EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


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miércoles, 21 de marzo de 2018

Día Mundial de la Poesía 2018





       PROFUNDA FE RELIGIOSA 



Si no nos lleva
            más allá de la muerte,
más allá de los días de lluvia, de la
distracción de las plateadas cardaminas[1],
más allá de sus propias remotas
            fronteras
la poesía
            es inútil.
                        Con todo,
ella fue la que hizo que El Greco
            pintara sus verdes y deformes santos
                        y viviera
pobremente.
            Nos hace apreciar
la música
y lo antiguo
            o sentarnos al costado
                        del amigo que agoniza.

Hace madurar las peras,
            ¡y realidad
                        los versos!
Su alma es la invención:
sin sus meandros
            y sus rarezas,
                        el paralítico estaría
condenado a su parálisis,
            en un país boreal
                        y medio salvaje
donde el odio
es religión.
            Donde
los hombres viven presos,
            y nadie
                        rinde culto a la rosa
y los poetas no pueden
usarla en su beneficio.

De noche una
            tormenta enorme se ha
            desatado.
                        ¡Y no hubo quien imaginara
un prado de margaritas!
            Hubo bramidos
                        y rugidos
dignos de un libro
            de cuentos de hadas,
                        zumbaba
una bomba, lejos
            —¡o quizás una abeja!
                        Nuestros poetas debieran
avergonzarse: han contraído la fiebre de moda;
            impresionados
                        por el “laboratorio”,
han olvidado
            las flores,
                        ¡y estas superan cualquier
laboratorio!
            Han renunciado al oficio
                        de la invención, y
su imaginación dormita
            en un jarrón de amapolas.


William Carlos Williams,  de La música del desierto
y otros poemas. En Poesía reunida. Traducción de
Edgardo Dobry, Juan Antonio Montiel y Michael
Tregebov. Barcelona, Lumen, 2017




[1] cardamina: mastuerzo, planta crucífera



Desde el año 2001, el día 21 de marzo, coincidiendo con el equinoccio de primavera, se celebra el Día Mundial de la Poesía, una conmemoración propuesta por la UNESCO en su 30.ª Conferencia General, celebrada en París en 1999. La celebración es una "invitación a reflexionar sobre el poder del lenguaje y el florecimiento de las capacidades creadoras de cada persona, y, sobre todo, el valor de la pregunta y de lo próximo". Bajo diferentes denominaciones (Fiesta de la poesía, Poetry day, Le Printemps des Poètes), se organizan en diversos países múltiples actividades en las que participan poetas y lectores.

El hacedor de sueños quiere sumarse, una vez más, a la celebración con una composición del poeta estadounidense William Carlos Williams (1883-1963), un acto de fe poética, que contiene una reflexión sobre la función de  la poesía, pero también una visión irónica sobre cierta poesía, quizá la suya propia.
Mensaje de la Sra. Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Mundial de la Poesía

21 de marzo de 2018


SUEÑOS 

Aférrate a los sueños
porque si los sueños mueren
la vida es un pájaro herido
que no puede volar.
Aférrate a los sueños
porque cuando escapan
la vida es un campo infértil
bajo la nieve helada. 

                   Langston Hughes 

Estos versos del poeta Langston Hughes son una invitación a soñar, a evadirse, a emanciparse. La poesía es sin duda la forma más idónea de expresar esta aspiración, porque atañe a la intimidad y permite todas las libertades.
   Lo que expresa este poema es la fuerza prodigiosa de las palabras, que nos abren a horizontes infinitos, intensifican nuestra existencia, cambian la realidad, la embellecen, la muestran desde nuevas perspectivas, hasta entonces inadvertidas.
    La poesía no es un juego anodino con los sonidos, con las palabras, las imágenes, sino que posee un poder creador, transformador.
  Langston Hughes, poeta, escritor y dramaturgo, representante del Renacimiento de Harlem de los años 1920, puso su arte al servicio de la lucha contra la discriminación que sufría la comunidad afroamericana. Así, su poesía es inseparable de su lucha por los derechos civiles, y sigue siendo una fuente de inspiración para todos los defensores de las libertades individuales de cualquier lugar del mundo.
     La poesía es también ese arte único que nos hace sensibles a la extraordinaria diversidad humana, diversidad de lenguas y de culturas. Es un lugar de encuentro entre el individuo y el mundo; una iniciación a la diferencia, al diálogo, a la paz; un testimonio de la universalidad de la condición humana más allá de los innumerables medios que sirven para describirla.
     Cada año, desde 1999, la UNESCO celebra el 21 de marzo el Día Mundial de la Poesía. Esta jornada es una oportunidad para celebrar la riqueza del patrimonio cultural y lingüístico mundial. Y es también una ocasión para poner de relieve formas poéticas tradicionales en peligro de desaparición, como ocurre con numerosas lenguas menos utilizadas y minoritarias. Para mantener estas tradiciones vivas, la UNESCO ha incluido un gran número de formas poéticas en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, como el arte poético ca trù de Viet Nam, el al-azi de los Emiratos Árabes Unidos, los cantos de los baul de Bangladesh o el patrimonio oral gelede, compartido por la comunidad yoruba-nago en el Togo, Benin y Nigeria.
   La poesía no se limita al aspecto artístico, sino que es también una herramienta de educación formal e informal. En este sentido, las artes y prácticas culturales constituyen un verdadero apoyo para el aprendizaje permanente. Por ello, la UNESCO  alienta y apoya  la educación artística, ya que refuerza el desarrollo intelectual, emocional y psicológico, con lo que contribuye a formar generaciones más realizadas y capaces de reinventar el mundo.
   Esta jornada es también una ocasión para rendir homenaje a todas las personas que mantienen vivo este gran arte: los poetas, por supuesto, pero también los traductores, los editores y los organizadores de encuentros y festivales poéticos. La UNESCO alienta a todos sus Estados Miembros a apoyar en sus iniciativas a todas aquellas personas que se esfuerzan día a día por que la poesía siga enriqueciendo nuestras vidas.
   Por último, dado que la poesía es un acto de creación y de intercambio, la UNESCO invita a todas las personas, en este Día Mundial de la Poesía, a crear, inventar, compartir, abrirse a otras lenguas y otras maneras de expresar el mundo, a disfrutar todo aquello que es singular en nuestra diversidad. Porque cultivar el arte y la mente es también cultivar la paz.

Audrey Azoulay



domingo, 18 de marzo de 2018

"Edad del glauco recuerdo", de Odysseas Elytis





                Edad del glauco recuerdo


Olivares y viñedos  a lo lejos hasta el mar
Barcas de pesca rojas más lejos hasta el recuerdo
Élitros dorados de Agosto durante la siesta
Con algas o conchas. Y aquella embarcación
Recién varada, verde, que en la calma del seno de las aguas aún
      puede leerse Dios proveerá

Pasaron los años como hojas o guijarros
Recuerdo a los chiquillos, a los marineros que partían
Tiñendo sus velas como su corazón
Cantaban a los cuatro puntos del horizonte
Y llevaban vientos del norte tatuados en el pecho.

Qué buscaba yo cuando llegaste teñida de amanecer
Con la edad del mar en los ojos
Y con el vigor del sol en el cuerpo -qué buscaba
En el fondo de las grutas marinas de espaciosos sueños
Donde hacía espuma sus sentimientos el viento
Desconocido y glauco, grabando en mi pecho su emblema marino

Con la arena entre los dedos cerraba los dedos
con la arena en los ojos apretaba los dedos
Era el dolor-
Era abril recuerdo cuando sentí por vez primera tu peso humano
Tu cuerpo humano fango y pecado
Como en nuestro primer día en la tierra
Festejaban a las amarilis -Pero recuerdo sentiste dolor
Fue un profundo mordisco en los labios
Un profundo arañazo en la piel en esa parte donde queda grabado
      para siempre el tiempo

Te dejé entonces

Y un hálito bullicioso levantó las blancas casas
Los blancos sentimientos recién lavados arriba
En el cielo que iluminaba con una sonrisa.

Ahora tendré cerca de mí un cántaro de agua inmortal
Tendré un esbozo de la libertad del viento que se agita
Y aquellas manos tuyas en las que se atormentará el Amor
Y aquella caracola tuya en que resonará el Egeo.

                    De Orientaciones, 1940.
En Dignum est y otros poemas. Edición bilingüe de 
Cristián Carandell. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores,
Barcelona, 2008

Odysseas Elytis es seudónimo de Odysseas Alepoudelis, poeta, ensayista, traductor
El poeta Odysseas Elytis
pintor griego, Premio Nobel de Literatura.

