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El bosque está todo en fronda.
¿Dónde mi amor se demora?
A caballo se fue ya.
Ay, ¿ahora quién me amará?
*
Tú eres mío, yo soy tuya:
Sábelo y no tengas duda.
Cerrado te llevo
dentro de mi pecho.
Perdiese la llave:
de ahí ya no sales.
*
He amado y amaré.
Cada día de mi vida,
tanto más feliz seré.
¡Qué gentil mi amigo es!
He amado y amaré.
Él me ama, yo bien lo sé:
hace bien, pues soy su amiga,
y mi ley le guardaré.
(Canciones de mujer, siglos XI-XIII)
[Selección de Nathiely Villegas Pérez, 1º
Bachillerato G]
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Las
canciones de mujer, denominadas así por el protagonismo de la mujer, que
expresa el sentimiento amoroso de forma directa, espontánea e intensa, tuvieron un lugar relevante en la primitiva
lírica popular de las lenguas europeas. Se documentan en fechas muy tempranas y
suelen ser anónimas. Iban unidas especialmente al canto y a la danza. Las seleccionadas proceden, respectivamente, de los Carmina Burana (1), de un manuscrito bávaro de hacia 1160 (2) o de cancioneros franceses (3).