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viernes, 27 de febrero de 2026

'Metasilencio', poemario de Jesús Soria Caro


Grupo de lectura "Leer juntos" del IES Goya
Sesión del 16 de febrero de 2026
Obra comentada: Metasilencio, Quadrivium, 2024
Autor: Jesús Soria Caro


¿QUIÉN ES JESÚS SORIA CARO?

Jesús Soria Caro nació en Zaragoza en 1977. Cursó su Bachillerato en el IES Pedro de Luna. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza es, además, doctor en Teoría de la Literatura y Literatura comparada con una tesis sobre La huella de la modernidad en la poesía contemporánea. Tras pasar por Teruel, Zuera, Calanda, Monreal del Campo e Híjar, ejerce como profesor de Enseñanza Secundaria en la ciudad de Zaragoza.

Compagina su actividad docente con la escritura en revistas literarias: “Muerte y vacío en la poesía española, italiana y eslovena contemporánea” (Mediaprint, 2007); “Poesía y compromiso de la modernidad a la posmodernidad (Tartu University Press, 2009) y “Miguel Labordeta: identidad ontológica de la nada”(Turia, Zaragoza, 2011). Es autor de La poesía aragonesa contemporánea (1980-2016) en Parnaso 2.0, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 2016.

Es colaborador de la sección de poesía del programa “La torre de Babel” en Aragón Radio.

Obra poética:

The End, Zaragoza, Ed. Aqua, 2008

Diccionario del tiempo, Burgos, Ed. Lastura, 2017

Diario de Oceanía, Ed, Los bigotes del Potenkim, 2017

Sum(ido), 366, Sevilla, Editorial Huida, 2018

The End interludio, Zaragoza, Editorial Los libros del gato negro, 2023

Metasilencio, Girona, Editorial Quadrivium, 2024

 

El escritor Jesús Soria. PATRICIO JULVE para H.A.

Este último libro, Metasilencio, consta de 31 poemas, prologados por Miguel Ángel Longás, con un epílogo, Endecasilencio, de Fran Picón.Y ofrece la siguiente estructura:

La muerte del autor.

I.                  ORIGEN. Tres poemas

Silencio. Poesía (respuesta al silencio). Silencio (respuesta a la poesía)

II.               SOMBRAS DE LO REAL. Cinco poemas.

 (Cita de Platón)

Lector (habla a la poesía).  Poesía (responde al lector). Silencio (habla al poema). Significado (nadie le escucha).  Lector (habla al significado)

III.           CONOCIMIENTO. Cuatro poemas

(Cita de Jorge Riechmann, He perdido la partida)

Poesía (habla al significado). Significado (respuesta a todos). Lector (habla a la poesía y al significado). (Habla la poesía a todos)

IV.           BÚSQUEDA. Once poemas

Poema (respuesta al texto).  El Texto (habla al poeta).  La realidad (hablando al poeta y al poema). Silencio (se dirige a todos). Lector (habla a la poesía, al texto y al silencio). Sombra (nadie oye la voz de su conciencia).   La realidad (se dirige a la sombra). El silencio (habla a la realidad y a la sombra). Significado (habla a la sombra). El lector (escucha todas las voces).  El Texto (habla al lector)

V.              RETORNOS. Seis poemas

Silencio (“subgritando” en la conciencia de todos). El significado (responde al silencio). El Texto (habla a todos). La realidad (responde al Texto). Significado (habla a la realidad).  Silencio (habla al significado)

VI.           SOLEDADES. Un poema

(Cita de Góngora, Soledades)

La idea camina por los desiertos

 

Tras una primera ojeada al Índice, cabe detenerse aquí en la inclusión de las citas con las que Jesús Soria introduce tres de las partes citadas. La primera es del filósofo griego Platón y el Mito de la caverna. Precede a los poemas de la segunda parte, SOMBRAS DE LO REAL, cuyos poemas parten de la idea del filósofo y ofrecen la posible vía de conocimiento de lo real a través de la poesía.

La segunda cita que sirve para introducir la parte tercera, EL CONOCIMIENTO, es de Jorge Riechman Fernández, poeta, filósofo y matemático español, perteneciente al grupo de la Poesía de la conciencia, que es un poeta importante para Soria Caro. Son ocho versos en los que habla de la derrota del hombre contra el tiempo y, consiguientemente, contra la muerte.

La sexta y última parte, SOLEDADES, acoge en su primera página, los cuatro primeros versos que encabezan la silva en la que está escrito el poema Soledades de Luis de Góngora, en los que el poeta cordobés se reconoce inspirado por Euterpe, la musa de la poesía lírica.

Como este índice revela, se trata de un poemario compuesto en diálogos, fórmula literaria muy utilizada desde la antigüedad. Pero si trazamos el esquema de la comunicación sobre este índice de poemas, se observan peculiaridades tales como que todos los elementos imaginables en la poesía aparecen como emisores (el silencio, la Poesía, el lector, el significado, el poema, el texto, la realidad y la sombra). Y que, a su vez, todos ellos son también receptores. Sorprende igualmente que “la realidad” aparezca como emisor y no como referente. Y, paradójicamente, fuera de esa comunicación queda “la idea”, a quien se consagra el último poema.

Y¿cuál es el mensaje de Jesús Soria en este libro?

