EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


domingo, 5 de mayo de 2013

"Cansado idioma", de Juan Bonilla


Escultura  de Su Blackwell


Cansado idioma

Escribes árbol pero no consigues
oír el canto de los pájaros en sus ramas
ni el susurro que le arranca el viento.
Escribes agua pero siguen secas tus manos
y agrietada de sed permanece tu garganta.
Escribes sol pero la noche insiste fuera,
lenta tortuga, cuánto tarda
en resbalar al otro lado del horizonte.
Escribes muerte pero sigues sintiendo
en las sienes el compás del corazón,
rumor de tiempo que avanza o que da vueltas.
Para qué escribir más palabras si el idioma
se cansó y ya no sabe suscitar la lluvia
con la palabra lluvia
ni dar calor con la palabra lumbre.

                 Juan Bonilla, de El Belvedere, 2002

[Selección de Miguel Molina, 2º ESO A]

En este blog también puedes encontrar información sobre el autor y leer otro poema suyo, "Niño ciego":


miércoles, 1 de mayo de 2013

" Cómo ganar una guerra", de Ignacio Gónzález-Posada

GONZÁLEZ-POSADA, Ignacio: Cómo ganar una guerra, LID Editorial, Madrid, 2010, 240 páginas.

Durante la Primera Guerra Mundial, el frente occidental se estancó. Ninguno de los generales de ninguno de los bandos supo encontrar una solución, aparte de mandar millones de hombres a una muerte segura durante cuatro años. Los líderes (directivos) de los países y ejércitos que combatieron en la Segunda Guerra Mundial habían estudiado y analizado minuciosamente la Primera Guerra Mundial, muchos de ellos incluso habían participado en sus combates. Así que su objetivo inicial era no volver a repetir los errores del pasado. Pero el ser humano se deja guiar por la llamada inercia activa, y antes nuevos retos o situaciones, optamos por hacer lo de siempre. Algo parecido le sucedió a Alemania cuando perdió la iniciativa en la guerra: no fue capaz de adaptarse a la nueva situación.
    La mala selección de los consejeros por parte de su líder, Adolf Hitler, solo sirvió para complicar las cosas. Se rodeó de personas fáciles, que le decían lo que quería oír, lo cual no es una estrategia muy inteligente en una situación de crisis. Alemania tenía lo que podría llamarse una ventaja operacional en el campo de batalla: sus tropas eran de más calidad y luchaban mejor. Sin embargo, no llevaban a cabo una estrategia coherente. Y como sucede a menudo en el mundo empresarial, cuando los competidores consiguen al fin igualar su eficiencia, sustituyendo la calidad por cantidad, acabó por no poder ganar.
    Tener una estrategia requiere compromisos, lo cual significa asumir riesgos y concentrar recursos y esfuerzos. También exige saber retirarnos a veces y a tiempo, sabiendo sacrificar objetivos. Por ejemplo, tras el desastre del verano de 1941, Stalin comprendió que para salvar a sus tropas y no cometer el error de nuevo, debía ceder terreno y retirarse hasta Stalingrado. Aguantando a las fuerzas alemanas arriesgándose a perder la ciudad. Y cuando se sintió con suficiente fuerza (tras el tiempo de recuperación) decidió contraatacar, sorprendiendo al contrario en su flanco más desprotegido con una innovadora propuesta.
    El mundo de la empresa no es tan peligroso como el de la guerra, pero sí que es igual de complicado. Hacer sencillas las cosas complicadas es el trabajo de todo buen directivo. Definir una estrategia ganadora, poner una meta común y permitir que los recursos se concentren en el punto de máximo esfuerzo llegado el momento.
  La historia de la Segunda Guerra Mundial nos ha demostrado que todo lo anterior es posible, preocupándonos por los hombres, rodeándonos de expertos colaboradores y manteniendo la integridad moral. Hemos de rodearnos de personas innovadoras, prestar atención a la palabra de los expertos y evitar a los incompetentes. Luchar con decisión, no perder nunca de vista nuestro objetivo y compartir la responsabilidad. Ese es el verdadero método para ganar una guerra, ese es el verdadero método para llegar a ser un buen directivo y sacar adelante una empresa.

    Desde mi punto de vista, “Cómo ganar una guerra” es un libro muy interesante en el que el autor, Ignacio González-Posada, nos descubre que no hay muchas diferencias entre la II Guerra Mundial y nuestro día a día profesional. Y a la vez que  aporta importantes (y curiosos) datos históricos sobre dicha guerra, nos da lecciones sobre las decisiones tomadas, aplicadas a la estrategia empresarial de importantes marcas como Sony, Microsoft o Coca-Cola.
    Narrado de una forma muy amena, utilizando interrogaciones retoricas e ironías, consigue que mientras lo estás leyendo, disfrutes no solo con el contenido de la lectura en sí (que tanto para los amantes de la historia como para los futuros economistas es de gran interés), sino también con la manera en la que está expresado todo: cada pensamiento del autor, cada situación vivida por los personajes conocidos que se mencionan, etc.
   Resumiendo, es un libro con el que uno es capaz de enterarse de curiosidades de la guerra que nunca habría imaginado o de ciertos hechos que desconocía (a no ser que sea profesor o historiador), y también consigue que las personas interesadas en la economía, aprecien la importancia de llevar a cabo una buena estrategia, mediante innumerables ejemplos y sucesos actuales.
   Entretenido en cada párrafo, educativo, lleno de información muy útil y que no está de más conocer. Y escrito de tal forma que nunca resulta duro o aburrido leerlo. Me ha gustado mucho, me ha parecido una buena obra, y desde luego, me lo volvería a leer.

                                     Alejandro Gaite Marcellán, 2º bachillerato E

domingo, 28 de abril de 2013

"Canto de primavera", de Léopold Sédar Senghor




                  canto de primavera
                    
                                    [FRAGMENTO]
                     
                                               Para una muchacha negra de talón rosa 

                                   I 

¡Cantos de aves se elevan diáfanos en el cielo primitivo, 
El aroma verde de la hierba asciende, Abril! 
Escucho el aliento de la aurora conmovida, las nubes blancas 
    de mis cortinas. 
Escucho el canto del sol sobre mis postigos melodiosos. 
Siento como un aliento el recuerdo de Naët sobre mi nuca 
    desnuda amotinándose. 
Mi sangre, a mi pesar cómplice, murmura en mis venas 
Eres tú, amiga mía — ¡Oh! escucha la respiración ya cálida 
    en el abril de otro continente. 
¡Oh! escucha cómo se deslizan escarchadas de azul las alas 
    de las golondrinas migratorias. 
Escucha el aleteo blanco y negro de las cigüeñas en el 
    extremo de sus velos desplegados. 
Escucha el mensaje de la primavera de otra época, 
    de otro continente. 
Escucha el mensaje del África lejana y el canto de tu 
    sangre 
Escucho la sabia de abril en tus venas cantar. 

                                                          (Léopold Sédar Senghor)


Léopold Sédar SENGHOR, poeta, ensayista y primer presidente de Senegal, nació en Joal-la Portugaise, pueblo costero a ciento treinta kilómetros de Dakar, en 1906, cuando su país era una colonia francesa. De religión católica en una zona mayoritariamente musulmana, la situación acomodada de su  familia le permitió vivir una infancia feliz entre los miembros de  su tribu Serer, de quienes adquirió el conocimiento de plantas y animales así como de mitos y creencias que incorporaría más tarde a su poesía. En 1928 se trasladó a París para estudiar en el liceo Louis-le-Grand (allí coincidió con Georges Pompidou, Primer Ministro francés  entre 1962 y 1968)  y después en la universidad. En 1933 fue el primer estudiante africano que obtuvo el diploma de "Agrégé d' Université", el grado académico más alto en el sistema educativo francés. Trabajó como profesor en centros franceses hasta que en 1939 fue movilizado. Hecho prisionero en 1940, fue recluido en un campo de internamiento nazi hasta 1942, cuando fue liberado por motivos de salud. Posteriormente se unió a la Resistencia francesa y, desde 1944 hasta la independencia de Senegal, ocupó  la cátedra de Lengua y Civilizaciones negro-africanas en la Escuela Nacional Francesa. De 1946 a 1959 representó a Senegal como diputado en la Asamblea francesa, defendiendo la idea de formar una federación del África occidental. En 1958 fundó el Partido del Reagrupamiento Africano, y en 1959 fue nombrado presidente de la asamblea legislativa de la federación Malí, formada por Senegal y Sudán. Al romperse esta federación en 1960, pasó a ser presidente de su país, cargo que ocupó hasta el 31 de diciembre de 1980. En 1983 ingresó en la Academia Francesa. Pasó los últimos años de su vida en Verson,  Normandía, donde falleció el 20 de diciembre de 2001, a los 95 años.

En 1937  Senghor, junto con el poeta de Martinica Aimé Césaire,  lanzó la idea de la negritud,  movimiento que se opone a la política occidental de asimilación cultural y  propugna el redescubrimiento orgulloso del pasado y  de los valores culturales de su raza (independientemente de la nacionalidad) como vía para el reconocimiento de su propia identidad ("el regreso a los orígenes"). A este concepto dedicó gran parte de su obra poética, paradójicamente escrita en francés. Un verso que bebe en las fuentes del surrealismo sin dejar de ser africano es lo que define y distingue la poesía de Senghor, en opinión de Miguel Ángel Flores, quien añade: "Del África están presentes el orgullo de una tradición cultural y de un color que no es fatalidad y, en el fondo de todo ello, un ritmo, una forma de  canto que busca integrarse con los elementos de la naturaleza". Es autor de Cantos de sombra (1945), Hostias negras (1948), Cantos para Naëtt (1949), Etiópicas (1946), Nocturnos (1961) y Cartas de invierno (1972). 




Canción: "Viko" de Peter Gabriel.

viernes, 26 de abril de 2013

Adolfo Ayuso: "Abecé de mi bliblioteca"



[...] Conozco lectores que miran a su biblioteca con tranquilidad y orgullo. Yo la miro con desazón. Mi relación con los libros ha sido bastante tumultuosa. En mi biblioteca los libros cambian de lugar según mi estado de ánimo. Algunos se desorientan y acaban junto a otros que no les convienen. Los libros se contaminan entre sí.
      A veces una epidemia arrasa una biblioteca. La epidemia del orden es una de las más graves. Hay orden temático, orden alfabético, orden de tamaños, orden editorial, orden cronológico y orden geográfico. Hay órdenes menores y subórdenes. Siempre, se siga el criterio que sea, hay libros que se resisten a ser ordenados.
      Cada libro tiene su alma. Libros donde las palabras tienen la belleza de una escultura griega. Libros no admirables por su materia literaria sino por la inteligencia que destilan. Libros donde huele a carne y a salvia. Libros que son puro veneno. Libros que son de amigos y se guardan porque son de amigos [...]. 
      Los libros no solo dependen de lo que sus autores nos quieran contar. Hay libros que son importantes porque guardan cosas. Entradas de teatro. Fotos de mujeres que amaste. Facturas de hotel. Huellas dactilares de nicotina y alquitrán. Pestañas de la última lectora. Mosquitos encuadernados en los libros veraniegos. Flores secas en aquellos que leen los más cursis. Algo que nunca conseguirán los libros electrónicos.
     Un día vino a mi casa un viento especial que trastocó primero mi escritura y luego todo lo que leía. A partir de entonces solo iba a escribir de teatro y para el teatro. Esto provocó un terremoto en mi biblioteca. Traslados masivos, nuevos intentos de inútiles clasificaciones. Compras compulsivas, caza de libros inencontrables.
      Tuve que trasladar las novelas, la poesía, los tratados, los libros de viajes, a otra casa que tuve que comprar para ellos. Salvo los imprescindibles y los de los amigos. [...] La investigación y el estudio, que otros ven como aburridos páramos, han sido para mí nuevos territorios de belleza e imaginación. He aprendido a regalar cosas hermosas como las cuatro mariposas de la selva virgen brasileña que Alfonso Reyes subió al barco cuando García Lorca hizo una breve escala en Río de Janeiro.
                                        
           (Publicado en Heraldo de Aragón. Suplemento Artes&Letras. Especial Día del Libro. 23/04/2013)

Adolfo Ayuso Roy es poeta, narrador e historiador de los títeres.
      

miércoles, 24 de abril de 2013

Nuevo libro de Begoña Oro: "Croquetas y Wasaps"

Nuestros jóvenes lectores están de enhorabuena: Begoña Oro, una de sus autoras favoritas, siempre divertida y sorprendente,  vuelve con nueva imagen y nuevo libro: Croquetas y Wasaps, editado por SM.

¿Acaso Begoña se ha metido en la cocina? Parece que es así, pero lo que ha cocinado para vosotros, con mucho amor y a fuego lento, es esta novela, de la que todavía sabemos muy poco.
En la página web de la editorial podemos leer lo siguiente:
¿Te has preguntado alguna vez qué quedará de ti cuando ya no estés? Clara sí. Justo cuando está al borde de la piscina. Y tiene dos opciones: tirarse de cabeza cuando todo su cuerpo grita para que lo haga, o quedarse quieta tapándose las orejas con las manos. Novela realista que agranda el universo de Pomelo y limón y narra con el estilo actual y chispeante de Begoña Oro el chaparrón de sentimientos al que se enfrenta una adolescente cuando se da cuenta de que tiene al alcance de su mano la oportunidad de ser feliz.

También sabemos que la protagonista decide arriesgarse, tirarse a la  piscina, en busca de la felicidad.

Pero dejemos que sea la propia autora quien os lo cuente. Para ello, os invitamos a ver el booktrailer del libro, con Begoña Oro en el papel  protagonista. Os encantará y averiguaréis algo más sobre esta  novela, que encierra más de un misterio.


domingo, 21 de abril de 2013

José Manuel Blecua, Premio de las Letras Aragonesas 2012



José Manuel Blecua, director de la RAE

El eminente filólogo José Manuel Blecua Perdices (Zaragoza, 1939), actual director de la Real Academia Española, recibió el pasado 19 de abril el Premio de las Letras Aragonesas 2012. El premio, otorgado por el Gobierno aragonés, reconoce la labor continuada o de especial dedicación de personas, instituciones o entes aragoneses en el ámbito de la creación e investigación literarias.  En el caso de Blecua, el jurado ha destacado "la dilatada carrera de este aragonés ejerciente entregada al estudio de la filología tanto en sus aspectos gramaticales como en el análisis de sus creaciones literarias" y ha subrayado asimismo “su dirección de equipos e instituciones que han contribuido poderosamente a incrementar el lugar del español en el mundo". 

En el acto de entrega, que tuvo lugar en el museo Pablo Serrano de Zaragoza, José Manuel Blecua evocó en un emocionado discurso su años en la capital aragonesa, los profesores que despertaron en él el amor por la filología y la vocación docente, así como el trabajo desarrollado en distintas universidades y organismos. Recordó a los "excelentes" profesores que le inocularon su amor por la lengua y la literatura en el Instituto Goya (que definió como "un espacio de descubrimiento"), como Carmen Alquézar, Angelita Martín, Agustín Ruiz, o su propio padre. Más tarde, en las aulas universitarias, tuvo "la suerte y el lujo" de encontrarse con maestros como Francisco Ynduráin, Ildefonso-Manuel Gil, Carmen Riera y Félix Monge, entre otros a los que mencionó en su discurso. Sobre su labor al frente de  la Real Academia afirmó  ser "el más humilde de los directores aragoneses de la RAE", como Pedro Laín Entralgo, Manuel Alvar y Lázaro Carreter.

José Manuel Blecua Perdices pertenece a una familia de excelentes investigadores y filólogos: es hijo de José Manuel Blecua Teijeiro y hermano de Alberto Blecua Perdices, con quien se aficionó a la lectura por medio de los tebeos y la literatura popular. Sus primeros años transcurren por las calles zaragozanas y por las aulas del Instituto Goya, centro en el que impartía clases su padre hasta su traslado a Barcelona. Doctor en Filología Románica, ha sido profesor de enseñanzas medias y luego catedrático de Lengua Española de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde dirige el Seminario de Filología e Informática. También ha sido profesor invitado de Ohio State University (1970) y del Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México (1986), así como de los Cursos de Verano para Extranjeros de la Universidad de Zaragoza en Jaca durante 25 años. Es colaborador docente desde 1976 de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, director de Investigación, director de Cooperación Internacional y director académico del Instituto Cervantes, y presidente de la Comisión Estatal para la Conmemoración del IV Centenario de la primera parte del Quijote.

Es autor de numerosos trabajos de lexicografía y de otros relacionados con la historia de las ideas lingüísticas en España, con la aplicación de las nuevas tecnologías al estudio de la lengua española y con la situación del español como lengua extranjera. Ha publicado La poesía del siglo XV (1975), Atlas de Literatura Española (1979), Qué es hablar (1982), La transmisión textual del Conde Lucanor (1982), Literatura española (1988), Obras de Juan Sánchez Burguillos (1994) y Manual de crítica textual (1990) Ha participado en el Diccionario General de Sinónimos y Antónimos y en el Diccionario de Americanismos. Ha sido galardonado con la Encomienda de Alfonso X el Sabio, el Premio Aragón 2005 y la medalla de Oro de la ciudad de Zaragoza.

Con la profesora Aurora Egido, en el aperitivo tras la celebración. Foto: Chus Marchador 


"El amigo", de Karmelo C. Iribarren






El amigo  

Llora cuanto quieras 
sobre mi hombro,
desahógate,
cuenta conmigo
para lo que te haga falta.

Pero no te equivoques,
no soy mejor que él:

le envidio
cada una 
de tus lágrimas.

                  (Karmelo C. Iribarren, El tamaño de los sueños, 2006)

[Selección de Sara García Gadea, 2º ESO C]



Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, 1959) es un poeta autodidacta  cuya obra, caracterizada por la sobriedad en la expresión y el antirretoricismo,   ha sido adscrita al minimalismo y al realismo sucio; si bien Luis Antonio de Villena, por considerar que va mucho más lejos que Carver o Bukowski en la desnudez del lenguaje, acuñó para ella el término "realismo limpio". Sin embargo, el autor considera que su obra está mucho más próxima a la de Ángel González o Javier Salvago e incluso a la poesía epigramática latina, y respecto a las etiquetas ha dicho: "Mi poesía es realista, elegíaca, epigramática,  reflexiva, limpia, sucia, dura y tierna como lo es la vida. Porque yo soy un poeta de la vida más que de los libros. Los críticos no saben muy bien qué hacer conmigo, y lo que suelen hacer es no hacer nada". Iribarren empezó a publicar tarde debido a su aislamiento de los ambientes literarios y a su creencia de que su poesía no encajaba en el panorama literario del momento. Su trabajo como camarero ha marcado su poesía, en la que el mundo de la noche, las barras de los bares, el desencanto y la soledad, las mujeres, la ciudad y la infancia son motivos recurrentes. El tema central es el amor en todas sus facetas y momentos, especialmente el amor silencioso y duradero. La buena acogida de su plaquette* Noches y bares (1993) le infundió ánimos para dirigirse a Renacimiento, editorial que publicó sus primeros libros, La condición urbana (1995) y Serie B (1998). En los años siguientes aparecieron Desde el fondo de la barra (1999) , La ciudad (Antología 1985-2001), selección personal editada en 2001 y reeditada en 2008, y una edición de su poesía completa: Seguro que esta historia te suena (1985-2005), 2005. En 2006 vio la luz El tamaño de los sueños, antología destinada a los lectores jóvenes; a la que seguirán Ola de frío (2007, 2009), Versos que el viento arrastra (2010), con composiciones para los lectores infantiles; Un leve guiño de luz hacia la sombra (2011), antología de veintiséis poemas en edición limitada, numerada y firmada por el autor, y Otra ciudad, otra vida (2011). En 2012 publicó una nueva edición de su poesía completa, Seguro que esta historia te suena (1985-2012).

*plaquette: publicación de tamaño pequeño (normalmente no pasa de 30 páginas) de contenido exclusivamente literario, utilizada principalmente para difundir la obra de escritores noveles.