EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL IES "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 17 de febrero de 2019

"Me has dado tu dulzura a borbotones", de Jesús Munárriz




Me has dado tu dulzura a borbotones
en días desolados,
me has regalado el beso y el saber
secreto de tus labios,
has sabido calmar entre tus dedos
mi guerra y mi pasado
e interpretar mis gestos de náufrago
y ofrecerme tus brazos;
has puesto espliego y láudano en mis días
y jengibre en mis noches,
me has regalado sensatez, locura,
justo medio y derroche,
has abierto tu historia a mi designio
y tu esfuerzo a mi goce
y la melancolía de tus párpados
a mi dolor de hombre.
Por eso, aunque el futuro sea incierto
como incierta es la lucha,
aunque el tiempo cínicamente  exhiba
su condición de nutria
y las procacidades alardeen
de la desenvoltura
con que han urdido inexorablemente
la historia, esa gran puta,
lo que me has dado tú, pese a quien pese,
fue, es y será mío,
y lo que yo te di, caiga quien caiga,
tú lo llevas contigo,
y tiene un nombre, que es amor, y hoy dejo
constancia por escrito
de lo hermoso que fue, profundo y tierno
haberte conocido.

    De Viajes y estancias, seguido de De aquel amor
me quedan estos versos, Visor, 1975


Entrada relacionada:


[Imagen: ryhblog.com]

miércoles, 13 de febrero de 2019

'Corazón', de Edmundo de Amicis

Cubierta de la edición de Círculo de Lectores

FICHA BIBLIOGRÁFICA
Título: Corazón
Autor: Edmundo de Amicis
Editorial, lugar y año de edición: Círculo de Lectores, Barcelona, 1969.
271 páginas

PRESENTACIÓN
Género: Novela, relatos de ficción.
Público al que va dirigida la obra: En el año original de publicación (1886), esta obra iba dirigida para niños, pero, con el paso del tiempo, ha pasado a ser una novela para adultos.

EL AUTOR
Edmundo de Amicis nació en 1846 y fue un escritor y militar italiano. Estudió en el Liceo de Turín. A los 16 años entró en la Academia Militar de Módena, donde obtuvo el título de oficial. Después de participar en la batalla de Custoza de 1866, se convirtió en viajero y en escritor. Su  obra se caracteriza por mezclar romanticismo y realismo. Su obra más conocida es Corazón (Cuore), pero otras de sus obras son La Spagna (1872) y Ricordi di Parigi (1878).
Retrato del autor (Wikipedia)
PERSONAJES
El personaje principal se llama Enrique y tiene ocho años. Tiene el pelo castaño. Su hermana se llama Silvia. Enrique estudia el tercer grado (equivalente a 3º de Primaria en España) en una escuela de Turín. Cuenta con muchos amigos en su clase, entre ellos un genovés llamado Garrone y un hijo de una verdulera llamado Netti. Toda la clase tiene un enemigo en común llamado Franti, un compañero que no hace más que meterse en problemas y meter a los demás.
ESPACIO Y TIEMPO
La acción se desarrolla principalmente en un colegio de Turín durante el curso escolar 1881-1882.

ARGUMENTO
Enrique, un niño de ocho años, empieza el curso (3º del grado elemental) un poco descontento  por el profesor que le ha tocado, ya  que  es muy serio en comparación con sus profesores de primer y segundo grado. Unos días después del comienzo del curso, se da cuenta de que no  tiene nada de lo que preocuparse puesto que su profesor es muy majo. A través de vivencias que tiene en el colegio, en casa o mientras pasea por la calle, va madurando. A esto también le ayudan los cuentos mensuales que les da su profesor a algunos alumnos para que los copien y, después, los lean en clase ante sus compañeros. Entre los cuentos hay dos que me han llamado más la atención: El pequeño escribiente florentino, que trata de un niño que hace parte del trabajo de su padre mientras tendría que estar durmiendo para que no caigan en quiebra, y De los Apeninos a los Andes, el cual es la base de la famosa serie de anime Marco: de los Apeninos a los Andes.

Cubierta original (wikipedia)

VALORACIÓN PERSONAL
Lo que me ha llevado a elegir esta obra es que le prometí a mi padre que, antes de cumplir los quince, me leería un libro de su biblioteca y, tras leer el primer capítulo de diez libros, decidí leer este. Me ha enseñado mucho sobre la lealtad, la amistad y el sacrificio por tus seres queridos. Su lectura me ha resultado muy amena (exceptuando algunos capítulos).

RECOMENDACIONES
Creo que este libro puede interesar a todo aquel al que le guste la historia, porque narra la vida de un niño de finales del siglo XIX, y también a quien busque un tipo de literatura diferente de lo que se publica hoy en día.
Jorge Ezquerra Monge, 2º A de ESO

domingo, 10 de febrero de 2019

"Tú" y otro poema de Irene Sánchez Carrón


© Silas Manhood




                                         


Porque os outros têm medo mas tu não

                                    SOPHIA DE MELLO


Todos quieren caminos que conduzcan a Roma,
pero tú no.
Tú viajas hacia el norte, donde aguardan los bárbaros,
al centro del combate, al dolor de la herida.
Tú prefieres veredas sin nombre hacia el asedio
y atraviesas los cauces ignorando los puentes.
Tú buscas pasadizos de luz en la tormenta
y conduces la sed al rumor de las fuentes.
Tú celebras la lluvia que nos devuelve al barro
y vas hacia la vida como hacia la victoria.
Todos quieren caminos que conduzcan a Roma,
se rinden, se acomodan o piden una tregua,
pero tú no.


De Micrografías, Visor, 2018


EL ESCONDITE

Tengo miedo.

Jugábamos al escondite.
Yo me ocultaba
y tú me perseguías.
Pasaron largas horas
y tú no me encontrabas.
Pasó la primavera,
se esfumaron los largos días de verano
y vino el otoño con su crujir de madera seca
           y vino el invierno con su dolor de corazón sepultado en la nieve.
Te espero en mi rincón
y tengo miedo.

De Escenas principales de un actor secundario, Rialp, 2000





Irene Sánchez Carrón. [cadenaser.com]
Irene Sánchez Carrón (Navaconcejo, Cáceres, 1967) es licenciada en Filología Inglesa por la Universidad de Extremadura y doctora en Filología Hispánica por la UNED. Con una beca de Auxiliar de Conversación, impartió clases de español en Londres en 1991. Fue profesora en el instituto Castelar de Badajoz y actualmente enseña inglés en el  Norba Caesarina de Cáceres. 

La autora, cuyos referentes de cabecera son Ángel González y los poetas de la generación de los 50, escribe una poesía caracterizada por la expresión clara y el poder narrativo, que parte de situaciones cotidianas. Entre sus libros de poesía figuran Porque no somos dioses (1998, Premio Hermanos Argensola), Escenas principales de un actor secundario (Premio Adonáis 1999), Atracciones de feria (2002), Ningún mensaje nuevo (2008, Premio Antonio Machado de Baeza) y Micrografías (XVI Premio Emilio Alarcos de Poesía 2017).

Micrografías presenta una voz marcadamente femenina y clara que, entre un mundo rural y urbano, revisa tópicos y mitos de la tradición literaria y presenta situaciones que muchos lectores compartirán, sin olvidar los temas sociales o el amor. Tanto "Tú" como los poemas de amor del libro están dedicados a Ramón, como explica la autora en una Nota final.

Escenas principales de un actor secundario presenta una estructura que responde a un esquema teatral, y quiere ser un homenaje a la gente anónima, sin brillo, pero que interpreta sus escenas en la vida con dignidad. El poema elegido  habla de una anécdota infantil, el juego del escondite, que aquí se convierte, según explica la autora,  en una experiencia existencial.

domingo, 3 de febrero de 2019

"Madre" (Mai), de Ánchel Conte





Madre, mírame las manos,
las traigo vacías,
faltas de amar...
Son dos alas
de un viejo pardal*
que no puede
ni siquiera volar.

Madre, mírame los ojos,
en el cielo perdidos
en un hondo silencio...
Son dos chispas
saltadas del fuego
que no alumbran
ni matan el hielo.

Madre, mírame el alma
agostada de sed,
seca de esperanza...
Es un campo labrado
donde solo crecen aliagas
que pinchan la vida 
hasta matarla.

Madre, mírame a mí.
¿Me reconoces, madre?
Fui tu niño,
hoy soy un hombre
que no sé cómo soy.
Madre, ¿me reconoces?
¡MADRE!, ¿ni siquiera tú?


VERSIÓN ORIGINAL EN ARAGONÉS:
Mai, mira-me as mans;
as trayo buedas,
lasas d’amar…
Son dos alas
d’un biello pardal
que no puet
ni sisquiera volar.
Mai, mira-me os uellos,
n’o cielo perdius
n’un fondo silencio…
Son dos purnas
blincadas d’o fuego
que no alumbran
ni matan o chelo.
Mai, mira-me l’alma
aflamada de sete,
ixuta d’esperanza…
Ye un campo labrau
an no i creixen que allagas
que punchan a vida
dica  matar-la.
Mai, mira-me á yo.
Me reconoixes, mai?
Fue o tuyo ninón,
hue soi un hombre
que no sé cómo soi.
Mai, ¿me reconoixes?
¡MAI!, ¿ni sisquiera tú?


       De No deixez morir a mía voz. Edición 
bilingüe en aragonés y castellano. Libros del
gato negro, Zaragoza, 2016

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*pardal, gorrión.