Como ya anunciaba en su anterior entrega, en su Diccionario del tiempo, el autor de sus versos es un hombre reflexivo que se inclina "por naturaleza al silencio, pero, ¿no es el silencio también, como en la música, parte del discurso?" . En ese libro anterior dedicado al tiempo,15 de los 29 poemas aluden ya al silencio. A lo largo de sus más de 70 páginas van desfilando los jinetes del significado, el tiempo, las sombras del significado, el silencio, la Realidad, todos ellos piezas fundamentales de la posterior construcción del libro que nos ocupa.Y hay más, en ese Diccionario en la entrada de la letra “d” el título es DIÁLOGOS y ya hablan “yo; ella; el no-yo; la diferencia; El silencio y Él”. En esos poemas también se autodefine el silencio:

“El silencio.Soy un animal / castigado por la historia, / un mendigo de ideas sin cuerpo. / Un no-yo trasvasado / desde la tierra de lo imposible, / soy la sangre en el río / sin nubes de la poesía”. Es decir, ya en esta obra anterior el silencio se erige como el elemento primigenio de la poesía.

Y tras el “silencio” de los poemas de su libro anterior, nos ofrece Jesús Soria ahora Metasilencio, llevándonos, pues, más allá del silencio. Es un peculiar poemario que conjuga la objetividad del pensamiento y de la búsqueda de lo esencial, expresados en el límite de la prosa, con un tono inequívocamente intimista. Y es que, a pesar de su postulado inicial, “La muerte del autor”, que parece hacer necesario el concurso del no-yo o, lo que es lo mismo, el despojo del yo y la muerte del autor para que viva la poesía, el poeta y su yo lírico están presentes en todas y cada una de sus páginas. Y, precisamente por ello, provoca en el lector emociones solidarias con su desamparo, su incertidumbre, su esperanza y su deseo de transcendencia.

A través del múltiple diálogo se definen los elementos de la Poesía. Así el silencio define a la poesía y la poesía al silencio. Dice ella de este: “Fluyes hacia el mar de lo indecible./ Océano de silencio,/ en ti soy una gota/ que se funde con las aguas de tu música” (p. 22).

Y el silencio habla al Poema: “Soy tu libertad, /antes de que la escritura invada/ la fortaleza del blanco de la página./ Entre sus murallas de silencio/ todavía anida el absoluto.” (p. 30)

El absoluto, lo esencial, lo inefable. De ahí deriva para Jesús Soria, la dificultad expresiva, porque para encarnar en una palabra “lo indecible”, hay que quebrar su significado unívoco. El poeta necesita negar ese significado preexistente y no le sirven los antónimos, tiene que crear neologismos que aparecen diseminados por toda la obra: "[au](e)sencia; anti-existe; pre-lenguaje, des-andará; sig(l(n)os; orto-posible; (¿ir?real; (Uni)verso; carne-poesía; pre-infinito", entre otros muchos.

Exhibe, además, un amplio vocabulario esencialista, filosófico, porque con la filosofía quiere avanzar en el conocimiento de sí, de la naturaleza, del otro… y tropieza siempre con los límites de lo humano, lo que da a los poemas un difícil equilibrio entre discurso intelectual y emoción.

En estas poesías el lector encuentra numerosos vocablos que designan los elementos de la Naturaleza, “como mar, espuma, olas, gota, océano, río, navegar, naufragar, paisaje, tierra, semilla, siembra, labrador, lluvia, desierto, la arena, etc.”.  En ellos es perceptible la admiración del poeta por Góngora, cuya cita no es casual. Leyendo atentamente el libro parece evocar la intención del poeta culterano que, inicialmente, pensó subdividirlas en «Soledad de los campos», «Soledad de las riberas», «Soledad de las selvas» y «Soledad del yermo».

Junto a ellos, aparecen el Amor, la Pasión, el Tiempo, tópicos que desde antiguo cantan los poetas. Pero entre ellos mezcla Soria con naturalidad los tecnicismos de la lingüística y de la gramática:“La palabra; los significados; la escritura; el texto; la sílaba; crear y ordenar la trama; los signos; raíces de significado; el lenguaje; pre-significado, etc.”. Léxico propio del análisis textual y literario.

Es poesía culta, de honda inspiración filosófica y depuradamente literaria. Es la obra de un escritor estudioso de la cultura y del arte. Una obra profunda y solvente en la que la búsqueda de la belleza literaria es patente en las abundantes metáforas. Por todo ello, es un libro complejo en el que Jesús Soria Caro integra antagonistas: pensamiento e inspiración. Necesita conciliarlos para comunicar al lector su reflexión intelectual, su búsqueda espiritual y su voluntad poética.

Los primeros versos del poema que cierra el libro aciertan a dar idea de ese proceso de combinación-conjunción de contrarios:

La idea camina por los desiertos

en la imaginación.

Sobre su viaje nadie ha dicho nada,

le han robado la voz y es la conciencia de la creación.

Sin su sangre de significados no sería nada

el cuerpo de la verdad.

La noche se acerca y debe alcanzar

su destino antes de que muera la escritura.

 

La división en partes tituladas del libro invita al lector a atreverse a jugar con los epígrafes de la estructura para percibir en ella la idea originaria del autor: “El ORIGEN del METASILENCIO, radica en la certeza de la percepción de las SOMBRAS DE LO REAL y el inevitable deseo del CONOCIMIENTO. Pero esa BÚSQUEDA, solo se puede hacer desde la SOLEDAD(ES). Ha sido así desde siempre, es el eterno RETORNO(S)”

 

Francisca Soria Andreu

 

Jesús Soria  posa con algunos de los participantes en la tertulia junto al retrato 
de María Moliner pintado por el profesor e ilustrador Chema Agustín


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