EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 29 de diciembre de 2013

"La nieve está en mi corazón...", de Julio Llamazares




La  nieve  está  en  mi corazón  como  el  silencio  en las 
habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indes-
tructible.
La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte 
en las habitaciones donde nacimos.
Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.
Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memo-
ria. Es ya noche entre los blancos cercados.
Cuando amanezca, será ya siempre invierno.

                                         Julio Llamazares, de Memoria de la nieve,
 Hiperión, 1982

domingo, 22 de diciembre de 2013

"El combate por la luz", de Carlos Marzal

Pintura de Edward Hopper


EL COMBATE POR LA LUZ

De tanto ver la luz hemos perdido
la recta proporción de ese milagro,             
que otorga a la materia su volumen,
contorno fiel al mundo que queremos
y límite a los puntos cardinales.

A fuerza de costumbre, hemos dado en creer
que es un merecimiento, cada día,
que el día se levante en claridad
y que se ofrezca límpido a los ojos,
para que la mirada le entregue un orden propio,
distinto a los demás, y lo convierta
en nuestra inadvertida obra de arte.

Hay una ingratitud consustancial
al hecho de estar vivos, un intrínseco
poder de desmemoria, y nos impiden
brindar a cada instante el homenaje
que cada instante de verdad merece,
por su absoluta magia de estar siendo,
en vez de no haber sido en absoluto.

Con cada amanecer dubitativo,
con cada tumultuoso amanecer,
la luz arrasa el reino de la noche
y emprende su combate. En el confuso
magma de oscuridad, con cada aurora
triunfa la exactitud de cuanto existe
sobre la vocación de incertidumbre
que tienta con su nada a lo real.

En toda madrugada se renueva
un conjuro de origen, esa fórmula
que impuso el movimiento al primer día.
Somos testigos, en el alba pura,
del trono en que la luz alza su reino
y lo concede intacto a cualquier súbdito.

         
Conviene contemplar la luz con más paciencia,
brindarle una atención encandilada,
el sumiso homenaje con que un bárbaro
descubre reverente en su aventura
la tierra que jamás ha visto nadie.
    

             Carlos Marzal,  de Metales pesados, 2001 

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jueves, 19 de diciembre de 2013

"Historia de cuatro ciudades", de Joaquín Lostal y Arturo Ansón

Joaquín Lostal Pros y Arturo Ansón Navarro, Historia de cuatro ciudades: Salduie, Caesaraugusta, Saraqusta, Zaragoza. Ayuntamiento de Zaragoza-Caja Inmaculada, 2001, 227 páginas.


Este libro nos habla de la evolución de Zaragoza, desde los primeros asentamientos hasta el siglo XX, de una manera  muy didáctica, llena de imágenes, fotografías, planos, que nos sitúan en lugares reconocidos de la ciudad.

Es una manera de recorrer la historia de nuestra ciudad muy entretenida, nada ardua, con un lenguaje claro, asequible a todos los públicos, desde jóvenes hasta mayores algo perezosos para leer un libro de historia más estricto. Muy recomendable para toda persona orgullosa de su ciudad que quiera saber un poco más de ella y, de paso, hacer aprecio a sus autores, uno de los cuales se encuentra  todavía tan cerca,  en nuestra comunidad educativa.

                                             Patricia Raluy, madre de alumna

domingo, 15 de diciembre de 2013

"Nochebuena con Rosa", de José Agustín Goytisolo




Nochebuena con Rosa


No no fue aquella noche
una noche cualquiera en Barcelona.
El aliento dolía  las campanas
repicaron alegres al dar la medianoche,
todo estaba
lleno de flores y papeles rojos.
Las voces  el sonido
de la zambomba oscura,
el agrio golpe de la pandereta
y mil ruidos distintos desbordando
todas las calles. ¿Lo recuerdas Rosa?
Anduvimos perdidos
entre el humo y la luz del barrio viejo
nos metimos alegres
en los bares de plástico y cañizo
bebiendo aquí y allí. Mi mujer
parecía una niña
asustada. Carlos e Ivonne
estaban con nosotros.