Ánchel Conte
Ánchel Conte Cazcarro  es un escritor español nacido en Alcolea de Cinca (Huesca) en 1942.  Estudió Filosofía y Letras, especialidad Geografía e Historia, en las Universidades de Zaragoza y Barcelona. En esta última se doctoró con la tesis La Encomienda del Temple de Huesca. Estudio socioeconómico. S. XII-XIII. Amplió estudios en la Universidad italiana de Perugia. Ha dedicado su vida a la docencia en centros de enseñanza secundaria, a investigar temas medievales relativos al Altoaragón y a escribir, en lengua aragonesa, novela, relatos y poesía. Ha obtenido numerosos premios literarios y la medalla al mérito cultural concedida por el Gobierno de Aragón en 2009.

Ha publicado poemarios -No deixez morir a mía voz (El Bardo, Barcelona, 1972; reeditado en 1985 por el Consello d'a Fabla Aragonesa; traducido al castellano y ruso, Consello d'a Fabla Aragonesa y Centro Norcaucasiano de Estudios Sociolingüísticos, 2002; edición bilingüe en aragonés y castellano, Libros del gato negro, 2016), O tiempo y os días (CFA, 1996), E zaga o mar o desierto (CFA y PUZ, 2002), Luna que no ye luna /Luna que no es luna (Eclipsados, 2014; reeditado por Libros del gato negro, 2015) y Digo sinse dicir / Digo sin decir, 2017 -,  colecciones de relatos -O rafe de l' espiello (Xordica, 1997) y De ordo sacerdotalis (Xordica, 2002))- y novelas: O bolito d' as sisellas (Xordica, 2000) y  Aguardando lo Zierzo (Xordica, 2002, Premio Ziudá de Balbastro de novela corta en aragonés; traducida al ruso, 2005, al castellano, 2007, y al francés, 2009).

El poema "Mai", con música de Gabriel   Sopeña, fue cantado por José Antonio Labordeta y el propio  Sopeña e incluido en el disco Con la voz a cuestas (Prames, 2001). Posteriormente la composición fue grabada  por  el cantante Manolo García y por  el grupo Olga y Los Ministriles, versión que puedes escuchar aquí:


[Imagen inicial: davidsagrista.com . La información sobre el autor está tomada de su página web]

viernes, 1 de febrero de 2019

'Vestidas para un baile en la nieve', de Monika Zgustova

Grupo de lectura "Leer juntos Hoy" del IES Goya
Sesión del 14 de enero de 2019
Obra comentada: Vestidas para un baile en la nieve, Galaxia Gutenberg, 2017
Autora: Monika Zgustova


I. Acerca de la autora

Monika Zgustova nació en Praga (actual República Checa) el 22 de marzo de 1957. Cuando tenía dieciséis años abandonó con su familia  la Checoslovaquia comunista y se exilió en Estados Unidos, donde  se doctoró en literatura comparada por la Universidad de Illinois. En 1983 fijó su residencia en Barcelona y más tarde obtuvo la nacionalidad española. 

La escritora Monika Zgustova./Oliver Duch [heraldo.es]
Habla checo, español, ruso, inglés y catalán, lo que le ha permitido traducir al castellano y al catalán más de cincuenta libros de autores checos y rusos, entre los que se cuentan: Jaroslav Hasek, Václav Havel, Milan Kundera, Fiodor Dostoievski, Isaak Babel,  Anna Ajmátova y Marina Tsevetáieva. Sus traducciones la han convertido en una figura clave en la introducción de la literatura checa en España y la han hecho merecedora de prestigiosos galardones como el Premio Ciudad de Barcelona, el Premio Ángel Crespo y el de las Letras Catalanas. En 2004 el Estado Checo le otorgó el Premio Masaryk "Gratias Agit" por el conjunto de su obra. Colabora o ha colaborado regularmente en El País, La Vanguardia, Avui y otros diarios y revistas culturales españoles y extranjeros.

Es autora de varias novelas traducidas a nueve idiomas -La mujer de las cien sonrisas (2000), Menta fresca con limón (2002), La mujer silenciosa (2005, finalista del Premio Nacional de Narrativa), Jardín de invierno (2009), La noche de Valia (basada en el testimonio de Valentina Íevleva, Premio Amat-Piniella 2014 a la mejor novela del año) y Las rosas de Stalin (2016, sobre Svetlana Alilúyeva, la única hija de Stalin)-; un libro de cuentos en catalán, Contes de la lluna absent (2009, Premio Mercè Rodoreda); la biografía novelada del escritor checo Bohumil Hrabal, Los frutos amargos del jardín de las delicias (1997); el libro de testimonios Vestidas para un baile en la nieve (2017, Premio Cálamo 2018), y la biografía íntima de Gala Dalí, La intrusa (2018). Ha estrenado dos obras de teatro y es coautora de un diccionario ruso-catalán. Sus obras literarias abordan los temas del exilio, la pérdida de identidad y la vida íntima de las personas en regímenes totalitarios.


