¿QUIÉN ES JESÚS SORIA CARO?
Jesús Soria Caro nació
en Zaragoza en 1977. Cursó su Bachillerato en el IES Pedro de Luna. Licenciado
en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza es, además, doctor en
Teoría de la Literatura y Literatura comparada con una tesis sobre La huella
de la modernidad en la poesía contemporánea. Tras pasar por Teruel, Zuera,
Calanda, Monreal del Campo e Híjar, ejerce como profesor de Enseñanza Secundaria
en la ciudad de Zaragoza.
Compagina su actividad
docente con la escritura en revistas literarias: “Muerte y vacío en la poesía
española, italiana y eslovena contemporánea” (Mediaprint, 2007); “Poesía y
compromiso de la modernidad a la posmodernidad (Tartu University Press, 2009) y
“Miguel Labordeta: identidad ontológica de la nada”(Turia, Zaragoza,
2011). Es autor de La poesía aragonesa contemporánea (1980-2016) en Parnaso
2.0, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2016.
Es colaborador de la
sección de poesía del programa “La torre de Babel” en Aragón Radio.
Obra poética:
The End,
Zaragoza, Ed. Aqua, 2008
Diccionario del tiempo,
Burgos,
Ed. Lastura, 2017
Diario de Oceanía,
Ed, Los bigotes del Potenkim, 2017
Sum(ido),
366, Sevilla, Editorial Huida, 2018
The End interludio,
Zaragoza, Editorial Los libros del gato negro, 2023
Metasilencio,
Girona, Editorial Quadrivium, 2024
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| El escritor Jesús Soria. PATRICIO JULVE para H.A. |
Este último libro, Metasilencio,
consta de 31 poemas, prologados por Miguel Ángel Longás, con un epílogo, Endecasilencio,
de Fran Picón.Y ofrece la siguiente estructura:
La
muerte del autor.
I.
ORIGEN. Tres poemas
Silencio. Poesía
(respuesta al silencio). Silencio (respuesta a la poesía)
II.
SOMBRAS DE LO REAL. Cinco poemas.
(Cita de Platón)
Lector (habla a la
poesía). Poesía (responde al lector).
Silencio (habla al poema). Significado (nadie le escucha). Lector (habla al significado)
III.
CONOCIMIENTO. Cuatro poemas
(Cita de Jorge
Riechmann, He perdido la partida)
Poesía (habla al
significado). Significado (respuesta a todos). Lector (habla a la poesía y al
significado). (Habla la poesía a todos)
IV.
BÚSQUEDA. Once poemas
Poema (respuesta al
texto). El Texto (habla al poeta). La realidad (hablando al poeta y al poema).
Silencio (se dirige a todos). Lector (habla a la poesía, al texto y al silencio).
Sombra (nadie oye la voz de su conciencia).
La realidad (se dirige a la sombra). El silencio (habla a la realidad y
a la sombra). Significado (habla a la sombra). El lector (escucha todas las
voces). El Texto (habla al lector)
V.
RETORNOS. Seis poemas
Silencio (“subgritando”
en la conciencia de todos). El significado (responde al silencio). El Texto
(habla a todos). La realidad (responde al Texto). Significado (habla a la
realidad). Silencio (habla al
significado)
VI.
SOLEDADES. Un poema
(Cita
de Góngora, Soledades)
La idea camina por los
desiertos
Tras una primera ojeada
al Índice, cabe detenerse aquí en la inclusión de las citas con las que Jesús
Soria introduce tres de las partes citadas. La primera es del filósofo griego
Platón y el Mito de la caverna. Precede a los poemas de la segunda parte,
SOMBRAS DE LO REAL, cuyos poemas parten de la idea del filósofo y ofrecen la
posible vía de conocimiento de lo real a través de la poesía.
La segunda cita que
sirve para introducir la parte tercera, EL CONOCIMIENTO, es de Jorge Riechman
Fernández, poeta, filósofo y matemático español, perteneciente al grupo de la Poesía
de la conciencia, que es un poeta importante para Soria Caro. Son ocho versos
en los que habla de la derrota del hombre contra el tiempo y, consiguientemente,
contra la muerte.
La sexta y última
parte, SOLEDADES, acoge en su primera página, los cuatro primeros versos que
encabezan la silva en la que está escrito el poema Soledades de Luis de
Góngora, en los que el poeta cordobés se reconoce inspirado por Euterpe, la musa
de la poesía lírica.
Como este índice
revela, se trata de un poemario compuesto en diálogos, fórmula literaria muy
utilizada desde la antigüedad. Pero si trazamos el esquema de la comunicación
sobre este índice de poemas, se observan peculiaridades tales como que todos
los elementos imaginables en la poesía aparecen como emisores (el silencio, la
Poesía, el lector, el significado, el poema, el texto, la realidad y la sombra).
Y que, a su vez, todos ellos son también receptores. Sorprende igualmente que
“la realidad” aparezca como emisor y no como referente. Y, paradójicamente,
fuera de esa comunicación queda “la idea”, a quien se consagra el último poema.
Y¿cuál es el mensaje de
Jesús Soria en este libro?
Como ya anunciaba en su
anterior entrega, en su Diccionario del tiempo, el autor de sus versos es
un hombre reflexivo que se inclina "por naturaleza al silencio, pero, ¿no
es el silencio también, como en la música, parte del discurso?" . En ese
libro anterior dedicado al tiempo,15 de los 29 poemas aluden ya al silencio. A
lo largo de sus más de 70 páginas van desfilando los jinetes del significado,
el tiempo, las sombras del significado, el silencio, la Realidad, todos ellos piezas
fundamentales de la posterior construcción del libro que nos ocupa.Y hay más, en
ese Diccionario en la entrada de la letra “d” el título es DIÁLOGOS y ya
hablan “yo; ella; el no-yo; la diferencia; El silencio y Él”. En esos poemas
también se autodefine el silencio:
“El silencio.Soy un
animal / castigado por la historia, / un mendigo de ideas sin cuerpo. / Un
no-yo trasvasado / desde la tierra de lo imposible, / soy la sangre en el río /
sin nubes de la poesía”. Es decir, ya en esta obra anterior el silencio se erige como
el elemento primigenio de la poesía.
Y tras el “silencio” de
los poemas de su libro anterior, nos ofrece Jesús Soria ahora Metasilencio,
llevándonos, pues, más allá del silencio. Es un peculiar poemario que conjuga
la objetividad del pensamiento y de la búsqueda de lo esencial, expresados en el
límite de la prosa, con un tono inequívocamente intimista. Y es que, a pesar de
su postulado inicial, “La muerte del autor”, que parece hacer necesario el
concurso del no-yo o, lo que es lo mismo, el despojo del yo y la muerte del autor
para que viva la poesía, el poeta y su yo lírico están presentes en todas y cada
una de sus páginas. Y, precisamente por ello, provoca en el lector emociones
solidarias con su desamparo, su incertidumbre, su esperanza y su deseo de
transcendencia.
A través del múltiple
diálogo se definen los elementos de la Poesía. Así el silencio define a la
poesía y la poesía al silencio. Dice ella de este: “Fluyes hacia el mar de lo
indecible./ Océano de silencio,/ en ti soy una gota/ que se funde con las aguas
de tu música” (p. 22).
Y el silencio habla al
Poema: “Soy tu libertad, /antes de que la escritura invada/ la fortaleza del
blanco de la página./ Entre sus murallas de silencio/ todavía anida el
absoluto.” (p. 30)
El absoluto, lo
esencial, lo inefable. De ahí deriva para Jesús Soria, la dificultad expresiva,
porque para encarnar en una palabra “lo indecible”, hay que quebrar su
significado unívoco. El poeta necesita negar ese significado preexistente y no
le sirven los antónimos, tiene que crear neologismos que aparecen diseminados
por toda la obra: "[au](e)sencia; anti-existe; pre-lenguaje,
des-andará; sig(l(n)os; orto-posible; (¿ir?real; (Uni)verso; carne-poesía;
pre-infinito", entre otros muchos.
Exhibe, además, un amplio vocabulario esencialista, filosófico, porque con la filosofía quiere avanzar en el conocimiento de sí, de la naturaleza, del otro… y tropieza siempre con los límites de lo humano, lo que da a los poemas un difícil equilibrio entre discurso intelectual y emoción.
En estas poesías el
lector encuentra numerosos vocablos que designan los elementos de la
Naturaleza, “como mar, espuma, olas, gota, océano, río, navegar, naufragar,
paisaje, tierra, semilla, siembra, labrador, lluvia, desierto, la arena, etc.”.
En ellos es perceptible la admiración
del poeta por Góngora, cuya cita no es casual. Leyendo atentamente el libro
parece evocar la intención del poeta culterano que, inicialmente, pensó
subdividirlas en «Soledad de los campos», «Soledad de las riberas», «Soledad de
las selvas» y «Soledad del yermo».
Junto a ellos, aparecen el
Amor, la Pasión, el Tiempo, tópicos que desde antiguo cantan los poetas. Pero
entre ellos mezcla Soria con naturalidad los tecnicismos de la lingüística y de
la gramática:“La palabra; los significados; la escritura; el texto; la sílaba; crear
y ordenar la trama; los signos; raíces de significado; el lenguaje;
pre-significado, etc.”. Léxico propio del análisis textual y literario.
Es poesía culta, de
honda inspiración filosófica y depuradamente literaria. Es la obra de un
escritor estudioso de la cultura y del arte. Una obra profunda y solvente en la
que la búsqueda de la belleza literaria es patente en las abundantes metáforas.
Por todo ello, es un libro complejo en el que Jesús Soria Caro integra
antagonistas: pensamiento e inspiración. Necesita conciliarlos para comunicar
al lector su reflexión intelectual, su búsqueda espiritual y su voluntad
poética.
Los primeros versos del
poema que cierra el libro aciertan a dar idea de ese proceso de
combinación-conjunción de contrarios:
La
idea camina por los desiertos
en
la imaginación.
Sobre
su viaje nadie ha dicho nada,
le
han robado la voz y es la conciencia de la creación.
Sin
su sangre de significados no sería nada
el
cuerpo de la verdad.
La
noche se acerca y debe alcanzar
su
destino antes de que muera la escritura.
La división en partes
tituladas del libro invita al lector a atreverse a jugar con los epígrafes de
la estructura para percibir en ella la idea originaria del autor: “El ORIGEN
del METASILENCIO, radica en la certeza de la percepción de las SOMBRAS DE LO
REAL y el inevitable deseo del CONOCIMIENTO. Pero esa BÚSQUEDA, solo se puede
hacer desde la SOLEDAD(ES). Ha sido así desde siempre, es el eterno RETORNO(S)”
Francisca Soria Andreu


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