Nació en 1911 en Heraclion, Creta, como el novelista Nikos Kazantzakis*, en el seno de una familia acomodada originaria de la isla de Lesbos. En 1914 su padre trasladó sus fábricas a El Pireo y la familia se instaló en Atenas. En la capital inició estudios universitarios de Derecho, que abandonó para dedicarse a la creación literaria y a la pintura, a partir de 1936.  Junto a Yorgos Seferis*, Yannis Ritsos* y Andreas Embirikos forma parte de la Generación de 1930, que, agrupada en torno a la revista Ta Nea Gramata (Las nuevas letras), introdujo el surrealismo en su país adaptándolo a la realidad griega, renovó la lírica griega sin olvidar la tradición y le dio universalidad, como ha explicado el propio autor:
El surrealismo con su carácter antirracionalista nos ayudó a hacer una especie de revolución para conformar nuestra idea sobre la verdad helénica. Simultáneamente, el surrealismo contenía un elemento maravilloso, lo que nos permitió crear un alfabeto de elementos genuinamente griegos y expresarnos con ellos.
Elytis, en uniforme de campaña
Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió como teniente en el frente de Albania luchando contra las fuerzas de ocupación italianas, pero, contagiado de tifus, hubo de ser evacuado al hospital de Yoannina y estuvo a punto de perder la vida en 1941. En 1942 participó en la fundación del Círculo Palamás (llamado así en honor del poeta Kostís Palamás, muerto en febrero de 1943), con el objetivo de recuperar los valores helénicos cuando el pueblo griego estaba profundamente desmoralizado a causa de la ocupación. 

Vivió dos temporadas en París: entre 1948 y 1952, tras dos años de guerra civil en su país, y de 1969 a 1972, durante la dictadura griega de los coroneles (1967-1974). En París cursó estudios de filología en la Sorbona y trabó amistad con destacados poetas y pintores, entre ellos, Matisse y Picasso, que ilustraron sus obras. Durante los años de dictadura que pasó en Grecia renunció a las actividades públicas y  vivió apartado en su casa del barrio de Kolonaki, junto a su compañera, la poetisa Iulita Ioliopulu. Rechazó un premio literario otorgado por la Junta Militar, además de su nominación como miembro de la Academia de Atenas.

En 1974, tras la caída de la Junta, retomó su actividad pública. En 1979 recibió el Premio Nobel de Literatura por su poesía, "que sobre el fondo de la tradición griega, describe con una fuerza sensual y una claridad intelectual, el combate del hombre moderno por la libertad y la creatividad". En su discurso de agradecimiento,  Elytis comparó su trayectoria poética con "el viaje de Ulises, cuyo nombre me ha sido dado llevar". 

A lo largo de su vida ejerció también la crítica de arte en periódicos y revistas especializadas, y viajó por Estados Unidos y distintos países europeos, incluida la Unión Soviética. Tradujo al griego a otros poetas como P. Éluard, Rimbaud, Lautrémont, Ungaretti, Alberti, García Lorca o Maiakovski, y a los dramaturgos B. Brecht y J. Giraudoux. Doctor honoris causa, por las universidades de la Sorbona, Roma y Atenas, fue galardonado, entre otros,  con el Premio Nacional Griego de Poesía en 1960 y el Premio Mediterráneo de poesía en 1988.

En sus últimos años se vio obligado a reducir drásticamente sus apariciones públicas a causa de su delicada salud, que le llevó a ser hospitalizado en varias ocasiones. Falleció en Atenas el 18 de marzo de 1996, a causa de un infarto. Había expresado su deseo de ser enterrado en una de las miles de islas del Egeo y  de que "su partida fuera rodeada de un infinito silencio cristiano".
Una de las últimas fotos de Elytis, con Iulita Ioliopulu

Odysseas Elytis ha sido llamado "poeta de la luz" y "del mar Egeo", que para él "no  es solo un lugar de la naturaleza sino una especie de huella digital". Elytis cultivó una "metafísica solar" que, a diferencia de los occidentales, encuentra el misterio, que busca revelar, no en la oscuridad sino en la luz y lleva a su poesía la luminosidad de Grecia, en especial de las islas del Egeo.  Característica constante de su obra es, pues, la búsqueda de la claridad, la luminosidad, y la transparencia, algo esencialmente griego, según Elytis, y  también una forma de luchar contra la muerte. 


La transparencia, como ha explicado el propio poeta, es la capacidad de la poesía de ver dentro de las cosas y hacer que su esencia inmaterial quede abierta a la percepción,  y permitan ver, incluso, otras cosas tras ellas. Esta transparencia metafísica, observa Álvaro García Marín en "Odiseas Elitis. Un itinerario místico" :
no es más que la analogía poética de la transparencia física que el autor encuentra en el paisaje griego iluminado por el sol, que constituye para él [...] una casi inefable experiencia de misterio.
Esa luminosidad se asocia con frecuencia al color de sus poemas, en los que el blanco, el azul y el glauco (verde claro) son términos recurrentes. El color más repetido es el blanco, al que sigue el azul del cielo y del mar, y como tono característico de sus versos, el glauco, el color de la infancia y de la inocencia, que aparece en el título del poema seleccionado.

A pesar de la evidente unidad, se observa en su producción poética una clara evolución. La poesía de sus primeros libros (Orientaciones, 1940; Sol supremo, 1945),  en la que es más evidente el influjo del surrealismo, es hedonista y celebratoria. Después crea una poesía más comprometida con la realidad y la cultura griega, marcada por su experiencia personal en la guerra y el sufrimiento del pueblo griego: Canto fúnebre y patriótico por el subteniente caído en Albania (1945), fruto de sus vivencias en el frente, y Dignum est (1959), una obra en la que confluyen la tradición clásica, la popular y la bizantina;  un canto enigmático y polifónico  que, bajo una sutil arquitectura matemática, exalta la creación  entera y la "Pasión del Helenismo que resurge de nuevo purificado por la experiencia del sacrificio", según F. J. García Bóveda. Considerada su mejor obra y una de las más altas cumbres de la poesía griega de la segunda mitad del siglo XX, fue musicado por Theodorakis en 1964. 


La poesía posterior a Dignum est fue una vuelta hacia dentro, un regreso a la sensualidad de su primera época y a la metafísica de la luz. En Seis y un remordimiento por el cielo (1960) se anuncia ya el proceso de abstracción e interiorización que caracteriza su obra, y  en El árbol de la luz y la decimocuarta belleza (1971) encuentra acabada expresión la metafísica de la luz: la luz cegadora de Grecia, concentrada en la imagen del sol, es en sí misma la justicia. En Sol soliarca (1971) y Las erres del amor (1972) experimenta con nuevas estructuras métricas.  El monograma (1971), construido en torno al omnipresente  número siete, es un desolado poema de amor y una de las cumbres de su lirismo. Los medio hermanos (1974) reúne poemas muy distantes en el tiempo, y en María Nefeli (1978) aparece por primera vez en su poesía el paisaje urbano, mientras que El pequeño nautilo (1979)  es un viaje con la intención de "buscar quién soy". 

En Tres poemas con bandera de oportunidad (1982), el primer libro publicado después de recibir el Nobel, reafirma la visión trascendental de su poesía, y,  finalmente, en Diario de un abril invisible (1984), Elegías de Oxópetra (1991) y Al oeste del dolor (1995) se adentra en el tema de la muerte, consciente de que el ser humano debe desprenderse de falsos miedos  para afrontar su destino.

Nikos Dimu ha dicho que la poesía de Elytis produce la misma sensación que mirar un muro del Egeo al mediodía: deslumbra y hay que cerrar los ojos.


"La edad del glauco recuerdo" recoge los recuerdos del poeta desde su primera juventud. Se inicia con la evocación del lugar y de las personas (los chiquillos, los marineros) que formaron su entorno, para culminar con la referencia a una experiencia erótica y a la renuncia. El poeta trae a la memoria el verde (olivares y viñedos) y el azul (el mar) de la naturaleza griega, la luz, los vientos, las grutas marinas, los barcos de pesca, la marcha de los marineros, la blancura de las casas, así como la intensidad de la pasión amorosa y la eternidad del sacrificio.

Collage de Odysseas Elytis

Versión original en griego:


ΗΛΙΚΙΑ ΤΗΣ ΓΛΑΥΚΗΣ ΘΥΜΗΣΗΣ


’Ελαιώνες κι αμπέλια μακριά ως τη θάλασσα
Κόκκινες ψαρόβαρκες πιο μακριά ως τη θύμηση
Έλυτρα χρυσά του Αυγούστου στον μεσημεριάτικο ύπνο
Με φύκια ή όστρακα. Κι εκείνο το σκάφος
Φρεσκοβγαλμένο, πράσινο, που διαβάζει ακόμη στην ειρήνη
του κόλπου των νερών Έχει ο Θεός

Περάσανε τα χρόνια φύλλα ή βότσαλα
Θυμάμαι τα παιδόπουλα, τους ναύτες που έφευγαν
Βάφοντας τα πανιά σαν την καρδιά τους
Τραγουδούσαν τα τέσσερα σημεία του ορίζοντα
Κι είχαν ζωγραφιστούς βοριάδες μες στα στήθια.

Τι γύρευα όταν έφτασες βαμμένη απ’ την ανατολή του ήλιου
Με την ηλικία της θάλασσας στα μάτια
Και με την υγεία του ήλιου στο κορμί - τι γύρευα
Βαθιά στις θαλασσοσπηλιές μες στα ευρύχωρα όνειρα
Όπου άφριζε τα αισθήματά του ο άνεμος
Άγνωστος και γλαυκός, χαράζοντας στα στήθια μου
το πελαγίσιο του έμβλημα

Με την άμμο στα δάχτυλα έκλεινα τα δάχτυλα
Με την άμμο στα μάτια έσφιγγα τα δάχτυλα
Ήτανε η οδύνη -
Θυμάμαι ήταν Απρίλης όταν ένιωσα πρώτη φορά το ανθρώπινο
        βάρος σου
Το ανθρώπινο σώμα σου πηλό κι αμαρτία
Όπως την πρώτη μέρα μας στη γη
Γιόρταζαν τις αμαρυλλίδες - Μα θυμάμαι πόνεσες
Ήτανε μια βαθιά δαγκωματιά στα χείλια
Μια βαθιά νυχιά στο δέρμα κατά κει που χαράζεται παντοτινά του
         ο χρόνος

Σ’ άφησα τότες

Και μια βουερή πνοή σήκωσε τ’ άσπρα σπίτια
Τ’ άσπρα αισθήματα φρεσκοπλυμένα επάνω
Στον ουρανό που φώτιζε μ’ ένα μειδίαμα.

Τώρα θα ‘χω σιμά μου ένα λαγήνι αθάνατο νερό
Θα ‘χω ένα σχήμα λευτεριάς ανέμου που κλονίζει
Κι εκείνα τα χέρια σου όπου θα τυραννιέται ο Έρωτας

jueves, 15 de marzo de 2018

'Relato de un náufrago', de Gabriel García Márquez



FICHA BIBLIOGRÁFICA
·         TÍTULO: Relato de un náufrago.
·         AUTOR: Gabriel García Márquez.
·         EDITORIAL: Círculo de Lectores.
·         LUGAR Y AÑO DE EDICIÓN: Barcelona, 1984.
·         NÚMERO DE PÁGINAS: 179. 
·         GÉNERO Y SUBGÉNERO: Narrativo, aventuras.
·       PÚBLICO AL QUE VA DIRIGIDO LA OBRA: A un público de todas las edades interesado por la literatura.
 
EL AUTOR
Gabriel García Márquez (1928-2014), nació en Aracataca, Colombia. Estudió en la Universidad Nacional de Colombia y se dedicó al periodismo y la literatura. Sus obras más destacadas son: Cien años de soledad, Crónica de una muerte anunciada, El coronel no tiene quien le escriba, Relato de un náufrago y El amor en los tiempos de cólera. En 1981 le concedieron el Nobel de Literatura.

PERSONAJES 

Luis Alejandro Velasco: protagonista y narrador de la historia. Es un marinero colombiano joven y fuerte al que le gusta ir al cine e ir al bar “Joe Palooka”.
Mary Address: la novia de Luis Alejandro Velasco es inglesa pero tiene una facilidad extraordinaria para aprender castellano. Solía ir al cine con Luis, aunque prefería comer helados con él.
Diego Velázquez: compañero de Luis Alejandro. La última noche en el cine tiene un mal presentimiento sobre el regreso a Colombia.
Luis Rengifo: un hombre de mar, que hablaba perfectamente inglés. 

ESPACIO Y TIEMPO 

- ESPACIOS EN LOS QUE SE DESARROLLA LA ACCIÓN: Mobile (Alabama, USA), Golfo de México, Mar del Caribe, Uraba (Colombia)
- TIEMPO HISTÓRICO: Mediados del s. XX, año 1955.

ARGUMENTO
Este relato narra el accidente y hundimiento del destructor colombiano Caldas debido al sobrepeso causado por una carga de electrodomésticos ilegales. Ocho hombres caen al mar y solo uno consigue llegar al bote salvavidas. A partir de ahí, el libro se centra en la historia de Luis Alejandro Velasco, el marino que sobrevive. En su viaje a la deriva se enfrentará a grandes peligros, como los tiburones, la falta de comida, la sed y, sobre todo, la soledad.
VALORACIÓN PERSONAL
Elegí esta obra por el tema y por el gran autor que la ha escrito y la verdad es que no me ha decepcionado. Creo que hace un excelente trabajo describiendo las emociones del protagonista y también es fiel a lo que realmente ocurrió. El único aspecto que no me ha gustado del libro es que en ciertos momentos no deja claro si Luis Alejandro Velasco se ha imaginado alguna situación o si realmente ocurrió ese acontecimiento.

RECOMENDACIONES
Yo recomendaría este libro a las personas a las que les guste la buena literatura, porque aunque el libro solo tenga 179 páginas, no es un libro fácil de leer. Y especialmente lo recomendaría a los lectores que prefieren los libros realistas, que muestran la vida tal y como es, dura y cruel.
Joaquín Martín Escribano, 2º ESO C