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domingo, 29 de diciembre de 2019

"Happy New Year", de Julio Cortázar

Foto: Jeanloup Sieff



Happy New Year

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestas tu mano en esta noche
de fin de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

                                                   31 de diciembre de 1951

 De Salvo el crepúsculo, 1984

Julio Cortázar (1967)./ Sara Facio [wikipedia]

Julio Cortázar
, uno de los grandes renovadores de la narrativa hispanoamericana,  fue escritor, traductor y guionista argentino. 

De padres argentinos, nació en Bruselas en agosto de 1914, pues su padre era agregado comercial en la embajada argentina en Bruselas. Su nacimiento coincidió con la ocupación de la ciudad por los alemanes durante la Primera Guerra Mundial. Los Cortázar  se refugiaron en Suiza y poco después en Barcelona, hasta que en 1918 pudieron regresar a su país. Pasó el resto de su infancia y su adolescencia en el suburbio bonaerense de Banfield, junto a su madre, su única hermana y su abuela, pues su padre los abandonó cuando Cortázar tenía seis años. Fue una etapa poco feliz para él, un joven enfermizo que pronto encontró refugio en la lectura y se convirtió en un escritor precoz.

Se formó como maestro (1932)  y profesor en Letras (1935) en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta. Comenzó la carrera de Filosofía y Letras en 1935, pero la abandonó para trabajar y ayudar a su madre. Impartió clases en  Bolívar, Saladillo, en la Escuela Normal de Chivilcoy y, desde 1944,  en la Universidad Nacional de Cuyo, en la ciudad de Mendoza, trabajo que tuvo que abandonar por motivos políticos. Publicó artículos y relatos en revistas literarias. Tras conseguir en 1948  el título de traductor público de inglés y francés, emigró para siempre a París en octubre de 1951, becado por el Gobierno francés.  En diciembre de 1952 se le unió en París Aurora Bernárdez,  traductora argentina de ascendencia gallega a quien había conocido en 1948. Habían iniciado una relación antes de la marcha de Cortázar y habían planeado viajar juntos a París, donde contrajeron matrimonio civil el 22 de agosto de 1953.  Poco después, Cortázar consiguió trabajo como traductor temporal de la UNESCO, entidad para la que trabajó también Aurora. Juntos viajaron por distintos países y vivieron la época más fecunda del escritor. En los años 60 se ocupó de la traducción, considerada canónica, de la obra en prosa de Edgar Allan Poe para la Universidad de Puerto Rico.

En 1967 el matrimonio se separó y Cortázar se unió a la lituana Ugné Karvelis, con la que no se casó, y en 1970, tras divorciarse de Aurora, contrajo matrimonio con la fotógrafa y escritora Carol Dunlop.  En esta época manifiesta un enorme interés por la política, interés que se había  despertado con su viaje a Cuba en 1963 y que le llevó a donar los derechos de autor de alguna de su obras a los presos políticos de diferentes países. En 1970 visitó el Chile de Salvador Allende y, un año después, se opuso junto a un grupo de escritores a la detención del  cubano Heberto Padilla. En 1974 se manifestó a favor de la libertad  de Juan Carlos Onetti, detenido por la dictadura argentina por formar parte del jurado que premió el cuento "El guardaespaldas" de Nelson Marra. En 1973 publicó su novela más comprometida políticamente, El libro de Manuel, galardonado en 1974 con el Premio Médicis Étranger, cuyo importe donó al Frente Unificado de la resistencia chilena. Ese mismo año formó parte del Tribunal Russell reunido en Roma para estudiar la violación de los Derechos Humanos en América Latina. En 1976 viajó clandestinamente  a Nicaragua para entrevistarse con los dirigentes del Frente Sandinista Ernesto Cardenal y Sergio Ramírez.