II. Vestidas para un baile en la nieve


[acarhalbacete.blogspot.com]

Mujeres en el gulag

Vestidas para un baile en la nieve se inscribe dentro de la tendencia de la literatura actual a rescatar del olvido, a dar voz  y visibilidad a mujeres que han protagonizado  momentos excepcionales de la Historia o han destacado en  cualquier ámbito.

Como se explica en la Presentación de la obra, la génesis del libro está en un viaje de la autora a Moscú en septiembre de 2008, durante el cual asistió a una reunión de antiguos presos del gulag (acrónimo formado por la designación soviética oficial de su sistema de prisiones y campos de trabajo). Zgustova se sorprendió al ver a numerosas  mujeres y al observar su extraordinaria vitalidad. Así descubrió que, aunque la literatura sobre el gulag  hacía pensar en un papel marginal de las mujeres, estas habían tenido una importante presencia en las cárceles y campos de trabajos forzados soviéticos. La autora se pregunta cómo habrían conseguido sobrevivir y decide entrevistarlas antes de marcharse de Moscú. Vestidas para un baile en la nieve es fruto de las conversaciones con nueve mujeres, ancianas todas ellas (algunas fallecieron antes de que se publicara el libro), sobre su experiencia en el gulag.

Cada capítulo del libro recoge el testimonio de una de estas mujeres, cuyos relatos, con frecuencia, se ramifican para dar cabida a las historias de otras mujeres, incluso de hombres, con los que compartieron encierro en la cárcel o en los campos de trabajo. Con frecuencia, la entrevistada es también narradora de esas otras historias; en otros casos, sin embargo, se recurre a la intertextualidad, incluyendo cartas u otros documentos que las mujeres habían conservado. Así, en el primer capítulo, Zayara Vesiólaya cuenta la historia del pintor Nikolái Bilétov, que prefirió llevarse a Siberia un violín en lugar de un abrigo de invierno, pero también conocemos la vida de la joven Natasha, detenida cuando estaba embarazada, por medio de una carta, escrita en pequeñas hojas de papel, que una presa le hace llegar clandestinamente a Zayara.  La confesión de Susanna Pechuro incluye detalles de la estancia en el campo y posterior liberación de la española Lina, esposa de Serguei Prokófiev, y gracias a Elsa Markman tendremos acceso a las cartas que Ariadna Efrón-Tsvetáieva, la hija de la poeta Marina Tsvetáieva, escribió a Borís Pasternak desde su reclusión en  Siberia. El testimonio de Valentina Íevleva contiene la historia de Tatiana Okunévskaya, famosa actriz a la que el mariscal Tito había pedido matrimonio. Finalmente, la  historia de Irina Emeliánova se entrelaza con la de Olga, su madre, y la del autor de Doctor Zhivago, amante de Olga, en quien se inspiró para crear el personaje de Lara.

Incluso se intercalan relatos que pueden parecer ajenos a la experiencia narrada, pero que, en realidad, guardan una estrecha relación con la misma: la anécdota de los niños y el oso referida por Nikolái a Zayara o la leyenda del Ulises siberiano, con quien se identifica la joven, vienen a demostrar que hay que tener esperanza, que  es posible sobrevivir en las condiciones más duras. De esta forma, el libro se enriquece y abarca fragmentos de vida de un grupo más numeroso, representativo y variado de personas, que ofrecen diferentes puntos de vista sobre la experiencia vivida.

Mujeres y hombres en un campo del gulag soviético. elperiodico.com

Vestidas para un baile

El título del libro hace referencia  a las circunstancias en que tenían lugar las detenciones, siempre de noche y por sorpresa, sin que a las detenidas les dieran tiempo a cambiarse de ropa  o a llevar con ellas prendas de repuesto. Procede, más en concreto, del relato de Zayara Vesiólaya, quien al recordar su arresto, un viernes de 1949, a las dos y cuarto de la madrugada, mientras celebran una fiesta por la defensa de la tesis de su hermana Gaira, explica:
Me fui de casa vestida como para un baile. Llevaba una falda estrecha negra hasta las rodillas, una elegante blusa roja con muchos botoncitos y zapatos de tacón. (pág. 20)
Para un baile... "en la nieve", añade la autora, en clara alusión al pueblo de la taiga siberiana donde acaba deportada Zayara, quien al ir a buscar trabajo cae en la cuenta de que todavía lleva puesta la misma ropa que en el momento de su detención.  Y en la fría Siberia,  plagada de campos de trabajos forzados, con nieve que en ocasiones les llegaba hasta la cintura, cumplieron condena también el resto de las mujeres entrevistadas.

Diario de uno de los presos

Recordar para  contarlo

Vestidas para un baile en la nieve puede parecer un libro de difícil clasificación. Es el resultado de una investigación  periodística, un reportaje para algunos,  que  incluye relatos autobiográficos y también biografías, además de cartas, fragmentos de diarios y numerosos poemas intercalados compuestos por las mujeres durante su reclusión. En nuestra opinión, es, sobre todo y fundamentalmente, una obra testimonial pues es expresión de las experiencias, narradas en primera persona, de nueve mujeres que vivieron el horror de la represión estalinista, cuya memoria han  preservado durante muchos años con el fin de que se conozca, de compartirla con los demás, como expresa claramente Elena Korybut-Daszkiewicz:
—Quiero que se sepa todo, aquí y en Occidente. Pregúnteme lo que quiera, se lo diré todo. Soy un compendio, una enciclopedia del gulag. (pág. 109)
Por ello, la voluntad de no olvidar lo sucedido se expresa en el libro de forma reiterada, desde la cita inicial, un fragmento del "Réquiem" de Anna Ajmátova en el que evoca la detención de su hijo -"De madrugada vinieron a buscarte."-, que termina: "No olvidaré".

A pesar de que la escritura estaba prohibida, estas mujeres conservaron  textos manuscritos  en pequeños pedazos de papel que circulaban de manera oculta,  como los cuentos que las presas escribieron para Galia Safónova, nacida en un campo del norte de Rusia; publicaciones caseras clandestinas (samizdat, 'autopublicación´) de obras literarias, como el cuaderno mecanografiado de Elsa con copia de las cartas de Ariadna a Pasternak, dibujos, fotografías e incluso algún libro, como el poemario de Pushkin que había pasado por cientos de manos en el campo y que  Elena le muestra a la autora junto con un archivo de cartas:
Entonces me muestra un archivo de cartas que le mandaron a escondidas, de un barracón a otro, algunos presos: filósofos y escritores. Con sumo cuidado toco esos pedacitos de papel llenos de una letra minúscula medio borrada y constato que hablan de Kierkegaard, Goethe, Beethoven, Gógol... (pág. 128)
Sin embargo, el gran archivo, el gran compendio sobre el gulag, son las propias mujeres, tal como dice Elena, convertidas por voluntad propia en memoria viva de lo vivido, de lo visto y oído en su reclusión. Así lo expresa Ariadna cuando le  habla a Pasternak de sus deseos de escribir sobre la belleza de Siberia:
No tengo ni tiempo ni papel para ello, de modo que lo llevo todo guardado en el corazón. Y está a punto de reventar. (pág. 74)

Heroínas del siglo xx

Las mujeres entrevistadas fueron condenadas por motivos políticos y no han sido totalmente rehabilitadas. Los años de encierro dejaron en ellas secuelas físicas que afectan a su movilidad, consecuencia de la malnutrición continuada. Cuando hablaron con la autora, seis de ellas vivían muy modestamente en  arrabales moscovitas, en pisos construidos con paneles prefabricados durante la época de Jruschov, los llamados jruschovki; mientras que Irina Emeliánova y la periodista Natalia Gorbanévskaia residían en París, y la polaca Janina Misik, en Londres. Todas ellas soportaron con dignidad el hambre y las jornadas de trabajo agotadoras durante años de encierro en la helada Siberia, y al quedar en libertad retomaron sus estudios  y trataron de rehacer sus vidas, a veces casándose con hombres que habían pasado por el gulag, pues creían que solo alguien que había compartido su experiencia podía comprenderlas.

Se trata de mujeres excepcionales, verdaderas heroínas del siglo XX, a las que la autora quiere "insuflarles la inmortalidad de los mitos" equiparándolas con personajes de la mitología griega o del Antiguo Testamento. Por ello en el título de cada capítulo, además del nombre y apellido de la entrevistada, figura un sintagma que, a modo de epíteto épico, condensa su historia y expresa el paralelismo con el mito. Así, Zayara, cuando muy a su pesar abandona el pueblo donde ha conocido a Nikolái para reunirse con su hermana en Kazajistán, vuelve la cabeza "como lo había hecho la mujer de Lot"(pág. 40). Susanna Pechuro, que pasa toda su reclusión esperando noticias de su amado Borís, es "Penélope encarcelada". La georgiana Ela Markan, una nueva Judith pues se propone seducir y  dar muerte al ministro Beria, como Judith a Holofernes. Elena Korybut-Daszkiewicz, que eligió trabajar en una mina siberiana antes que acceder a las proposiciones del director del ambulatorio del campo, y se convirtió después en una especialista en cibernética, es vista como una nueva Minerva, la diosa de la sabiduría.  Valentina Íevleva, condenada por amar a un marine estadounidense, es "Psique encarcelada". La disidente Natalia Gorbanévskaya (que inspiró la canción "Natalia" de Joan Baez), enfrentándose al tirano cuando las tropas del Pacto de Varsovia invadieron la república hermana de Checoslovaquia en 1968, se convierte en "Antígona frente al Kremlin". Janina Misik, arrancada de su tierra por las tropas soviéticas y trasladada con su familia a un campo siberiano antes de emprender un largo peregrinaje por campos de refugiados de diferentes países, es la versión femenina de Ulises que encuentra su Ítaca en Londres. Galia Safónova, nacida en el campo donde cumplía condena su madre, ferviente comunista que envía a su hija al funeral de Stalin, es "Ariadna, hija del laberinto", recluida después "en la cárcel que era la URSS". Finalmente Irina Emeliánova, separada de su novio francés, es Eurídice en los infiernos del gulag.

De izquierda a derecha: Olga Ivínskaya, Borís Pasternak e
Irina Emeliánova en 1959

La experiencia del gulag

Los estremecedores testimonios  de estas mujeres  versan, fundamentalmente, sobre las circunstancias de su detención, su paso por la cárcel, el penoso viaje hasta Siberia, las condiciones de vida en los campos, su vida tras la liberación y su valoración sobre la experiencia en el campo.

Las detenciones, inesperadas y arbitrarias,  podían deberse a meras sospechas,  delaciones o denuncias que no se comprobaban, a la negativa a denunciar a inocentes, al deseo de castigar a alguien intocable como Borís Pasternak o a otros motivos como los que explica Elena Korybut-Daszkiewicz:
—Me detuvieron los liberadores, o sea los soviéticos, durante la Segunda Guerra Mundial, después de la batalla de Stalingrado, en 1943. Consideraron que la población entera  de los territorios ocupados por los nazis durante la guerra se componían de colaboracionistas y traidores a la patria. Muchos de los que fuimos a parar al gulag proveníamos de Ucrania, otros de las repúblicas bálticas, del este de Polonia y de Bielorrusia, además de numerosos judíos rusos víctimas del antisemitismo de Stalin. (pág. 110)
Tras el paso por la temida cárcel de Lubianka, casi todas ellas fueron condenadas a muchos años de reclusión en campos de trabajo  diseminados por Siberia. Allí se esforzaban "en rebajarnos a gusanos", explica Valentina Íevleva, que resume así las duras condiciones de vida en uno de los campos donde estuvo recluida, ocupado casi exclusivamente por mujeres:
Lo primero que comprobé fue el frío que hacía en los barracones. Durante el día íbamos al bosque a trabajar de leñadoras, incluidas las embarazadas. A cada paso nos hundíamos en la nieve hasta más arriba de las rodillas, hasta la mitad de los muslos, a menudo hasta la cintura o más. A cada momento nos teníamos que rescatar mutuamente de la nieve. Por la mañana, en lugar de los preceptivos, e insuficientes, cuatrocientos gramos de pan, recibíamos doscientos. No había sopa sino agua recalentada. (pág. 161)
La crueldad podía llegar hasta el extremo de obligarlas a realizar un trabajo para destruirlo a continuación, ante la desesperación de estas mujeres sometidas al tormento de Sísifo, como confiesa Elena, que previamente había sufrido el penoso trabajo en una mina de carbón:
Experimenté algo más cruel, más refinadamente cruel. En pleno invierno, cuando no hay luz nunca  y el sol no aparece ni por asomo, me enviaron junto con otros presos a construir un muro con piedras tan pesadas que costaba levantarlas. Un día nos obligaban a construirlo y al día siguiente nos ordenaban que destruyéramos lo erigido; y así una y otra vez. La mayor tortura de todas las que he vivido consistía  en la inutilidad de un trabajo sobrehumano. (pág. 126)
Existe, sin embargo, un tema tabú del que las mujeres no hablan en sus entrevistas: el del sexo y las frecuentes  violaciones, algo demasiado doloroso y vergonzante para ellas. Las únicas referencias las hacen la autora y Elena, pero siempre se habla en general, nadie confiesa haberlas sufrido. La autora alude a ello para aclarar lo que  Irina dice de la reacción de las presas cuando van a buscar a su madre en plena noche (en este caso, por otro motivo): "era así como los guardias iban a buscar a las mujeres para luego violarlas" (pág. 237). Pero es Elena quien expone más claramente la indefensión de las mujeres al recordar los consejos de otra presa para que acepte los requerimientos del director del ambulatorio:
—Parece que no sabes adónde has ido a parar, bonita. Aquí no eres nadie y no estás en condiciones de elegir.[...] Hay otros campos que son solo de mujeres, pero aquí te tienes que acostumbrar a las miradas masculinas. Y la cosa no se quedará en miradas furtivas ni proposiciones caballerescas. Nosotras no tenemos ningún derecho, nadie nos hará caso. (pág. 115) 
Por  todo ello sorprende que algunas  entrevistadas  juzguen su paso por el gulag como una experiencia a la que no renunciarían. Para Zayara, deportada a  Siberia pero no encerrada en un campo de trabajo, su estancia fue muy enriquecedora, una experiencia a la que no renunciaría,  pues a pesar del hambre y las incomodidades, encontró "amigos de verdad en los que podía confíar" (pág. 45), algo en lo que coincide con Susanna, para quien el campo de trabajo fue "la lección vital más importante", "la mejor escuela" (pág. 66); opinión similar a la de Ela, agradecida por lo mucho que allí aprendió. A Elena, por el contrario, estas afirmaciones de algunas de sus compañeras le parecen perversas, aunque entiende que se deben a que echan de menos las amistades que forjaron en los campos (pág. 128). Con todo, admite que el gulag le ayudó "a conocer los verdaderos valores de la vida, a saber distinguir lo sustancial de lo trivial" (130). Valentina, por  su parte, reconoce haber conocido "la mayor bondad posible [...] pero también el mal que todo lo destruye", lo que le ha permitido "comprender a las personas y a mí misma" (pág. 169).

