EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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domingo, 30 de septiembre de 2012

"Canción de invierno y de verano", de Ángel González

Atardecer en Valparaíso (Chile)

Canción de invierno y de verano

Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico sur
bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
— rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba —detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.


 (Ángel González, de La palabra en el aire, 2003)

[Selección de la profesora Mª José Forcén]


sábado, 29 de septiembre de 2012

Nuevo libro de Ana Alcolea: 'Napoleón puede esperar'

La escritora Ana Alcolea
"Si mi padre no hubiera muerto, nunca hubiera conocido a Elisabet. Tampoco habría ocurrido nada de lo que voy a contar. Muchas noches, cuando me meto en la cama y busco el sueño, pienso en lo extraña que es la vida. En cómo las desgracias más terribles pueden traernos alegrías insospechadas. Imagino la vida como una espiral cuyo punto interno, oscuro y profundo, va girando y se va ensanchando hasta convertirse en un pentagrama en el que se pueden escribir melodías y sonrisas de colores."
De este modo comienza Napoleón puede esperar,  la nueva novela de la escritora zaragozana Ana Alcolea. Quien así se expresa es el adolescente zaragozano Pablo Fonseca, hijo de un médico militar muerto en Afganistán, que  en el funeral de su padre conoce a Elisabet, hermana de un soldado ecuatoriano fallecido en las mismas circunstancias. Impulsados por la necesidad de aclarar las circunstancias del atentado, juntos inician una búsqueda que, alentada por algunos sucesos misteriosos, los lleva a dudar, incluso, de haber conocido realmente a sus familiares.  La historia de Pablo se entrelaza con la de Gerard Lacombe, capitán de los ejércitos napoleónicos que se ve obligado a abandonar a su esposa, Isabelle, embarazada de pocos meses, para luchar en la guerra que el pueblo español libra contra Napoleón y por su independencia. Presente y pasado se entrecruzan en esta historia que "intenta demostrar que, incluso en medio del dolor, hay un lugar para la belleza".

Estamos seguros de que los numerosos lectores de Ana Alcolea disfrutarán con esta sugerente historia, en la que la ciudad de Zaragoza tiene una importante presencia.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

"El día de mañana", de Ignacio Martínez de Pisón

Ignacio MARTÍNEZ DE PISÓN: El día de mañana, Biblioteca Breve, Seix Barral, 2011, 382 páginas.

   El día de mañana es una gran novela realista en la que Martínez de Pisón, al igual que consagrados maestros del género –desde Pérez Galdós hasta Vargas Llosa-, consigue crear un microcosmos de personajes originales que parecen llenar totalmente la ciudad de Barcelona a lo largo de los aproximadamente veinte años en los que transcurre la acción: las décadas de los sesenta y setenta, el periodo del fin del franquismo y de la transición.
   No se trata de una novela histórica, sino intrahistórica. Martínez de Pisón, zaragozano nacido en el año 60 y residente en Barcelona desde 1982, ha tenido que hacer un trabajo previo de documentación para reconstruir un escenario y unos acontecimientos que no vivió. El autor plasma fielmente (pero sin descripciones convencionales) física y emocionalmente una Barcelona que no mira al mar -sin atisbos de belleza, práctica- a través de las vivencias de sus pobladores: inmigrantes de la España interior que se empeñan en la supervivencia, obreros comprometidos en la lucha antifranquista, universitarios utópicos, burgueses víctimas de sus propias contradicciones, acomodados escritores de la “gauche divine”, policías y colaboradores de la Brigada Político Social (órgano de espionaje y represión durante el franquismo), terroristas de ideologías varias, farsantes de diversa índole  -curanderos, visionarios, empresarios-, políticos, personas íntegras de discreta existencia… La mayoría de ellos son personajes ficticios, que ganan verosimilitud al convivir con figuras históricas (el alcalde Viola, los artistas que frecuentaban la discoteca Bocaccio, Adolfo Suárez, Felipe González…) y al ser testigos o agentes de acontecimientos reales (el Proceso de Burgos, el encierro en la Abadía de Montserrat, los atentados contra la revista El Papus, la muerte de Franco…).
    Sobre ese fondo destaca con nitidez el protagonista, Justo Gil, un personaje que evoluciona ante los ojos del lector, un antihéroe, víctima de sus propias debilidades y de la moral colectiva del momento que le tocó vivir, un hombre quizá bueno que en el torrente de la vida se ve arrastrado a la degradación. Es un personaje misterioso y escurridizo que no tiene voz en la narración, sino que es retratado a través de los recuerdos que dejó en una serie de trece contemporáneos, quienes relatan también sus propias biografías y muestran su galería particular de relaciones y de emociones. Este recurso técnico, tan cinematográfico, de reconstrucción subjetiva, fragmentaria y retrospectiva, conviene perfectamente a la intriga que el escritor persigue y al estudio de un tema, tan filosófico-literario, como el de la personalidad y sus múltiples percepciones, al tiempo que refuerza la   condición de marginado de Justo Gil, siempre en la órbita de muchas personas y ambientes, pero nunca integrado en ellos.
   La novela es fácil de leer porque huye de la palabrería, tiene un ritmo dinámico, sin tiempos muertos, y  se sazona con el tono agridulce de la propia vida, con anécdotas divertidísimas y personajes pintorescos que alternan con la sordidez y la mediocridad de otros, por lo que admite lectores sin otra pretensión que el deleite.
   La grandeza y maestría que Martínez de Pisón evidencia en su obra no se debe solo a aciertos técnicos y temáticos, sino también a la mirada compasiva, o al menos comprensiva, con que observa a sus criaturas –sobre todo a Justo Gil-, una lección no explícita de tolerancia, sin soflamas.