Cortázar, en el Pont Neuf de París./ Antonio
Gálvez
En 1981 el presidente Mitterrand le otorgó la nacionalidad francesa. La muerte de Carol en noviembre de 1982 lo sumió en una profunda depresión, a pesar de lo cual, en 1983, una vez acabada la dictadura, pudo viajar por última vez a su país. Murió en París el 12 de febrero de 1984 a causa de la leucemia y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse. Aurora Bernárdez (1920-2014), que lo acompañó tras la muerte de Carol, fue la heredera única de su obra publicada y su albacea literaria.

Cortázar fue un maestro del relato breve, género en el que destacó tempranamente. En sus primeros cuentos es evidente la influencia de Borges; sin embargo, Cortázar se centra en sucesos cotidianos y personajes normales, afectados de pronto por fenómenos o presencias extrañas, que ellos no consideran como anormales. Esos hechos extraordinarios que irrumpen en la vida cotidiana desbordan el racionalismo de los lectores, haciéndoles sentir la presencia de otra causalidad, la mágica,  y desvelando facetas desconocidas de la realidad. Reunió sus cuentos en varios volúmenes: Bestiario (1951), Final del juego (1956), Las armas secretas (1958, que incluye la novela corta El perseguidor, obra maestra del género), Todos los fuegos el fuego (1966), Último round (1972), Octaedro (1974), Alguien que anda por ahí (1977), Un tal Lucas (1979) y Queremos tanto a Glenda (1981).

Aurora y Cortázar, en la India, 1956
(elpais.com)
Cortázar es autor asimismo de una de las novelas más innovadoras de la literatura hispanoamericana contemporánea, Rayuela (1963), obra dividida en tres partes -de una de las cuales se puede prescindir, según el escritor-, y en 155 capítulos que se pueden leer en dos órdenes distintos. Una novela vanguardista que narra la historia de amor entre el argentino Horacio Oliveira y la figura prodigiosa de la Maga, en la que se utiliza la técnica del collage, distintos tipos de narrador o rupturas temporales. Escribió también libros de difícil clasificación como la original Historias de cronopios y de famas (1962) o La vuelta al día en ochenta mundos (1967).

La poesía, que empezó a escribir a los doce años, fue la gran pasión de Cortázar, según Aurora Bernárdez, para quien  Cortázar era poeta hasta cuando escribía en prosa. Sin embargo, la brillantez de su  narrativa, por una parte,  y la timidez del escritor  para mostrar unos versos que descubren sus más profundos sentimientos, por otra, explica el olvido de su obra poética, reunida en tres poemarios. En 1938 publicó, con el seudónimo de Julio Denis, Presencia, un libro de sonetos, al que siguieron Pameos y meopas (1971) y Salvo el crepúsculo (1984), cuyo título procede de un haiku  Basho. Se trata de una poesía muy próxima a sus vivencias personales: "La mejor biografía que uno puede encontrar sobre Julio Cortázar está en sus poemas", en opinión de Aurora Bernárdez, lo que  el poema seleccionado ilustra a la perfección. Incluido en la sección "Ars Amandi" de Salvo el crepúsculo,  fue compuesto 31 de diciembre de 1951, la primera noche de fin de año que Cortázar pasó en París, lejos de sus tierra y de las personas queridas. Por ello el yo poético expresa su nostalgia de la persona amada  y su deseo de tenerla con él en un momento tan especial.

Carol Dunlop y  Julio Cortázar. Fotografía incluida en el libro
Los autonautas de la cosmopista. © Fondo Aurora Bernárdez, CGAI
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sábado, 28 de diciembre de 2019

Los mejores cómics de 2019


Hemos seleccionado 15 novelas gráficas de las mejores que se han publicado en nuestro país en 2019, basándonos en las críticas aparecidas en la prensa diaria (El País, El Mundo, El Periódico, La Vanguardia, ABC), prensa semanal (El Cultural), portales culturales y literarios o especializados en cómic (BI FM, blogdecomics, mondosonoro, xataca, letras corsarias, Zona Cómic) y en las obras nominadas y premiadas en diversos certámenes nacionales de cómic.
Ventiladores Clyde, de Seth. Salamandra Graphic. Cartoné, 488 p.
Es probablemente la obra más importante del dibujante canadiense Seth, uno de los nombres imprescindibles del cómic independiente norteamericano, a la cual ha dedicado cerca de veinte años. Cuenta la historia de dos hermanos que luchan por mantener a flote una obsoleta empresa familiar incapaz de competir con los nuevos modelos de negocio y los constantes avances tecnológicos. Con este telón de fondo, Seth desgrana una emocionante historia familiar llena de sinsabores y desencuentros que redunda en una atmósfera narrativa desoladora y melancólica.

 
 
En un rayo de sol, de Tillie Walden. La Cúpula. Rústica, 288 p.
Dos líneas temporales. Segundas oportunidades. Un amor. Desarrollada como webcómic entre 2016 y 2017 y tomando su título de la canción de Belle and Sebastian Asleep on a Sunbeam, la joven autora tejana firma una monumental sinfonía neoclásica que pulsa las teclas del romance, la pérdida, la curación de las heridas y la conveniencia de las segundas oportunidades. Una obra, en definitiva, sobre el amor como principal vertebrador de las relaciones humanas.



Rusty Brown, de Chris Ware. Reservoir Books. Cartoné, 360 p.
De la infancia a la senectud, no hay trama vital en este volumen en la que el cálido manto del deshielo no se haya posado, pues veremos en él las entrelazadas andanzas de un niño que emprende sus jornadas sin superpoderes, un adolescente que al madurar se tornará un progenitor despótico, un padre que almacena sus capitulaciones emocionales en la superficie de Marte y una mujer que afronta los primeros síntomas de la vejez buscando el amor de alguien que puede estar en cualquier rincón del planeta Tierra. «Una novela gráfica monumental nada menos que sobre la naturaleza de la vida y el tiempo. Una nueva muestra del virtuosismo y la habilidad de Ware para hallar lo extraordinario de entre lo ordinario, para convertir el retrato de unas vidas aparentemente normales en una experiencia profunda, inolvidable y verdadera.» Publishers Weekly

El Buscón en las Indias, de Alain Ayroles y Juanjo Guarnido. Norma. Cartoné, 160 p.
Juanjo Guarnido, el artista del multipremiado Blacksad, despliega todo su talento y maestría en este monumental cómic. Cuatro siglos después conocemos el desenlace de El Buscón de Quevedo. Sinvergüenza poco fiable y pese a todo entrañable, don Pablos de Segovia nos ofrece el relato de sus aventuras picarescas en la España del Siglo de Oro y en esas Américas que entonces aún se conocían como las Indias. A veces miserable y otras acaudalado, ora halagado, ora despreciado, sus tribulaciones lo llevarán desde los bajos fondos a los palacios, de las cumbres andinas a los meandros de la Amazonia, para llegar hasta aquel lugar mítico en el que cristalizan todos los sueños del Nuevo Mundo: ¡El Dorado!


Sabrina, de Nick Drnaso. Salamandra Graphic. Cartoné, 204 p.
Sabrina Gallo, una mujer de 27 años, desaparece un día al regresar del trabajo. A partir de ese momento comienza la historia de quienes se quedan: su hermana, su novio y un viejo amigo de éste. Cuando la filtración de un vídeo sobre Sabrina se hace viral, este trágico suceso se convierte en una gran conversación a nivel nacional que dará pie a teorías de la conspiración, noticias falsas y especulaciones sobre el dolor y la pérdida. Nick Drnaso firma una escalofriante novela gráfica sobre los estragos de una sociedad hiperconectada en donde los medios de comunicación y las redes sociales, lejos de acercarnos, nos convierten en actores y marionetas. Primera novela gráfica nominada al Premio Man Booker. 