De la dificultad para adaptarse a la vida en libertad, que quizá explique en parte algunas opiniones sobre el gulag,  habla con claridad Susanna, para quien fue "increíblemente duro", pues todo le resultaba trivial y  se sentía sola e incomprendida. También Elena confiesa que nunca se adaptó al comportamiento despreocupado y superficial de los moscovitas. Pero quizá el testimonio más doloroso en este aspecto sea el de Valentina, que encontró su refugio en la lectura:
Leyendo me olvidaba de mi vida malgastada, de mi compleja identidad, del rechazo que mi persona inspiraba a la gente, como si fuera una apestada. (pág. 169)
Bloque de viviendas prefabricadas donde vivía Susanna Pechuro

Salvadas por la belleza

"Lo que me salvó fue, en gran parte,  la belleza", afirma Elena recordando los sufrimientos de su encierro. Y creo que debemos entender el término "belleza", en un sentido amplio, referido en primer lugar a la naturaleza siberiana, pero también a la literatura, especialmente a la poesía, a la música o cualquier otra manifestación artística, porque como sostiene Susanna "las mujeres educadas y cultas vivían más que las otras chicas" (pág. 61),  opinión compartida por  Semión Vílenski, otro superviviente:
La mayoría de las personas que sobrevivieron eran personas con cultura. O dicho de otra manera: la cultura ayudó a la gente a sobrevivir. (pág. 12)
Tal como le anuncia Semión Vílenski al proporcionarle nombres y teléfonos de mujeres supervivientes, Zgustova se encuentra en sus visitas con mujeres cultas, amantes de la música, que viven rodeadas de libros y obras de arte. El bloque de pisos en el que vive Zayara "se halla en mal estado, la entrada está muy sucia y maloliente, y el ascensor me parece de cartón", observa la autora, pero en la vivienda de la anciana hay libros hasta "donde me alcanza la vista" y "en las paredes cuelgan obras gráficas y pinturas originales enmarcadas". Su marido escucha La muerte y la doncella, y en la ventana hay geranios estratégicamente colocados para ocultar la fealdad de los bloques cercanos.

Son mujeres que durante su reclusión le roban horas al sueño para juntarse a recitar poemas  de autores famosos o compuestos por ellas mismas, poemas que se repiten para no desfallecer ante la adversidad. Mujeres como Valentina, capaz de leer cuatro veces Guerra y paz, el único libro que veía en muchos años.  Mujeres con sensibilidad suficiente para  apreciar  la belleza, como Lina Prokófiev, de la que se cuenta que, durante el invierno,
Lina se detenía y contemplaba el cielo: si este estaba despejado, la aurora boreal se revolcaba perezosa en él cual animal salvaje y les restaba brillo a las estrellas. Cuando se acercaba la primavera y un par de horas al día nos alumbraba un cielo rojo oscuro, Lina se embebía de él como el sediento en el desierto al que le dieran de beber. (pp. 61-62)
Las referencias a la belleza de la naturaleza siberiana, esa que Ariadna Efrón guardaba en su corazón, son una constante en los testimonios de las mujeres,  porque, como ha explicado la autora, la belleza humaniza y alimenta. Por este motivo, los hombres sabios, los chamanes presos en los campos, aconsejaban a la mujeres que se empaparan de esa belleza, una belleza cuyo recuerdo, confiesa Irina, la acompaña siempre:
Toda mi vida me he echado a temblar al recordar el largo camino que tuvimos que recorrer a pie sobre la nieve para llegar al campo de Taishet, de noche, cuando la temperatura descendía aún más. Pero también recuerdo que la noche era inmóvil, plateada, con luna llena, una noche que proyectaba sobre la nieve las sombras celestes de los pinos bajos y los tonos azules oscuros de las sombras de los altísimos abetos siberianos, que parecían cultivados en un jardín. (pág. 260)

Pueblo de Pijtovka, dibujado por Nikolái Bilétov

Para concluir

Monika Zgustova recupera en este libro las historias de nueve mujeres que fueron víctimas del mayor sistema de campos de trabajos forzados. Desgraciadamente los relatos de estas mujeres no pertenecen a la ficción, tampoco constituyen un ensayo neutral sobre la represión estalinista, son la expresión subjetiva de unas experiencias reales que han querido compartir con los lectores.

