EL BLOG DE LA BIBLIOTECA "IRENE VALLEJO" DEL IES GOYA DE ZARAGOZA


biblioteca.ies.goya@gmail.com


domingo, 27 de abril de 2025

Encuentro con el profesor e ilustrador Chema Agustín

 

                        

 

El pasado jueves, los alumnos de 1º de bachillerato de Artes junto con varios profesores asistieron a un encuentro muy especial en la biblioteca histórica de nuestro instituto, biblioteca “María Moliner”. Bajo el título “La experiencia de publicar un libro”, hemos inaugurado lo que esperamos sea una actividad recurrente en nuestro centro para celebrar el día del libro. Este año le hicimos la propuesta a nuestro compañero, el profesor de Artes Plásticas e ilustrador Chema Agustín, quien, generosamente, aceptó ser el centro de la actividad.

 

 

            

 

Ante la imponente pintura de María Moliner, original del autor para su obra Alpinist 54, y antes de responder a la primera pregunta que le había sido formulada, nuestro compañero ha querido destacar el motor que comparte con la ilustre lexicógrafa aragonesa: la pasión. Tan importante motor, como hemos podido deducir de todas sus explicaciones, le ha llevado a embarcarse en proyectos más pequeños y personales, como el de Etimografías, con el mismo compromiso y dedicación que, por ejemplo, las dos últimas obras, Ordesa y Aragón en la historia, de una envergadura mayor.

        Han sido muchos los temas tratados: la vocación artística, el amor por la montaña, el interés por la lengua aragonesa… Nos ha explicado algunos aspectos relacionados con las técnicas pictóricas. También ha querido enseñar a los estudiantes que lo primero que deben plantearse al abordar una nueva obra es la dificultad que puede entrañar cualquier decisión que tomen: por ejemplo, el colorear, una parte del dibujo o el total de la obra. De su época de estudiante de Bellas Artes en la universidad, Chema ha subrayado el peso y la importancia de los conocimientos teóricos obtenidos de estos estudios como algo muy positivo.

 

                        

 

Cuando hemos subrayado las ilustraciones tan personales y alejadas de tópicos que encontramos en sus obras, realizadas con tanto cuidado, ha señalado, por ejemplo, la estela abierta, por los hermanos Kennis en lo que se refiere a la reconstrucción de rostros prehistóricos. Pero también ha quedado claro, y así lo ha destacado ante unos estudiantes que escuchaban con verdadero interés, que lo que diferencia a un artista de otro es el mundo interior y la particular sensibilidad.

 

Y, en estos tiempos apresurados de multitarea, resulta esclarecedor que alguien cuente que para poder trabajar en algo apasionante con rigor y dedicación hay que prescindir de lo que cada uno encuentre accesorio, en su caso la televisión o el whatsup; e incluso asumir que seis horas de sueño son suficientes.  

 

                        

 

Acabamos con algo que ha señalado también Chema Agustín como fundamental para haberse podido embarcar en tantos y tan interesantes proyectos y que hoy hemos podido experimentar: el saber rodearse de gente interesante.

 

Para conocer más sobre el autor  http://chemaagustin.com/

 

La exposición temporal de los libros ilustrados por el profesor del instituto Goya Chema Agustín así como algunas de sus obras originales se podrán visitar durante los recreos de la mañana (de 11 horas a 11:25) en la biblioteca histórica “María Moliner” de nuestro centro.

 

 


miércoles, 23 de abril de 2025

El amor por los libros

 





    Lo que contuvieran esos libros, en el fondo poco importaba. Lo que importaba era lo que sentían ante todo al entrar en la biblioteca, donde no veían las paredes de libros negros sino un espacio y unos horizontes múltiples que, no bien pasada la puerta, los arrancaban de la vida estrecha del barrio. Después venía el momento en que, provistos de los dos volúmenes a los que cada uno tenía derecho, los apretaban con el codo contra el costado, se deslizaban en el bulevar oscuro a esa hora, aplastando con los pies las bayas de los grandes plátanos y calculando las delicias que podrían extraer de sus libros, comparándolos con los de la semana precedente, hasta que, al llegar a la calle principal, empezaban a abrirlos bajo la luz incierta del primer reverbero para sacar alguna frase (por ej. «era de un vigor poco común») que los fortaleciera en su alegre y ávida esperanza. Se separaban rápidamente y corrían hacia el comedor para abrir el libro sobre el hule, bajo la luz de la lámpara de petróleo. Un fuerte olor de cola subía de la grosera encuadernación que raspaba los dedos.

