EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL IES "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 9 de diciembre de 2018

"Para que no me olvides", de Paula Bozalongo





PARA QUE NO ME OLVIDES

En el cenit del tiempo
cuando la lluvia grita
y un relámpago vela
la habitación vacía,
se ha apagado la luz.

El techo se ha cansado
de sostener el agua
que pedirán las flores en abril.

Estamos en diciembre
y hay tormentas que rasgan
su duelo en el cristal
para que no te olvides
de quererme en invierno.

De Diciembre y nos besamos, 2014

Paula Bozalongo (www.ideal.es)
Paula Bozalongo nació en Granada en 1991. Es estudiante de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid. Hija del también poeta Javier Bozalongo, la poesía entró en su vida siendo muy joven, cuando acompañaba a su padre a las lecturas poéticas. Según ha declarado la autora, en su pasión por la poesía, ha sido determinante:
Escuchar a Ángel González en el Isabel la Católica sentada al lado de mi abuelo; un poema de Derek Walcott en Granada, visitar el barranco de Víznar con Herta Müller o la Alhambra con Pablo García Baena... Eso y que he crecido rodeada de libros de poetas de los que he aprendido como Luis García Montero, Benjamín Prado  o Raquel Lanseros, que ahora ellos han leído mis poemas, o Fernando Valverde, Jorge Galán y Daniel Rodríguez Mota, a los que admiro y he tenido la suerte de vivir su poesía.
Es antóloga y prologuista de A las órdenes del viento (2013), de Raquel Lanseros, y ha colaborado en la organización del Festival Internacional de Poesía de Granada. En 2014, con veintidós años,  ganó el Premio Hiperión de Poesía 2014 con su primer poemario, Diciembre y nos besamos,  libro del que el jurado destacó "los hallazgos expresivos y la serena y contundente belleza de su escritura, más destacable por su juventud".

[Imagen inicial: ar.pinterest.com]

martes, 4 de diciembre de 2018

LIBROS: NOVEDADES

Os presentamos el boletín de novedades del primer trimestre con algunas sugerencias para estas vacaciones.

domingo, 2 de diciembre de 2018

"Todas las cartas de amor son ridículas...", de Fernando Pessoa




Todas las cartas de amor son ridículas...


Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

Quién me diera el tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy mis recuerdos
de esas cartas de amor
sí que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículas).


Álvaro de Campos, heterónimo de Fernando Pessoa.
                                              Versión de Miguel Ángel Flores



VERSIÓN ORIGINAL EN PORTUGUÉS:



Todas as Cartas de Amor são Ridículas


Todas as cartas de amor são
Ridículas.
Não seriam cartas de amor se não fossem
Ridículas.

Também escrevi em meu tempo cartas de amor,
Como as outras,
Ridículas.

As cartas de amor, se há amor,
Têm de ser
Ridículas.

Mas, afinal,
Só as criaturas que nunca escreveram
Cartas de amor
É que são
Ridículas.

Quem me dera no tempo em que escrevia
Sem dar por isso
Cartas de amor
Ridículas.

A verdade é que hoje
As minhas memórias
Dessas cartas de amor
É que são
Ridículas.

(Todas as palavras esdrúxulas,
Como os sentimentos esdrúxulos,
São naturalmente
Ridículas.) 


Fernando Pessoa/Álvaro de Campos,  Poemas 


Fernando Pessoa compuso este poema el 23 de
Ophélia Queiroz./El País
octubre de 1935, un mes antes de su muerte, acaecida en Lisboa el 30 de noviembre. Firma la composición su heterónimo Álvaro de Campos, una de las personalidades en que se desdoblaba Pessoa. Campos es, según los estudiosos, su verdadero complementario, el heterónimo que más se aproxima a la verdadera personalidad de Pessoa. Se trata de un ser antisocial  y sarcástico, concebido por Pessoa como un ingeniero naval de origen portugués, pero educado en Inglaterra, que se siente extranjero en todas partes. De ahí la visión desencantada que muestra en el poema elegido, en el que  caricaturiza el apasionamiento característico de las cartas de amor, incluidas las que él mismo escribió muchos años antes, un tiempo evocado con nostalgia.


Efectivamente, Fernando Pessoa (FP) escribió unas cincuenta cartas al único amor que se le conoce, Ophélia de Queiroz (OQ), una joven de familia burguesa que entró a trabajar como secretaria en la oficina comercial situada en la Baixa lisboeta, en la que también se empleaba por horas el escritor, como traductor  de cartas de negocios.