 Creo que el día de mañana se estudiará esta novela como ejemplo de aportación relevante a la reconstrucción de un periodo histórico trascendental en España y a la invención de un personaje que deambuló por Barcelona con la fuerza realista de aquellos otros de Juan Marsé o de Eduardo Mendoza. Están en el camino de los clásicos, a condición, claro, de que otros lectores compartan mi modesta opinión.



                          Concha Botaya, profesora de Lengua castellana y Literatura del IES Goya


Encontrarás información sobre el autor en este blog:



domingo, 23 de septiembre de 2012

"La vergüenza de Europa", de Günter Grass

 

                              La vergüenza de Europa

Aunque próxima al caos, por no agradar al mercado, lejos estás de la tierra que tu cuna fue.
Lo que con el alma buscaste y creíste encontrar
hoy lo desechas, peor que chatarra valorado.
Desnuda en la picota del deudor, sufre una nación a la que dar las gracias era antaño lo más natural.
País condenado a ser pobre, cuya riqueza
adorna cuidados museos: botín por ti vigilado.
Los que invadieron con armas esa tierra bendita de islas llevaban, con su uniforme, a Hölderlin en la mochila.
País tolerado ya apenas, a cuyos coroneles
toleraste un día en calidad de aliados.
País sin ley al que el poder, que siempre tiene razón, aprieta el cinturón más y más.
Desafiándote viste de negro Antígona, y en el país entero hoy lleva luto el pueblo cuyo huésped eras.
Pero, fuera de ese país, el cortejo de parientes de Creso ha acumulado en tus cámaras cuanto brillaba dorado.
¡Bebe de una vez, bebe! grita la clac de los comisarios, pero airado te devuelve Sócrates su copa a rebosar.
Maldecirán los dioses a coro lo que te pertenece, pero sin tu permiso no se podrá expropiar el Olimpo.
Sin ese país te marchitarás, Europa, privada del espíritu que un día te concibió.