No recuerdo la hora pero sé
que alta la noche ya 
en la calle San Pablo  cerca
de la explanada en ruinas
en donde venden churros
y hay tiro al blanco y puestos de castañas
vimos llegar a un grupo
de gente que cantaba aquella copla 
de mira cómo beben 
los peces en el río  y entonces,
coreando la canción fuimos con ellos
hasta una tabernucha. Había pocas
mesas vacías y las viejas putas
que tenían parada en aquel sitio
bebían y bailaban.
                                  Se escuchaba 
detrás de nuestras voces 
el tumulto en la calle.
Una extraña alegría
con deje de amargura
se me pegó a la lengua. Tú mirabas
despeinada y absorta  por todos
los rincones  preguntabas
y entre copa y canción  eran tus ojos
dos llamas diminutas
brillando con fulgor apasionado.
¿Cuánto tiempo duró, quién invitaba,
qué hicimos al salir? Sólo os recuerdo
a ti  y a las mujeres
temblando en los abrigos  caminando
delante de nosotros
hacia las Ramblas, que eran
ya con la luz del alba
un río humano de bullicio y fiesta.
Sí fue distinta aquella noche,
pero no por lo que otros celebraban
al acudir a misa.
Era una noche libre
con canciones y viento alborotado
removiendo la oscura
conciencia de los hombres y mujeres
enmudecidos casi siempre anónimos
esos que no están nunca
en las calles hipócritas
de esta ciudad de anuncios y fachadas
que esconde entre sus muros la impotencia
de casi dos millones de personas
que todavía ríen tú lo viste
que cantan todavía.

                          José Agustín Goytisolo, de Algo sucede (1968/1996)

[Selección: Carlos Castán]

José Agustín Goytisolo (Barcelona, 1928-1999), hermano mayor de los escritores Juan y Luis Goytisolo, fue, además de traductor y  crítico literario, el  poeta más conocido de la generación del medio siglo pues su obra formó parte del repertorio de cantautores como Paco Ibáñez, Rosa León, Joan Manuel Serrat, Amancio Prada, Mercedes Sosa o Soledad Bravo. 

De familia burguesa castellano-hablante, su vida y su obra se vieron marcadas por la prematura muerte de su madre, Julia Gay, en 1938, durante un  bombardeo de la aviación italiana sobre la ciudad. En 1945 comenzó en  Barcelona los estudios de Derecho, que acabaría en Madrid. En la capital  se relacionó con poetas como Valente* o Caballero Bonald*, y en el Colegio Mayor  Nuestra Señora de Guadalupe, donde se alojaba, convivió con un grupo de estudiantes hispanoamericanos, entre ellos el nicaragüense Ernesto Cardenal*, que despiertan su interés por Latinoamérica. A su regreso a Barcelona comienza a frecuentar las tertulias del grupo catalán de los cincuenta (Gil de Biedma*, Barral, Costafreda...) y publica su primer poemario, El retorno, accésit al premio Adonais en 1953. Su disconformidad con la realidad social y política del país conducen a su vinculación con el Partido Comunista y al compromiso político en los textos recogidos en  Claridad (1961). En 1959 participa con otros miembros de su generación en el homenaje a Machado celebrado en Collioure para conmemorar el XX aniversario de su muerte. Junto a sus amigos barceloneses, comienza a publicar en la colección "Colliure" de la editorial Barral (dirigida por José María Castellet), participa en diversas actividades de promoción (Conversaciones Poéticas de Formentor y Jueves Poéticos del Ateneo) y en otras de carácter político. Casado con Asunción Carandell, tuvieron una única hija, llamada Julia en memoria de la madre muerta y a quien Goytisolo dedicó el conocido poema "Palabras para Julia". José Agustín Goytisolo falleció el 19 de marzo de 1999 al precipitarse al vacío desde una ventana de su casa, sin que se haya podido aclarar si fue un hecho fortuito o el suicido de un hombre que se confesaba cansado vivir.

Es autor de una vasta obra integrada por los siguientes poemarios: El retorno, Salmos al viento (1956, premio Boscán) y Claridad (1961, premio Ausiàs March), que agrupó en el volumen Años decisivos (1961); Algo sucede (1968), Bajo tolerancia (1973), Taller de arquitectura  y Del tiempo y del olvido (1977), Palabras para Julia y otras canciones (1979), Los pasos del cazador (1980), A veces gran amor (1981, recopilación de poemas amorosos), Sobre las circunstancias (1983), Final de un adiós (1984), El rey mendigo (1988), La noche le es propicia (1992, premio de la Crítica), Novísima oda a Barcelona (1993), Elegías a Julia Gay (1993), Como los trenes de la noche (1994), Cuaderno de El Escorial (1995) y Las horas quemadas (1996). En su poesía, de tono conversacional, conjuga la vena lírica y elegíaca con la ironía, y el sentimiento amoroso con una visión crítica del mundo.  La experiencia urbana y de la vida cotidiana, así como la presencia constante de la mujer, son otras notas características. La mujer a la que se dirige el poema elegido ha sido identificada como la hispanista italiana Rosa Rossi, cuya presencia en Barcelona debió de animar al grupo de amigos (entre ellos Carlos Barral  y su esposa Ivonne) a salir a la calle y participar del ambiente festivo.

*Ver entradas relacionadas en este blog.




Entrada relacionada:

http://elhacedordesuenos.blogspot.com.es/2015/07/cinco-anos-de-jose-agustin-goytisolo.html

sábado, 14 de diciembre de 2013

Encuentro con el escritor Félix Teira

Félix Teira acompañado por Javier Aznar e Inés Jiménez


ENCUENTRO CON FÉLIX TEIRA
Actividad organizada por el departamento de Lengua y Literatura

       El pasado día veinte de noviembre nos visitó el escritor y profesor Félix Teira, exalumno del Instituto Goya.
       Rememoró sus vivencias en nuestro centro, nos habló de su libro Padres e hijos y expuso su manera de concebir la vida a través de la literatura:
  • Un escritor no es una persona especial, desempeña un oficio en el que hay que leer, rellenar bocetos, buscar información…, y esto se consigue a través de muchas horas de trabajo.
  • Ser lector es meterse en otra piel, lo que te da más amplitud de miras.
  • El libro que le marcó profundamente en su vida literaria fue El lazarillo de Tormes, que cuenta la verdad desnuda de una época.
  • La vida no se entiende y jugamos con la literatura para entenderla, pasamos la vida intentando vernos a través de una fábula.
  • Es en la juventud donde fraguamos nuestras decisiones, y nuestras ilusiones harán que esa juventud perdure en el tiempo.
HIJOS Y PADRES
      Su novela no tiene ninguna de las normas del best-seller. Es una literatura áspera, dura, espinosa, incómoda, que pretende crear dudas y provocar.
El autor nos invitó a plantearle preguntas relacionadas con el libro, preferiblemente cuestiones impertinentes, que a su juicio tendrían un trasfondo más interesante.
Esta es una muestra de algunas de ellas:
¿Se ha inspirado en su juventud para escribir esta novela?
No, más bien me inspiraron mis alumnos. Algunos con gran capacidad crítica.
¿Los personajes se corresponden con personas reales?
El Roda está basado en un chico que como él vendía drogas, ganaba dinero y tenía muchos problemas.
El personaje de Virila está inspirado en una limpiadora de un club de la cual decían que era prostituta; la gente le destrozó la vida con sus habladurías.
Algunos alumnos piensan que se excede con el uso de la jerga ¿Está de acuerdo?
Es cierto que no todos los jóvenes la utilizan del mismo modo, pero conozco a muchos chicos que la utilizan habitualmente. Todo depende del círculo en que uno se mueve.
¿Por qué Luisón no tiene capítulo propio?
Para que la historia se tenga en pie, no es necesario desarrollar las experiencias vitales de todos los personajes. Siempre hay personajes secundarios, cuyas trayectorias solo quedan apuntadas.
¿Le costó escribir la historia?
No, disfruté con ello.
¿En qué se inspiró para que Gemelo hablara con su hermano?
Gemelo tiende al autismo, pero gracias a su abuelo logra abrirse a los demás poco a poco.
Los abuelos para el autor son personajes siempre entrañables.
En todos sus libros los personajes tienen cualidades positivas, pero también defectos, como Geme y Adri.
Cree en el contraste optimismo y pesimismo.
En su época de estudiante, ¿los jóvenes tenían los mismos problemas que ahora?
Algunos coinciden (los que tienen que ver con los problemas de la adolescencia) y otros no. Por ejemplo, en mi época las posibilidades de trabajo eran amplísimas.
¿Cómo se siente cada vez que le publican un libro?
La primera vez es muy emocionante: cuando publican tu libro vas a las librerías para verlo en las estanterías expuesto.
¿Un consejo para seguir sus pasos?
Trabajo y algo de perseverancia. Y, sobre todo, creer en lo que haces.
¿Tiene algún personaje favorito?
Arregui, por proteger a su hermano. Además, soy un enamorado del cine como él. Este personaje tiene una evolución: ilusión y desengaño.
Los finales de los capítulos son abiertos, ¿los cerrarás en un futuro?
No habrá segunda parte. Cerrar las historias es un error pues la vida está abierta.
¿Que historia te costó más contar?
Meterse en la piel de una mujer es muy difícil. En el caso de la Sucia se toca un tema sensible, el acoso escolar.
¿Qué quiere enseñar al lector?
Reflejar el panorama de la crisis, que nos ha sacado de nuestro sitio. Esas circunstancias están reflejadas en los personajes.
¿Le gustaría que se hiciera una película de su novela?
Ha habido intentos de llevar al cine alguna de mis novelas, como La ciega.com. Sería interesante, aunque creo que no tendría que ver con lo que pienso, pero aún así me encantaría.

Gracias a su cercanía a los jóvenes, Félix Teira supo despertar en nosotros cierto interés por la literatura, la cual él concibe como un modo de vida, más que como un entretenimiento.
Nos animó a leer y a escribir y, sobre todo, a no rendirnos nunca, sea cual sea la meta que nos propongamos.
                                                     
                                                           Mónica Ariza Samper y Leticia Gracia Sáenz (B1A)



miércoles, 11 de diciembre de 2013

"El libro del Cementerio", de Neil Gaiman

Neil Gaiman: El Libro del Cementerio, Roca, 2009, 304 páginas


     El libro del cementerio cuenta la historia de un bebé que consigue escapar de su casa la noche en la que toda su familia es asesinada. El niño llega hasta el cementerio seguido por el asesino, ya que su misión principal era acabar con él.
    Afortunadamente, el niño es protegido por los fantasmas del cementerio, también en parte gracias a la Dama de Gris (una mujer pálida que monta sobre un caballo), quien representa a la muerte. Esta les convence para que ayuden al pequeño y lo nombran “ciudadano honorífico del cementerio”, lo que le otorga poderes dentro del recinto, como ver en la oscuridad, hablar y ver a los fantasmas… El señor y la señora Owens deciden hacerse cargo del huérfano y ser sus padres adoptivos; le ponen el nombre de “Nadie”, aunque será apodado como “Nad”.
    Silas, el guardián del cementerio, una criatura no viva, pero tampoco muerta, echa de allí al asesino, el hombre Jack. También se compromete a ser el tutor del pequeño Owens y le enseña lo básico durante su niñez. A medida que Nad crece, se hace más curioso y se pasa el día explorando el cementerio, donde descubre tumbas con tesoros escondidos, portales a universos paralelos, y donde también hace amigos. Cuando aún es niño conoce a Scarlet, una niña mortal de su misma edad que cree que Nad es su amigo imaginario, pero se tendrán que despedir cuando Scarlet se mude de la ciudad. Tiempo después el pequeño de los Owens también empieza una relación de amistad con Liza Hempstock, una bruja a la que ahogaron.
    Nadie Owens vive muchas aventuras tanto dentro como fuera del cementerio, pero solo cuando cumple la edad para ir al colegio le dejan salir de allí por primera vez. Nad no pasa desapercibido, así que no tiene otro remedio que volver al cementerio, ya que se mete constantemente en problemas. Finalmente, Nadie Owens descubre la organización de los “Hombres Jack”, la cual había encargado asesinarlos a él y a su familia quince años atrás, ya que estos habían predicho que un niño acabaría con su clan; y así fue. Nadie Owens, con la ayuda de los habitantes del cementerio y la de Scarlet, la amiga de la infancia con la que se reencuentra posteriormente, consigue deshacerse de los últimos componentes del grupo de los Jack;  de los demás se habían ocupado Silas y sus compañeros.
     Después de esto, Silas decide borrarle la memoria a Scarlet. Con el paso del tiempo Nad deja de poder ver a los fantasmas, y es entonces cuando se da cuenta de que su vida en el cementerio ha terminado, hace sus maletas y se va. A la puerta del cementerio se encuentra a su madre adoptiva, la señora Owens, la cual lo despide entre sollozos, también le dice adiós su amiga Liza Hempstock con un tono entre cariño y odio. Nadie abandona el cementerio sin mirar atrás, una nueva vida llena de aventuras le espera.

     En mi opinión El libro del cementerio es un libro fascinante que consigue entrelazar el género de terror con el de fantasía sin que resulte pesado. Es un libro que realmente se lee en muy poco tiempo, ya que engancha desde el principio, desde la ternura de las primeras páginas, que hablan de cómo el pequeño Nadie Owens consigue ponerse a salvo en un cementerio lleno de una vida especial, hasta las últimas páginas plenas de tensión, en las que Nad y sus compañeros luchan contra la hermandad de “Los hombres Jack”.
    La verdad es que, desde mi punto de vista, este libro lo puede disfrutar cualquier persona, no hace falta que sea fan del propio género de terror o de fantasía, ya que aunque esos sean los principales, salen rasgos de bastantes más, como de aventuras, acción, comedia, amor…porque… ¿a quién no le gusta una bonita historia de un niño aventurero que esquiva a la muerte y que consigue salvar al mundo de una secta de hombres despiadados?

                                                          Ariadna Ferrer1º de bachillerato B


sábado, 7 de diciembre de 2013

"El viejo", de Constantino Kavafis



Pintura de Van Gogh

El viejo

En una esquina del café sonoro de murmullos confusos
un anciano sentado se inclina sobre la mesa,
leyendo un periódico, sin compañía.

Y en el ocaso de su miserable senectud
piensa cuán poco gozó en los años
cuando tuvo la fuerza y el verbo y la belleza.

Sabe que está muy viejo, y lo siente, y lo ve.

Y, sin embargo, le parece que la juventud
fue ayer. ¡Corto intervalo, corto!

Y piensa en qué forma lo embaucó la prudencia,
cómo de ella se fió y qué locura
cuando la engañadora le decía: «Mañana.
Tienes todo tu tiempo».

Se acuerda de los impulsos que detuvo y cuántas
delicias sacrificó. Ocasiones perdidas
que burla ahora su prudencia insensata.

...A fuerza de rumiar pensamientos y recuerdos
el vértigo lo invade. Y se duerme
inclinado sobre la mesa del café.

Constantino Kavafis.Versión de Fernando Arbeláez

[Selección de Mercedes Ortiz]

Entradas relacionadas:
En 2013 se han cumplido 150 años del nacimiento del autor. En este enlace encontrarás más información sobre las celebraciones:


jueves, 5 de diciembre de 2013

"Las voces bajas", de Manuel Rivas




     El reciente viaje de Manuel Rivas a nuestra Comunidad para participar en el programa "Conversaciones con el autor", nos ha traído a la memoria su  última obra, Las voces bajas , las voces "de los que no quieren dominar y se alimentan de palabras y cuentos."  
     Aunque en la contraportada se dice que es "la novela de la vida",  Las voces bajas no es propiamente una novela, sino una narración con mucho de autobiográfica, en la que Manuel Rivas evoca con una mirada poética, pero también cargada de ironía y humor, el mundo de su infancia y adolescencia, un mundo ya desaparecido: el de la Galicia de posguerra, poblado de seres que luchan por la vida, de héroes anónimos; la Galicia de la emigración, la Galicia del analfabetismo, la de los cuentos al amor de la lumbre;  un lugar donde lo extraordinario se mezcla y confunde con la cotidianeidad. Esa rememoración no sigue un orden cronológico, sino que los capítulos se organizan  en torno a personajes, lugares o motivos distintos, de manera que cada uno  constituye casi un relato que puede ser leído de modo  independiente, pero que adquiere su verdadero sentido en relación con el resto de la obra.

    El fragmento seleccionado recoge los recuerdos  ligados a la casa de su abuelo materno, en Corpo Santo, un lugar que  "sabía a cerezas", donde el abuelo escribe cartas para los emigrantes y se cuentan historias junto al fuego:
    Quien de verdad se comunicaba con gran parte del mundo  era mi abuelo. Lo hacía desde una pequeña mesa que tenía en el piso a modo de escritorio. [...] En el escritorio de Corpo Santo  había postales y cartas de la diáspora emigrante. Direcciones, sellos y vistas fotográficas en las que fermentaba, intensa y primaria, la cuatricomía de la Tierra Prometida. Las postales componían allí un atlas. Él era un verdadero escritor. Como decían los antiguos griegos, "un intérprete de intérpretes". Lo que escribía eran cartas para emigrantes. Venían las "viudas de vivos" y él ponía caligrafía a las noticias y a los sentimientos que pasarían el mar más allá del islote de la Marola, la marca del adiós en la boca de la bahía. Tenía muy buena letra. Las cartas parecían paisajes vegetales. Allá, en América, si el lector se fijaba, podía leer la palabra y también ver en ella aquello que se nombraba, y acaso algo más. Lo que no se decía.
     Junto al pequeño escritorio planetario, había en  Corpo Santo otro lugar extraordinario. Una escalera con peldaños de pino, tabicada también en madera. Era la que comunicaba la planta baja, con suelo de tierra prensada, y la planta superior, con piso de madera y donde estaban los cuartos de dormir y los arcones con lo más valioso: los ajuares, las semillas y las escrituras.
    Por el día trabajaban sin descanso. Pero cuando se atravesaba la frontera del crepúsculo se producía una profunda metamorfosis. Los  seres silenciosos dejaban el trabajo en el colgador de la ropa y eran convocados a una segunda vida. Alrededor de la comida, el vino, el fuego, acudían las palabras con sus novedades y sus cuentos. En la planta baja, a un lado estaba el lar y al otro, la cuadra del ganado. Las vacas asomaban las cabezas por los pesebres, tres fuerzas incesantes succionando hierba y exhalando nubes de vaho. Ese aliento animal era el que cubría todas las mañanas el valle de Corpo Santo. La fábrica de niebla, tan verosímil, ése era un cuento para niños. Ellos tenían otros para sí. Cuentos de la Santa Compaña, de muertos con saudade, que echaban de menos el café con gotas de aguardiente, cuentos de lobo, con sus lobisomes pero también sus mujeres lobas. Cuentos de aventura y viaje, la infinita saga de la emigración. El polizón emigrante que no se decide a bajar del barco, y así toda la vida, de ida y vuelta, escondido, un hombre secreto. Historias de huidos al monte, de los maquis. De crímenes y venganzas. El hombre que va a la fiesta, con el propósito de matar al rival,  pero cuando ya se oye la música de la verbena medita sobre el asunto  y decide deshacerse de la navaja, y al terminar el baile, el otro,  el que iba a morir, encuentra el arma, gotas de luna y rocío en la hoja, y va y se hace con ella, decidido, con un propósito... Cuentos de amores apasionados. [...]
Y ahí, en los cuentos de amores, y de peleas por los amores, era el momento en que nosotros debíamos subir a los territorios del sueño. Aunque sabíamos que aquella expulsión era fingida. Que quedaríamos invisibles y clandestinos, sentados en el peldaño más alto, bajo una lámpara que comunicaba el viento de fuera, la intensidad de los cuentos, el rescoldo del fuego y nuestra propia brasa.[...] En los cristales de la ventana del lavadero, veíamos reflejados los rostros que hablaban en el claroscuro, como desde otro tiempo, que no era pasado, sino eso, otro tiempo. Las palabras alimentaban las llamas, pero llegaba el momento en que huían del fuego, ahumadas, pero al fin libres, hacia la oscuridad.

                                                 Manuel Rivas: Las voces bajas, Alfaguara, Madrid, 2012, pp. 37-39

Entrada relacionada:
Recomendamos leer el artículo "Rivas merodea por su memoria" que, sobre esta obra, publicó Tereixa Constenla en El País:

domingo, 1 de diciembre de 2013

"Ahora es el momento de prender el cabello brillante con el verde mirto", de Horacio


Pintura etrusca


Nunc decet aut viridi nitidum caput impedire myrto
aut flore, terrae quem ferunt solutae; nunc et in
umbrosis Fauno decet immolare lucis, seu poscat
agna sive malit haedo. Pallida Mors aequo pulsat
pede pauperum tabernas regumque turres. O beate
Sesti, vitae summa brevis spem nos vetat inchoare
longam.

                        (Horacio, Carmina, I, 4, 9-15, ed. Müller)


Versión en castellano:

 Ahora es el momento de prender el cabello brillante
                                                          [con el verde mirto
o con la flor que ofrecen las tierras esponjosas;
ahora es el momento de inmolar a Fauno en los
                                                          [umbríos bosques
bien con una cordera, si la exige, bien, con un cabrito,
si lo prefiere. La pálida muerte pisa con idéntico pie
las cabañas de los pobres y las torres de los reyes.
Oh feliz Sestio, la extrema brevedad de la vida nos
impide albergar una larga esperanza.

[Selección y versión del profesor Jesús Royo]


Mirto en flor

 HORACIO (Quintus Horatius Flaccus) fue un    poeta latino (Venusia, 65-Roma, 8 a. C.), considerado  como modelo de la lírica clásica. Hijo de un esclavo liberto,  estudió en Roma y Atenas, donde conoció a Marco Bruto (uno de los asesinos de César), que lo nombró tribuno militar  de sus soldados, y  recorrió  con él Macedonia y Asia. En  la batalla de Filipos (42 a. C.) se enfrentaron al ejército de  Marco Antonio y Octavio (futuro emperador Augusto) y fueron derrotados. La concesión de una amnistía general le permitió regresar  a Roma, donde trabajó como escribano y empezó a componer versos. El poeta Virgilio lo introdujo en el círculo de Cayo  Mecenas, quien lo presentó al emperador Augusto y le regaló una propiedad en las colinas de Sabina, donde se retiró a escribir. Como poeta cultivó todos los géneros (Sátiras, Épodos y Epístolas), pero sobresalió  en las Odas (Carmina), en las que trata sobre todo los temas del amor y del "carpe diem" (invitación a disfrutar del presente mientras sea posible), adoptando  las más bellas formas de la poesía griega. Su Epístola a los Pisones o Arte Poética  se convirtió en la base de  la teoría estética y de la preceptiva literaria occidental.
El texto elegido es un fragmento de una oda de Horacio (la cuarta del libro primero), en el que el poeta invita a Sestio a disfrutar de la vida antes de que la muerte, implacable con todos, lo impida. En este poema, en pocos versos, se concitan motivos o tópicos literarios tan universales como el carpe diem, el tempus fugit y el poder igualatorio de la muerte. 
En el mundo clásico, el mirto, arbusto adecuado para tejer coronas vegetales,  se asociaba a la diosa Afrodita (deidad del amor y el erotismo) así como a la eterna juventud, por su hoja siempre verde. Las coronas de mirto se usaban en banquetes y celebraciones para representar el culto a la amistad y a la eterna juventud y sus placeres.
Fauno era una divinidad romana asociada al dios griego Pan. Dios de los bosques salvajes, de los campos, de los rebaños y de las llanuras, se le representa con la mitad superior del cuerpo de hombre y la mitad de una cabra. Es un ser lascivo y voluptuoso aficionado a perseguir a las ninfas.