaron sin dudarlo: Teresa Villanova Novajas, Carmen Romeo Pemán, Luis Gómez Egido y Francisca Soria Andreu. Por parte del Departamento de Lingüística General e Hispánica de la Universidad de Zaragoza participaban María Antonia Martín Zorraquino, directora del proyecto, y la profesora Margarita Porroche Ballesteros.
El tema del trabajo, CREACIÓN E INCORRECCIÓN IDIOMÁTICAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ARAGONESES, lo inscribía en gran parte en el ámbito de la lexicografía, aunque destinado a su posterior trabajo con alumnos en las aulas.
Durante dos cursos enteros la tarea fue recoger muestras de toda la prensa de Zaragoza, Huesca y Teruel, así como llevar a cabo grabaciones de la radio y televisión de ámbito regional. El trabajo de campo arrojó un total de 287 voces y expresiones de amplio uso en los Medios de Comunicación.
De ellos se seleccionaron 146 para su completo estudio lingüístico y 137 para fichas didácticas. De modo que, partiendo como María Moliner, del uso, se seleccionaron entradas novedosas, tales como “agentes económicos”, que se clasificó como neologismo del subtipo composición–disyunción con extensión semántica y se definió como: “Personas que intervienen en la industrialización y comercialización de los productos”. (Heraldo de Aragón, 26/3/1994).
O “deprimidas”, neologismo afectado de un fenómeno de extensión semántica, que se definió así: “Que es pobre o que ha sufrido decaimiento, sobre todo económico, referido a lugares, terrenos o grupos sociales” (Diario del Altoaragón, 2/10/1994).
O “reencaminar”, una incorrección por error léxico con confusión semántica, corregido así: “reorientar, volver a orientar algo. Formado a partir de orientar, dirigir o encaminar algo en relación con un punto o con un fin”. (Servicios Informativos Regionales TVE, Informativo aragonés, 14.00 Horas) (2/7/1995).
Fruto de aquel trabajo, premiado por el Ministerio en 1995 (BOE11/11/1995) con una generosa aportación para libros y material escolar, fue la publicación de un grueso volumen que contiene todo el estudio, más las fichas creadas para los alumnos y utilizadas después por los profesores del Departamento.
La conferencia fue interesantísima y muy amena. Ofreció muchos y muy interesantes datos sobre la vida de la autora de Paniza. Los brillantes conocimientos lingüísticos de la doctora Martín Zorraquino ilustraron con ejemplos sacados del Diccionario la explicación sobre la técnica lexicográfica inaugurada por ella en su novedosa obra, única en el ámbito de la lengua española.
Francisca Soria Andreu
Andrés Neuman, Hasta que empieza a brillar.
A veces escribo una palabra y me quedo mirándola hasta que empieza a brillar.
Emily Dickinson
El curso 180 años de Educación. Pasado, presente y futuro, coordinado por Concha Gaudó (IPGOYA) y organizado por la IFC, el IES Goya y la Asociación Innovación y Patrimonio IES Goya (IPGOYA), se celebra entre febrero y mayo de 2026 en el IES Goya, con motivo del 180 aniversario de su fundación.
Entre los actos del curso, se puso el nombre de María Moliner a la biblioteca histórica del Instituto. Con este acto se rindió homenaje, por su legado, a una de las alumnas más celebres que pasaron por sus aulas.
Los participantes de la tertulia “Leer juntos” nos sumamos al homenaje del Instituto con la lectura del libro de Andrés Neuman Hasta que empieza a brillar y con la presencia de la doctora María Antonia Martín Zorraquino, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Zaragoza, académica correspondiente de la Real Academia Española y coordinadora de la “Cátedra María Moliner” de la IFC. Es la mayor autoridad en el análisis académico de la vida y la obra de María Moliner. En numerosas publicaciones ha demostrado un conocimiento exhaustivo de su biografía, de la técnica lexicográfica y del valor lingüístico de su Diccionario de uso del español.
La doctora Martín Zorraquino nos deleitó con su sabiduría sobre Andrés Neuman y María Moliner, cuya vida no tiene secretos para ella. Y mucho menos su obra, de la que hizo un brillante análisis.
Yo añadiré una introducción a la novela Hasta que empieza a brillar, con la intención de continuar el debate que tuvo lugar en la biblioteca.
Comenzaré con las mismas palabras con las que Andrés Neuman inicia la biografía novelada:
¿Cuánto guarda una palabra de las voces que la dijeron? ¿Qué parte de un lugar permanece al nombrarlo?
Paniza. El nombre del pueblo no le traía el pueblo sino las narraciones de su madre y todo lo que le habían contado desde niña y María lo seguía repitiendo sin mucha convicción. Las montañas de Paniza eran el mirador desde donde imaginaba sus primeras sílabas, ese cambio de altura entre las experiencias en primera persona y los recuerdos prestados.(p. 21).
En estos párrafos está todo el programa de Neuman: recuperar todos los recuerdos de María Moliner: los de sus experiencias propias, los que le prestaron sus gentes y los que le presta el autor para hacerla volver a brillar.