(Günter Grass. Traducción de Miguel Sáenz)

[Selección de la profesora Mercedes Ortiz]


Versión original en alemán:

Europas Schande

Dem Chaos nah, weil dem Markt nicht gerecht, bist fern Du dem Land, das die Wiege Dir lieh./ Was mit der Seele gesucht, gefunden Dir galt, wird abgetan nun, unter Schrottwert taxiert./ Als Schuldner nackt an den Pranger gestellt, leidet ein Land, dem Dank zu schulden Dir Redensart war./ Zur Armut verurteiltes Land, dessen Reichtum gepflegt Museen schmückt: von Dir gehütete Beute./ Die mit der Waffen Gewalt das inselgesegnete Land heimgesucht, trugen zur Uniform Hölderlin im Tornister./ Kaum noch geduldetes Land, dessen Obristen von Dir einst als Bündnispartner geduldet wurden. / Rechtloses Land, dem der Rechthaber Macht den Gürtel enger und enger schnallt./ Dir trotzend trägt Antigone Schwarz und landesweit kleidet Trauer das Volk, dessen Gast Du gewesen./ Außer Landes jedoch hat dem Krösus verwandtes Gefolge alles, was gülden glänzt gehortet in Deinen Tresoren. / Sauf endlich, sauf! schreien der Kommissare Claqueure, doch zornig gibt Sokrates Dir den Becher randvoll zurück. / Verfluchen im Chor, was eigen Dir ist, werden die Götter, deren Olymp zu enteignen Dein Wille verlangt.

(Poema publicado el 26 de mayo de 2012, en el periódico 'Sueddeutsche Zeitung", en Múnich, Alemania)

Es el poema de un viejo alemán decepcionado con su país y con Europa, que denuncia el sufrimiento y las presiones a las que se está sometiendo a Grecia.
Quiere recordarnos que los nazis invadieron Grecia en la Segunda Guerra Mundial (después de que los italianos fracasaran), y que ahora muchos alemanes la quieren fuera del euro, junto a algunos en los mercados que seguramente ya están haciendo dinero con esta especulación. Que otros europeos expoliaron los bienes culturales de la antigüedad griega, que lucen hoy en el Museo Británico en Londres, o en el de Pérgamo en Berlín. Que aquella tierra es la cuna de la filosofía  e inventora de la democracia. Que en nombre de la seguridad, como nos pasó a los españoles, los aliados de la OTAN dieron por buena la dictadura de los coroneles. Y que ahora quieren condenarla a que se suicide, como a Sócrates.
Pero también nos recuerda que Europa sería menos sin Grecia. Y que, si los griegos lo quieren, podrán proseguir su sueño europeo. En realidad no trata de la vergüenza de Europa, sino de la falta de ella.

Günter Grass (Danzig, 1927) se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su obra comprende poemas, dramas, y sobre todo, novelas. El tambor de hojalata, una de las cumbres de la literatura europea contemporánea, compone junto con Años de perro y El gato y el ratón, la famosa «Trilogía de Danzig». Su fama se ha cimentado sobre estas y otras obras maestras como El rodaballo, Es cuento largo o A paso de cangrejo.
Testigo de su época en permanente lucha contra el silenciamiento del pasado, entre su producción de carácter ensayístico y autobiográfico destacan Mi siglo, Del diario de un caracol, Cinco decenios, su controvertida Pelando la cebolla y La caja de los deseos.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Androulla Vassiliou: Sobre comprensión lectora en Europa


Poca comprensión lectora en Europa

Uno de cada cinco jóvenes europeos de 15 años tiene un nivel insuficiente de alfabetización y cerca de 75 millones de adultos carecen de las competencias básicas para funcionar plenamente en sociedad