La autora se limita a dar fe de lo que ellas cuentan, pero no valora o comenta sus testimonios, simplemente, como en cualquier entrevista,  nos proporciona algunos rasgos  de la entrevistada y de su entorno. El texto va acompañado de fotografías de estas  nueve mujeres, de las casas donde viven,  y de otras personas cuya historia conocemos a través de sus narraciones, así como de algunos objetos o dibujos conservados.

Con Vestidas para un baile en la nieve, dedicado a su madre, que le empujó a escribirlo, la autora viene a llenar un vacío existente en la literatura sobre el gulag, que apenas había prestado atención a las mujeres reclusas, a quienes se hace justicia y se rinde homenaje por medio del testimonio de estas nueve mujeres supervivientes. Nueve hábiles narradoras capaces de desgranar, con la entereza y serenidad que proporciona el tiempo transcurrido, historias terribles, pero llenas de humanidad y de belleza.

Josefina López Granada


[Si no se indica otra cosa, las imágenes proceden del libro comentado]

miércoles, 30 de enero de 2019

XIV Concurso literario de Poesía del IES Goya



Con el objeto de fomentar entre los jóvenes estudiantes la creación literaria, 
se convoca el XIV Concurso Literario de Poesía del IES Goya
(IIIª edición en Poesía para Llevar) con arreglo a las siguientes

BASES:

1. Podrán participar todos los alumnos del IES GOYA durante el presente curso académico 2018 / 2019.

2. Se establece una única modalidad: POESÍA. La extensión máxima de la composición no debe superar los 25 versos.

3. Los trabajos podrán estar escritos en cualquiera de las tres lenguas de la Comunidad Autónoma.

4. El tema de los trabajos es LIBRE.

5. Se podrá presentar un único trabajo por participante.

6. Los trabajos deberán ser inéditos y originales.

7. Presentación: los trabajos irán firmados con seudónimo o lema.
Se presentarán dos copias del trabajo dentro de un sobre A4, en el que también debe incluirse un sobre A5 con una hoja de datos del autor o autora: nombre, apellidos, dirección, teléfono, curso y grupo.

8. Se establecen las siguientes categorías:
Categoría I: · 1º, 2º y 3 º ESO
Categoría II: · 4º ESO y Bachillerato.

9. Se establecen los siguientes premios para ambas categorías:
a. Primer premio: dos libros de poesía
b. Segundo premio: un libro de poesía

10. Los trabajos se entregarán antes del 14 de marzo en la biblioteca.

11. El jurado estará compuesto por el Seminario de Biblioteca, que cuenta con representantes de
            ·  La Biblioteca del centro
            ·  La actividad «Poesía para llevar»
            ·  El Departamento de Lengua y Literatura

12. El fallo del jurado será inapelable y podrá declarar los premios desiertos. El resultado se hará  público el 21 de marzo y se publicarán en un número especial de Poesía para Llevar del centro el 27 de marzo y en este mismo blog.

13. Los originales premiados quedarán en poder del instituto, que podrá reproducirlos y utilizarlos libremente. Serán enviados al Grupo de Poesía para Llevar para participar en un concurso entre los centros del proyecto. El 24 de abril se publicarán los ganadores en un número especial que se llamará Nuestra poética futura.

14. La participación en este concurso implica la aceptación de las bases.

Los trabajos ganadores representarán al IES GOYA en el concurso que se celebrará entre los 75 centros que participan en Poesía para llevar en este curso 18/19.

¡MUCHA SUERTE A TODOS LOS PARTICIPANTES!

domingo, 27 de enero de 2019

"Oración por los poetas exiliados", de Concha Lagos



ORACIÓN POR LOS POETAS EXILIADOS


A Emilio Prados, Rafael Alberti,
León Felipe, Luis Cernuda y Concha Méndez


   En el nombre del Padre,
en el nombre del Hijo y el Espíritu Santo.

   Voy a pedir por todos:
imploraré los puentes, las escalas,
el barco más ligero,
las alas de la paz.
Un pasaje de amor para el que quiera
pisar tierra de infancia,
ser semilla otra vez,
andar por sus veredas columpiando domingos,
irse por torres altas….

   Sé que soñáis las plazas y el santo de la ermita,
los cafés con penumbra de catedral y coro.

   Para todos el rezo y el agua de mi orilla,
un canto de esperanza,
esta rama de olivo.

   Aquí pongo los nombres:
Emilio, Rafael, León Felipe
y Luis el tan lejano…..
También por Concha
y por los ignorados, los que no he conocido,
los que se fueron con su queja de amor.

   Por todos mi oración en cruz elevo
desde estos surcos, mares y salinas,
arroyos, lomas, tierra de esta España.
Que nadie nos la cerque con alambre de espino.
Campo abierto la imploro.
Lo pide el corazón.

Dios es testigo.

De Golpeando el silencio, 1961

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[Imagen: Pinterest]