A medida que vamos leyendo, sentimos que nos acercamos a una María íntima y afectiva, a la que no conocíamos. La María niña nos emociona hasta la lágrima. Pero cuando se enfrenta a las dificultades y a la guerra, nos hace sentir rabia contra los que la hicieron sufrir. Y cuando trabaja en su diccionario nos contagia su entusiasmo por la lengua y por la vida.
El acierto de esta novela está en el tono. El narrador cuenta la historia en tercera persona, pero desde una gran cercanía, como si María le hubiera dado permiso para estar siempre a su lado y para vivir con ella en su entorno.
Nos resulta tan cercano que cuando leemos en silencio, en algunos momentos, sin darnos cuenta, pasamos a leer en primera persona, como si nos estuviera hablando María de ella misma. Podemos decir que ha elegido un narrador equisciente, el que a ratos sentimos su narración como un monólogo interior.
Pero Neuman no se olvida que está en tercera persona y que en ciertos momentos puede poner distancias, abrir grietas por las que se cuele la ironía. Son momentos narrativos en los que María se vuelve tan humana que sorprende al lector con escenas que nunca se habría imaginado.
La ironía, junto con otros recursos literarios, le ayuda a superar un reto difícil: novelar la biografía de una persona célebre. Y salva los obstáculos con una prosa poética salpicada de abundantes detalles cotidianos, con un nuevo enfoque de la protagonista y con una original estructura novelesca.
Desmitifica la leyenda que creó una imagen de María redactando su diccionario en solitario, en la mesa de su cocina. Esta leyenda se tejió con una parte de verdad y con una idealización romántica, que intentaba destacar el carácter heroico de su trabajo. Pero no era una de esas leyendas urbanas completamente falsas, porque María realizó una proeza sin precedentes.
En su lugar descubrimos a una persona muy humana, entregada a su familia y a su trabajo; a una activista en la difusión de la lectura, con gran implicación social. Quería hacer llegar libros, instrumentos de libertad, a todos los rincones de España a través de las Misiones Pedagógicas.
Desde que era estudiante en Zaragoza le había interesado la lexicografía, dada su natural obsesión por las palabras, pero no empezó a escribir el diccionario hasta los cincuenta años. Y no estuvo sola, que en las fichas colaboró toda su familia, hasta la sirvienta. Recibió gran ayuda de su amiga Marijose, María Josefa Canellada, una perdedora en su carrera novelística, iniciada con El penal de Ocaña.
Marijose había enseñado Lingüística en Salamanca, investigado no sé cuántas cosas en el seminario blablá y nadaba en conocimientos dialectales. Era también discípula de Navarro Tomás, exdoctoranda del propio Dámaso, compinche de Lapesa y esposa de Zamora Vicente, lexicógrafo de la Academia. Para colmo, había sido finalista del premio que había ganado su admirada Martín Gaite. Vetada por la censura, la novela de Marijose contaba la historia de una enfermera en la retaguardia republicana, desactivando así cualquier otro recelo que María podría haber tenido. (p. 219).
La defraudó enterarse de la postura de Zamora Vicente, que iba insinuando por ahí que su esposa había tenido que rehacer los contenidos gramaticales del diccionario. Dedujo que Marijose no recordaba con particular cariño su colaboración. Por lo visto, sus méritos le pertenecían siempre a alguien más. Los caballeros alcanzaban sus metas ellos solos. (p. 249).
Me he detenido en este episodio, importante en la intriga de la novela, para entender cómo la mira Andrés Neuman. Lo hace intensamente, como en la cita inicial de Emily Dickinson, hasta llegar al fondo de sus luces y sombras. Y de allí sale un nuevo destello que la hace volver a brillar.
Gracias a este empeño del autor, la acompañamos en su trayectoria vital y en su íntima relación con las palabras.
En esta obra sobrevuela el fracaso de María Moliner por no haber entrado en la RAE. Y está presente en toda la narración, gracias a una original estructura: la línea temporal de la biografía se rompe con cuatro fragmentos de una visita de Dámaso Alonso en la que le comunica el resultado de la votación de la RAE.
Comienza el libro con la primera parte de la visita. Desde ese mismo instante sabemos que toda la novela está recordada con un regusto amargo, provocado por la injusticia que los académicos cometieron con ella. Le negaron el sillón para el que había sido propuesta. Dámaso y ella sabían que se lo habían negado por ser mujer, precisamente a ella, una gran lexicóloga apasionada de las palabras.
—A ver. Algunos compañeros opinan que, en este momento, nos hace más falta un gramático que una lexicógrafa.
—Ajá. Muy sutil de su parte. (p. 79).
Andrés Neuman ha podido novelar así porque ha investigado mucho y ha conocido bien a su protagonista.
"Investigamos para ganarnos el derecho a inventar" (p. 293). Y, como hemos comprobado desde al comienzo de nuestra tertulia, los estudios de la doctora María Antonia Martín Zorraquino se convirtieron en una de sus principales fuentes.
Carmen Romeo Pemán
![]() |
| Marily Gómez Llop, profesora encargada de la biblioteca, se dirige a los asistentes en el acto de inauguración de la biblioteca histórica 'María Moliner Ruiz' Foto: Eva Rodríguez Legaz |
| El profesor e ilustrador Chema Agustín, en un momento de la presentación del retrato de María Moliner/ Foto: Eva Rodríguez Legaz |

.jpg)