La balada del norte. Tomo 3, de Alfonso Zapico. Astiberri. Cartoné, 248 p.
Comienza la represión en Oviedo del ambicioso fresco histórico recreado por Alfonso Zapico (Premio Nacional de Cómic 2012) en La balada de norte. La Revolución de Asturias ha fracasado. Los rebeldes descargan sus últimos cartuchos y huyen, mientras las tropas del general López Ochoa y los regulares de Yagüe ocupan ciudades y pueblos. Coordinada por Franco desde Madrid, comienza la represión; es la hora de la venganza, de cobrarse con intereses los desmanes cometidos durante la revuelta obrera. Tristán Valdivia, el hijo del patrón, une aquí su destino a los perdedores de la Historia, y se lanza montaña arriba hacia ninguna parte, en busca de quién sabe qué. 


Bezimena, de Nina Bunjevac, Reservoir Books. Cartoné, 200 p.
Bezimena significa ‘mujer sin nombre’ en la mayoría de lenguas eslavas. En esta reinterpretación moderna del mito griego de Artemisa y Siproites, Nina Bunjevac nos presenta a Benny, un joven de buena familia, con una buena educación, al que no falta de nada, y sin embargo... es diferente. Benny mira a las muchachas de una manera muy extraña. En su cabeza toman forma obsesiones innombrables. Tanto, que quizá le resulte difícil vivir en sociedad… Nos hallamos ante una obra maestra que explora y denuncia la psicología del agresor sexual. Selección Oficial Angoulême 2019. Premio Artémisia 2019. Premio Gran Guinigi 2019.



Spirou: La esperanza pese a todo, de Émile Bravo. Dibbuks. Cartoné, 88 p.
En los albores de la II Guerra Mundial, Fantasio se ha alistado y está convencido de que los franceses y sus aliados aplastarán a los alemanes. Mientras tanto, Spirou sigue con su trabajo de botones. Su encuentro con un pintor censurado por los nazis le volverá consciente de la complejidad de la situación de los judíos. La obra completa, continuación cronológica de Diario de un ingenuo, será una verdadera novela (en cuatro tomos) que mezclará acción, humor, realidades históricas y reflexión filosófica. Una obra madura con un mensaje fuerte para los lectores adultos.

  Inframundo, de Pep Brocal. Astiberri. Cartoné, 312 p.
Amalia, decepcionada de la vida tras un fracaso amoroso, ocupa el puesto de portera del edificio que dejó su madre al morir. Su intención inicial es refugiarse durante un tiempo de ese mundo que considera hostil. Pero han pasado los años y el plan ya le está bien, no necesita más. Ahí en su semisótano vive tranquila con su rutina, sus libros y su querido gato. Un día llega al inmueble un personaje con la extraña misión de encontrar y llevarse en su maleta las almas de aquellas personas que han quedado solas, aisladas del resto de la sociedad, como es el caso del vecino del ático. En pleno traspaso del anciano, el gato de Amalia se cuela también dentro de la maleta. Tan sólo ella ha visto lo que acaba de pasar. Su propósito a partir de entonces será seguir al misterioso hombre para rescatar a su minino, aunque para ello tenga que adentrarse en el Inframundo y vivir lo que allí le espera...

Mi vida en barco, de Tadao Tsuge. Gallo Nero. Rústica, 624 p.
Mi vida en barco es la historia de Tsuda, un escritor en crisis de mediana edad que compra un pequeño barco para ir a pescar en el río y buscar así inspiración para su gran obra. Lo que iba a ser solo un pasatiempo se transforma en su máxima obsesión; los días de pesca pasados en el barco se convierten en su razón de vida, en momentos para reflexionar sobre la autenticidad de la existencia y retomar el contacto con la naturaleza. Obra fuertemente autobiográfica enmarcada en el subgénero del watakushi manga, el manga del yo.





Carne de cañón, de Aroha Travé. La Cúpula. Rústica, 228 p.
En el barrio pasa de todo. Y nada bueno. La Yanira y el Kilian son todavía unos mocosos pero están preparados para lo peor. Y lo peor está a punto de suceder. Todo lo peor. El Kilian se ha comido un meco contra el canto de la mesa que ahora se desangra a chorros y casi se le puede ver el cerebelo. A la Yanira, que es la hermana mayor, se le ocurre pedir auxilio a los jevis de abajo, que son un par que huele raro. El Jose, entretanto, permanece abducido por su casiotone. Un casiotone a pilas. Un casiotone de mierda. Así empieza Carne de cañón. Acabar acabará como el rosario de la aurora, eso es lo único seguro.




