EL BLOG DE LA BIBLIOTECA DEL I.E.S. "GOYA" DE ZARAGOZA


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jueves, 28 de junio de 2012

¿Qué leer este verano?

Lecturas Verano Juvenil
Lecturas Verano 2012 Este año "El hacedor de sueños" no cierra por vacaciones, seguiremos con vosotros durante todo el verano. Os deseamos que disfrutéis de este tiempo de ocio y esperamos que encontréis en él un hueco para la lectura. En nuestros cuadernillos os ofrecemos una pequeña selección de libros con la esperanza de que os resulten de interés. FELIZ VERANO Y FELICES LECTURAS.

lunes, 25 de junio de 2012

"CON EL AGUA AL CUELLO", de Petros Márkaris

                                                         Título: Con el agua la cuello
                                                         Título original: Τα Ληξιπρόθεσμα Δάνεια
                                                         (Los préstamos amortizados)         
Autor: Petros Márkaris.
Editorial: Tusquets Editores.
Año de publicación: 2011
 Con el agua al cuello es el quinto título de la serie de novelas policíacas protagonizadas por el comisario griego Kostas Járitos. Comienza con un alegre acontecimiento, el comisario de policía Járitos casa a su hija. Pero su felicidad dura poco, ya que a los pocos días empiezan a sucederse una serie de misteriosos asesinatos de banqueros y personas relacionadas con el mundo de las finanzas. Para colmo Atenas se llena de carteles que invitan a los que tienen deudas con los bancos a no pagarlas. Dado que entre las víctimas se encuentran también extranjeros, en una época en la que el prestigio de Grecia se encuentra en su punto más bajo, Járitos y la policía griega se ven presionados para encontrar al asesino cuanto antes. Esta obra es la primera parte de una trilogía, La trilogía de la crisis, que tiene como tema la crisis económica que asola actualmente Grecia. Su protagonista, Kostas Járitos, es comisario del Departamento de Homicidios de Atenas. Ha vivido muchos episodios de la historia de Grecia y ya ha aceptado su pasado de joven policía durante la Junta Militar de los Coroneles. Está casado con Adrianí, una mujer de fuerte carácter, que no le ahorra discusiones ni peleas. Su mirada sobre la Atenas contemporánea es irónica y escéptica, y sus opiniones, contundentes y políticamente incorrectas. La novela, impregnada toda ella de una fuerte crítica de la gestión que se está llevando a cabo de la grave crisis económica que afecta al mundo occidental, es una magnífica radiografía de la sociedad griega actual. Me gustaría destacar tres momentos de la novela. El primero es la cita de Bertolt Brecht con la que comienza la novela: “¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?" (Ópera de los tres centavos). El segundo es el encuentro de Járitos con un jubilado que se está manifestando en la plaza Síntagma contra los recortes del Gobierno. El jubilado se pregunta qué más recortes quiere Europa , cuando mientras los jubilados ingleses y alemanes toman el sol en las islas griegas él, siendo griego, no tiene dinero ni para comprarse unos prismáticos para verlas. El tercero es el episodio en el que los protagonistas ven la final del mundial de fútbol entre España y Holanda. Los diálogos entre los personajes no tienen desperdicio, así como las razones que les llevan a apoyar a España. Con el agua al cuello es una novela que trasciende el género policíaco y nos ofrece una historia realista de triste actualidad.
  Petros Márkaris es un traductor, dramaturgo, guionista y narrador griego, conocido ante todo por sus novelas policiacas protagonizadas por el comisario Kostas Járitos. Nació en Estambul en 1937, de padre armenio y madre griega, estudió Economía en Grecia, Turquía, Alemania y Austria antes de especializarse en la cultura alemana y dedicarse a la traducción de autores como Bertolt Brecht, Thomas Bernhard o Arthur Schnitzler. Muy elogiada ha sido su traducción de Fausto de Goethe. Como miembro de la minoría armenia, durante muchos años no tuvo ninguna ciudadanía; obtuvo la griega después de la caída de la Dictadura de los Coroneles y el retorno de la democracia en 1974, junto con el resto de los armenios que vivían en Grecia. Reside en Atenas desde los años cincuenta. Colaboró asiduamente con el director de cine Theo Angelopoulos, con el que coescribió los guiones de cinco películas.
                                                                                                        MERCEDES ORTIZ


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domingo, 24 de junio de 2012

"Soy una mujer sin problemas", de Juana Bignozzi



Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,

tan apropiados como tema de conversación.