 ANDROULLA VASSILIOU 16/09/2012

Saber leer y escribir es indispensable en la vida moderna*. En sociedades dominadas por la palabra escrita es fundamental para los ciudadanos de todas las edades. Saber leer y escribir capacita a los individuos: es crucial para educar a los hijos, para encontrar trabajo y conservarlo, para ser un consumidor activo, para gestionar la salud y aprovechar todo lo que aporta el mundo digital, tanto desde el punto de vista social como laboral.
Sin embargo, una cantidad sorprendentemente elevada de europeos no dispone del nivel suficiente de alfabetización*. Cerca de 75 millones de adultos carecen de las competencias básicas para funcionar plenamente en sociedad. Y la próxima generación no va a mejorar. Los últimos resultados del Programa Internacional de Evaluación de los Estudiantes (PISA) de la OCDE muestran que uno de cada cinco jóvenes de 15 años de la UE tiene dificultades de comprensión lectora. Europa ha avanzado muy poco en la última década para reducir este porcentaje.
La situación en España no es mejor. Las últimas estadísticas (del 2009) muestran que la proporción de jóvenes de 15 años que no tienen un nivel de comprensión lectora suficiente es del 19,6%, coincidente con la media europea. La situación ha mejorado respecto de años precedentes, lo que ofrece motivos para el optimismo. Como ocurre en otros países, en España hay una gran disparidad entre los sexos, ya que la deficiencia es más acusada entre los chicos (24,4%) que entre las chicas (14,6%).
Las estadísticas actuales no presagian nada bueno para el futuro*. Las personas con niveles de comprensión lectora insuficientes tienen menos posibilidades de terminar la escolarización y encontrar trabajo, especialmente en épocas de crisis, y más posibilidades de sufrir unas malas condiciones de salud. Habitualmente, a los hijos de adultos con deficiencias de alfabetización les cuesta más leer. En general, un bajo nivel de alfabetización limita el desarrollo personal y la participación cívica, aumenta la pobreza, obstaculiza la innovación, reduce la productividad y frena el crecimiento económico.
En febrero del 2011, la Comisión Europea creó el Grupo de Expertos de Alto Nivel sobre Alfabetización para valorar este asunto en profundidad y concretar soluciones. Sus conclusiones, presentadas el 6 de septiembre, muestran que, a través de una combinación de enfoques, la alfabetización es un problema que tiene solución y que podemos conseguir nuestro objetivo de llegar al 100% de alfabetización funcional en Europa.
¿Qué proponen los expertos para elevar el nivel? En primer lugar, la necesidad de crear un contexto de un mayor nivel de alfabetización*. Los materiales de lectura deben estar disponibles más fácilmente en casa, en la escuela y en todas partes, en papel y on line. Esto incluye, por ejemplo, situar las bibliotecas en sitios poco convencionales, como centros comerciales. Los padres necesitan ayuda para mejorar su capacidad y confianza y animar a sus hijos a leer por placer.
En segundo lugar, tenemos que elevar el nivel de la enseñanza y proporcionar más apoyo a la lectura*. Elevar la calidad empieza exigiendo altos niveles de cualificación a todos los profesores. El desarrollo profesional inicial y permanente de todos, incluidos los de enseñanza secundaria, debería cubrir expresamente la alfabetización y los conocimientos informáticos.
En tercer lugar, tenemos que conseguir una participación más justa e integradora en el aprendizaje de la lectura y la escritura*. Debemos rellenar la brecha socioeconómica, que es el mayor factor de un bajo nivel de alfabetización. Garantizar el acceso de la primera infancia a una educación de calidad, evitar una diferenciación temprana de los niños según sus capacidades, evitar repeticiones de curso y aportar el apoyo necesario para las necesidades de los niños (financiación de compras de libros, uniformes y comidas) puede ayudar a corregir esta deficiencia.
Hay que actuar asimismo para abordar la disparidad entre los sexos; en la UE en su conjunto, las chicas representan un 13,3% de personas que no tienen un nivel de comprensión lectora suficiente frente al 26,6% en el caso de los chicos. Los inmigrantes recién llegados deben tener acceso a la evaluación de las aptitudes lingüísticas y de alfabetización y a oportunidades flexibles de aprendizaje de idiomas para cerrar la brecha de la inmigración que existe en determinadas circunstancias.
Por último, debemos colmar la brecha digital que afecta a los pobres y desfavorecidos*. Deberán llevarse a cabo más prácticas digitales formales y no formales en las aulas y en la educación de adultos para estimular las ganas de leer y escribir. Creemos que este informe es una llamada de atención ante la crisis de alfabetización que afecta a Europa. Si se puede destacar un mensaje que sea importante para los gobiernos europeos es que debemos ser más ambiciosos. No podemos estar satisfechos con un nivel de alfabetización inferior al 100% en Europa.

*Sin negrita en el original.
Androulla Vassiliou es Comisaria europea de Educación, Cultura, Multilingüismo y Juventud.
Publicado en El Periódico de Aragón.

domingo, 16 de septiembre de 2012

"La sonrisa", de Vicente Gallego


Nada mejor que una sonrisa para dar la bienvenida a todos los miembros de la comunidad educativa. Con una sonrisa queremos desearos   un feliz reencuentro con los amigos y compañeros.


LA SONRISA

                       A José Miguel Arnal, in memoriam.

Es un puente que acerca
geografías humanas. Le fiamos
la burla y la alegría por igual.
Se parece a los ríos, y a la luna,
y a nada se parece. Yo la he visto
brillar como la luna y fluir como un río
recorriendo unos labios de mujer.
Puede ser un regalo, una condena,
cohabitar con el necio y encubrir al traidor.
Mi corazón le debe la memoria
de los seres que he amado y que perdí,
Pues el tiempo, que borra en mi recuerdo
el perfil de sus rostros, no empeña sus sonrisas,
y en sus sonrisas vive extrañamente
la clara imagen, fiel,
de todo cuanto fueron para mí.
La sonrisa nos salva y debería
conservarla la tinta,
como una huella dactilar del alma.

Vicente Gallego, La plata de los días, Madrid, Visor, 1996

[Selección: Marisa Mateo]

Del mismo  autor en este blog: "Variación sobre una metáfora barroca" y "Generación espontánea":

jueves, 13 de septiembre de 2012

Caligrafía: autores con buena letra




     El ordenador y los teléfonos inteligentes están desterrando de la vida cotidiana la escritura manual  -una actividad beneficiosa para el cerebro,  que fomenta la coordinación y las habilidades manuales-, lo que, en opinión de algunos expertos,  pone en peligro la supervivencia  del arte de la caligrafía,  si bien otros piensan que la escuela asegura su permanencia. Sobre ello escriben Juan Cruz y Antón Castro en el diario El País (http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/08/01/actualidad/1343846672_009745.html). Del primero hemos seleccionado un fragmento  sobre los manuscritos de algunos escritores; del segundo, recogemos el texto completo. 

Despacito y con buena letra 

           JUAN CRUZ
  [...]  
   La escritura manual distingue a la gente, como su palabra o como su ropa. Salvador Espriu*, cuenta su editor, Josep Maria Castellet, “era meticuloso, limpio, iba bien vestido, con las uñas arregladas, con corbata... Así eran los textos que entregaba, pulcros y definitivos. Los de Castilla del Pino* eran igualmente pulcros, con una letra minúscula que teníamos que leer con lupa... Josep Pla* escribía en sus cuadernos como si fuera árabe, empezando desde atrás, una letra pequeña, siempre con estilográfica. Pla era Pla también en esa manera de escribir”.  
   Josefina Martínez, la viuda de Emilio Alarcos*, el poeta, profesor y académico, presentó recientemente en la UIMP, en Santander, una joya caligráfica de su marido. Notas inéditas al Cancionero inédito de A. S. Navarro. Eran poemas escritos por un supuesto escritor que él mismo criticaba con humor y audacia. Fue escribiendo el cuaderno, siempre con la misma letra, minúscula pero muy legible, desde 1940 a 1946. Ella conoció el cuaderno en 1969, cuando era su alumna. El cuadernito, pulcro e íntimo como una colección privada, ahora es un facsímil, que la editorial Visor ha acompañado con la transcripción del poemario y las suculentas reflexiones de Alarcos, en una edición preparada por José Luis García Martín. “Lo extraordinario es que él, que murió en 1998, a los 75 años, conservó siempre esa letra, una letra muy madura de alguien que la había adiestrado desde párvulo. Hermosa, clara, de una persona que no tenía dobleces. Con los márgenes cuidados, reflejo de un orden mental perfecto y transparente”.

   Así era José Saramago*, el Nobel portugués, como autor de manuscritos. Él escribió a finales de los años setenta un libro, Manual de pintura y caligrafía, que tiene una curiosa historia escolar. La cuenta su viuda, Pilar del Río: “Tanto él como su editorial portuguesa se sorprendieron por el volumen de libros solicitados por países africanos (Angola, Mozambique) de un autor entonces desconocido. ¡Los libros habían sido repartidos por escuelas como cuadernos de aprendizaje de la buena letra!”. En realidad, la historia de ese Manual es la de un pintor mediocre “que descubre que necesita palabras para llegar adonde no llega con la pintura...”. Él tenía muy buena letra, por cierto. “Era una letra cuidada, redonda, legible, perfecta: cuidar el diseño de las letras era tal vez el primer paso para cuidar las palabras, la expresión de las ideas”. 

    Es lo que piensa Andrés Trapiello*, escritor y bibliógrafo, que mira entre las letras para descubrir tesoros. “En escribir”, dice, “hay algo de musical. Sobre el teclado, parecemos un pájaro carpintero, percutiendo las letras; con la pluma, el boli o el lápiz, parece que el papel respirase, se le oye como un aliento”.  
          [...]
* Sin negrita en el original.    
           Juan Cruz es escritor y periodista.
       

Un amanuense de metáforas

ANTÓN CASTRO
    La caligrafía es la búsqueda de la belleza a través de la expresión escrita. La caligrafía se hace con lentitud, con voluntad de perfección, con concentración y con un afán estético. En la escritura caligráfica uno quiere dar lo mejor de sí mismo con plena conciencia. Y se hace con una especial delectación: el calígrafo (y todos somos calígrafos de alguna manera en algún momento de nuestra vida) disfruta, percibe una sensación placentera en esa relación entre la mano, el papel, la tinta y lo que se quiere decir. El calígrafo, por ese acto de suprema concentración o abstracción, reflexiona, ordena el pensamiento, se ofrece al otro: a quien le vaya a leer.
    Desde muy joven me he sentido seducido por la caligrafía de algunos escritores: los poemas de Neruda y sus cartas de amor a Albertina Azócar, la caligrafía tan particular y arborescente de Juan Ramón Jiménez y de Cela (conservo fragmentos de La familia de Pascual Duarte), las cartas de Vicente Aleixandre a los poetas aragoneses. Y digo a los poetas aragoneses porque las vi, las leí, las acaricié: a Luciano Gracia, a Julio Antonio Gómez, a José Antonio Labordeta, a Miguel Labordeta, a Guillermo Gúdel... Aleixandre expresó hace años algo que siempre había intuido: se había quedado ciego, poco después del Nobel, y dijo que no podía escribir poesía porque el verso también le brotaba de la relación que se establecía en su mente y en su cuerpo entre la mano que acaricia el papel, el bolígrafo y el cuaderno, algo que ya no podía hacer y que por eso, por esa falta de contacto físico y de percepción de la caligrafía por la ceguera, ni podía escribir ni podía soñar poemas.
     Una de las cosas que hago con más cariño y lentitud por lo regular es la dedicatoria de los libros. Busco mi mejor caligrafía, y eso quiere decir mi máxima paciencia también, pienso en el otro, pienso en cómo es y pienso en qué mensaje quiero dejarle ahí para siempre. Y en ese instante, tengo la sensación de que soy un calígrafo que sueña, que envía una carta especial, que fija un discurso de pensamiento y de imágenes. Asocio la caligrafía a la beldad, a la claridad, al amor a las pequeñas cosas, a la artesanía. El calígrafo es un amanuense de metáforas.

Antón Castro es escritor y periodista.

                                                                           (El País, jueves 2 de agosto de 2012)

domingo, 9 de septiembre de 2012

"No te amaba", de Idea Vilariño

Pintura: Jack Vettriano


No te amaba
no te amo
bien sé que no
que no
que es la hora
es la luz
la tarde de verano.
Lo sé
pero te amo
ahora te amo
hoy
esta tarde te amo
como te amé otras tardes
desesperadamente
con ciego amor
con ira
con tristísima ciencia
más allá de deseos
o ilusiones
o esperas
y esperando no obstante
esperándote
viendo
que venías
por fin
que llegabas
de paso.

(Idea Vilariño, de Poemas de amor, 1958)



Idea Vilariño (1920-2009), poetisa, ensayista y crítica literaria, nació en Montevideo, en el seno de una familia de poetas. Trabajó como profesora de Literatura de enseñanza secundaria desde 1952 hasta el golpe de estado de 1973 en Uruguay. En 1985, tras la restauración de la democracia en su país, obtuvo la cátedra de Literatura uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de la República. Fue, además, traductora (destacan sus trabajos sobre Shakespeare) y compositora, pues había estudiado piano y violín. En la década de los sesenta, en plena efervescencia de la música popular uruguaya, compuso letras de canciones tan conocidas como"A una paloma" o "La canción y el poema",  musicalizadas por los  cantautores Daniel Viglietti y  Alfredo Zitarrosa, respectivamente.
Miembro de la Generación del 45 (a la que pertenecen, entre otros, Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, con quien vivió una problemática relación amorosa que acabó en ruptura, y destinatario de sus poemas de amor), es autora de una poesía llena de sensibilidad que se apoya en tres  ejes temáticos fundamentales: el amor, la soledad y la muerte, para expresar el sinsentido de la vida humana. Ha escrito poemarios como La suplicante (1945), Cielo cielo (1947), Paraíso perdido (1949), Nocturnos (1955), Poemas de amor (1957), Pobre mundo (1966) y No (1980).  Su antología En lo más implacable de la noche (2003) obtuvo en 2005 el premio de poesía José Lezama Lima. Su personalidad y sus convicciones la llevaron a rechazar cualquier promoción de su obra, a pesar de lo cual ha sido traducida a distintos idiomas y galardonada con prestigiosos premios.

Escucha "La canción y el poema" interpretada por Soledad Villamil:


martes, 4 de septiembre de 2012

"El niño con el pijama de rayas", de John Boyne


Ficha Bibliográfica:
Título: El niño con el pijama de rayas
Autor: John Boyne
Editorial: Salamandra
Lugar y fecha de edición:Barcelona,  2007

Presentación: 
Género literario: novela social
Público al que se dirige: tanto a adultos como a jóvenes

Breve información sobre el autor:
John Boyne nació en Dublín, Irlanda en 1971, se formó en el Trinity College y en
la Universidad de East Anglia, en Norwich. Autor de otras cuatro novelas: The Thief of Time, The Congress of Rough Riders, Crippen y Next of Kin.

Argumento:
Bruno es un niño de 9 años que vive en Berlín con sus padres, su hermana y con la criada, María. Un día al llegar a casa después del colegio vio a la criada recogiendo todas sus cosas, se mudaban, su padre tenía que hacer un trabajo muy importante y ese era el motivo de la mudanza. El niño no sabía qué hacer para no aburrirse en su nueva casa y una tarde anduvo y anduvo por aquella alambrada que veía desde la ventana de su cuarto, quería saber hasta dónde llegaba. A lo lejos vio una sombra y a medida que se acercaba se hacía más grande, cuando llegó al punto vio al otro lado de la alambrada a un niño.  Se llamaba Shmuel y cada día Bruno iba hasta allí. 
Los niños se hicieron amigos. Un día Shmuel no encontraba a su padre y pidió ayuda a Bruno, este prometió ayudarle a encontrar a su padre, así que Shmuel le cogió un pijama de rayas como el que él llevaba puesto y por el hueco que había debajo de la alambrada,  Bruno se metió al mundo de Shmuel. Los dos juntos se adentraron en el interior del campo de concentración sin saber lo que eso suponía.

Personajes:
Bruno: es el protagonista de la historia. Tiene nueve años, y es bastante bajito, tanto que las amigas de su hermana dicen que tiene seis años. Es un niño al que le gusta explorar y hacer amigos y, sobre todo, pelearse con su hermana. 
Shmuel: es judío y se hace amigo de Bruno, se encuentra recluido en el campo de concentración de Auschwitz, junto a su familia. Es delgado y tiene el pelo al cero, es muy buen amigo de Bruno.
Madre: es la madre de Bruno y Gretel, obedece  las normas impuestas en la casa,  discute bastante con su marido y suele regañar mucho a los niños.
Padre: es el que manda en Auschwitz y también en su casa, consigue el respeto de sus hijos, no suele estar mucho en casa.
María: es la niñera de la familia y muchas veces suele hablar con Bruno.
Teniente Kotler: es el teniente “pelota” del comandante. Se hace amigo de Gretel y de la madre de Bruno porque siempre estaba por su casa, pero se ganó la antipatía del niño. Se va destinado a otro sitio y  no vuelve a aparecer.
Pavel: es el camarero de la casa de Auschwitz. Es judío y practicaba la medicina antes de ir al campo de concentración. Después de derramar el vino no volvió a pasar por la casa, probablemente lo mató el teniente Kotler.

