EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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domingo, 11 de abril de 2021

Dos poemas de Antonio Martínez Sarrión

Acacia blanca


PRECAUCIONES

Abril, abril ¿y tu jinete bello?
¡Mi pobre amor, mi pobre amor, abril!
Jorge Guillén

Sucede cualquier día
que las acacias
tienen mil hojas nuevas
y los enamorados
se abrazan más furtivos o más locos.
                                                             Sucede
que notamos,
mi antiguo amor,
muchacha ya no mía,
que otro milagro no está descartado,
que abril ha licenciado a la tristeza,
que a ratos nos miramos como entonces,
que el aire está más claro
cuando viajas a mí,
aun ocultando tu billete de vuelta.

De Muescas del tiempo oscuro, 2010

 
EL CINE DE LOS SÁBADOS

                                                       a ramón moix

maravillas del cine galerías
de luz parpadeante entre silbidos
niños con sus mamás que iban abajo
entre panteras un indio se esfuerza
por alcanzar los frutos más dorados
ivonne de carlo baila en scherezade
no sé si danza musulmana o tango
amor de mis quince años marilyn
ríos de la memoria tan amargos
luego la cena desabrida y fría
y los ojos ardiendo como faros

De Teatro de operaciones, 1967


Antonio Martínez Sarrión. (elcultural.com)

 Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939) es un poeta, ensayista y traductor de la generación del 68. Junto a Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, José María Álvarez, Manuel Vázquez Montalbán, Leopoldo María Panero, Ana María Moix, Félix de Azúa y Vicente Molina Foix, fue incluido por Josep Maria Castellet en su célebre antología Nueve novísimos poetas españoles (1970). 

Estudió bachillerato en Albacete y se licenció en Derecho por la Universidad de Murcia en 1961. Dos años más tarde, marchó a Madrid, donde trabajó como funcionario público en la Administración Central hasta 1992, fecha a partir de la cual se dedicó exclusivamente a tareas literarias. Entre 1974 y 1976 codirigió, con Jesús Munárriz y José Esteban, 'La Ilustración Poética Española e Iberoamericana', revista de poesía de la que aparecieron doce números.

Es un excelente traductor del francés. A él debemos una de las mejores versiones en castellano de Las flores del mal, de Baudelaire. Ha traducido también a Victor Hugo -su versión de Lo que dice la boca de sombra y otros poemas mereció el Premio Stendhal de traducción en 1990-, así como a Chamfort, Genet y Rimbaud. Es autor de dietarios y de tres volúmenes autobiográficos: Infancia y corrupciones, Una juventud y Jazz y días de lluvia.

En cuanto a su poesía,  Héctor Acebo Bello -siguiendo a Prieto de Paula- distingue dos etapas en la poesía de Martínez Sarrión. Al primer periodo -el experimental, el novísimo- pertenecen las siguientes obras: Teatro de operaciones (1967), Muescas del tiempo oscuro (2010), colección de poemas compuestos de forma paralela a su primer libro; Pautas para conjurados (1970); Ocho elegías con pie en versos antiguos (1972); Una tromba mortal para los balleneros (1975) y Canción triste para una parva de heterodoxos (1976). En su segunda etapa, de madurez, conecta más con la tradición. Pertenecen a esta etapa El centro inaccesible (1981), Horizonte desde la rada (1983), De acedía (1986), Ejercicio sobre Rilke (1990), Cantil (1995), Cordura (1999), Poeta en Diwan (2004) y Farol de Saturno (2011). 

Señala Pietro de Paula que la estética de Martínez Sarrión nace de un pacto entre modernidad y tradición, entre hermetismo y realidad extrapoética. El primero de los dos polos, la modernidad, aparece con más intensidad en la primera etapa; mientras que la tradición predomina en la segunda. Sin embargo, ciertos rasgos de la primera perduran en la segunda, y algunos de la etapa de madurez ya estaban presentes en su poesía juvenil.

Su primer libro, explica Prieto de Paula, presenta "una serie de estampas relativas a su educación sentimental, en torno a ciertas notas de época y con un lenguaje formado mediante pinceladas sueltas y sin apenas conectores gramaticales". En los libros estrictamente generacionales -Pauta para conjurados y Una tromba mortal para los balleneros- según Prieto de Paula, encontramos "un recuento de los temas, iconos y mitos  sesentayochistas (cultura cinematográfica, drogas, música, irracionalismo surrealista...) " junto a una "constatación de la muerte de aquellos mitos y de la inexistencia de cualquier posible paraíso".

En su segunda etapa, su expresión poética tiende hacia una mayor transparencia, que -en opinión de Prieto de Paula- en Horizonte desde la rada y De acedía, muestra las dos facetas anímicas que marcan esa etapa vital: complacencia y acidez; mientras que en Ejercicio sobre Rilke la síntesis entre cultura y vida alcanza su mejor momento. Cantil es para Prieto de Paula  un paréntesis en su evolución por su densidad culturalista, y en sus últimos libros, de lenguaje más llano, sin apenas ornamentos, encontramos un compendio de temas, actitudes y referencias culturales aplicados a la reflexión sobre la vejez.