(Juana Bignozzi, d
Mujer de cierto orden,  1967)



Juana Bignozzi (Buenos Aires, 1937) es una de las más destacadas poetas argentinas. Formó parte del grupo poético "El pan duro", creado por Juan Gelman en 1955. Residió en Barcelona desde 1974 a 2004, cuando regresó a Buenos Aires. En sus versos ha plasmado, junto a la pasión amorosa, la experiencia del exilio y de la militancia política, así como el desencanto de la misma.  Se dio a conocer con Los límites (1960), libro al que siguieron Tierra de nadie (1962), Mujer de cierto orden (1967), Regreso a la patria (1989), Interior con poeta (1994), Partida de las grandes líneas (1996), La ley tu ley (2ooo, obra reunida), Quién hubiera sido pintada (2001) y Antología personal (2009). Su obra ha sido reconocida con el Premio Municipal de Poesía 2000 y el Premio Konex por el quinquenio 1999-2003.

domingo, 17 de junio de 2012

"A ti sólo se llega", de Pedro Salinas



A ti sólo se llega
por ti. Te espero.

Yo sí que sé dónde estoy,
mi ciudad, la calle, el nombre
por el que todos me llaman.
Pero no sé dónde estuve
contigo.
Allí me llevaste tú.


¿Cómo
iba a aprender el camino
si yo no miraba a nada
más que a ti,
si el camino era tu andar,
y el final
fue cuando tú te paraste?
¿Qué más podía haber ya
que tú ofrecida, mirándome?

Pero ahora,
¡qué desterrado, qué ausente
es estar donde uno está!
Espero, pasan los trenes,
los azares, las miradas.
Me llevarían adonde
nunca he estado. Pero yo
no quiero los cielos nuevos.
Yo quiero estar donde estuve.
Contigo, volver.
¡Qué novedad tan inmensa
eso, volver otra vez,
repetir lo nunca igual
de aquel asombro infinito!
Y mientras no vengas tú
yo me quedaré en la orilla
de los vuelos, de los sueños,
de las estelas, inmóvil.
Porque sé que adonde estuve
ni alas, ni ruedas, ni velas
llevan.
Todas van extraviadas.
Porque sé que adonde estuve
sólo
se va contigo, por ti.


 (Pedro Salinas, de La voz a ti debida, 1933)


[Selección de la profesora Carmen Sancho]


Puedes leer más sobre el autor en este blog:


jueves, 14 de junio de 2012

Manuel Rivas:La resistencia de las bibliotecas

Pintura: "Habitación de hotel", de Edward Hopper (1882-1967)




     El libro siempre ha sido algo eléctrico. Y el acto de leer, electrizante. ¡Por fin a solas, con el libro deseado! Abrirlo y que te abra. ¿No oyen la crepitación? ¿No siente el estremecimiento, la quemadura incluso? Con razón, Clarice Lispector tituló a ese encuentro 'la felicidad clandestina'.     Ese roce erótico es lo que percibimos en la iconografía de la lectura. Suelen ser cuadros que hoy vemos con una inquieta melancolía. Como el de la lectora que retrata Edward Hopper, con una maleta al lado, en una especie de habitación nómada. La mirada se nos vuelve táctil. La mujer tiene una cita. Un amor en verdad libre. ¡Un libro, claro!*




      Así comienza el artículo de Manuel Rivas La resistencia erótica de la bibliotecas, publicado en El País, el domingo 10 de junio de 2012. En él reflexiona sobre la necesidad de la literatura y sobre la amenaza que se cierne sobre el libro y el periódico de papel, "las dos criaturas predilectas de la era Gutenberg". El escritor gallego se confiesa "un pesimista esperanzado" que cree compatibles el libro electrónico y el de papel, apostando por una re-existencia del libro con nuevas cualidades estéticas. Pero lo que es indudable es que el incierto porvenir del libro está asociado al de las librerías y bibliotecas públicas, que Rivas reivindica como imprescindibles centros ciudadanos de encuentro  en los que, como explica en la última parte de su artículo, necesidad y emoción se dan la mano:



       Preguntarse por el futuro del libro es también, y sobre todo, preguntarse qué pasará con el ecosistema del libro. Con las librerías y las bibliotecas. En especial con las redes de bibliotecas públicas. Sin librerías y bibliotecas, no existe la ciudad*. En psicogeografía, hay el lugar y el no lugar. El lugar es una unidad de emoción y memoria. Podríamos ser más precisos y hablar del tercer lugar. El lugar donde a la memoria y la emoción se suma el encuentro. Hoy es difícil señalar un lugar donde se dé mayor diversidad, mayor mezcla entre gente de diferentes generaciones, clases sociales, géneros, orígenes, ideologías, creencias o estéticas que en una biblioteca pública. Se habla mucho de los bajos índices de lectura en España, pero se habla poco de la gran revolución vivida en muchas ciudades, grandes y pequeñas, al crear, y con bajo coste, redes de bibliotecas públicas*. No hay ninguna entidad, ni siquiera deportiva, que en proporción tenga tantos asociados como las bibliotecas públicas.
      Algunas instituciones, por desgracia, ya han recortado los gastos en el suministro de libros a las bibliotecas. Esto sí que es fundir los plomos de la “civilización”.*      Cuando el urbanismo humanista, avanzado, imaginó la ciudad como una ciudad-jardín, tenía la forma de círculos concéntricos, en los que cada círculo era un anillo verde. En el centro estaban los servicios públicos. Y desde luego, como una célula madre, la biblioteca. En la ciudad pluricéntrica, la biblioteca (concebida ya como un taller plural de artes) debería ocupar los lugares de referencia, la primera marca en las coordenadas humanas de la ciudad.* El lugar sentipensante, de resistencia y re-existencia.       En ese sentido ecológico, el lugar de lo necesario coincide con el deseo. Un espacio donde una ley no establecida dice: no dominar. El lugar erótico, donde puedan encontrarse Anna Karenina y uno que dice ser Ulises, mientras Falstaff murmura: “Nadie sabe lo que puede pasar si viene junio un poco caliente”.
   * Sin negrita en el original.
    
       Un artículo necesario que puedes leer completo en:

miércoles, 13 de junio de 2012

Cuaderno de biblioteca nº 8

Cuaderno de Biblioteca nº 8: Premios Goya 2012



El número 8 de los Cuadernos de biblioteca reúne los mejores trabajos presentados a los Premios Goya 2012, en las modalidades de relato literario y poesía en castellano, relato corto en francés, relato corto de tema mitológico, ensayo lingüístico y relato histórico. Las ilustraciones son obra de los alumnos Pablo Calles, Sara García y Odett Gaudioso.

domingo, 10 de junio de 2012

"Si el hombre pudiera decir", de Luis Cernuda

El poeta Luis Cernuda fotografiado en 1935




Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando solo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

[Luis Cernuda, “Si el hombre pudiera decir”, en Los placeres prohibidos (1931)]

[Selección de la profesora Esther Ortas Durand]


Puedes escuchar el poema leído por el autor en: 

http://youtu.be/hQSj_rpq4LA


Otro poema del autor en este blog:


martes, 5 de junio de 2012

"La chica de Quintana", de Javier Viguera Sancho

Javier Viguera y Francisca Soria en el acto de presentación del libro

Javier Viguera Sancho, La chica de Quintana, Zaragoza, Mira Editores, “Sueños de tinta”, 2012, 89 páginas.


El día 4 de Junio de 2012 en el Salón de actos del Instituto “Goya”, del que fue un brillante alumno, Javier Viguera Sancho presentó su primera novela, La chica de Quintana.

Se trata de una “novela de triángulo”, el formado por Luis Montero, Quintana y su novia Natalia, aprisionados todos en un futbolín. Es un triángulo, pero no amoroso: dos hombres jóvenes enfrentados por el juego y una muchacha atolondrada y hermosa que provoca el duelo entre ellos. Hasta ese momento ambos se habían evitado como rivales, pues se sabían muy igualados en destreza. Y si, en principio, podría parecer al lector que el reto no es peligroso, el autor se encarga, ya desde el inicio, de ir ensombreciendo la atmósfera con todas las amenazas posibles para que el envite resulte temible.

El personaje femenino parece claramente inspirado en la realidad más actual y es tratado en todo momento, a pesar de sus errores, con total benevolencia por parte del autor. En la construcción de los personajes masculinos, sin embargo, opera por un lado la realidad (se trata de hombres de nuestro tiempo  con los que uno puede tropezarse si frecuenta determinados ambientes de apuestas clandestinas), pero también  la Literatura, especialmente la narrativa clásica española con sus pícaros, jugadores, buscavidas y matasietes.

La fórmula de Viguera para conjugar realidad y literatura es verdaderamente eficaz: en un escenario contemporáneo de los bajos fondos, un bar de mala nota con futbolines,  crea una novela con empaque narrativo gracias a que el protagonista es un apasionado lector de la antigua Destreza española de la espada y dota a su aventura de una grandeza de la que su vida mediocre y el ambiente en el que se mueve la habrían privado.

El autor ennoblece el mundo de Luis Montero, un mundo de rufianes que juegan al futbolín, porque en cada partida junto al dinero de las apuestas se ventila un lance de honor. Y si por ello tendría la novela un cierto toque calderoniano, en realidad, el relato en general tiene un sesgo más bien cervantino por el ambiente rufianesco en el que Montero acaba siendo un poco “quijote” _ por ayudar a la chica de Quintana sufre el desafío, pero también logra salir vencedor de sí mismo_ y, sobre todo, porque la mirada de Viguera sobre el ser humano es benévola como lo era la de Cervantes

La chica de Quintana se lee fácilmente porque consigue crear una verdadera intriga que asalta al lector desde la primera página y ya no le deja parar hasta ver el desenlace argumental. La historia está contada de forma rápida y el autor no se demora en descripciones prolijas, aunque caracteriza eficazmente los espacios y las personas.

Y facilita la lectura, además, el hecho de que en la novela predomina el lenguaje oral, incluso en boca del narrador. La obra se presenta salpicada de coloquia­lismos y vulgarismos contemporáneos. Pero la afición del protagonista por la esgrima trae, además, a sus páginas las voces del siglo de Oro y el habla de germanías ­-la jerga de los delincuentes de aquella época- aunque nunca dificultan la comprensión de la obra. Bien se podría decir que hay en esta novela una aventura del léxico paralela a la peripecia de los personajes.

Tras leer La chica de Quintana nos damos cuenta  de que lo que El DRAE define como “Cierto juego en que figurillas accionadas mecánicamente, remedan un partido de fútbol”, puede paradójicamente convertirse en el campo de batalla de las más hondas pasiones, tal y como anticipa, en parte, su original  Portada.

            La novela incluye, al final, un excelente Glosario de palabras del siglo de Oro que redondea y complementa esta cuidada edición.
                                                                      
                                                                       FRANCISCA SORIA


Francisca Soria, que  ha sido catedrática de Lengua y Literatura del IES Goya y profesora de Javier Viguera, realizó un brillante y ameno análisis de la novela en el acto de presentación de la misma.



 EL AUTOR, Javier Viguera Sancho (Zaragoza, 1984),   licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza, ejerce actualmente como profesor de Secundaria en la especialidad de Lengua y Literatura.Combina su labor  docente con su afición por la escritura, que  ya comenzó cuando, de adolescente,  obtuvo un áccesit en la XII edición  del  Concurso Literario de  Narraciones Cortas Luis Landero. Posteriormente consiguió un segundo premio en el Concurso de Relatos San Isidoro 2006 de la Facultad   de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, en donde, además, colaboró con varios artículos en diversos números de la revista universitaria Eclipse. Ha intervenido, asimismo, en la antología de prosistas aragoneses El viento dormido con el relato "Retrato en el Freedom Club". La chica de Quintana es su primera incursión en el género  de la novela corta.

lunes, 4 de junio de 2012

Encuentro con Begoña Oro


ENCUENTRO DE LOS ALUMNOS DE 1º DE ESO CON LA ESCRITORA ZARAGOZANA BEGOÑA ORO, GANADORA DEL PREMIO GRAN ANGULAR POR SU NOVELA POMELO Y LIMÓN



     Hoy ha estado con nosotros la escritora zaragozana, ganadora del premio Gran Angular 2011 de novela juvenil, Begoña Oro. Desde el blog de la biblioteca queremos agradecerle que haya hecho un paréntesis en uno de sus momentos creativos para dedicarnos un tiempo que, desde luego, nos ha resultado tan interesante y enriquecedor como agradable. La escritora aragonesa, por su parte, se ha mostrado encantada con las palabras con que dos alumnos, Marina Pacheco y Fernando Diez, la han recibido y presentado al resto de los compañeros: “solo por esto han merecido la pena venir hasta aquí”, les ha dicho.


