EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


lunes, 13 de marzo de 2017

XIV CONCURSO ESCOLAR DE LECTURA EN PÚBLICO


El pasado martes, día 7 de marzo, tres alumnos de 3º B de ESO (Hugo Cases, Jorge De la Iglesia y Celia Pardos) participaron en el XIV Concurso de Lectura en público. Allí debían leer un texto propuesto por la organización y otro de libre elección.   

            Nosotros, recordando que la fecha de marzo estaba muy próxima al Día de la Mujer (8 de marzo) y que además en este curso (2016/2017) se conmemora el quincuagésimo aniversario de la primera edición del Diccionario de uso del español de María Moliner, seleccionamos un fragmento de la escena 5ª de la obra teatral de Manuel Calzada titulada El Diccionario (Premio Nacional de Literatura Dramática en 2014). 

             La acción transcurre en 1970, en la consulta de la clínica, en la que unos meses antes ha sido diagnosticada la enfermedad que padece la paciente de 70 años Dª María Moliner: una arterosclerosis cerebral que le hizo olvidar las palabras: lo más preciado para quien dedicó su vida a la redacción de un Diccionario. Su enfermedad, con síntomas ya desde 1965, puede provocarle no solo pérdidas de memoria sino también alucinaciones acústicas.  

En esta escena el doctor (Hugo) se dispone a realizar una exploración cuyas preguntas evocan en María Moliner (Celia) el recuerdo del duro interrogatorio al que fue sometida en 1939 por un juez militar (Jorge) a propósito de su trabajo al frente del Plan de Bibliotecas del Estado. El interrogatorio recordado del juez y el cuestionario del doctor se funden y superponen en la mente de María Moliner.

Mª Luisa Mateo Alcalá

Los alumnos participantes del IES Goya con su profesora de Lengua y Literatura

Foto de grupo: Alumnos de los centros participantes del día 7



Cubierta de la obra teatral, publicada por Artezblai
Fragmento seleccionado por nuestro centro para el concurso:
Escena 5ª (fragmento)


DOCTOR: Buenos días. ¿Cómo se encuentra?  
MARÍA: Algo incómoda. ¿Es necesario tanto cable?
DOCTOR: No se alarme. Es muy aparatoso pero inofensivo. Medir sus reacciones ante distintos estímulos ayudará a investigar con más precisión la naturaleza de su trastorno. Tenga paciencia.
MARÍA: Le he traído las fichas.
DOCTOR: ¿Qué fichas?
MARÍA: Las del diccionario. Y también el prólogo. Y un par de artículos de mi marido. Me los he dejado en la sala de espera.
DOCTOR: Ahí está seguros, luego los recogeremos. No hable. Respire. Suelte el aire. Respire. Quieta. Respire, Muy bien, Cuente al revés del cinco al uno.
MARÍA: Cinco, cuatro, tres, dos uno.
DOCTOR: ¿Qué tengo en la mano?
MARÍA: Un cuaderno.
DOCTOR: Muy bien. ¿Y ahora?
MARÍA: Ahora tiene un libro.
DOCTOR: Perfecto. ¿Y ahora?
MARÍA: Una pluma.
DOCTOR: Mírelo bien.
MARÍA: Un lápiz. No, espere, Una libreta. No.
DOCTOR: No se preocupe.
MARÍA: Un…
DOCTOR: No se preocupe. Vamos a otra cosa.
MARÍA: Un bolígrafo. Un bolígrafo. Cuando era joven no había.
DOCTOR: Diga su nombre.
JUEZ: Diga su nombre.
MARÍA: ¿Cómo?
DOCTOR: Su nombre.
MARÍA: María.
DOCTOR: Nombre completo.
JUEZ: Nombre completo.
María se altera sin moverse en exceso. La máquina reacciona.
DOCTOR: ¿Se encuentra bien?
MARÍA: Me he mareado un poco.
DOCTOR: Tenga. Beba un vaso de agua.
María, tras beber todo el vaso.
MARÍA: Gracias. ¿Podemos parar?
DOCTOR: Pero si aún no hemos empezado. ¿Mejor?
MARÍA: Regular. Adelante con las inquisiciones.
DOCTOR: Verá como son fáciles.
MARÍA: Nunca son fáciles.
DOCTOR: ¿Cómo se llama?
MARÍA: María
DOCTOR: Nombre completo
MARÍA: María Moliner Ruiz
JUEZ: no la oigo
MARÍA: María Moliner Ruiz
DOCTOR: ¿Cómo se llamaban sus padres?
MARÍA: María y Enrique.
DOCTOR: ¿Hermanos?
MARÍA: Enrique y Matilde
DOCTOR: ¿Están vivos?
JUEZ: ¿Están vivos?
MARÍA: No lo sé.
DOCTOR: ¿No lo sabe?
MARÍA: Sí, No.
DOCTOR: ¿Sí o no?
MARÍA: Mi hermana aún vive.
JUEZ: Recuerde que está bajo juramento.
MARÍA: Sí.
JUEZ: Sometida al fuero de guerra ante un tribunal de depuración.
MARÍA: Sí.
JUEZ: Tendrá que atenerse a las consecuencias si lo que manifiesta fuera falso o sigilase hechos que pudieran auxiliar a la labor de la justicia.
MARÍA: Sí.
DOCTOR: Sí, claro que sí. ¿Dónde nació usted?
MARÍA: En Paniza. Zaragoza.
DOCTOR: ¿Cómo se llama su marido?
MARÍA: Fernando Ramón Ferrando.
DOCTOR: Muy bien.
MARÍA: Es catedrático de Física.
DOCTOR: Ya me lo dijo.
MARÍA: De Física nuclear.
JUEZ: ¿Pertenece su marido a la masonería?
MARÍA: No.
DOCTOR: De base física de la mente. Ya me lo dijo.
MARÍA: Sí.
JUEZ: ¿Ha cobrado haberes?
MARÍA: Sí.
JUEZ: ¿Dónde? ¿Cuántos meses? ¿Personalmente?
MARÍA: Sólo he trabajado como una burra. No creo que eso sea un delito.
DOCTOR: ¿Cómo ha dicho?
JUEZ: ¿Ha pertenecido usted a algún partido político?
MARÍA: No.
JUEZ: ¿Con qué fecha ingresó?
DOCTOR: ¿No qué?
MARÍA: Le he dicho que no.
JUEZ: ¿Ha residido en alguna población dominada por el enemigo? ¿Qué tentativas hizo para salir?
MARÍA: No hicimos nada.

JUEZ: ¿Recibió algún auxilio para ello? ¿De quién?

MARÍA: No hicimos nada.

María se asusta y la máquina salta.

DOCTOR: ¿Se encuentra bien?

MARÍA: ¿Podemos parar?

DOCTOR: Ahora más que nunca es importante que aguante.

MARÍA: ¿Me puede traer un poco más de agua?

DOCTOR: Por supuesto. Relájese, no está en un interrogatorio.

DOCTOR sale un momento por agua.

JUEZ: María Moliner Ruiz, ¿es usted autora del Plan de Bibliotecas del Estado encargado por el gobierno rojo, en el que ha escrito: “Sin la cultura no hay posibilidad de liberación”?

MARÍA: Sí.

JUEZ: ¿En el que ha escrito: “La cultura que al pueblo le está negada es un privilegio que confiere superioridad a ciertas gentes a veces con un valor moral nulo”?

MARÍA: Sí.

JUEZ: ¿En el que ha escrito: “Pensad en lo que sería nuestra España si en todos los pueblos, hombres y mujeres dedicasen los ratos no ocupados por sus tareas vitales a leer, a asomarse al mundo inmenso del espíritu por esas ventanas maravillosas que son los libros”?

MARÍA: Sí.

JUEZ: Si. Claro que sí.


domingo, 12 de marzo de 2017

"Como si nunca hubiera sido mía...", de Claudio Rodríguez



Como si nunca hubiera sido mía,
dad al aire mi voz y que en el aire
sea de todos y la sepan todos
igual que una mañana o una tarde.
Ni a la rama tan sólo abril acude
ni el agua espera sólo el estiaje.
¿Quién podrá decir que es suyo el viento,
suya la luz, el canto de las aves
en el que esplende la estación, más cuando 
llega la noche y en los chopos arde
tan peligrosamente retenida?
¡Que todo acabe aquí, que todo acabe
de una vez para siempre! La flor vive
tan bella porque vive poco tiempo
y, sin embargo, cómo se da, unánime,
dejando de ser flor y convirtiéndose
en ímpetu de entrega. Invierno, aunque
no esté detrás la primavera, saca
fuera de mí lo mío y hazme parte,
inútil polen que se pierde en tierra
pero ha sido de todos y de nadie.
Sobre el abierto páramo, el relente
es pinar en el pino, aire en el aire,
relente sólo para mi sequía.
Sobre la voz que va excavando un cauce
qué sacrilegio este del cuerpo, este
de no ser hostia para darse.

De Don de la ebriedad, Libro Primero, IX, 1953

Don de la ebriedad es el primer poemario escrito por Claudio Rodríguez (1934-1999),  un libro de  rara perfección  con el que ganó el Premio Adonáis antes de cumplir los veinte años. Se trata de una obra de adolescencia en la que, como el propio poeta escribió más tarde (Desde mis poemas), se concibe la poesía como un don: "Poesía -adolescencia- como un don y ebriedad como un estado de entusiasmo, en el sentido platónico, de inspiración, de rapto, de éxtasis, o, en terminología cristiana, de fervor". Se trata, en efecto, de una poesía en la que es fundamental el fervor lírico ante la vivencia inmediata y el contacto del poeta con la tierra y el mundo campesino. Ese estado de éxtasis vital, que lo aproxima a la literatura mística, se expresa con delicada musicalidad en endecasílabos  -versos que se  adaptan al ritmo andariego-, asonantados en los libros primero y tercero, y blancos en el segundo. Es una poesía marcada por el irracionalismo -que, por tanto, no debe entenderse sino captarse emocionalmente-, en la que la claridad -relacionada con la Verdad y con el conocimiento- y la ebriedad -la emoción, lo inconsciente del proceso de creación- son los símbolos centrales.

Sobre el poema seleccionado,  ha escrito Ángel Luis Prieto de Paula (Poetas españoles de los cincuenta. Estudio y antología, Salamanca, Ediciones Colegio de España, 1995, pág. 312):
La composición arranca de un ofrecimiento amoroso, de carácter cósmico y religioso, que el poeta hace a los demás de su voz poética, pero también, metonímicamente, de todo él. Los elementos naturales preceden al hombre en el ejercicio de la donación: así el viento, la luz, el canto de las aves, la flor que, al darse, se convierte "en ímpetu de entrega". El fervor irracionalista de Don de la ebriedad se muestra aquí en forma de imperativos, preguntas al aire, imprecaciones y rupturas del discurso lógico. Un lenguaje afín al de la mística, sincopado y paradójico -la noche que "en los chopos arde"-, expresa ese calambre visionario mediante la referencia a la muerte: "Que todo acabe aquí, que todo acabe / de una vez para siempre!" El poema, que había comenzado con el júbilo del ofrecimiento, termina con una amarga execración del cuerpo, incapaz de "ser hostia para darse" y cumplir así el afán panteísta de disolución en lo ajeno.
Luis M. García Jambrina y Luis Ramos de la Torre (Guía de lectura de Claudio Rodríguez: hacia sus poemas, Madrid, Ed. de la Torre, 1988, pp. 28-29) señalan, por su parte, la aparición de simetrías sintácticas y series binarias:
Todo esto proporciona una impresión de armonía y de unidad, justamente la misma impresión de armonía y unidad que se da entre las cosas, los seres, los elementos de la naturaleza, gracias a su "unánime entrega". Esta es la entrega que anhela, que persigue el poeta cuando le pide al invierno que le haga "parte", "inútil polen"... "de todos y de nadie", o cuando se duele por su limitación "de no poder ser hostia para darse". La hostia, con su significado y su redondez, se convierte así en la imagen más cabal y afortunada de la entrega, dado que esa entrega implica a la vez muerte y resurrección del poeta.
Otros poemas del autor en este blog:
-"Cielo": AQUÍ.
-"A los Reyes Magos": AQUÍ.
-"Lo que no es sueño": AQUÍ.
-"Noviembre": AQUÍ.


viernes, 10 de marzo de 2017

Recordando a las escritoras del 27 en el Día de la Mujer



            Este curso, para conmemorar el Día de la Mujer (8 de marzo), los alumnos de 3ºB han decidido conceder visibilidad a aquellas mujeres que compartieron pasión estética y cultural con los miembros masculinos de la Generación del 27.
            Rescatadas por el programa Imprescindibles emitido en La 2 de TVE, Las sinsombrero (nombre con el que se bautizó a este grupo femenino) es también el título del interesante trabajo de la barcelonesa Tània Balló (Barcelona, Espasa-Narrativa, 2016) en el que revisa la biografía de una decena de mujeres que no solo se quitaron el sombrero sino también los frenos y prejuicios sociales e intelectuales que había relegado a la mujer a un papel secundario desarrollado en el ámbito privado. Maruja Mallo, Josefina de la Torre, Marga Gil, Concha Méndez, María Zambrano, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcin… Todas ellas mujeres  libres, valientes, inteligentes y cultas, participaron sin complejos en la vida intelectual española de los años veinte y treinta.
            El desgarrador conflicto bélico de la Guerra Civil y el posterior franquismo arrojaron  tanta tierra sobre su memoria que hasta hace bien poco tiempo la crítica todavía no les había hecho justicia.
            Nuestros alumnos han querido poner su granito de arena para que los nombres, los rostros, las azarosas vidas y las obras de aquellas mujeres pioneras sean un poco más conocidos por todos sus compañeros.   


 
 


Mª Luisa Mateo Alcalá


*Entrada relacionada: