Grupo de lectura del IES Goya
Sesión del 20 de enero de 2014
Obra comentada:
“La vida de las mujeres” (Lives
of Girls and Women)
Autora: Alice Munro (Ontario, Canadá,
1931). Premio Nobel de literatura 2013.
Para gustos
están los colores
(Refranero español)
(Refranero español)
Controvertida sesión de lectura, nunca
antes se había manifestado el grupo tan dividido ante un libro: “La
vida de las mujeres” o ha gustado mucho, o no ha gustado nada.
Intentaré ser ecuánime
pero… yo misma propuse esta lectura, por varias razones: la primera
por volver a personajes femeninos, después de varias lecturas con
protagonistas masculinos; por tratarse de una autora, por ser de
actualidad, literatura canadiense –menos conocida-, y por el
reciente Premio Nobel. Evidentemente yo me encuentro ubicada en uno
de los dos grupos, confieso. Pero pido disculpas de antemano si mi
resumen está escorado hacia un lado y no represento bien la opinión
del otro grupo.
“La vida de las
Mujeres” (“Lives of Girls and Women” su título en inglés) es
una temprana (1971) y una de las escasas novelas de Alice Munro,
autora especializada en el relato y el cuento. El libro narra la
infancia y la adolescencia de Del Jordan, una chica de Jubilee,
pequeño y anónimo pueblo a orillas del río Wanawash en la boscosa
región de los Grandes Lagos canadiense, casi la nada en los años de
la segunda postguerra.
La historia, que los
analistas consideran autobiográfica, comienza con los primeros
recuerdos de la vida de la familia en una apartada granja, donde el
padre criaba zorros para comercializar la entonces apreciada piel de
estos animales. Excitante vida para un niño/a, la vida en la
naturaleza, a la vez, monótona narración del tedio que rodea la
vida en este hábitat. El recuerdo se remonta a la generación
anterior, representada en unas solteronas tías que cuidan con
esmero de su hermano, en otro lugar apartado, aparentemente sin otra
cosa que hacer; realmente con su propia vida interior, llevada en
silencio y complicidad femenina. Todo tipo de personajes “raros”,
cotidianos en este entorno, desfilan por la mente de la chiquilla. Y
su madre, el personaje más “estrafalario” de todos, inadaptada,
rechazada, pero independiente, segura y orgullosa de sí misma y con
un claro y diferente futuro planificado para su hija.
La segunda infancia y la
adolescencia transcurren en otro escenario, cercano pero diferente.
Una casa en el recinto urbano de Jubilee, donde se han trasladado a
vivir la madre y los dos hijos de la familia, en parte gracias al
pecunio obtenido por la madre con su “intelectual” trabajo de
venta de enciclopedias. El objetivo, además de una muestra del
avance social de la familia, es facilitar la educación de los hijos,
acortar el camino a la escuela primaria y secundaria. Cuando se
vislumbra la madurez termina, sugerentemente, el relato.
Por estos dos escenarios
discurren todos los temas transcendentales de la vida, esenciales e
iniciáticos en los primeros estadios, la infancia y adolescencia: el
miedo y la curiosidad ante la muerte; el origen de la vida; la
amistad verdadera, la amistad traicionada; las creencias religiosas;
el amor y el desamor; la sexualidad y el sexo; la curiosidad por el
saber y la ignorancia irredenta; el destino azaroso y el control de
nuestro propio destino; el suicidio, personal y social, elegido o
inducido; la independencia y la libertad de … las mujeres. Y el
cambio de era (diríamos los historiador@s), ese tránsito casi
imperceptible pero radical entre la sociedad tradicional y la
sociedad moderna a mediados del s. XX.
Una observadora e
inquirente niña conduce el relato, una narración genealógica a
través de tres generaciones que cambiarán radicalmente el mundo de
las mujeres. Esto constituye la trama de la novela; realmente es poco
(para un grupo de lector@s), pero suficiente y excelente por su
propia levedad (para otro grupo). Descripciones magníficas de
lugares, objetos, situaciones, caracteres, sentimientos… a veces
frías (para un grupo de lector@s), hechas con los ojos de quien
observa la escena para aprehenderla y conocer, para iniciarse y
conducir su propia vida (para otro grupo).
Hace unos días un amigo,
avezado lector, me decía: “Cuando oí el Nobel de 2013 pensé:
esta vez han acertado”. Pero para gustos están los colores. Y hay
exquisitos gustos para todo, incluso cuando se trata de la excelencia
literaria.
Concha Gaudó
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