 Una vez los alumnos le han cedido la palabra, Begoña Oro se ha levantado de la mesa y de pie, ante las miradas expectantes de los estudiantes, ha comenzado su intervención ofreciéndoles unos pocos detalles sobre sí misma: no es necesario que sus lectores sepan más de ella; sus libros son los que tienen la palabra. Les ha pedido a continuación que nunca juzguen a los demás por su aspecto externo; petición que, en el caso de los libros, se concreta en que no deben comprar nunca libros tan solo por su cubierta, puesto que en todos ellos puede haber mundos sorprendentes esperando ser descubiertos por un lector curioso. Un precioso libro pop-up de buqués de flores y otro libro con mágicas propiedades, sacados de la maleta roja que traía consigo, han sido más que suficientes para ejemplificar su idea. Como un ilusionista o una moderna Mary Poppins, ha continuado sacando de la maleta nuevos formatos de libros: publicados en rústica o en cartoné; a una tinta, a dos o a cuatro; con cubiertas totalmente diferentes o con otras que, aun conservando la misma imagen, habían variado en los colores; versiones electrónicas para lector de e-book; y versiones para I-Pad. Aspectos externos muy diversos para albergar un mismo texto, siempre al servicio de la política editorial de la empresa. Y es que, en definitiva, “el hábito no hace al monje”, dice el refrán, y para demostrarlo, como si de otro experimento empírico se tratase, se ha ido despojando de algunas prendas de su vestuario hasta hacernos comprender que la primera imagen que nos habíamos forjado de ella no se correspondía en absoluto con su estilo, más desenfadado, fresco y personal de lo que en un principio podíamos haber imaginado. Sin embargo, cuando ya todos habíamos aceptado el engaño de las apariencias, otro libro de su maleta le ha servido para dar una nueva vuelta de tuerca y continuar sorprendiéndonos: todos los refranes pueden tener su contrario, de modo que tal vez sí signifique algo el aspecto exterior, esto es, las cubiertas y contracubiertas (o cuartas hojas de guarda) de cada libro publicado, en ocasiones, sí pueden anticiparnos algunas cosillas sobre el contenido. La cubierta de Pomelo y Limón, remedo de la portada de cualquier revista del corazón, sí se halla en consonancia con la intención de la novela: que las tecnologías de la comunicación y la información no impidan preservar a cada uno su parcela de intimidad.
   A partir de este momento, Begoña Oro ha devuelto la palabra al auditorio y ha respondido con amabilidad y paciencia durante casi una hora a todas las cuestiones que los alumnos le planteaban a propósito de Pomelo y Limón, su vocación y trabajo como escritora, sus preferencias literarias, los galardones obtenidos por sus novelas, sus experiencias en el mundo editorial, la recepción de sus libros, las ediciones para lectores de libros digitales, su interés por las nuevas tecnologías y sus nuevos proyectos literarios. La escritora ha orientado con unos acertados consejos a un alumno que ha manifestado su interés por la escritura y le ha animado a plantearse retos concretos que se vea obligado a abordar como, por ejemplo, presentarse a certámenes literarios para jóvenes. También nos ha anticipado que está trabajando en un spin off de Pomelo y Limón.

    Han sido muchos los alumnos que se han acercado hasta la escritora para pedirle que les dedicase su novela.
     Gracias, Begoña, por tu simpatía y tu amabilidad. Gracias también por tus novelas y por hacer comprender a tus lectores el valor de la privacidad y la discreción. Te deseamos muchos más éxitos en tu carrera literaria y prometemos continuar leyéndote. Gracias.

                                                   Marisa Mateo y Amor Chárlez


ACTIVIDAD ORGANIZADA POR EL DEPARTAMENTO DE LENGUA CASTELLANA Y LITERATURA

domingo, 3 de junio de 2012

"La historia", de Carlos Marzal



La historia


                                              In memoriam Rosa Casal


Junto a un apeadero de tren, ya fuera de servicio.
Bajo el inmisericorde sol, un verano cualquiera,
un corro de muchachos apalean a un perro
y apuestan por saber cuál será el golpe
con que el juego concluya. Cuando desaparecen,
aburridos,
el perro, que se traga su sangre, aún consigue arrastrarse
hasta la sombra, y allí queda tendido, sobre la vía muerta.


En la imposible noche de un pabellón de enfermos,
la oscuridad ya sólo un dolor cómplice,
alguien, sin salir de su asombro, pasa recuento al mundo,
imagina la vida fuera de esas paredes, no comprende
que la música, el amor y la lluvia le hayan acontecido
a su cuerpo de hoy día. Y mientras tanto, fiel,
al gotear del suero mide el tiempo.


Sobre el puente de piedra de una ciudad extraña,
cuando el alba se acerca desafecta,
una mujer invoca sus íntimos fantasmas,
que son, uno tras otro, el mapa de la vida.
(Entretanto, y hacia ninguna parte, el agua fluye oscura).
Supo posible la breve recompensa de la dicha,
y hoy pueden más el tedio y el cansancio.
Más tarde el agua lleva, indiferente, un cuerpo.
Y la ciudad lo ignora.


Todas estas escenas son mis contemporáneas.
Tal vez alguien advierta una razón final
que logre atribuirles un sentido.
Yo no acierto a encontrarla.
Antes bien, me parecen delirios estériles
de un contumaz borracho que sueña nuestras vidas.


Carlos Marzal, poema publicado el 15 de marzo de 2002

                 [Selección del profesor Javier Aznar ]


Puedes leer otro poema del autor en este blog: