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domingo, 21 de febrero de 2016

Tres poemas de Blanca Varela

Foto: JLG


                 A rose is a rose*


inmóvil devora luz 
se abre obscenamente roja
es la detestable perfección
de lo efímero
infesta la poesía
con su arcaico perfume

        De Valses y otras falsas confesiones, 1972



            Strip tease


quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas     los ojos
y ponte un alma si la encuentras

        De El falso teclado, 2000



           A media voz  


la lentitud es belleza
copio estas líneas ajenas
respiro
            acepto la luz
bajo el aire ralo de noviembre
bajo la hierba sin color
bajo el cielo cascado y gris
            acepto el duelo
y la fiesta

no he llegado
no llegaré jamás
en el centro de todo está el poema
intacto sol
ineludible noche

sin volver la cabeza
merodeo su luz
               su sombra
animal de palabras
husmeo su esplendor
su huella
              sus restos
todo para decir
que alguna vez estuve
atenta desarmada
                                     sola
casi en la muerte
casi en el fuego

            De Canto villano, 1978


 En Donde todo termina abre las alas. Poesía reunida 
(1949-2000). Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2001

*A rose is a rose, cita de la escritora estadounidense Gertrude Stein (1874-1946), en la que la  rosa aparece despojada de la carga simbólica de que la ha dotado la tradición poética,  convirtiéndola en arquetipo de la mujer, la pasión y la belleza de lo efímero.


Blanca Varela (Lima, 1926-2009) está considerada la más importante poeta peruana del siglo XX. Nacida en el seno de una familia de escritores y artistas, su madre fue Esmeralda González, una compositora de valses y autora de textos criollos, más conocida por el seudónimo de Serafina Quinteros. 
   En 1943 ingresó en la Universidad Mayor de San Marcos de su ciudad, para estudiar Letras y Educación. En esta época  se inicia en la poesía y entra en contacto con poetas de la Generación del 50 (a la que pertenece por fecha de nacimiento), como Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren* o Sebastián Salazar Bondy, con quienes formaría el grupo de los denominados por la crítica "poetas puristas" por oposición a los poetas sociales. También comienza a asistir a la tertulia de la Peña Pancho Fierro; en ella conocerá a César Moro y a José María Arguedas,  a los españoles Pedro Salinas*, Dámaso Alonso* y Corpus Barga  y a Christopher Isherwood. Finaliza sus estudios en 1947, y dos años más tarde contrae matrimonio con el pintor  Fernando de Szyszlo, con quien tuvo dos hijos y del que más adelante se divorciaría. 
   El mismo día de su boda el matrimonio emprende viaje a París, donde Blanca Varela permanecerá casi diez años, ocho de ellos con su esposo. Allí conoció a Sartre, Simone de Beuvoir, Michaux, Giacometti, Léger y a Octavio Paz*, figura determinante en su carrera y su introductor en los círculos de intelectuales y artistas latinoamericanos y españoles radicados en Francia, de los que formaban parte Julio Cortázar, Ernesto Cardenal* y Rufino Tamayo, entre otros. 
   Más tarde vivió en Florencia, y entre 1957 y 1960 el matrimonio y sus dos hijos residieron en Washington DC; en ambas ciudades la escritora se dedicó a la traducción y al periodismo. En 1962 regresó a Lima, y mantuvo contactos esporádicos con los ambientes literarios.  Fue secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional (1977-1979) y dirigió la oficina en Lima de la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica (1974-1997), además de colaborar en varias revistas. En 1996 recibió la Medalla Internacional Gabriela Mistral, otorgada por el gobierno chileno a figuras relevantes del mundo de la cultura. En 2001  fue galardonada con el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo, en 2006 con el Federico García Lorca, y en 2007 con el Reina Sofía de Poesía.

La breve y concentrada obra de Blanca Varela (apenas  unas 250 páginas) incluye ocho libros. Publicó el primero en 1959,    por iniciativa de Octavio Paz, que editó, prologó y dio título al mismo: Ese puerto existe. Le seguirán  Luz de día (1963), Valses y otras falsas confesiones (1972), Canto villano (1978), Ejercicios materiales (1993), El libro de barro (1993), Concierto animal (1999) y El falso teclado (2000).
    Su poesía, forjada al margen de tendencias y generaciones, no resulta fácil de clasificar. La propia autora decía de ella que no le gustaba pero que era la única que podía escribir, y la definía como una poesía honesta que transmite una visión del mundo "como duro, difícil, pero a veces hermoso". De  la poesía de Blanca Varela se ha dicho que  es una forma de descubrir la realidad individual y colectiva, una exploración del subconsciente y de una cotidianeidad marcada por el tedio, así como una visión insatisfecha y dolorosa de una vida incapaz de alcanzar la plenitud.

*Entradas relacionadas:
-Javier Sologuren:
http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2012/10/el-paso-de-los-anos-de-javier-sologuren.html
-Pedro Salinas:
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-Octavio Paz:
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-Ernesto Cardenal:


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