Niño prodigio, de Michael Kupperman. Blackie Books. Cartoné, 240 p.
Joel Kupperman fue el niño maravilloso, el consuelo yanqui durante la II Guerra Mundial, conocido en cada casa estadounidense gracias a sus apariciones estelares en el famoso programa Quiz Kids. Resolvía los problemas matemáticos en un tiempo récord, pero nadie le explicó la solución de otro problema: qué haría cuando envejeciera. Cuando era un niño se sabía todas las respuestas, pero ahora, aquejado de demencia, le resulta difícil contestar a las preguntas que le hace su hijo. Aun así, el galardonado con un Premio Eisner Michael Kupperman, escribirá la inolvidable biografía de su padre. Premio de la crítica 2018. Mejor libro del año según la Biblioteca Pública de Nueva York. Mejor libro de año en Publisher’s Weekly. Mejor novela gráfica del año en Comics Beat.


Corto maltés: El día de Tarowean, de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero. Norma. Cartoné, 88 p.
Desde la publicación de La balada del mar salado, millones de lectores de todo el mundo se han preguntado bajo qué circunstancias Corto Maltés acabó atado a una balsa a la deriva cerca de la isla La Escondida. ¿Qué crimen pudo cometer para encontrarse en esa situación? ¿Qué papel juegan El Monje y Rasputín en esta aventura? El día de Tarowean desvela por fin el misterio más célebre del Pacífico.
Juan Díaz Canales (Premio Nacional del Cómic 2014 por Blacksad. Amarillo) y Rubén Pellejero (Dieter Lumpen) nos desvelan en esta nueva aventura uno de los mayores enigmas del carismático marinero creado en 1967 por Hugo Pratt.


La divina comedia de Oscar Wilde, de Javier de Isusi. Astiberri. Cartoné, 376 p.

Oscar Wilde murió exiliado en París en noviembre de 1900 a la temprana edad de 46 años, tan sólo tres después de salir de prisión, en la ruina moral y económica, fuertemente alcoholizado, incapaz de escribir una línea. El escritor, dramaturgo y poeta irlandés entendía la vida como una obra de arte y, según dijo en numerosas ocasiones, era en su vida donde había puesto todo su genio, mientras que en su obra sólo su talento. Le gustaba mirarse en el espejo de La Divina comedia y comparar sus momentos vitales con los de la obra de Dante. Su vida es el drama perfecto de quien ha alcanzado todo lo que el mundo puede ofrecerle para luego perderlo de golpe. La divina comedia de Oscar Wilde, de Javier de Isusi, ateniéndose fielmente a lo que se sabe de la existencia del escritor, desborda esos límites para imaginar lo que podría haber pasado por dentro de su alma en esos tres últimos años.


 Laura Dean me ha vuelto a dejar, de Mariko Tamaki y Rosemary Valero O’Connell. La Cúpula. Rústica, 304 p.
Laura Dean es la chica más popular del instituto: es encantadora, divertida y realmente preciosa, pero tiene papeletas para ser la peor novia del mundo. ¡Y si no, que se lo digan a Freddy Riley! Su relación intermitente la está volviendo loca, y sus amigos son incapaces de comprender por qué siempre termina volviendo con ella. Lo que está claro es que algo tiene que cambiar cuanto antes porque, además de que podría estar a punto de perder a su mejor amiga, su corazón se está rompiendo en mil pedazos a cámara lenta y con él los últimos jirones de autoestima. “Sobrevolando de manera delicada pero convincente temas como el bullying, la homofobia y las relaciones tóxicas, esta magnífica novela gráfica toma el pulso a las preocupaciones de los adolescentes.” (Booklist). Premio a la Mejor Obra Internacional en el XVIII Salón de Cómic de Zaragoza.