Se conocieron a finales de 1919. Ophélia tenía entonces diecinueve años, y Pessoa, treinta y uno. El poeta se declaró a Ophélia una tarde de  febrero de 1920 en que ambos se habían quedado solos en la oficina. La joven huyó de forma precipitada, pero la escena no la dejó indiferente,  como ha contado ella misma:
Un día nos quedamos sin luz en la oficina [...] Fernando fue a buscar un quinqué de petróleo, lo encendió y lo colocó sobre mi escritorio. Un poco antes de la hora de salida me dejo una notita sobre la mesa, que decía: "Le ruego que se quede". Yo me quedé, a la expectativa. Es que entonces  yo ya  me había dado cuenta del interés de Fernando por mí, y yo, lo confieso, también le veía algunas gracias... Recuerdo que estaba yo de pie, poniéndome la chaqueta, cuando él entró en mi despacho. Se sentó en mi silla, posó el quinqué que traía en la mano y, dándose la vuelta hacia mí,  comenzó de pronto a declararse como Hamlet se declara a Ofelia: "¡Oh, querida Ofelia!, mido mal mis versos; carezco del arte necesario para medir mis suspiros, pero te amo en extremo. ¡Oh, hasta el último extremo, créeme!". 
Quedé perturbadísima, como es natural, y sin saber qué tenía yo que decir, acabé de abrigarme y me despedí precipitadamente. Fernando se levantó, con el quinqué en la mano, para acompañarme hasta la puerta. Pero de repente, lo posó sobre la divisoria de la pared; sin que yo me lo esperase, me agarró, me abrazó, y sin decir palabra, me besó, me besó apasionadamente, como loco.
(Traducción de Isabel Lacruz, en el posfacio a Cartas de amor, editorial Funambulista, pp.154-155) 
Días más tarde, como FP parecía haber olvidado lo sucedido, ella le escribió una carta pidiéndole una explicación, lo que dio origen a la primera carta-respuesta del poeta, fechada el 1 de marzo de 1920. Este es el punto de partida de una difícil   relación intermitente y secreta que podemos reconstruir por medio de su correspondencia. Con las cartas empezaron también los pequeños regalos (como cajitas de caramelos escondidas en los cajones), las notitas cariñosas y las bromas; todo, según explica la propia Ophélia, de una delicadeza y ternura extremas. Cuando ella se trasladó a otra oficina, él la acompañaba al trabajo en el tranvía (tomándolo en distinta parada para que la familia de la joven no sospechase nada) e iba a esperarla a la salida. Con frecuencia fijaban una hora para que ella se asomase a la ventana de su casa, ante la que se paseaba el poeta. Sus familias desconocían la relación ya que, aunque a veces hablaban del futuro, Pessoa siempre se negó a conocer a la familia de Ophélia.

Su relación duró hasta finales de noviembre de 1920 y, tras un paréntesis de nueve
años, se reanudó de nuevo en junio de 1929 -cuando Pessoa, obsesionado con su obra literaria, tenía ya una clara dependencia del alcohol-  y se frustró finalmente en enero de 1930. El motivo de retomar la relación fue la petición que le hizo Ophélia, a través de su sobrino Carlos Queiroz, de una fotografía dedicada del escritor. Se trata de la famosa imagen de FP bebiendo en un local de la Baixa lisboeta, en cuyo reverso, jugando con las palabras, escribe con ironía:"Fernando Pessoa, en flagrante delitro". La compleja personalidad de Pessoa,  su precaria situación económica, su rechazo a comprometerse y la dedicación a su obra fueron factores determinantes en el final de la relación, a la que no fue ajena la interferencia del heterónimo Álvaro de Campos -Pessoa firmó alguna de sus cartas a Ofélia con las iniciales  A. de C.-,  que llegó a presentarse a  Ofélia y que a esta le resultaba particularmente odioso, por su crueldad y sarcasmo, además del desprecio que expresaba por Pessoa, "abyecto y miserable individuo". 

                                                                                                                       26 de septiembre de 1929*

    Ophelinha pequeña:

    No sé si me quiere, pero voy a escribirle esta carta por eso mismo. 

    Como me dijo que mañana evitaría verme entre las cinco y cuarto y las cinco y media en la parada del tranvía que no es de allí, allí estaré exactamente. 

    Sin embargo, como se da la circunstancia de que el Sr. Ingeniero Álvaro de Campos tiene que acompañarme mañana durante gran parte del día, no sé si será posible evitar la presencia -por lo demás agradable- de este señor durante el viaje a ciertas ventanas cuyo color ahora no recuerdo. 

   El viejo amigo al que acabo de referirme tiene algo más que decirle. Se niega a darme cualquier explicación de lo que se trata, pero espero y confío  que, ante su presencia, tendrá ocasión de decirme, o decirle, o decirnos, de qué se trata. 

    Hasta entonces permanezco silencioso, atento e incluso expectante. 

    De modo que hasta mañana, boquita dulce, 
Fernando.

Ofélia manifiesta en sus cartas el desagrado que le produce Campos y le pide a Fernando que se libre de él, pero este le responde que no puede evitar sentirse avasallado por Campos. Si en la primera etapa de su relación las cartas traslucen un amor juvenil inocente y sublime, en la segunda, el complejo Álvaro de Campos domina la relación. Como escribe Antonio Tabucchi, entre el amor y la literatura, Pessoa eligió la literatura porque no podía elegir el amor. El propio Pessoa reconoce:
Mi destino pertenece a otra ley cuya existencia Ophelinha desconoce, y está cada vez más subordinado a la obediencia a Maestros que no consienten ni perdonan.
Sin embargo, mantuvieron el contacto hasta la muerte del escritor, y cuenta Ophélia que una tarde de 1934 llamaron a la puerta de su casa y, poco después, la sirvienta le entregó un libro. Se trataba de un ejemplar de Mensaje, la única obra que Pessoa pudo publicar en vida, con una dedicatoria. Por la descripción de la criada, Ophélia comprendió que era el propio Pessoa quien lo había llevado. Corrió hacia el portal pero no logró verlo. Ophélia contrajo matrimonio tres años después del fallecimiento de Pessoa.

En opinión de Isabel Lacruz, nada en estas cartas difiere de la correspondencia de cualquier pareja de la época (concertación de citas, reproches, expresión del amor), salvo en dos aspectos: la infantilización del lenguaje de ambos y la aparición de abundantes neologismos, juegos de palabras y referencias implícitas, en las del poeta. Sirva como ejemplo, una de las últimas escritas por FP, fechada el 1 de octubre de 1929*:
    Terrible Bebé: 
    Me gustan sus cartas, que son tan dulces, y también me gusta usted, que es dulce también. Y es bombón, y es avispa, y es miel, que es de las abejas y no de las avispas, y todo es verdad, y el Bebé debe escribirme siempre, por más que yo no escriba, que es siempre, y yo estoy triste, y estoy loco, y nadie me quiere, y además por qué alguien debería quererme, y eso mismo, y todo vuelve al principio, y me parece que hoy la llamaré por teléfono, y me gustaría darle un beso en la boca, con exactitud y glotonería y comerle la boca y comer los besitos que tuviera escondidos y apoyarme sobre su hombro y resbalar hacia la ternura de las palomitas, y pedir perdón, un perdón falso, y volver muchas veces, y punto final hasta volver a empezar, y por qué Ophelinha quiere a un maleante y a un desastrado y a un zarrapastroso y a un individuo con narices de cobrador del gas y expresión general de no estar allí sino en el baño de la casa de al lado, y exactamente, y en fin, y voy a terminar porque estoy loco, y lo he estado siempre, y es de nacimiento, que es como quien dice desde que nací, y me gustaría que Bebé fuera una muñeca mía, y yo hacía lo que un niño, la desnudaba, y el papel termina aquí mismo, y esto parece imposible que lo haya escrito un ente humano, pero está escrito por mí, 
Fernando
Las cartas de amor del poeta se editaron por primera vez en Lisboa  en 1978 (Ática), precedidas del testimonio de Ophélia sobre su relación con Pessoa. Las que ella escribió al poeta aparecieron en 1996, cinco años después de la muerte de su autora, editadas por Assírio e Alvim. Y en 1912 el mismo sello reunió las de ambos. En  2010, Libros del Zorro Rojo publicó en castellano las Cartas a Ophélia, con prólogo de Antonio Tabucchi e ilustraciones de Antonio Seguí, y en  2012  apareció la edición de  Funambulista, bajo el título de Cartas de amor. En el mismo sello Luis Morales publicó en 2015  Un amor como éste,  reconstrucción  literaria de la relación entre Pessoa y Ophélia.



*En Fernando Pessoa, Cartas a Ophélia. Traducción de Alejandro García, Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2010.

Otros poemas del autor en este blog:

domingo, 25 de noviembre de 2018

"Allí está todo el año", de Fernando del Paso




Allí está todo el año

Cuando yo me muera, allí está todo el año: tómalo. Cuando yo me muera,
cómprate un calendario, y por cada mes que todavía me  quieras, deshoja
la hoja, arráncala, arrójala: A enero, mándalo  al cielo. A  febrero, con mis
camisas. Con  marzo, envuelve  una  rosa. Y  hazte  con abril un barco que 
navegue despacio hasta mayo. A junio dile que me salude a julio y mánda-
los a los dos por un embudo. Y con agosto, amada  mía, cubre  tus pechos
para que se  incendie  el día. Cuando yo me  muera, allí  está  septiembre: 
bésalo. Con octubre, haz un cometa y con noviembre, su cola. Y a diciem-
bre deshójalo y jura que al mismo tiempo si me quieres, no me quieras, si
me olvidas, no me olvides.

Fernando del Paso falleció en Guadalajara, México, el 14 de noviembre de 2018.

Entrada relacionada:

martes, 20 de noviembre de 2018

X Semana de la Literatura de Misterio y Terror


 Ya se ha convertido en una tradición en el IES Goya la celebración de la Semana de la Literatura de Misterio y Terror en torno a las fechas de Todos los Santos y la Noche de las ánimas, de modo que acabamos de alcanzar la décima edición.
 La actividad central ha sido, como siempre, la audición de relatos de terror en el ambiente recogido, oscuro y sugerente de nuestra biblioteca histórica, decorada al efecto con motivos siniestros. Los profesores de Lengua y literatura han leído o narrado a sus alumnos de ESO cuentos relacionados con “tumbas, sepulcros y cementerios”, como La resucitada, de Emilia Pardo Bazán, o La tumba, La cripta o El sabueso, de Lovecraft, entre otros. 


Otras actividades realizadas han sido la búsqueda de informaciones curiosas sobre el origen de la festividad del Día de difuntos y sobre los ritos y celebraciones en Aragón y en el mundo, en general, navegando por la web http://trucatruca.lenguasdearagon.org/trucaalmetas, o también el visionado y comentario, en algunas aulas, del cortometraje Il Mondo mio de José Manuel Fandós y Javier Estella, basado en un guion de Óscar Sipán y Mario de los Santos, sobre un sepulturero solitario y feliz que protagoniza un poético encuentro con la última moradora de su cementerio. Podéis ver el premiado cortometraje en el enlace siguiente:
  Asimismo desde los departamentos de Francés, Alemán e Inglés se han organizado actividades de diverso tipo. Así, los alumnos de la sección Bilingüe de Alemán (2º de ESO grupo avanzado y 3º de ESO) se lo pasaron “de miedo” escuchando una terrorífica historia titulada Das Silberbein, que les contaron dos estudiantes en prácticas, Christina y Eda, procedentes de dos universidades alemanas. (Por si estáis interesados, nos dejaron copias del cuento en la biblioteca a disposición de “los valientes que se atrevan con el miedo y con el alemán”).
 Desde el departamento de Inglés se les acercó a los alumnos de 1º y 2º de ESO a la figura y la obra del célebre escritor norteamericano Edgar Allan Poe. La auxiliar de conversación, Grace Barrett, les presentó al maestro de los cuentos de terror. Y, tras la introducción, los alumnos descubrieron alguna curiosidad sobre su trágica vida y leyeron The Tell-Tale Heart (El corazón delator). La lectura se acompañó de un corto de animación basado en el relato, que podéis ver aquí:

De la decoración de la biblioteca y otros espacios del centro se ocuparon los departamentos de Actividades Extraescolares y de Artes Plásticas. 
Al respecto queremos poner de relieve el Proyecto realizado por los alumnos de 1º de Bachillerato de Artes del Libro que, en este curso, ha versado sobre el mundo del CINE. La profesora Gloria García, que ha dirigido al grupo formado por Alina Baranescu, Naroa Benito, Sergio Blasco, Nerea Carrasco, Paula Díaz, Leyre Flores, Yaiza Oré, Juan Rodrigo y Neida Val, nos explica su trabajo:
“Tras una selección de películas, cada alumno eligió una sobre la que componer e idear su imaginario y poder transmitir las sensaciones que reafirmamos mediante palabras como: Miedo, Susto, Asco, Temor o Terror.



 Los ítems para todos serían comunes: tamaño de las imágenes din-a3, solo el uso del blanco y negro, rojo y un azul, y la variedad de técnicas y acabados que cada alumno necesitara para conseguir expresar su sensación concreta ligada al mundo de lo inquietante.
En el pasillo de la primera planta de camino a la biblioteca, montamos en las paredes grandes letras negras formando cada una de las cinco palabras arriba citadas colocando la ilustración dentro de cada letra “O”, que estaba diferenciada con una cartulina roja. Además, una serie de películas asociadas a cada sensación, así como la elegida por el alumno, acompañarían a cada montaje.
Los dibujos originales fueron montados en el interior de la Biblioteca.”







Los alumnos quedaron satisfechos con su trabajo y el resultado fue valorado de forma muy positiva por todo el instituto. Desde la biblioteca, esperamos seguir contando con la brillante colaboración de “nuestros alumnos artistas” en sucesivas ediciones, como lo llevan haciendo en las últimas.
 

Por último queremos recordar que muchos alumnos ya están escribiendo sus propios relatos de terror, una selección de los cuales recogeremos próximamente en nuestra revista “Cuadernos de biblioteca”.

domingo, 18 de noviembre de 2018

"La caída" y otro poema de Luisa Castro

Rocas naturales de la playa de Las Catedrales, Lugo (J.Wildman/
Getty Images/iStockphoto). lavanguardia.com



                  LA CAÍDA

Las montañas cristalizan en mil años
y el mar gana un centímetro a la tierra
cada dos milenios,
horada el viento la roca
en cuatro siglos
y la lluvia,
también la lluvia se toma su tiempo para caer.
Sé paciente con mi corazón
que suspira por una obra duradera.
Como el viento,
como la lluvia,
también mi corazón 
se toma su tiempo para caer.

De Amor mi señor, Tusquets, 2005


Mi madre trabaja en una fábrica de conservas.
Un día mi madre me dijo:
el amor es una sardina en lata. ¿Tú sabes
cómo se preparan las conservas
en lata?
Un día mi madre me dijo: el amor es una obra de arte
en lata.
Hija,
¿sabes de dónde vienes? Vienes
de un vivero de mejillones
en lata. Detrás de la fábrica, donde se pudren
las conchas
y las cajas de pescado. Un olor imposible, un azul
que no vale. De allí vienes.

¡Ah!, dije yo, entonces soy la hija del mar.

No.
Eres la hija de un día de descanso.

¡Ah!, dije yo,
soy la hija de la hora del bocadillo.

Sí, detrás, entre las cosas que no valen.

De Ballenas, Hiperión, 1992

La escritora Luisa Castro

Luisa Castro Legazpi
(Foz, Lugo, 1966) es poeta, novelista y columnista en gallego y en castellano.  Se licenció en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid  y ha realizado estudios de cine en Columbia y en New York University.

Hija de un marinero y un ama de casa,  con dieciséis años publicó sus primeros artículos en El Progreso y El Faro de Vigo. En 1984 inició estudios de Filología Hispánica en Santiago de Compostela, año en que apareció Odisea definitiva. Libro póstumo, su primer poemario,  y en 1986 ganó el I Premio Hiperión de Poesía por Los versos del eunuco.  Inició una colaboración semanal en ABC, y se trasladó a Madrid,  desde donde colabora  en diversos medios de comunicación como El País y El Mundo y se licencia en Lingüística. Tras ampliar estudios en Italia y Estados Unidos, se establece en Barcelona y en 1995 contrae matrimonio con el filósofo y político catalán Xavier Rubert de Ventós (Barcelona, 1939), padre de sus dos hijos. En la capital catalana imparte clases de Adaptación Cinematográfica en el Institut d' Humanitats y trabaja como jefa de prensa de la editorial Ronsel. Después de la separación matrimonial se instaló en  Santiago de Compostela. En 2012 fue nombrada directora del Instituto Cervantes de Nápoles. Tras cinco años en la sede italiana, se trasladó a Burdeos.

A partir de la década de los noventa diversifica su carrera, como poeta y como narradora. Además de los citados anteriormente, ha publicado los siguientes poemarios: Baleas y baleas (1988, accésit VI Premio Esquío), Los seres vivos (1988), Los hábitos del astillero (1990, Premio Rey Juan Carlos), Ballenas (1992), De mí haré una estatua ecuestre (1997), Señales con una sola bandera: poesía reunida 1984-1997 (2004), Amor mi señor (2005) y Actores vestidos de calle (2018). Su obra narrativa se inicia con la novela El somier, finalista del Premio Herralde de novela en 1990. Con su segunda novela, La fiebre amarilla (1994) es reconocida por la crítica como uno de los jóvenes valores de la narrativa de nuestro país, lo que parece confirmar su producción posterior:  las novelas El secreto de la lejía (2001, XXVI Premio Azorín), Viajes con mi padre (2003), La segunda mujer (inspirada en el naufragio de su matrimonio, Premio Biblioteca Breve 2006) y el libro de relatos Podría hacerte daño (2005, XVI Premio Torrente Ballester). Su Diario de los años apresurados (1998) rememora sus inicios literarios en Galicia y su traslado a Madrid. Melancolía de sofá (2010) reúne los artículos publicados en gallego a lo largo de seis años.