Valoración personal:
Es un libro muy entretenido, que además te enseña cómo era la vida en aquella época y en aquel lugar. Sobre todo me gusta cómo lo cuenta Bruno, sin saber nada de lo que pasa, y además, en la película el final se veía venir, mientras que en el libro el final es mas brusco, no te lo esperas.

Recomendaciones:
Es un libro difícil de definir, pero a cualquier persona a la que le guste la narrativa social con algo de intriga le podrá interesar. He aprendido que no hay que ser tan ingenuo en esta vida, porque puedes acabar como Bruno.

Relación de la obra con otras:
Me ha recordado mucho al libro que leímos en clase, Un saco de canicas, ya que los dos iban sobre las guerras, los  nazis y los campos de concentración, pero uno visto desde el lado judío, y el otro visto desde el lado nazi.

                                               Cristina Alonso Monge

domingo, 2 de septiembre de 2012

"Oda a la sandía", de Pablo Neruda



Oda a la sandía


El árbol del verano 
intenso,
invulnerable,
es todo cielo azul,
sol amarillo,
cansancio a goterones,
es una espada
sobre los caminos,
un zapato quemado
en las ciudades:
la claridad, el mundo
nos agobian,
nos pegan en los ojos
con polvareda,
con súbitos golpes de oro,
nos acosan
los pies
con espinitas, 

con piedras calurosas,
y la boca
sufre
más que todos los dedos:
tienen sed
la garganta,
la dentadura,
los labios y la lengua:
queremos
beber las cataratas,
la noche azul,
el polo,
y entonces
cruza el cielo 

el más fresco de todos 
los planetas, 
la redonda, suprema 
y celestial sandía. 
Es la fruta del árbol de la sed. 
Es la ballena verde del verano.


El universo seco
de pronto
tachonado
por este firmamento de frescura
deja caer
la fruta
rebosante:
se abren sus hemisferios
mostrando una bandera
verde, blanca, escarlata
que se disuelve 

en cascada, en azúcar,
¡en delicia!


¡Cofre de agua, plácida
reina
de la frutería,
bodega
de la profundidad, luna
terrestre! 
¡Oh pura, 
en tu abundancia 
se deshacen rubíes 
y uno 
quisiera 
morderte 
hundiendo 
en ti 
la cara, 
el pelo, 
el alma! 
Te divisamos 
en la sed 
como 
mina o montaña 
de espléndido alimento, 
pero te conviertes 
entre la dentadura y el deseo 
en sólo 
fresca luz 
que se deslíe, 
en manantial 
que nos tocó 
cantando. 
Y así 
no pesas, 
sólo 
pasas 
y tu gran corazón de brasa fría 
se convirtió en el agua 
de una gota.

(Pablo Neruda,  de Las Odas Elementales, 1954)

Pablo Neruda (1904-1973) escribe Las Odas Elementales en su etapa de madurez, tras su Canto General.  Empezó a componerlas a propuesta de Miguel Otero Silva, director de El Nacional de Caracas, que le pidió una colaboración semanal de poesía para su periódico. Neruda aceptó con la condición de que no se incluyeran en el suplemento literario sino en las páginas dedicadas a crónicas. Con ellas se propone crear un extenso poema que sea una visión totalizadora de la realidad a partir de las cosas sencillas y cotidianas, "publicar una larga historia de este tiempo, de sus cosas, de los oficios, de las gentes, de las frutas, de las flores, de la vida, de mi posición, de la lucha, en fin, de todo lo que podía englobar de nuevo en un vasto impulso cíclico mi creación". Las Odas Elementales tendrán su continuación en Nuevas Odas Elementales (1956), Tercer Libro de Odas (1957) y Navegaciones y Regresos (1959).