Los poemas elegidos ilustran lo dicho sobre el pacto entre modernidad y tradición. Encabezado por una cita de Juan Ramón Jimenez que el autor atribuye erróneamente a Jorge Guillén, como observa certeramente Héctor Acebo Bello, el primer poema trata "sobre el rescoldo amoroso que queda entre el yo lírico y su exnovia".  En el comienzo de la primavera, en el mes de abril, mes muy presente en la tradición lírica y, a menudo, cargado de connotaciones eróticas, el nacimiento de nuevas hojas en las acacias y la actitud de los enamorados  hacen concebir esperanzas al yo lírico de que también se produzca otro milagro: el renacimiento de su antiguo amor. 

En el segundo poema evoca la importancia del cine   en su educación sentimental mediante la yuxtaposición de frases, eliminando cualquier toque de nostalgia. Las referencias al cine y a los mitos eróticos de la época -Ivonne de Carlo y Marilyn Monroe-, junto a la yuxtaposición o la ausencia de mayúsculas son rasgos que comparte la poesía experimental y culturalista de los novísimos. Pero junto a ello encontramos la presencia de la triste realidad de la España de la época, que contrasta con los sueños, las "maravillas" vistas en la pantalla.

Actualización:
Antonio Martínez Sarrión falleció en Madrid el 14 de septiembre de 2021 a los 82 años.

´De izquierda a derecha: Pere Gimferrer, Guillermo Carnero, Ana M. Moix,
Vicente Molina Foix, Félix de Azúa, José María Álvarez, Josep M. Castellet,
Manuel Vázquez Montalbán y Antonio Martínez Sarrión, en 2007, en Barcelona.
Foto: Quique García


REFERENCIAS:
-Acebo Bello, Héctor: "La ambigüedad en la metáfora de Antonio Martínez Sarrión", en Moenia 24 (2018), pp. 253-281.
-Prieto de Paula, Á. L. : "Introducción". En  Martínez Sarrión, A.: Última fe. Antología poética 1965-1999,  Cátedra, 2003, pp. 13-120.
-Prieto de Paula, Á. L. : "Semblanza crítica de Antonio Martínez Sarrión", en: http://www.cervantesvirtual.com/portales/antonio_martinez_sarrion/semblanza/?_ga=2.184104486.1011768616.1611942145-1706564628.1480336062

domingo, 4 de abril de 2021

Homenaje poético a don Francisco de Goya

Francisco de Goya, Autorretrato ante su
caballete (1785)


A Goya

Poderoso visionario,
raro ingenio temerario,
por ti enciendo mi incensario.

Por ti, cuya gran paleta, 
caprichosa, brusca, inquieta,
debe amar todo poeta;

por tus lóbregas visiones,
tus blancas irradiaciones,
tus negros y bermellones; 

por tus colores dantescos,
por tus majos pintorescos
y la gloria de tus frescos.

Porque entra en tu gran tesoro
el diestro que mata al toro,
la niña de rizos de oro,

y con el bravo torero,
el infante, el caballero,
la mantilla y el pandero.

Tu loca mano dibuja
la silueta de una bruja
que en la sombra se arrebuja,

y aprende una abracadabra
del diablo patas de cabra
que hace una mueca macabra.

Musa soberbia y confusa,
ángel, espectro, medusa.
Tal aparece tu musa.

Tu pincel asombra, hechiza,
ya en sus claros electriza,
ya en sus sombras sinfoniza;

con las manolas amables,
los reyes, los miserables,
o los cristos lamentables.

En tu claroscuro brilla
la luz muerta y amarilla
de la horrenda pesadilla,

o hace encender tu pincel
los rojos labios de miel
o la sangre del clavel.

Tienen ojos asesinos
en sus semblantes divinos
tus ángeles femeninos.

Tu caprichosa alegría
mezclaba la luz del día
con la noche oscura y fría:

Así es de ver y admirar
tu misteriosa y sin par
pintura crepuscular.

De lo que da testimonio:
por tus frescos, San Antonio;
por tus brujas, el demonio.

(Rubén Darío, Cantos de vida y esperanza, 1905)

  
Francisco de Goya, Toro enmaromado (1793)
                    
               Goya

       La dulzura, el estupro,
       la risa, la violencia,
       la sonrisa, la sangre,
       el cadalso, la feria.
       Hay un diablo demente persiguiendo
       a cuchillo la luz y las tinieblas.

       De ti me guardo un ojo en el incendio.
       A ti te dentelleo la cabeza.
       Te hago crujir los húmeros. Te sorbo
       el caracol que te hurga en una oreja.
       A ti te entierro solamente
       en el barro las piernas.
                Una pierna.
                Otra pierna.
                                                             Golpea.

       ¡Huir!
       Pero quedarse para ver,
       para morirse sin morir.

¡Oh luz de enfermería!
Ruedo tuerto de la alegría.
Aspavientos de la agonía.
Cuando todo se cae
y en adefesio España se desvae
y una escoba se aleja.
                                                              Volar.
       El demonio, senos de vieja.
       Y el torero,
       Pedro Romero.
       Y el desangrado en amarillo,
       Pepe-Hillo.
       Y el anverso
       de la duquesa con reverso.
       Y la Borbón esperpenticia
       con su Borbón espertenticio.
       Y la pericia
       de la mano del Santo Oficio.
       Y el escarmiento
       del más espantajado
       fusilamiento.
       Y el repolludo
       cardenal narigado,
       narigudo.
       Y la puesta de sol en la Pradera.
       Y el embozado
       con su chistera.
       Y la gracia de la desgracia.
       Y la desgracia de la gracia.
       Y la poesía
       de la pintura clara
       y la sombría.
       Y el mascarón
       que se dispara
       para
       bailar en la procesión.

El mascarón, la muerte,
la Corte, la carencia,
el vómito, la ronda,
la hartura, el hambre negra,
el cornalón, el sueño,
la paz, la guerra.

¿De dónde vienes tú, gayumbo extraño, animal fino,
corniveleto,
rojo y zaíno?
¿De dónde vienes, funeral,
feto,
irreal
disparate real,
boceto,
alto
cobalto,
nube rosa,
arboleda,
seda umbrosa,
jubilosa
seda?

       Duendecitos. Soplones.
       Despacha, que despiertan.
       El sí pronuncian y la mano alargan
       al primero que llega.
       Ya es hora.

                             ¡Gaudeamus!
                                                           Buen viaje.

       Sueño de la mentira.

                                             Y un entierro
       que verdaderamente amedrenta al paisaje.

       Pintor.
       En tu inmortalidad llore la Gracia
       y sonría el Horror.

(Rafael Alberti, A la Pintura. Poema del color y la línea, 1948)


Francisco de Goya, Carlos IV en traje
de caza (1799)


Carlos IV

Bartolomé Zenarro, arcabucero
del Rey, esta magnífica escopeta
fabricó, y es tan fina y tan coqueta
como listo este perro perdiguero.

Riofrío, La Granja, El Pardo, los ardores
cinegéticos vieron y amorosos,
con que pasaron por aquí dichosos
los currutacos y los mirliflores.

Los ciervos y conejos cortesanos,
siempre al alcance de las reales manos,
acuden a batidas y encerronas.

Don Carlos cuarto los persigue y mata,
bonachón y feliz, cual lo retrata
el oro viejo de las peluconas*.

(Manuel Machado, Apolo. Teatro pictórico, 1911)

----
*pelucona: moneda, onza de oro, y especialmente
cualquiera de las acuñadas con el busto de uno de
los reyes de la casa de Borbón, hasta Carlos IV inclusive.


Con esta selección de poemas, el blog de la biblioteca del IES Goya de Zaragoza quiere rendir homenaje a don Francisco de Goya en el 275 aniversario de su nacimiento, celebrado el pasado 30 de marzo.

Nuestro humilde homenaje se enriquece con el arte de Inmaculada Martín Catalán, que ha querido rendir tributo a nuestro pintor más universal con sus magníficas reinterpretaciones de dos de los Caprichos de Goya.

©Inmaculada Martín Catalán

 
 
Vídeo "Aragón, tierra de Goya" 
(Gobierno de Aragón y Diputación Provincial de Zaragoza)
 

Entrada relacionada: 

domingo, 28 de marzo de 2021

"Canción del emigrado" y otro poema de Adam Zagajewski


©Marcel Giró. (ndmagazine.net)


Canción del emigrado

En ciudades ajenas venimos al mundo
y las llamamos patria, mas breve es
el tiempo concedido para admirar sus muros y sus torres.
Caminamos de este a oeste, ante nosotros rueda
el gran aro del sol
ardiente, a través del cual, como en un circo
salta ágilmente un león domado. En ciudades extrañas
contemplamos las obras de viejos maestros
y, sin asombro, en añejos cuadros vemos
nuestros propios rostros. Habíamos existido
antes, e incluso conocíamos el sufrimiento,
nos faltaban tan solo las palabras. En la iglesia
ortodoxa de París los últimos rusos blancos,
encanecidos, rezan a Dios, varios lustros
más joven que ellos, y, como ellos, 
impotente. En ciudades ajenas
permaneceremos, como los árboles, como las piedras.

De Poemas escogidos, Pre-Textos, 2005. Traducción de
Elzbieta Bortkiewicz

Un poema chino

Leo un poema chino
escrito hace mil años.
El autor habla de la lluvia 
que cae toda la noche
sobre el techo de bambú de la barca,
y de la paz que finalmente
anidó en su corazón.
¿Será casualidad que vuelva a ser
noviembre, haya niebla
y una puesta de sol plomiza?
¿Será por azar 
que otra vez alguien viva?
Los poetas dan mucha importancia 
a los éxitos y a los premios,
pero otoño tras otoño los árboles
orgullosos van deshojándose
y si algo queda es el murmullo
delicado de la lluvia
en los poemas que no son
ni alegres ni tristes.
Tan solo la pureza es invisible
y el atardecer, cuando luz y sombra
se olvidan de nosotros un momento, 
ocupados en barajar secretos.

De Tierra del fuego, El Acantilado, 2004. Traducción 
de Xavier Farré


Adam Zagajewski. (ahorasemanal.es)
El escritor polaco Adam Zagajewski, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2017, es uno de los poetas más destacados de la llamada Generación del 68 o de la Nueva Ola. Nació en Lvov (actual Ucrania) en 1945. Pasó su infancia en Gliwice, un lugar "feo y gris" de la Silesia alemana  adonde sus padres fueron repatriados poco después del nacimiento del escritor y que se incorporó a Polonia al final de la Segunda Guerra Mundial. Estudió Filosofía y Psicología en la Universidad de Cracovia y debutó como escritor en 1967 en la revista Vida Literaria. En 1982 emigró de Polonia y se estableció en París. A partir de 1988 ejerció como profesor visitante en diversas universidades estadounidenses. Dos décadas después regresó a Polonia, tras la caída del régimen comunista. Vivía entre París y Cracovia, donde falleció, a los setenta y cinco años, el 21 de marzo de 2021, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Poesía.

Es autor de poesía Comunicado (1972), Carnicerías (1975), Carta. Oda a la mayoría (1982), Ir a Lvov (1985), Lienzo (1990), Tierra del fuego (1994) y Sed (1999)—, narrativa Calor y frío (1975), Oído absoluto (1982)— y ensayo: El mundo no representado (1974, en colaboración con Julian Kornhauser), Solidaridad y soledad (1986), Dos ciudades (1991) y Defensa del fervor (2002), además del volumen de memorias En la belleza ajena (2000). Ha traducido al polaco a Raymond Aron y Mircea Eliade. 

Entre los numerosos premios recibidos, figuran el Prix de la Liberté del PEN Club de Francia (1987), el Tranströmer 2000, el Premio de Literatura de la fundación Konrad Adenauer de Weimar (2002) y el Premio Horst Nienek de la Academia de Bellas Artes de Baviera (2003).

sábado, 27 de marzo de 2021

'Mujeres', una novela de Mihail Sebastian



Grupo de lectura "Leer juntos" del IES Goya
Sesión del 15 de marzo de 2021
Obra comentada: Mujeres (Femei), Impedimenta, 2008
Autor: Mihail Sebastian
Traducción de Marian Ochoa de Eribe





1. Mihail Sebastian, el autor

Mihail Sebastian (Discogs)

Mihail Sebastian es el seudónimo más conocido de Iosif Hechter, dramaturgo, ensayista, periodista y novelista rumano. De familia judía, nació en 1907 en la ciudad de Braila, a orillas del Danubio. Estudió Derecho en Bucarest, convertida tras la Primera Guerra Mundial en capital cultural del Este de Europa y conocida como el "pequeño París". Pronto se sintió atraído por la vida literaria de la ciudad y por las ideas de la nueva generación de brillantes intelectuales rumanos. Empezó a publicar sus primeros escritos con el apoyo del carismático filósofo y profesor Nae Ionescu, que lo nombró redactor de la revista Cuvântul (Palabra), donde en agosto de 1927 apareció su primer artículo, firmado con el seudónimo con el que se haría célebre.  

Acabada la carrera de Derecho, marchó a París en 1931 con la intención de realizar el doctorado. Allí entró en contacto con la literatura francesa, que siempre le había interesado, y pronto se convirtió en un especialista en la obra de Balzac, Gide y Proust. Tras su regreso a Rumanía ejerció como abogado en Bucarest pero mantuvo sus colaboraciones en periódicos y revistas. Junto a escritores de la talla de Nae Ionescu, Emil Cioran o Mircea Eliade formó en 1932 el grupo literario Criterion, y alcanzó notoriedad con la publicación, un año más tarde,  de su primera novela, Femei (Mujeres) y con el estreno de algunas obras teatrales.

En 1934 se disolvió el grupo Criterion por discrepancias políticas entre sus miembros, pues algunos de
Emil Cioran, el dramaturgo Eugène
Ionesco y Mircea Eliade. (Flacara TV)
ellos incluido Nae Ionescu, su mentor se habían aproximado a las posturas fascistas y antisemitas de la Guardia de Hierro de Corneliu Codreanu, lo que los fue alejando de Sebastian  por su condición de judío. Especialmente doloroso para el autor fue el progresivo distanciamiento de Mircea Eliade, su "primer y último amigo", con quien había compartido también el amor por Nina Mares, una secretaria divorciada amiga de ambos que acabaría casándose con Eliade. Los amigos perdieron todo contacto a partir de 1940, a raíz del nombramiento de Eliade como agregado cultural de la embajada de Rumanía en Londres.  No obstante, todavía pudo contar con su apoyo cuando en 1934 publicó una de sus obras más representativas y polémicas, De doua mii de ani... (Desde hace dos mil años), novela seudoautobiográfica sobre las penalidades de un judío, estudiante de arquitectura en la Rumanía de la época, en la que el autor defiende la tesis de la integración de los judíos en la sociedad rumana.  Al frente de la publicación, figuraba un prólogo de Nae Ionescu, que Sebastian le había pedido en 1931 y que, pese a su contenido antisemita, decidió incluir en la edición definitiva, a modo de venganza. En él, Ionescu, en contra de la tesis de la novela,  defendía la persecución de los judíos como justo castigo por la muerte de Jesuscristo y sostenía que la identidad rumana y la judía eran totalmente irreconciliables. La publicación del libro escandalizó a la sociedad rumana y provocó las críticas, tanto de la comunidad judía, que  tachó al autor de "perro faldero de Ionescu", como de la extrema derecha, que lo acusó de agente sionista.

Mihail Sebastian y la actriz Leni Caler
(fundingtimetowrite-wordPress.com)
Durante la Segunda Guerra Mundial, Sebastian permaneció en su país, que se alineó con las potencias del Eje  y promulgó leyes antisemitas, en virtud de las cuales se le expulsó de su casa, fue apartado de su trabajo en la Fundación Real  y hubo de estrenar sus obras de teatro  bajo seudónimo. Sus amigos lo abandonaron y durante algún tiempo se vio obligado a vivir escondido para evitar ser deportado a Polonia. En estos años de  soledad y terror, su único consuelo fue la música clásica, que escuchaba a través de la BBC y de Radio París. Todos estos pormenores de su vida se conocen por su diario, escrito de 1935 a 1944  y publicado  póstumamente en 1996, en Bucarets  y en Estados Unidos, con el título de Journal, 1935-1944. Se trata de un  diario íntimo, un diario literario y un diario político que documenta la convulsa época que le tocó vivir, un testimonio fundamental del antisemitismo en Europa antes y durante la Segunda Guerra Mundial, comparado con los de Ana Frank, Primo Levi o Victor Kemplere. 

Tras sobrevivir a las persecuciones antisemitas y a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, Mihail Sebastian murió el 29 de mayo de 1945, atropellado por un camión del Ejército Rojo, el mismo ejército que había liberado Bucarest, cuando se dirigía a tomar el tranvía para impartir su primera clase sobre Balzac. Tenía 37 años.

A partir de la publicación de su diario, la figura de Mihail Sebastian despertó el interés de los países occidentales, donde se empezó a recuperar sus obras. En 2004 el dramaturgo estadounidense David Auburn escribió una obra de teatro basada en el diario de Sebastian titulada The Jornals of Mihail Sebastian, estrenada en Nueva York ese mismo año, con Stephen Kunken en el papel de Sebastian. En 2006 recibió póstumamente el Geschwister-Schooll-Preis, premio dedicado a la memoria de los hermanos Schooll, creadores de un grupo de resistencia contra el régimen nazi. En España, Corradino Vega recreó en su novela La noche más profunda (2019) la vida de Mihail Sebastian a partir de los recuerdos de este en las horas previas a su muerte.

Nina Mares, tercera por la izquierda, y Mircea Eliade, sentado,
en 1939


2. Mujeres, una novela de entreguerras

Mujeres (1933), una primera novela sorprendente por su profundidad y por su  belleza, forma con La ciudad de las acacias (1935) y El accidente (1940) una trilogía de novelas psicológicas de ambiente urbano (Ochoa de Uribe). Se trata de una magnífica  muestra de la sincronización producida tras la Primera Guerra Mundial  entre la literatura rumana y la de los países europeos que marcan las nuevas tendencias estéticas, algunas de las cuales se incorporan a esta novela, que aborda uno de los temas más queridos para sus compañeros de generación, el de la aventura erótica. 

Ambientada en los años veinte del pasado siglo, la novela se divide en cuatro partes ordenadas cronológicamente. Cada una de ellas constituye un relato completo que puede ser leído de forma independiente, pero que  adquiere pleno sentido en relación con los otros tres. Un hilo sutil enlaza los cuatro relatos: las referencias a sucesos o personajes de las partes anteriores y, sobre todo,  la presencia  en todas ellas del personaje de Stefan Valeriu, un joven rumano de veinticuatro años que, cuando empieza la novela,  acaba de terminar su último examen de médico residente, para pasar después a ejercer como médico en un hospital de París y convertirse, al final, en un artista de music-hall tras perder su trabajo en el Ministerio de Sanidad  Rumano.

Baile en el restaurante Flora de Budapest, 1927.
(Nicolae Ionescu)
En cada uno de los relatos, el autor recurre a distintas fórmulas narrativas. En el primero, un narrador en tercera persona focalizado en la conciencia de Stefan narra en presente su relación, durante unas vacaciones  veraniegas, con tres mujeres —Marthe, Renée y Odette con quienes coincide en una pensión de los Alpes franceses. En el segundo, Stefan es el narrador testigo que cuenta en primera persona la desgraciada historia  de Émilie,  con el fin de demostrar que él no desempeñó papel alguno  en la tragedia. El tercero adopta la forma de una carta que Maria, una amiga rumana, le dirige a Estefan tras la declaración amorosa de este convertido así en narratario y personaje del relato, para aclarar cualquier malentendido entre ellos y para  confesarle su amor por Andrei, un amigo común. En el último, Stefan  evoca en primera persona sus amores con Arabella, una enigmática mujer con la que formó pareja artística,  con intención de explicarse a sí mismo lo que se niega a contar a la prensa: por qué se separaron en pleno éxito y por qué lo amó Arabella. En todos los casos, el autor ha elegido un narrador que no comprende ni conoce enteramente lo que cuenta, de modo que la novela, siguiendo las tendencias del momento, no llega a desentrañar la ambigüedad de algunas situaciones ni a explicar cabalmente el comportamiento de los personajes. Así, el narrador de la primera parte desconoce cuáles son los verdaderos sentimientos de Marthe hacia Stefan, si cuando, antes de su precipitada marcha, ella se pregunta si no parte "un poco tarde, demasiado tarde, tal vez...", quiere decir que es  tarde para el joven, que ya se ha enamorado de ella, o tarde para ella misma. Tampoco sabe si el señor Rey consiente la aventura extramatrimonial de su esposa o permanece ajeno a la misma. Por otra parte, la justificación de los relatos, junto con las referencias a lugares y personajes reales o a acontecimientos históricos, incrementa la verosimilitud de los mismos. 

Domingo en CaleaVictorei, la arteria principal
de la capital rumana, 1923. (Nicolae Ionescu)
Siete nombres de mujer dan título a las diferentes partes de la novela, que constituye una galería de retratos femeninos, de la que no se excluye lo raro o deforme (Émilie)  ni lo exótico (Arabella). Siete mujeres en la vida de Stefan que, por uno u otro motivo, le han dejado huella y forman parte de su educación sentimental. Se trata, por tanto, de una novela de personajes, en que el estudio psicológico de los mismos predomina sobre la acción. Marthe Bonneau es  una bella mujer madura, cuya  serenidad logra minar la seguridad del joven aprendiz de seductor. La tunecina Renée Rey es la esposa infiel que oscila entre el placer y el arrepentimiento, una amante  torpe y de escasa belleza que termina por resultar tediosa a Stefan. Odette Mignon es una joven de dieciocho años, inteligente y de enorme madurez para su edad, que decide perder la virginidad, libre y voluntariamente, y desaparecer después de la vida de Stefan, "como una chica que conoces en un tranvía". Maria, el amor imposible de Stefan,  se presenta como una divorciada rumana, mujer de mundo inteligente, culta e independiente, convertida desde hace cinco años en amante de Andrei, un hombre que ha sido "en infinitas ocasiones, brutal, obsceno y malo"; una mujer que se creía libre y acaba comportándose como una esclava, enredada en una relación tóxica de la que su dependencia emocional (o su pereza) le impide escapar. Arabella, la mujer que da título a la cuarta parte, es una exótica y misteriosa mujer a la que Stefan conoce por casualidad en un circo, en el que ella, sin especiales habilidades, era "la poesía de sus trapecios", "la flor inútil"; una amante poco apasionada en la que Stefan encuentra una pasión tranquila, pero también una mujer que lleva las riendas de su propia vida. Para los amigos de Stefan, una mujer fatal,  causante de su perdición. Émilie Vignou, la única mujer no amada por Stefan, es, en la segunda parte, una amiga de Mado, la amante de este en ese momento. Es vista como una rareza, no solo por mantenerse virgen a los veinte años (algo que, en su ambiente  del Barrio Latino de París, se considera decadente), sino también por su anatomía poco apta para el amor (un cuerpo "construido de una sola pieza, inarticulado, rígido"). Stefan la observa con  la curiosidad científica del médico y compone sobre ella un retrato degradante, rayano en la crueldad: Émilie  tenía "la discreción de  un topo", "debería haber sido la pata  de una mesa mal tallada. Era lo único que hubiera hecho bien sin tener que esforzarse".

Los personajes femeninos evidencian las pequeñas conquistas alcanzadas por la mujer europea, en lo que a libertad e independencia se refiere,  tras la Primera Guerra Mundial, si bien estas se limitan a determinados ambientes o clases sociales y siempre se ven restringidas por la hipocresía social, que impone el decoro, y por el peso de la ideología tradicional.  Son mujeres desinhibidas que, como Renée y Odette, se muestran desnudas sin asomo de pudor  o que desnudan su alma, como María. Mujeres jóvenes que, como Odette, viajan solas, practican deporte igual que los hombres y muestran sus pies desnudos, o  fuman, como Arabella. Mujeres que, como Maria o Arabella, prescinden  de la tutela de un hombre y mantienen relaciones sentimentales libres, sin papeles, pero deben soportar los comentarios y las murmuraciones, en el caso de Maria, o  se sienten felices, como Arabella, quizá la más libre de todas ellas,  cuando la gente confunde a la pareja de amantes con un joven matrimonio, haciéndole sentir "la ilusión del amor legítimo". 

Esta galería de retratos femeninos sirve como inmersión en el mundo amatorio de Stefan, verdadero protagonista de la novela, que se define por su relación con las mujeres, pues fuera de eso, poco más sabemos de su vida. Este hombre,  en el que el deseo, la búsqueda de placer,  parece ser el único motor de su vida, emprende en los Alpes un viaje iniciático en torno a sus conquistas amorosas. Conquistas amorosas que, por principio, tienen fecha de caducidad, pues el compromiso es para él como para su amigo Andrei—  algo inaceptablemente burgués y en su mundo, como en el de las amigas de Émilie, "se hace el amor sin pensar en responsabilidades". En este sentido, Stefan es el contrapunto de su compatriota Irimia C. Irimia, un joven cuyos sólidos principios de campesino honrado le obligan a casarse con Émilie, tras acostarse con ella y comprobar que era virgen. Así, Mujeres se convierte también en una novela sobre la moral sexual de la época, en la que el autor no juzga ni moraliza.