    La forma en que el libro estaba impreso informaba ya al lector del placer que le proporcionaría. A P. y a J. no les gustaba la composición ancha, con grandes márgenes, en que se complacen los autores y los lectores refinados, sino las páginas llenas de caracteres pequeños, alineados en renglones poco separados, llenas hasta el borde de palabras y de frases, como esos enormes platos rústicos donde pueden comer varios a la vez y durante largo rato sin agotarlos jamás, y que son los únicos capaces de calmar ciertos apetitos enormes. De nada les serviría el refinamiento, no conocían nada y querían saberlo todo. Poco importaba que el libro estuviera mal escrito y groseramente compuesto, con tal de que la escritura fuera clara y llena de vida violenta; esos libros y solo esos les daban el alimento de sueños que les permitiría dormir después profundamente.


El primer hombre   Albert Camus 




domingo, 30 de marzo de 2025

"La península de las casas vacías", de David Uclés

 

                                la península de las casas vacías-david ucles-9788419942319

Siempre es una gran noticia el éxito de un libro. En este caso, la última obra de un escritor novel, David Uclés, ha cautivado a la crítica y al público por igual, y lo hace de forma novedosa y valiente recorriendo un acontecimiento central de nuestra historia, el de la Guerra Civil, que cuenta ya desde su origen con una producción escrita abundantísima, casi inabarcable, en forma de novelas, ensayos y memorias con diferentes perspectivas e intencionalidades. Quien se acerque a la obra (algo que vivamente recomendamos) encontrará la historia de una familia campesina a lo largo de esos mil días de guerra cainita, de cada uno de sus miembros y de sus desventuras. Uclés no esconde sus cartas y, abiertamente, habla de su familia, lo que dota a la obra de un carácter misional: el empeño de un joven escritor por rescatar la memoria familiar. Aquí no hay novedad; sí la hay en el cómo lo hace, recurriendo a un potente lirismo, de gran carga onírica en lo cotidiano e inédito en la temática guerracivilista. Realismo mágico lo llama el mismo autor. Un término ya centenario, vinculado a la literatura hispanoamericana, que Uclés reclama, al igual que lo hace con Unamuno y su nivola o con las inevitables evocaciones del universo cinematográfico de José Luis Cuerda; de todo ello encontrará el lector abundantes pruebas en una obra extensa, pero bien estructurada en sus simetrías y que atrapa en sus tramas en un ambiente predominante de ruralidad, muy enfatizada en el uso del léxico. Sin ser una novela sobre la guerra, sino de cómo la ven los protagonistas y de cómo impacta en sus vidas, tiene la virtud de recorrer todos los escenarios bélicos (de Madrid al Ebro) y situar en ellos personajes históricos o ficticios (Eric Blair, Robert Jordan) que, abiertamente, conversan entre sí o con el mismo autor, caso de la hilarante conversación con el Caudillo. Así, el autor-creador se postula espontáneamente como un personaje más de la obra, lo cual aporta frescura y abre el universo narrativo aunque, en su contra, cabe cuestionar sus excursos -también algunos de sus diálogos- sobre referencias contemporáneas por anacrónicas o por declaradas militancias que son innecesarias y que recaen en el tópico (el pacto de silencio, la ocultación de la historia, etc.) Eso no resta el mérito de quien ha combinado con acierto hechos veraces (como la inquietante aurora roja de 1938) con pasajes imaginados de gran belleza incluso en la desolación, y todo bajo el hilo conductor de su personaje principal, Odisto, su peculiar Odiseo íbero. Uclés, tras un exhaustivo trabajo de años de documentación y de paciente escritura y reescritura, nos brinda un conmovedor viaje por esa tierra de casas vacías, que bien podría ser de almas vacías o vaciadas, de hombres menguados y mujeres desposeídas por la violencia y la irracionalidad, de ausencias irreemplazables. Tras su lectura lo mejor es sentir que, gracias a Davi Uclés, ese vacío está un poco más lleno. 

                                                             F.J. Leal

                                                            Departamento de Geografía e Historia