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domingo, 5 de junio de 2016

Dos poemas de Julio Martínez Mesanza




                VÍCTIMA Y VERDUGO

Soy el que cae en el primer asalto
entre el agua y la arena  en Normandía.
Soy el que elige un hombre y le dispara.
Mi caballo ha pisado en el saqueo
el rostro inexpresivo de un anciano.
Soy quien mantiene en alto el crucifijo
frente a la carga de los invasores.
Soy el perro y la mano que lo lleva.
Soy Egisto y Orestes y las Furias.
Soy el que se echa al suelo y me suplica.

                    De Europa, 1988

               
          REMEDIA AMORIS II

Los soldados asirios nunca amaron.
Así se afirma en un tratado antiguo.
Si no te sirve el caso, a mí tampoco,
pero deja el amor para mañana.
Si desprecias la guerra, no guerrees:
dedícate el estudio, por ejemplo,
hay campos no trillados todavía:
el imperio kitán, Saray quemada,
la diplomacia escita, el Siglo Oscuro,
pero deja el amor para mañana.

De Europa y otros poemas, 1990


Julio Martínez Mesanza (Madrid, 1955) es traductor y poeta perteneciente a la generación de los ochenta. 
   Licenciado en Filología Italiana, fue director de comunicación de la Biblioteca Nacional y asesor del Ministerio de Educación y Cultura. Dirigió los centros del Instituto Cervantes de Lisboa, Milán, Túnez y Tel Aviv. Actualmente es director del Área Académica en la sede central del Instituto Cervantes. Está casado con la poeta Amalia Bautista*.
   Ha traducido a Dante (La vida nueva), Sannazaro (Arcadia), Miguel Ángel  Buonarroti (Rimas), Ugo Foscolo (Sonetos) , Eugenio Montale  (Fuera de Casa) y Alberto  Moravia (Paseos por África). 

Como poeta, es autor del libro  Europa, que ha ido creciendo en sucesivas ediciones: 1986, 1988 y 1990 -en este caso con el título Europa y otros poemas (1979-1990)-, y todavía en 1998 apareció Fragmentos de Europa 1977-1997. Entre estos dos últimos publicó un segundo libro, Las trincheras, 1996, y posteriormente, Entre el muro y el foso (2007), y Elogio del desierto (2009, con fotografías de José del Río). Ha publicado también la antología Soy en mayo (2007), con poemas de Europa, Las trincheras y Entre el muro y el foso
    Europa, compuesto en endecasílabos blancos, ha sido  considerado el proyecto poético más ambicioso de toda su generación y  ha convertido a su autor en uno de los poetas españoles más significativos de finales del siglo XX. Las frecuentes imágenes épicas presentes en el libro han hecho que la crítica considere a Martínez Mesanza el más fiel representante de la tendencia épica de la nueva poesía española, opinión que el autor no comparte ya que -argumenta- esta imaginería surge de su interés por la historia y solo aparece en sus poemas de la década de los ochenta y en parte de la de los noventa. En cualquier caso, aunque cante hechos y personajes de la historia antigua y medieval, no puede ser considerado un poeta belicista porque, como ha escrito Trevor J. Davson ("El otro, el mismo"), "Su poesía es un canto infinitamente tierno, infinitamente humano de los sentimientos de la guerra; no le interesan tanto las hazañas de los vencedores, como la tragedia y la tristeza del desertor, del vencido, del cobarde, del cautivo".

Sobre el primer poema -en que el yo poético se siente al mismo tiempo víctima y verdugo, destinos inseparables del ser humano- ha escrito Trevor J. Dadson ("Julio Martínez Mesanza y la poesía épica"): 
En una serie de versos lapidarios -ninguna frase o sentencia dura más de dos versos, y la mayoría son de un verso sólo-y como si estuviéramos mirando por un telescopio al revés, el poeta nos lleva desde la época moderna (el asalto y desembarco en Normandía en junio de 1944) a los tiempos clásicos (Egisto y Orestes), pasando por el Renacimiento («el saqueo») y las Cruzadas medievales («en alto el crucifijo»). Lo que une a todos estos tiempos históricos son el último y antepenúltimo versos: «Soy el perro y la mano que lo lleva/ ... / Soy el que se echa al suelo y me suplica». Al subrayar la indisolubilidad del concepto de víctima y verdugo (o de perseguidor y perseguido, como en el poema «El desertor»), el poema da un nuevo enfoque al tiempo histórico al revelar su unicidad. En el fondo, nada cambia a pesar del fluir del tiempo.
    El segundo poema, cuyo título está tomado de Ovidio,  es una muestra de la pervivencia del mundo clásico en la poesía de Martínez Mesanza.

Actualización:

Julio Martínez Mesanza ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía 2017 por su obra Gloria (Rialp, 2016).


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