Pese a sus principios, hay una mujer que logra vencer su "vocación de vagabundo en el amor", algo de lo que Valeriu  se muestra consciente cuando, desde su  presente en Rumanía, rememora su historia:
Toda mi vida he sido un atolondrado y un huraño, y me he rebelado siempre que una mujer ha intentado permanecer unida a mí durante demasiado tiempo; he sido alguien preocupado exclusivamente por su libertad de decidir, un soltero por predestinación. No había entendido hasta entonces cómo era posible el matrimonio; la simple idea de volver a encontrar cada noche el mismo cuerpo, con los mismos estremecimientos, me parecía absurda, a mí, deseoso siempre de sorpresas y acuerdos transitorios.
París, años 20. (pinterest.es)
Esta mujer es Arabella, que  sabía "a miga de pan". Con ella Stefan encuentra la "felicidad tranquila" y ambos se aman, desde el primero al último día, "con la misma voluptuosidad apacible en la que todo era tan conocido como el sabor eterno del pan". Incapaz de  renunciar a ella y consciente de lo embarazoso que resultaría aparecer con Arabella en Bucarest, Valeriu,  el hombre a cuya ascensión social hemos asistido a lo largo de la novela, se enfrenta a su brusca caída, a su hundimiento. Así, Stefan, que al inicio de la novela se sentía viejo y cansado olvida sus responsabilidades "para convertirse en aquello que había querido ser siempre: un hombre joven". 

Se da la paradoja de que este hombre contrario al compromiso es el abandonado por las mujeres que le importan. La marcha de Odette, en la primera parte, prefigura la marcha de Arabella y la soledad final del protagonista. Stefan aborda el fin de cada historia cuyo comienzo parece obedecer siempre al azar, a la casualidad de forma natural, pero todas ellas dejan en él un poso de tristeza. 

La tristeza, la  melancolía, impregna toda la novela, cuyos personajes, dominados por el cansancio y la pereza, que parece condicionar sus vidas, encarnan el sentimiento de decadencia, la crisis de valores y creencias del momento que les ha tocado vivir, como explica Maria en su carta:
Hay en mí un cansancio antiguo que viene no sé de dónde, que me hace sensible a todo lo que signifique valentía, a un gesto brusco, a un comentario atrevido, al rostro inconsciente de un joven. ¡Qué sé yo! Debe de ser algo parecido a la melancolía que sobreviene al final del verano, cuando el sol está todavía entero y la luz es todavía blanca, pero las copas de los árboles se estremecen por la noche por el presentimiento de ese declive que se acerca y que ellas llevan en sí mismas como una brasa íntima, envuelta en miga de pan.
La novela es también un recorrido por diferentes lugares y ambientes cosmopolitas de la Europa de entreguerras. Con Maria conoceremos la activa vida cultural y social de Bucarest;  con Stefan compartiremos la sensualidad  del idílico paisaje de los Alpes y las amistades superficiales forjadas en un lugar de vacaciones, recorreremos el París del barrio Latino y el Montparnasse de la bohemia; el mundo del circo, tan presente en las  vanguardias artísticas,  y la vida cultural y nocturna de la capital francesa, en un momento en que el cine mudo debe hacer frente a la competencia del sonoro. La música, la literatura, el arte, en general, forman parte de la vida de los personajes, pero, sobre todo, el cine, con el que Stefan llega a confundir la vida. En la primera parte, Stefan es protagonista involuntario de la cinta rodada por el señor Rey, una película en la que el personaje se siente libre y  "todo es diferente, más animado, más cálido, más íntimo", evidenciando la superioridad del arte sobre la vida. Pero también pone al descubierto,  a los ojos de la avispada Odette y quizá de los otros huéspedes,  una aventura erótica clandestina. La cinta casera tiene su correlato en la película de la Paramount que protagonizan Arabella y Stefan  en la última parte, en la que este, que desea mantenerse en el anonimato, se asegura de permanecer en la sombra, "como una sobria figura negra", de modo que las luces y las sombras del expresionismo escondan "una ligerísima historia de amor en la que, Dios es testigo, nada había sido premeditado".

Sorprendente resulta la escasez de referencias históricas, en una etapa tan pródiga en acontecimientos. Da la impresión de que los personajes permanecen ajenos al mundo que les rodea, ensimismados. Solo cuando Stefan se queda en Ginebra  definitivamente solo, compra los periódicos "para ver qué había sucedido por la mañana en la Sociedad de Naciones". La historia de Stefan,  que había comenzado junto a un lago alpino, concluye en Ginebra a la orilla de otro lago.

Josefina López Granada

Montparnasse, años 20. Terraza del café Le Dôme. (maca-alicante.es)

jueves, 25 de marzo de 2021

Del árbol del corazón 11-12: cuadernos de poesía

El número 32 de los “Cuadernos de biblioteca” reúne una selección de los poemas presentados al XVI Concurso Literario de Poesía del IES Goya, convocado por la Biblioteca y por el Departamento de Lengua castellana y literatura. La encabezan los poemas premiados en las categorías I (de 1º a 3º de ESO) y II (4º de ESO y Bachillerato). En esta edición incluimos poemas presentados al concurso literario del año pasado, que, debido a la pandemia, se hubo de suspender.

domingo, 21 de marzo de 2021

"Carta a la madre" (Lettera alla madre), de Salvatore Quasimodo


Ramón Masats, Hilo blanco


Carta a la madre


 

“Mater dulcísima, ahora descienden las nieblas,
y el Naviglio* embiste confuso contra los muelles,
los árboles se hinchan de agua, arden de nieve;
no estoy triste en el Norte: no estoy
en paz conmigo mismo, mas no espero
perdón de nadie, muchos me deben lágrimas
de hombre a hombre. Sé que no estás bien, que vives,
como todas las madres de los poetas, pobre
y con la justa medida de amor
a causa de tus hijos lejanos. Hoy soy yo
quien te escribe”. – Al fín, dirás, dos líneas
de aquel muchacho que huyó de noche con un abrigo corto
y algunos versos en el bolsillo. Pobre, tan generoso,
un día lo matarán en cualquier parte-.
“En verdad, lo recuerdo, fue en aquel gris andén
de trenes lentos que llevaban almendras y naranjas
a la desembocadura del Imera, el río lleno de urracas,
de sal, de eucaliptos. Más ahora te agradezco,
así lo deseo, la ironía que has puesto
sobre mis labios, mansa como la tuya.
Esa sonrisa me ha salvado de llantos y dolores.
Y no importa si ahora derramo lágrimas por ti,
por todos los que como tú esperan
y no saben que esperan. Ah, muerte amable,
no toques el reloj que en la cocina late sobre el muro,
toda mi infancia pasó sobre el esmalte
de su cuadrante, sobre sus flores pintadas:
no toques las manos, el corazón de los viejos.
Pero ¿acaso alguien responde? Oh piadosa muerte,
muerte honesta. Adiós, querida, adiós mi dulcíssima mater”.


(En revista Sur, Nº 225, Buenos Aires, noviembre y diciembre

de 1953. Versión de Alberto Girri y Carlos Viola Soto)


*Canal navegable.


VERSIÓN ORIGINAL:



Lettera alla madre

 

Mater dulcissima, ora scendono le neble,

il Naviglio urta confusamente sulle dighe,

gli alberi si gofiano d’acua, bruciano di neve;

non sono triste nel nord: non sono

in pace con me, ma non aspetto

perdono da nessuno, molti mi debono lacrime

da uomo a uomo. So che non stai bene, che vivi

come tutte le madri dei poeti, povera

e giusta nela misura d’amore

per i figli lontani. Oggi sono io

che ti scribo.” Finalmente, dirai, due parole

di quel ragazzo che fuggi di notte con un mantello corto

e alcuni versi in tasca. Povero, cosí pronto di cuore

lo uccideranno un giorno in cualche luogo.

“Certo, ricordo, fu da quel grigio scalo

di tren lenti che portavano mandorle e arance,

alla foce dell’imera, il fiume pieno di gazze,

di sale,d’eucalyptus. Ma ora ti ringrazio,

questo voglio, dell’ironia che hai messo

sul mio labbro, mite come la tua.

Quel sorriso m’ha salvato di pianti e da dolori.

E non importa se ora ho qualcue lacrima per te,

per tutti quelli che come te aspettano,

e non sano che cosa. Ah, gentile morte,

non tocare l’orologio in cucina che batte sopra il muro

tutta la mia infazia é passata sullo smalto

del suo quadrante, su quei fiori dipinti:

non tocare le mani, il cuore dei vecchi.

Ma forse qualcuno risponde? O morte di pietá,

morte di pudore.

Addio, cara, addio, mia dulcissima mater.”


De La vita non è sogno, 1949

 


Salvatore Quasimodo escribe "Lettera alla madre" en 1948, cuando el poeta, afincado en Milán, se encuentra lejos de su Sicilia natal, donde vive su madre, ya anciana y enferma.  Más que una carta, el poema es una suerte de diálogo imaginario entre madre e hijo, en el que el yo poético expresa el profundo afecto del hijo que está lejos y siente necesidad de dar noticias a su madre. El poema se abre con la expresión latina "Mater dulcissima" que retorna en el último verso con los términos del sintagma invertidos, a modo de quiasmo: "dulcissima mater". Se trata de una expresión que, por lo general, se utiliza para dirigirse a la Virgen María y, por tanto, tiene fuertes connotaciones religiosas, impregnando al poema de un aura de sacralidad, casi de oración. 

El poeta desea consolar a su madre de su soledad y, al mismo tiempo, abrir su alma a la única persona capaz de comprenderlo, como observa Alberto Frattini, quien añade que la confesión del poeta lleva a la comparación entre dos mundos y dos épocas distintas: la Sicilia mítica de su infancia, de donde huyó de noche "con un abrigo corto / y algunos versos en el bolsillo", y el norte gris y frío donde vive, "la infancia hecha fábula irrecuperable pero consoladora" y la madurez marcada por las preocupaciones.

Tras agradecer a su madre el haberle transmitido la ironía, que lo ha salvado de "llantos y dolores", se dirige  a la muerte para pedirle que no toque aquello en que quedó enredado el recuerdo de su infancia, representado por el reloj de pared de la cocina, y, sobre todo, que respete "las manos y el corazón" de los ancianos. Pero la muerte no responde.

Puedes escuchar el poema "Lettera alla madre", recitado por el profesor Pippo di Bernardo.

Familia Quasimodo. De pie , a la derecha, la madre.
(Club Amici Quasimodo)